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Cuando todo cambió

Ella lo esperaba.

Lo que no esperaba era el sufrimiento que nos traería después como un viento frío.

Así termina el corto y primer capítulo de la novela que nos va a tener ocupados durante las próximas semanas. Y la frase encierra todo lo que el relato nos contará de la vida de sus protagonistas, especialmente de la de Natalie Ward, que a sus aproximadamente cincuenta años regresa desde Vancouver donde ahora vive a su pueblo natal, cercano a Atwood y a solo dos kilómetros de la frontera con EEUU,  en el que se desarrollarán los hechos que rememorará en el obligado y largo viaje y que son el fundamento de la historia.

Su vuelta obedece a la llamada de su hermano mayor Boyer. La causa es que su madre está muriendo y  desea volver a verla. Llevan décadas sin hacerlo pero se siente impelida a satisfacer su llamada. No quiere que la acompañe su marido Vern, un desconocido para su familia y con el que las cosas no van del todo bien.

A traves de sus introspecciones nos enteraremos de como era su vida hace treinta años. Una vida que transcurria en una familia unida y querida. Papa, mama, sus tres hermanos, Boyer, Carl y Morgan; el trabajo en la granja, las relaciones con vecinos. Un existencia plácida que se vió interrumpida por la llegada de River, el joven y guapo americano hippie, contrario a la guerra de Vietnam y desertor, uno más de los que cruzaban la frontera con Canadá para evitar ir a luchar a aquellas lejanas tierras.

Según avanzamos en la lectura vamos adquiriendo la certeza de que lo que Natalie hace es andar un camino por ella conocido que lleva a un punto en que algo importante sucedió. Algo que marcó su vida y la de todos de manera definitiva. El relato adquiere un nuevo valor y nosotros como lectores empezamos a interesarnos por todo lo que se describe intentando encontrar pistas que nos anticipe lo sucedido. Y cuando ocurre nos asombrará. Tendremos que admitir que no esperabamos ese desenlace y que la autora goza de recursos suficientes para sorprendernos e ir más allá de nuestra imaginación más enardecida.

El libro atrae y engancha. Tiene mucho que ver la estructura de la historia. Desde el principio sabemos que existe un algo y descubirlo es la meta que nos lleva a leer y no dejar de hacerlo. Ayuda a ello su buena prosa y el que las personalidades de  los protagonistas estén bien descriptas y desarrolladas. Nos relata como era la vida en aquella granja , los problemas diarios y el cariño entre los componentes de la familia. También como es Natalie ahora; las relaciones con su marido que la ama profundamente y con su hija, médico de profesión y que casulamente vive en el cercano pueblo de Atwood. Son personajes que se nos hacen familiares y llegamos a apreciar.

También está muy bien explicitado el ambiente que rodea la granja, las montañas, lagos, etc., lo que hace más agradable la lectura y más entrañable el relato.

Natalie es la narradora principal. En ocasiones tambien lo es su madre, pero son las menos. Es a traves de nuestra protagonista como nos vamos enterando de todo lo acaecido.

Dejó que cada uno  descubra por sí mismo el enigma de la narración y el desenlace. Creo que gustará a la mayoría. Es una buena historia y merece ser leída con interés y afecto . Donna Milner se lo merece.

Donna Milner nació en Victoria DC (Canadá) en el año 1946. Trabajó durante 25 años como agente inmobiliario, hasta que su marido Tom  la alentó a empezar a escribir. Le gusta crear personajes reales que se enfrenten a dilemas morales de verdad, que hablen al lector y se mantengan vivos en su memoria mucho después de acabar la lectura. Su primera novela Cuando todo cambió se publicó en 15 países, fue nominada al prestigioso Premio IMPAC de Dublín y elegida una de las cien mejores novelas por el periódico The Globe and Mail. Actualmente vive con su marido en la ciudad de su nacimiento.

Cuando todo cambió

Ella lo esperaba.

Lo que no esperaba era el sufrimiento que nos traería después como un viento frío.

Así termina el corto y primer capítulo de la novela que nos va a tener ocupados durante las próximas semanas. Y la frase encierra todo lo que el relato nos contará de la vida de sus protagonistas, especialmente de la de Natalie Ward, que a sus aproximadamente cincuenta años regresa desde Vancouver donde ahora vive a su pueblo natal, cercano a Atwood y a solo dos kilómetros de la frontera con EEUU,  en el que se desarrollarán los hechos que rememorará en el obligado y largo viaje y que son el fundamento de la historia.

Su vuelta obedece a la llamada de su hermano mayor Boyer. La causa es que su madre está muriendo y  desea volver a verla. Llevan décadas sin hacerlo pero se siente impelida a satisfacer su llamada. No quiere que la acompañe su marido Vern, un desconocido para su familia y con el que las cosas no van del todo bien.

A traves de sus introspecciones nos enteraremos de como era su vida hace treinta años. Una vida que transcurria en una familia unida y querida. Papa, mama, sus tres hermanos, Boyer, Carl y Morgan; el trabajo en la granja, las relaciones con vecinos. Un existencia placida que se vió interrumpida por la llegada de River, el joven y guapo americano hippie, contrario a la guerra de Vietnam y desertor, como muchos que cruzaban la frontera con Canadá para evitar ir a luchar a aquellas lejanas tierras.

Según avanzamos en la lectura vamos adquiriendo la certeza de que lo que Natalie hace es andar un camino por ella conocido que lleva a un punto en que algo importante sucedió. Algo que marcó su vida y la de todos de manera definitiva. El relato adquiere un nuevo valor y nosotros como lectores empezamos a interesarnos por todo lo que se describe intentando encontrar pistas que nos anticipe lo sucedido. Y cuando ocurre nos asombrará. Tendremos que admitir que no esperabamos ese desenlace y que la autora goza de recursos suficientes para sorprendernos e ir más allá de nuestra imaginación más enardecida.

El libro atrae y engancha. Tiene mucho que ver la estructura de la historia. Desde el principio sabemos que existe un algo y descubirlo es la meta que nos lleva a leer y no dejar de hacerlo. Ayuda a ello su buena prosa y el que las personalidades de  los protagonistas estén bien descriptas y desarrolladas. Nos relata como era la vida en aquella granja , los problemas diarios y el cariño entre los componentes de la familia. También como es Natalie ahora, las relaciones con su marido que la ama profundamente y con su hija, médico de profesión y que casulamente vive en el cercano pueblo de Atwood. Son personajes que se nos hacen familiares y llegamos a apreciar.

También está muy bien explicitado el ambiente que rodea la granja, las montañas, lagos, etc., lo que hace más agradable la lectura y más entrañable el relato.

Natalie es la narradora principal. En ocasiones tambien lo es su madre, pero son las menos. Es a traves de nuestra protagonista como nos vamos enterando de todo lo   acaecido.

Dejo que cada uno  descubra por sí mismo el enigma de la narración y el desenlace. Creo que gustará a la mayoría. Es una buena historia y merece ser leida con interés y afecto . Donna Milner se lo merece.

Donna Milner nació en Victoria DC (Canadá) en el año 1946. Trabajó durante 25 años como agente inmobiliario, hasta que su marido Tom  la alentó a empezar a escribir. Le gusta crear personajes reales que se enfrenten a dilemas morales de verdad, que hablen al lector y se mantengan vivos en su memoria mucho después de acabar la lectura. Su primera novela Cuando todo cambió se publicó en 15 países, fue nominada al prestigioso Premio IMPAC de Dublín y elegida una de las cien mejores novelas por el periódico The Globe and Mail. Actualmente vive con su marido en la ciudad de su nacimiento.

 

 

 

La extraña desaparición de Esme Lennox

Yo no podría ser feliz a costa de una injusticia cometida contra otra persona. ¿Que clase de vida cabría edificar sobre tales cimientos?. (Edith Wharton).

La novela de Maggie O’Farrel va de eso, de una injusticia cometida a una persona y de sus consecuencias. Una de las dudas que me quedan al final de la lectura es si Kitty fue verdaderamente feliz a costa de la injusticia cometida en la persona de su hermana Esme, y a la que ella, conscientemente, contribuyó. Pienso que no lo fue.

Esos dos son los personajes base de esta historia.  Comienza hace muchos años y muy lejos de Edimburgo, donde se desarrolla casi toda la narración; en India, y habla de los hijos de un matrimonio inglés que por el trabajo del cabeza de familia se encuentra afincado allí. La autora nos describe someramente como era la vida que llevaban en aquel lugar, los motivos de su traslado a la metrópoli, a Escocia concretamente, la adaptación a una nueva sociedad, más rígida y puritana que la que han abandonado. También nos habla de los caracteres de estas dos personas, así como de la forma de ser del cabeza de familia. Las rigideces sociales, el destino de las mujeres de entonces, lo que se consideraba bien o mal socialmente hablando. Como hombres que se consideraban honestos y probos tomaban decisiones que anulaban totalmente a una persona por el mero hecho de no pensar y actuar como ellos consideraban correcto. Todo para explicarnos los motivos por los que Esme, -Euphemia Lennox-, acaba recluida en un  psiquiátrico a la edad de 16 años y durante más de 60, así como que ocurrirá cuando éste debe ser cerrado y sus internos devueltos a sus familiares o enviados a otros centros similares.

Iris Lockhart es el tercer personaje principal de la historia. Es una mujer joven, nieta de Kitty. Su vida se desarrolla en Edimburgo. Está soltera y tiene una tienda de ropa usada en dicha ciudad. No tiene mayores problemas, salvo el de visitar de vez en cuando su abuela,  también acogida en un asilo dado que padece Alzheimer. Es su único familiar vivo, salvo un hermanastro producto de la segunda unión de su madre y con el que ha compartido parte de su infancia. Tienen sus secretos y se profesan un particular cariño. Ella será el lazo de unión entre ese ayer no contado y el hoy que comienza cuando recibe  la llamada del psiquiátrico donde está recluida su tía abuela. Una sorpresa en toda regla porque desconocía la existencia de tal persona. Lo que desde ese momento sucede es el leitmotiv de la obra y dejo que cada cual descubra lo ocurrido y saque su  conclusiones sobre ello.

La forma en que nos lo describe, en mi opinión tiene importantes altibajos. Uno de ellos es la forma en que está narrada. No dudo que demuestra la valía de la escritora para llevar de esta manera el hilo conductor, con frecuentes cambios de momentos y narradores. Esto hace que tengamos que estar pendientes de lo que nos cuenta, situando en el  hoy o en el ayer el lugar y los hechos que relata. Eso sí, sabe describir muy bien los escenarios por lo que no es difícil visualizar lo que en ellos ocurre, pero los saltos en el tiempo exige un esfuerzo comprensivo, que se agudiza con la forma de  relatar los pensamientos de Kitty, fundamentales para  conocer lo sucedido.

La autora tenía muy claro como iba a ser el desarrollo y final del relato, pero en vez de hacerlo de forma lineal, lo hace mezclado pasado y presente. No deja de ser una opción  arriesgada y, como he comentado, a mi juicio dificulta la comprensión. Es una  pega que encuentro a la ficción narrada. Eso y el no dar al personaje de Iris un empaque mayor al que tiene; si bien su vida y la llevada por sus abuelas dejan claro el contraste existente y la ruptura de aquellos convencionalismos sociales que tanto amargaron a muchas de las mujeres de entonces.

En definitiva, el libro tiene un guión muy interesante, una historia original  que sin dudar captará la atención de los lectores, siempre con la dificultad comentada por la forma en que está desarrollado.

Como final y en homenaje a mujeres como Esme que sufrieron aquellas estrecheces mentales y sexistas,  vaya el poema de Emily Dickinson (*) que aparece en las primeras hojas del libro:

Mucha locura es divina cordura/ para una mirada sagaz.

Mucha cordura, la más rematada locura.

En esto, como en todo,/ prevalece la mayoría.

Asiente, y te consideran cuerdo.

Disiente, y de inmediato serás peligroso/ y atado con cadenas.

(*) La vida de esta poetisa le viene como anillo al dedo a este relato.

Maggie O’Farrel es una periodista y escritora británica nacida en 1972 en Irlanda del Norte. Está casada con el también escritor William Sutcliffe. Ambos residen actualmente en Edimburgo, Escocia.

Su primera novela fue After you’d Gone (2000). En el año 2002 publica My Lover’s Lover y en 2004 el libro ganador del premio Somerset Maugham, The Distance Between Us.

El  que nos ocupa aparece en 2006 y es el último que tiene publicado.

La autora, que acostumbra a narrar relaciones familiares y amorosas rodeadas de misterio y suspense, manifiesta una influencia en sus textos de Charlotte Bronthë, Virgina Woolf, Leon Tolstoi Edith Wharton y Daphne Du Maurier, entre otras.