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La Oculta de Héctor Abad Faciolince

El primer post del curso 2015-2016 de los clubs Café con Libros va dedicado a nuestro admirado Héctor Abad Faciolince. Tuvimos la oportunidad de conocerlo en persona el curso pasado, en los encuentros organizados por Javier Pintor en el Centro de Formación e Recursos da Coruña (CEFORE). Y ya nos había encandilado con su anterior novela: El olvido que seremos. En nuestra primera tertulia del club de los lunes debatimos -vaya si debatimos- sobre su último trabajo: La Oculta.

El autor

Héctor Abad FaciolinceEscritor, traductor y periodista, Héctor Abad nació en Medellín en 1958. Es hijo de Cecilia Faciolince y Héctor Abad Gómez, un destacado médico, profesor universitario y defensor de los Derechos Humanos, quien además fue el fundador de la Escuela Nacional de Salud Pública.

En 1977 realizó estudios de filosofía en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, y de Medicina en la Universidad Javeriana de Bogotá. En 1978 viajó a México y estudió talleres de poesía y narrativa en La Casa del Lago, el primer campus cultural de la Universidad Autónoma de México.

En 1979 regresó a Medellín y comenzó a estudiar Periodismo en la UPB. De esta carrera fue expulsado en 1981 por escribir un artículo irreverente contra del Papa. En 1982 hace estudios de inglés en Nueva York y más tarde se va a Italia en donde estudia Lenguas y Literaturas Modernas en la Universidad de Turín. Regresa a Colombia en 1987, después de graduarse “cum laude” en Turín. En Agosto de ese año su padre es asesinado por paramilitares -La historia se puede leer en su novela autobiográfica El olvido que seremos–  y debido a las amenazas que recibe se exilia primero en España (diciembre de 1987) y luego en Italia, en 1988, en donde trabaja como “lector de español” de la Universidad de Verona hasta 1992.

Desde sus años de estudiante había empezado a traducir al castellano diverso autores italianos: Umberto Eco, Leonardo Sciascia, Italo Calvino, Tomasi di Lampedusa, Gesualdo Bufalino, Primo Levi o Natalia Ginzburg, entre otros. Estas traducciones se publicaron en libros y en suplementos literarios mexicanos.

Recientemente ha sido nombrado director en la Biblioteca de la Universidad Eafit en Medellín (sí sí, bibliotecario!), donde se dedicará a lo que más le gusta: seleccionar libros.

La obra

La OcultaLa novela gira en torno a La Oculta, una finca escondida en las montañas de Colombia. Pilar, Eva y Antonio Ángel son los últimos herederos de esta tierra que ha sobrevivido a varias generaciones de la familia. En ella han pasado los momentos más felices de su vida, pero han tenido que enfrentarse también al asedio de la violencia y el terror, al desasosiego y a la huida. A partir de las voces de los tres hermanos, del recuento de sus amores, miedos, deseos y esperanzas, y con un deslumbrante paisaje como telón de fondo, Héctor Abad Faciolince ilumina en La Oculta las vicisitudes de una familia y de un pueblo, así como el momento en que está a punto de perderse el paraíso sobre el cual construyeron sus realidades y sus sueños.

Se trata de una novela bellamente escrita. Nos gusta mucho su prosa, la manera de entremezclar las voces narrativas en cada capítulo, y la forma de conocer a los tres protagonistas principales. Para algunos integrantes del club su personaje favorito es Toño y sus historias, para otras es Eva o incluso Pilar. Pero en lo que estamos todos de acuerdo es en que se trata de un texto muy rico en temas y en que se nos ha quedado corto el tiempo de la tertulia del lunes 😉

Para el periodista y escritor Juan Cruz, La Oculta es una metáfora de la belleza, la felicidad y la pérdida. Un extracto de su opinión recogida en la web de Héctor Abad, dice lo siguiente:

Es un libro sobre la vida, en todas sus facetas, desde la vida a la muerte y vuelta a empezar. Su escenario es una finca en Antioquia, Colombia, donde unas familias arriesgadas fundan un universo en el que sólo el tiempo suele parecer imperfecto, pues a la larga mata a las personas y agosta los árboles o los atardeceres. De resto, es un sitio hecho, exactamente, para la belleza y para la felicidad. Pero como ambas no son duraderas, a las dos las acecha la pérdida, el desastre.

En La Oculta, Abad edifica un lugar idílico que puede ser un país o una familia, y poco a poco lo van desfigurando los sucesos que tienen que ver con la codicia que actúa sobre las mentes desde la ansiedad malévola del hombre. Las guerrillas, los paramilitares, unos y otros son sanguijuelas de la misma peste, y en medio La Oculta va constituyéndose en símbolo de la familia y de Colombia, hasta que el desastre sobreviene a raíz de persecuciones, asesinatos y secuestros que van sobreviniendo, en la escritura de Héctor Abad Faciolince, con una delicadeza que le da al texto el aire de un temporal contado con la serenidad con que se describe un lento naufragio.

El 14 de septiembre de 2014, Héctor Abad escribía en su página web “Terminar una novela”, texto en el que relata todo lo que ha hecho durante los años que separan La Oculta de su anterior trabajo. Resulta una lectura de lo más enriquecedora para comprender el proceso de escritura de una novela por parte de su autor.

No hay nada qué hacer, en pocas semanas voy a abandonar esta novela, La Oculta, y dejará de ser mía. Será una niña huérfana, en manos de los lectores que la quieran leer. Y yo ya no voy a poder mejorarla ni defenderla. Será ella, si puede, la que se defienda sola.

El olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince

El lunes 17, en el Club de Lectura de la Biblioteca Sagrada Familia,  nos acercaremos a una verdadera joya de la literatura de este siglo. Se trata de “El olvido que seremos” del escritor y periodista colombiano Héctor Abad Faciolince (Medellín, Antioquia, 1958)

olvido

Se trata de una novela testimonial publicada en el año 2006. El título está tomado del primer verso de un soneto inédito de Borges: “Ya somos el olvido que seremos…”. Este poema se encontraba en el bolsillo de Héctor Abad Gómez, padre del autor, el día de su asesinato. La novela nos narra la vida de Héctor Abad Gómez y su hijo, contada a través de éste último.

El relato tiene un orden cronológico: comienza en la niñez del narrador y termina 28 años después con la muerte del padre. Ahora bien, hay saltos al futuro, prolepsis o prospecciones, que nos van anticipando hechos y estimulan nuestra curiosidad.

El protagonista es un padre amoroso y poco solvente, amante de los libros y las ideas. Trabaja dando clases en la Facultad de Medicina,  más preocupado por la salud pública que por la medicina, inconformista y defensor de los desprotegidos, liberal en el terreno público pero más bien conservador en el privado. Un hombre que realizó importantes proyectos de salud mejorando así el nivel de vida de muchos colombianos.

hector

Héctor Abad Faciolince

Este padre está convencido de que a los hijos hay que hacerlos todo lo felices que se pueda, ya tendrán ocasiones de probar por sí mismos la dureza de la vida. Un padre que ríe mucho, que se niega a repetir los errores de su propio padre, y que le gusta demostrar abiertamente el cariño que siente por los suyos. Padre severo sólo cuando debe serlo, preocupado por inculcar en sus hijos la idea de la justicia. Un progenitor que, como dice el mismo narrador, es la contraposición del dibujado por Kafka en su “Carta al padre”,  escrita en el año 1919,  donde  el genio se dirige a su padre para criticar la conducta abusiva e hipócrita hacia él, así como el miedo que siempre le provocó.

Además de acercarnos a una relación filial tan intensa (“yo amaba a mi papá con un amor animal”), es también la historia de una familia entrañable y de una sociedad. La familia formada por los padres, cinco hijas y un hijo (el narrador), roza con frecuencia ese estado fugaz que llamamos felicidad, sin embargo debe pagar caro por ella al enfrentarse con las muertes prematuras de dos de sus miembros.

Con respecto a la sociedad, el relato nos hace testigos del aumento de la violencia política en Colombia, en los años 70-80-90 con  la formación de grupos paramilitares de extrema derecha que eliminan de su camino a todo aquel que moleste a sus jefes, por otro lado la organización de grupos guerrilleros de extrema izquierda como las FARC y el M-19; y todo ello coincidiendo también con la violencia de los cárteles de Cali y Medellín, dedicados al tráfico de cocaína, pero involucrados muchas veces con los paramilitares en atroces masacres contra la población civil.

Como esta novela ya ha sido leída y comentada en otros clubs, os  recomiendo el post de nuestra compañera Maru publicado en este blog.

Recordad que en las  Bibliotecas Municipales de A Coruña podéis encontrar este libro así como otras obras de este autor.
Consulta su disponibilidad en nuestro catálogo

Si queréis podéis dejar vuestros comentarios

El olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince

El olvido que seremos 

Ya somos el olvido que seremos.

El polvo elemental que nos ignora

y que fue el rojo Adán y que es ahora

todos los hombres y que no veremos.

Ya somos en la tumba las dos fechas

del principio y del término, la caja,

la obscena corrupción y la mortaja,

los ritos de la muerte y las endechas.

No soy el insensato que se aferra

al mágico sonido de su nombre;

pienso con esperanza en aquel hombre

que no sabrá que fui sobre la tierra.

Bajo el indiferente azul del cielo

esta meditación es un consuelo.

Este poema adjudicado al gran escritor Jorge Luis Borges, y que da título al libro, lo encontró Héctor Abad Faciolince en el bolsillo de su padre unos minutos después de que fuera asesinado por los paramilitares. El poema es también el epitafio de su tumba.

El gran maestro Mario Vargas Llosa realizo una magnifico análisis del libro El olvido que seremos en un artículo para el periódico El País:

“…Es muy difícil tratar de sintetizar qué es El olvido que seremos sin traicionarlo, porque, como todas las obras maestras, es muchas cosas a la vez. Decir que se trata de una memoria desgarrada sobre la familia y el padre del autor -que fue asesinado por un sicario- es cierto, pero mezquino e infinitesimal, porque el libro es, también, una sobrecogedora inmersión en el infierno de la violencia política colombiana, en la vida y el alma de la ciudad de Medellín, en los ritos, pequeñeces, intimidades y grandezas de una familia, un testimonio delicado y sutil del amor filial, una historia verdadera que es asimismo una soberbia ficción por la manera como está escrita y construida, y uno de los más elocuentes alegatos que se hayan escrito en nuestro tiempo y en todos los tiempos contra el terror como instrumento de la acción política.

El libro es desgarrador pero no truculento, porque está escrito con una prosa que nunca se excede en la efusión del sentimiento, precisa, clara, inteligente, culta, que manipula con destreza sin fallas el ánimo del lector, ocultándole ciertos datos, distrayéndolo, a fin de excitar su curiosidad y expectativa, obligándolo de este modo a participar en la tarea creativa, mano a mano con el autor.

Los cráteres del libro son dos muertes -la de la hermana y la del padre-, una por enfermedad y otra por obra del salvajismo político, y en la descripción de ambas hay más silencios que elocuciones, un pudor elegante que curiosamente multiplica la tristeza y el espanto con que vive ambas tragedias el encandilado lector.

Contra lo que podría parecer por lo que llevo dicho El olvido que seremos no es un libro que desmoralice a pesar de la presencia devastadora que tienen en sus páginas el sufrimiento, la nostalgia y la muerte. Por el contrario, como ocurre siempre con las obras de arte logradas, es un libro cuya belleza formal, la calidad de la expresión, la lucidez de las reflexiones, la gracia y finura con que está retratada esa familia tan entrañable y cálida que uno quisiera fuera la suya propia, hacen de él un libro que levanta el ánimo, muestra que aún de las más viles y crueles experiencias, la sensibilidad y la imaginación de un creador generoso e inspirado pueden valerse para defender la vida y mostrar que hay en ella, pese a todo, además de dolor y frustración, también goce, amor, ideales, sentimientos elevados, ternura, piedad, fraternidad y carcajadas…”

Este artículo titulado la “La amistad y los libros” , incluye también su encuentro con Héctor Abad Faciolince y la amistad que nació de él.

EL AUTOR

hector

Escritor, traductor y periodista. Nació en Medellín en 1958.

En 1977 realizó estudios de filosofía en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, y de Medicina en la Universidad Javeriana de Bogotá. En 1978 viajó a México y estudió talleres de poesía y narrativa en La Casa del Lago, el primer campus cultural de la Universidad Autónoma de México. En 1979 regresó a Medellín y comenzó a estudiar Periodismo en la UPB. De esta carrera fue expulsado en 1981 por escribir un artículo irreverente contra del Papa. En 1982 hace estudios de inglés en Nueva York y más tarde se va a Italia en donde estudia Lenguas y Literaturas Modernas en la Universidad de Turín. Regresa a Colombia en 1987, después de graduarse “cum laude” en Turín. En Agosto de ese año su padre es asesinado por paramilitares y debido a las amenazas que recibe se exilia primero en España (diciembre de 1987) y luego en Italia, en 1988, en donde trabaja como “lector de español” de la Universidad de Verona hasta 1992. Desde sus años de estudiante había empezado a traducir al castellano diverso autores italianos: Umberto Eco, Leonardo Sciascia, Italo Calvino, Tomasi di Lampedusa, Gesualdo Bufalino, Primo Levi y Natalia Ginzburg, entre otros. Estas traducciones se publicaron en libros y en suplementos literarios mexicanos.

En 1992 regresó a Colombia y desempeñó distintos oficios. Dirigió durante tres años la Revista de la Universidad de Antioquia y fue también director del Fondo Editorial de la Universidad EAFIT. Trabajó también como periodista y columnista para distintos medios colombianos: El Espectador, Cromos, El Colombiano, y las revistas Cambio y Semana.

En 1998 fue galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Simón en la categoría columna de opinión; recibió ese mismo premio en el año 2006. En 1999 fue corresponsal de la revista Cambio en Estados Unidos, con sede en Boston. En 2000, su novela Basura recibió el Primer Premio Casa de América de Narrativa Innovadora; en 2004, su novela Angosta fue premiada en China como la Mejor Novela Extranjera del Año; en 2006 recibió una beca del DAAD y vivió un año en Berlín.

En noviembre del año 2006, publicó su libro más celebrado, El olvido que seremos,  por el que ha recibido premios en Lisboa y en Washington.

Actualmente es columnista y asesor editorial del diario El Espectador. Colabora también con El País de Madrid, el NZZ de Zurich, y otras publicaciones nacionales e internacionales. Sus novelas han sido traducidas a distintas lenguas, entre ellas inglés, portugués, italiano, chino, francés y alemán.

En nuestras Bibliotecas municipales puedes encontrar otros títulos del autor:

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Despido el post con unas palabras del autor rescatadas de uno de sus artículos, “Acuérdate de olvidar”

“Ya no quiero memoria, sino olvido”. Se dice que sabemos la buena memoria que tenemos cuando quisiéramos olvidar algo, y no podemos. Tenemos que vivir con la carga del recuerdo. Pero es necesario olvidar, por lo menos a ratos, para poder vivir (…)  Uno también escribe para poder olvidar (…) Tiene razón Borges: el olvido es la única venganza y el único perdón. El olvido también es un consuelo, tal vez el único consuelo que existe.

La semana que viene nos reuniremos en torno al libro El fin de semana de Bernhard Schlink. Además nos acompañara Paco Macías  de Edicóns Positivas ,  para compartir con nosotros todos los entresijos de un editor.

Felices lecturas!

Hoy recomendamos “El olvido que seremos” de Héctor Abad Faciolince

Iniciamos hoy una etapa en el blog  donde iremos publicando recomendaciones muy breves de los últimos libros que descubrirmos entre los estantes de nuestras bibliotecas. Y hoy recomendamos “El olvido que seremos” del escritor y periodista colombiano Héctor Abad Faciolince.

El olvido que seremos, disponble en las Bibliotecas Municipales de A CoruñaEl olvido que seremos” es una novela autobiográfica, escrita como homenaje al padre del autor, defensor de la igualdad social en la época más convulsa de la historia de Colombia. Como el mismo autor explica, su intención primordial al escribirlo era simplemente contar la historia, para que se supiera:

Han pasado casi veinte años desde que lo mataron, y durante estos veinte años, cada mes, cada semana, yo he sentido que tenía el deber ineludible, no digo de vengar su muerte, pero sí, al menos, de contarla. (…) Es posible que todo esto no sirva de nada; ninguna palabra podrá resucitarlo, la historia de su vida y de su muerte no le dará nuevo aliento a sus huesos, no va a recuperar sus carcajadas, ni su inmenso valor, ni el habla convincente y vigorosa, pero de todas formas yo necesito contarla. Sus asesinos siguen libres, cada día son más y más poderosos, y mis manos no pueden combatirlos. Solamente mis dedos, hundiendo una tecla tras otra, pueden decir la verdad y declarar la injusticia. Uso su misma arma: las palabras. ¿Para qué? Para nada; o para lo más simple y esencial: para que se sepa. Para alargar su recuerdo un poco más, antes de que llegue el olvido definitivo. (Págs. 254-255).

Tiene una prosa muy buena y una fuerte carga emocional sin ser sensiblona. Muy muy recomendable.  Disponible en nuestras bibliotecas:

:: El olvido que seremos / Héctor Abad Faciolince. — 7ª ed.. — Barcelona : Seix Barral, 2009 ::