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Una habitación propia

En el Club de los Lunes de la Biblioteca del Forum Metropolitano se ha vuelto a reunir de nuevo para comenzar la lectura de Una habitación propia de Virginia Woolf.

El libro es un ensayo sobre la condición femenina. La autora expone  sus reflexiones sobre el papel de la mujer en la sociedad y en especial en la literatura como escritora.  En 1928 a Virginia Woolf  le propusieron dar una serie de charlas sobre el tema de la mujer y la novela. Y planteó la cuestión desde un punto de vista realista, valiente y muy particular.

Una pregunta: ¿qué necesitan las mujeres para escribir buenas novelas? Una sola respuesta: independencia económica y personal, es decir, Una habitación propia.

Y es con esta ironía tan suya que va haciendo libro la relación de la mujer con la novela a lo largo de la historia, tanto su ausencia antes de su época como la dificultad de encontrar a alguien como ella después de sí misma. Una habitación propia constituye toda una declaración de principios por parte de la autora y es, sin duda, uno de los textos reivindicativos más famosos de la literatura feminista.

Lo primero que sorprende al lector, es el estilo tan directo que utiliza la escritora, como si estuviera describiendo en directo sus pensamientos. A la vez que escribe el ensayo, Woolf  narra sus procesos mentales creativos, los caminos errados que ha seguido antes de llegar a las conclusiones definitivas y las dificultades superadas a la hora de abordar una temática que en aquellos años todavía estaba casi inédita.

Son muchos los repliegues psicológicos y sociales implicados en este ensayos; fascinantes los matices históricos que hacen que el tema de la condición femenina y la enajenación de la mujer en la sociedad no haya perdido ni un ápice de actualidad.

Virginia Woolf

Adelina Virginia Stephen, nació en Londes el 25 de enero de 1882 en el seno de una familia culta y aristocrática.

Su niñez fue bastante difícil, primero perdió a su madre, luego murió su hermana Stella, y durante todos esos años sufrió abusos sexuales por parte de sus hermanastros. Cuando murió su padre, en 1905, antes de que Virginia cumpliera los 23 años, la joven escritora ya había tenido su primer intento de suicidio. Sin embargo, siguió adelante y continuó su vida dentro del mundo de la literatura.

Así fue parte del denominado Grupo de Bloomsbury, el que era frecuentado por escritores ilustres Allí, en el Grupo de Bloomsbury, Virginia conoció a su esposo, Leonard Woolf. En el año 1912 contrajo matrimonio con el economista y ensayista político Leonard Woolf, miembro también del Grupo de Bloomsbury, con quien fundó en 1917 Junto a él llevaron adelante la editorial Hogarth Press.

Dos años antes había publicado su primer trabajo como novelista, Viaje De Ida(1915) y más tarde, Noche y Día (1919), obras destinadas a romper con todos los esquemas, obras imaginativas y suavemente revolucionarias (más que llenas de libertad, carentes de represión). Sus tendencias bisexuales también le llevaron a tener relaciones con mujeres, entre ellas, la escritora Vita Sackville-West, a quien le dedicó el libro Orlando.

 Hay que aclarar que toda la vida de Virginia Woolf estuvo marcada por el trastorno psiquiátrico que padeció, enfermedad que hoy conocemos como Trastorno Bipolar y que sumía a la escritora en hondas depresiones y luego en períodos maníacos. En una de esas depresiones, Virginia Woolf fue hasta un río cercano a su casa, puso piedras en sus bolsillos y terminó con su vida ahogándose. Dejó una carta para su hermana y otra para su querido esposo.  A nosotros nos dejó sus obras.

 

UN CUARTO DE NOSO…

Dicía Virginia Woolf -e case 100 anos máis tarde seguímolo pensando- que unha muller, para escribir, precisa de ter un cuarto de seu e independencia económica.

Expoñendo as diferenzas sociais, económicas e educacionais das mulleres do momento, a escritora británica establece un fresco da sociedade post-victoriana, atacada de inmobilismo e afectación e tan pouco dada aos cambios, sobre todo aos que supoñen unha nivelación ou un equiparamento entre os sexos.

Convidada por unha universidade –Oxbridge, como ela propón-, a autora trata de facer fincapé sobre as carencias e as necesidades da novela, falta até o momento de novelas de mulleres e abondosa en novelas por e para mulleres e, sobre todo, trata de facer unha denuncia das necesidades urxentes das novelistas.

Austen, as irmás Bronte, Mitford…son examinadas e sopesadas nas súas vidas cotiás, femininas e, polo tanto cheas de labouras domésticas, de coidados aos demais, de preocupacións pouco artísticas que quedan limitadas polos estudos e a educación recibidos.

Cómo serían as novelas destas mulleres se, por unha vez puidesen disfrutar dun espazo privado e dunha renda que lles permitise a dita privacidade e a abstención do mundo doméstico simplemente para crear?

Jane Austen agochaba a folla na que escribía cada vez que se vía interrumpida por unha visita –escribía no salón común e unha táboa solta do chan renxía como unha vixía alerta-. As Bronte xa medraran nun isolamento que permitía medrar cunha imaxinación desmesurada, pero todas mulleres, educadas para cousas de muller…Aphra Behn superou con paciencia todas as etapas da vida feminina até enviuvar e conseguir as cobizadas liberdade e renda; foi, polo tanto, a primeira escritora profesional –recibía un soldo- coñecida e recoñecida.

Nenos ou libros, esa era a disxuntiva moral da muller inclinada a escribir. Borrar horas de sono para cubrilas co soño, fuxir do establecido para establecerse no mundo desexado e, nalgúns momentos, mudar o nome propio polo anonimato (Austen publicou Sentido e Sensibilidade como “A lady”. e as Bronte asumiron todas nomes masculinos: Currer, Ellis e Acton Bell, cuxas iniciais coincidían).

Pasado xa case un século, a proposta da Woolf segue estando activa, a medio reparar as problemáticas prantexadas, a medio debuxar a liña que divide a literatura feminina da literatura de muller. Unha serie de cuestións vivas e latexantes que deberiamos volver a rescatar dentro doutro século, a ver qué pasou e por onde decidimos ir en cuestións de paridade.