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Casa de muñecas de Henrik Ibsen

El lunes 23 de febrero en el Club de la Sagrada Familia comenzaremos la lectura de la obra Casa de muñecas del dramaturgo noruego Henrik Ibsen.

El autor

Henrik Ibsen (1828-1906)  una de las grandes figuras de la literatura mundial, es el escritor más representativo y de mayor influencia en el teatro contemporáneo pero también es considerado por algunos críticos como el segundo en importancia después de Shakespeare. Ofreció al teatro algo nuevo al establecer una ética, una profundidad psicológica y una importancia social en el drama burgués europeo que el teatro no tenía desde los tiempos de Shakespeare.

ibsen_henrik

Nació en medio de una moral estrecha de miras, llena de  superstición y de miedo. A su alrededor todo era considerado pecado, todo merecía un reproche, una advertencia sobre el posible mal que podría acarrear cualquier acción que se emprendiera. Por eso sus personajes no se contentan con vivir la vida cotidiana, necesitan de un proyecto que realizar aunque éste sobrepase sus fuerzas y les haga sentirse solos, incomprendidos o derrotados, pero orgullosos por haberse aventurado a conseguirlo. Su obra llegó a escandalizar por tratarse de una sociedad dominada por los valores victorianos al cuestionar el modelo de familia y sociedad dominantes.

Sus personajes son  gente de clase media de su época, cuya rutina se ve alterada al enfrentarse a crisis profundas que tienen lugar en sus vidas.

Entre sus obras más conocidas se encuentra Casa de muñecas que nos muestra a Nora Helmer luchando por liberarse del papel de muñeca de su marido Torvaldo, tratando de ser fiel a sí misma y de encontrar su propio camino en el mundo. Al estrenarse la obra, en el Teatro Real de Copenhague en 1879, hubo mucha controversia pero pronto el personaje de Nora se convirtió en un símbolo de las mujeres que luchan por la liberación y la igualdad.

Si queréis saber más aspectos de la vida y obra de Ibsen podeis consultar el post que Enrique publicó en este blog.

Casa de Muñecasmuñeca

En los tres actos en que se divide Casa de muñecas  Nora, la protagonista, que ha vivido bajo la tutela de su padre y posteriormente de su marido, alejada de la realidad e incitada a seguir siendo una niña, una muñeca, llega a verse en una situación límite que le va a facilitar  el acceso a la realidad, comprendiendo que ha mentido con su vida.

En esta pieza teatral, Ibsen nos hace reflexionar sobre las mujeres y su papel en la historia, pero sobre todo nos induce a diferenciar el mundo de las mujeres en los distintos ámbitos sociales en los que se desenvuelven. No es lo mismo la vida de la mujer  sometida al hombre, pero perteneciendo a un estatus social acomodado, que la vida de la mujer, igualmente sometida al hombre pero sufriendo carencias económicas y trabajando sin parar.

En Casa de muñecas, Nora es una joven esposa que ha vivido creyéndose incapaz para decidir sobre cualquier cosa al margen de los trajes, fiestas, juegos… Mimada primero por su padre, después por el marido, no piensa, no sabe, no decide… Nora es tontina, muy superficial y sólo atiende a piropos y niñerías.

Actualmente,  pese a lo que hemos avanzado, pese a la fortaleza que demuestran cada día muchas mujeres frente a los hombres; nos queda todavía mucho camino por andar porque todavía existen muchas que, aparentemente “despreocupadas y felices”, viven un infierno en sus casas. Muchas se refugian en el alcohol y sufren en silencio humillación tras humillación.

Esos hombres vivieron ya en su infancia el sometimiento de la madre hacia el padre, crecieron convencidos de que la mujer un ser inferior al que muchas veces hay que domar y doblegar. También es cierto que hay dos clases de hombres: señores Helmer, educados, cariñosos y complacientes frente a otro tipo de hombre/bestia que maltrata y anula a la mujer.

El tipo de mujer que describe Ibsen, esposa de señor acomodado, gozando de una vida sin preocupaciones, ajena a cualquier problema social, sin mayor inquietud que vivir holgadamente, contribuye por desgracia a la actitud prepotente y machista de muchos hombres que ven a la mujer como “muñequita”, sin criterio alguno y a las que se puede dirigir a voluntad. La diferencia con otras épocas es que muchas de ellas lo hacen de forma consciente porque les interesa este tipo de vida. El dilema se produce cuando la mujer es consciente de ella misma, como en la historia de Nora, y se enfrenta al opresor.

Espero que disfrutéis de esta obra del gran Ibsen, feliz lectura!!

Casa de Muñecas – Hedda Glaber

CASA DE MUÑECAS

Vamos a leer una obra estrenada en 1879. Es un clásico del teatro y de la literatura universal. En muchas escuelas y universidades es una lectura obligatoria. ¿El motivo?. Trata uno de los grandes temas de todas las sociedades, la familia. Su estructura, su composición y jerarquía, su fundamento como base de la sociedad. Desde el momento de su estreno se convirtió en un auténtico escándalo literario, ya que como tal se considera el Teatro.

Lo que su autor trata es la sumisión de la mujer, aquí representada por Nora, a la autoridad total de su padre y de su marido. A los deseos de ésta de salir de ese círculo, en el que se la consideraba una propiedad y no una persona.

La obra levantó ampollas. La polémica fue aún más furiosa debido a la inconfesada sospecha de que lo que en ella se cuenta y visualiza era verdad. Ibsen no trata en ningún momento del adulterio, tema constante en el teatro de bulevar desde el drama a la farsa. Lo que hace Ibsen es mostrar la verdad frente al sacrosanto edificio construido por la tradición, las convenciones y los intereses sociales. Todo el teatro de Ibsen se funda en dos principios: la verdad y la libertadlas verdaderas columnas de la sociedad“.

HEDDA GABLER

Es otro drama incluido en el tomo. Narra la historia de una mujer orgullosa, hija de un prestigioso general. Busca sin éxito la felicidad y la dicha que iluminen su vida. Por conveniencia se casa con Jorge Tesman aunque su verdadero amor es Eilert Lodvorg, a quien ella al rechazarlo hace que él busque consuelo en el alcohol. Toda la obra es una lucha de la protagonista contra su propio destino. Al no poder salir victoriosa buscará en el suicidio la solución a sus problemas vitales.

Ambas obras constituyen una ruptura en el mundo teatral de su tiempo. Pese a estar escritas hace más de un siglo sus planteamientos siguen vigentes. De hecho se consideró que los personajes de las mismas, Nora y Heddar, son junto con Ana Karenina y Madame Bobary, los que sirven de inspiración a los movimientos feministas que nacieron al final del siglo XIX y que han tenido tanta importancia en el pasado siglo XX y en este inicio del XXI.

Decía Ibsen que para comprender su teatro hay que conocer como era la sociedad noruega de aquel momento. Una sociedad que habitaba un país hermoso pero al mismo tiempo con una climatología muy dura que lo condiciona. Largos inviernos donde apenas hay horas de luz. Añorando el sol y lo que representa, días más largos y en consecuencia la posibilidad de relacionarse con otras personas de manera continuada. Porque este es otro de los problemas, las relaciones sociales. La mayor parte de la población, sobre todo en el norte, vive en granjas muy separadas unas de otras. Esto hace que se sepa muy poco de  los vecinos lo que lleva a preocuparse unicamente de  los propios problemas. La gente así se hace introvertida y seria. Cavilan constantemente sobre si mismos y esto les hace dudar y en ocasiones perder el ánimo. Es lógico que consideren que aquellos pilares sobre los que se asienta la  sociedad no deban presentar grietas. Uno de esos pilares, sin duda el más importante, es la familia concebida como una inmutable pirámide jerárquica. Con sus obras Ibsen remueve esos cimientos y provoca el escándalo que le acompañó siempre.

Henrik Ibsen fue un dramaturgo y poeta noruego. Nació en 1828 en Skien, pequeña localidad al sur de Noruega y murió en Mayo de 1906 en Cristianía, actual Oslo. Esta considerado el más importante dramaturgo noruego y uno de los autores que más han influido en la dramaturgia moderna, padre del drama realista moderno y antecedente del teatro simbólico. En su época sus obras fueron consideradas escandalosas por una sociedad dominada por los valores victorianos, al cuestionar el modelo de familia y de sociedad dominantes. La vigencia de sus planteamientos tienen reflejo en el hecho de que sea uno de los autores no contemporáneos más representado en la actualidad.

Debido a la ruina del negocio de su padre la familia tuvo que trasladarse a una granja en las afueras de Gjerpen, única propiedad que su progenitor logra salvar de la quiebra. Henrik tiene 8 años. Diariamente recorrerá 5 kilómetros para asistir a la escuela. Todo ésto influye para que se convierta en un niño introvertido y solitario.

En 1842 regresan a Skien y Henrik con 14 años ingresa en un colegio religioso. Sin embargo años después, ya en su edad madura, se declaraba ateo. En este colegio permanecerá hasta los 16 años en que por necesidades económicas se traslada a Grimstad para trabajar como auxiliar de farmacia. Durante su estancia en esta localidad apenas se relaciona, acentuando su carácter introvertido. Termina los estudios de secundaria y comienza a estudiar medicina, carrera que nunca acabará. Al tiempo comienza a interesarse por la literatura y escribe sus primeros poemas y obras dramáticas.

En 1850 se traslada a Cristianía donde vuelve a retomar sus estudios. Pese a que su situación económica no es buena decide vivir de sus obras. No lo tiene fácil. Publica Catilina bajo el  seudónimo de Brynjolf Bejarme que es mal acogida y no consigue que se represente. Colabora con el periódico de la Sociedad de Estudiantes Samfumdsbladet y con la revista satírica y política Andhrimner. El 26 de septiembre de 1851 se representa por primera vez una de sus obras, La tumba del guerrero, en el Cristiania Theater.

1852 será un año importante en su vida. Se traslada a Bergen donde ha conseguido ser nombrado ayudante de dirección en el recientemente establecido Det norske Theatre, con el compromiso de estrenar una de sus obras al año. Estrena cuatro obras en dicho teatro, La noche de San Juan, una nueva versión de La tumba del guerrero (la primera versión la había escrito durante su estancia en Grimstad), La señora Inga de Ostraad y La fiesta en Solhaug. Es en esta ciudad donde conoce a la que será su mujer, Susanna Thoresen, hija de un clérigo protestante, con la que contrae matrimonio en 1858. Un año antes había realizado viajes de estudio a Dresden y Copenhague.

En 1864 abandona Noruega y se traslada a Roma donde un año después se reunirá con su familia. Ibsen consideró no vivir en el ambiente luterano y conservador de Cristianía y comenzó un exilio de 27 años. En Roma residirá 4 años.

En 1868 se traslada a Alemania, primero a Dresden y después a Munich. Para entonces ya es un dramaturgo con reconocimiento internacional y sus obras se representan en diversos países de Europa. Viaja a Egipto invitado como representante noruego a la inauguración del Canal de Suez (1869). En 1878 vuelve a Roma donde residirá durante 7 años. En todo este tiempo de exilio voluntario es cuando escribe su principal obra dramática, sus dramas realistas y simbolistas.

En 1891 regresa a Noruega. Tiene 63 años. En 1895 fija su residencia en Cristianía. Esta ciudad junto con Copenhague y Estocolmo (las tres capitales escandinavas), celebran solemnemente el septuagésimo aniversario de Ibsen. Posteriormente sufre diversos ataques de apoplejía que van minando su salud hasta dejarlo postrado en cama totalmente paralítico. Muere en 1906 a los 78 años de edad.

La extensa obra de Henrik Ibsen se puede dividir en tres etapas. La primera es romántica y recoge la tradición y el floclore noruego. Aún así en esta etapa representa lo que él consideraba defectos del carácter noruego.

La segunda sería la del llamado realismo socio-crítico. En ella se interesa por los problemas sociales de su tiempo y los convierte en tema de debate. Los estrenos de sus obras se dieron lugar a grandes polémica y escándalos. Ibsen en esta etapa cuestiona los fundamentos de la sociedad burguesa.

La tercera etapa se caracteriza por un teatro cargado de simbolismo. Predomina en ella un sentido metafórico.

Un defensor de toda su obra fue el Nobel Bernard Shaw. De su teatro diría que es el exponente de la obra bien hecha. Sus argumentos son creíbles y sus personajes reales, por los que al espectador le cuesta poco identificarse con ellos.

Su obra tuvo una influencia en otros autores de su tiempo como Chejov o Strindberg. El teatro del siglo XX está en deuda con el y sus obras no han perdido vigencia como lo demuestra el que sigan representándose en estos momentos.