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Rosa Montero y “La loca de la casa”

Tras la resaca navideña, “Café con libros” se reunió para comentar las obras de dos mujeres, Rosa Montero con su novela más personal La loca de la casa y la de Donna Milner una primeriza autora canadiense, que nos cautivó con  Cuando todo cambió, de la que hablamos hace unos días.

La loca de la casa

La imaginación es la loca de la casa

Santa Teresa de Jesús

La loca de la casa es un libro sobre la imaginación.

Rosa Montero existe en la vida real, pero la Rosa Montero de la novela, y los personajes que la rodean, son producto de la loca de la casa. Para la autora la imaginación está estrechamente emparentada con lo que llamamos locura, y ambas cosas con la creatividad de cualquier tipo.

Rosa Montero crea un cóctel con tres ingredientes: una pizca de novela, otra de ensayo y el secreto mejor guardado, un toque de su  autobiografía. Por eso su novela nos habla de la fantasía, los sueños, la locura, la pasión, los escritores y muy especialmente de los lectores.

La autora nos regala su memoria literaria, con la que ha convivido y nos abre las puertas para acercarnos a muchos autores Carson Mcullers, Voltaire, Robert Walser, Cesar Aria, Italo Calvino, Marin Amis… Rosa reflexiona sobre un abanico impresionante de novelas, que le daban algunas pautas  para crear mundos imaginarios.

Rosa Montero 

 

Rosa Montero, escritora y periodista, nació en Madrid en 1951. Debido a la tuberculosis y a la anemia, tuvo que permanecer en cama durante cuatro años, de ahí su afición a la lectura y la escritura.

Con diecisiete años se matriculó en la Facultad de Filosofía y Letras e hizo teatro con grupos vanguardistas del momento, como “Tábano”. En 1969 ingresó en la Escuela de Periodismo y empezó a publicar en medios tan dispares como Fotogramas, Pueblo, Telesiete Jacarandá entrevistando a artistas, actores y demás personajes populares.

Desde finales de 1976 trabaja de manera exclusiva para el diario El País.

En 1978 ganó el Premio “Manuel del Arco” de Entrevistas, en 1980 el Premio Nacional de Periodismo para reportajes y artículos literarios y en 2005 el Premio de la Asociación de la Prensa de Madrid a toda una vida profesión.

El mundo de Rosa Montero

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Autora multipremiada obtuvo con La hija del caníbal el Premio Primavera de Novela en 1997. El Premio Qué Leer 2004 al mejor libro del año, Premio Grinzane Cavour al mejor libro extranjero publicado en Italia en el 2005 y Premio “Roman Primeur” 2006  con La Loca de la casa, y con la novela Historia del rey transparente (2005), Premio Qué Leer 2005 al mejor libro del año, y Premio Mandarache 2007.

También ha publicado el libro de relatos Amantes y enemigos, Premio Círculo de Críticos de Chile 1999,y dos ensayos biográficos, Historias de mujeres y Pasiones, así como cuentos para niños y recopilaciones de entrevistas y artículos.

La próxima semana comentaremos  uno de los libros más sorprendentes de la temporada,  La estratagema de Lea Cohen. Planteada como un puzzle y contada a cuatro voces esta interesantísima novela nos traslada a la  Bulgaria del Zar Boris III hasta casi nuestros días para desentrañar un complejo entramado…y hasta aquí podemos leer.

Feliz semana a todos.

Futuro imperfecto

Lo que su autora Xulia Alonso Díaz nos cuenta en esta historia escrita en gallego es su propia vida. Su autobiografía. Y lo hace sin concesiones, incluso diría que de forma violenta. Es una vida de lucha por la supervivencia, una vida que un día quedó atrapada en el mundo de la droga y el VIH. El que la quiera contar y pueda,  da una idea de la tremenda guerra que ha tenido que librar con sus adicciones y consigo misma para poder poner en orden sus recuerdos y plasmarlos de forma tan brillante.

Es también una visión de aquellos años 80, recién instaurada la democracia y las libertades personales. Años de sueños y esperanzas, de exploración social, de libertades aparentemente sin fin y de peligros a los que se habían de enfrentar sin preparación alguna. Entre otros el de  los paraísos  que las drogas parecían prometer y en los que muchos entraron y de los que no saldrían o lo harían con importantes secuelas físicas y psíquicas.

Porque con anterioridad a estas fechas en nuestra sociedad  no había habido formación alguna sobre el mal que la droga podía causar al individuo y a la colectividad. Era como si no existieran, como si negando el hecho fuésemos  a quedar a salvo de su influencia pese a que nos rodeaban por todas partes y  las mafias que las comercializaban estaban preparadas para introducir su consumo a poco que el nivel de vida y las estructuras sociales lo hiciesen posible.

Xulía es una joven de 17 años cuando decide ir a estudiar a  Santiago. Ella misma confiesa que a la Universidad solo fue a matricularse. A partir de ese acto su vida quedará unida a cuanta movida hay en dicha capital. Atrás quedaba la vida familiar, autoritaria, represiva, sin espacio para ser ella misma. Xulía era una alumna brillante en su colegio, obediente. Tanto los consejos de su madre como los mandatos de su autoritario padre eran normas que se obligaba a cumplir a rajatabla. Todo aquello, que ya venía quebrándose desde el inicio de su adolescencia, se hizo añicos al llegar a la compostelana ciudad. Tanto que al año siguiente, con 18 años, mayor de edad, se independiza de su familia y después de una etapa un tanto hippie, consigue un trabajo administrativo en las oficinas de la incipiente Xunta de Galicia cuyo salario le proporciona lo suficiente para poder seguir el camino que aparentemente había de hacer de ella una mujer libre y dueña de su  futuro.

Pero éste le tenía preparado un cruce singular. Casualmente conoce a Nico. Xulia recuerda su “mirada atlántica” y como la atrapó de por vida. Él también queda prendado de ella y  juntos pasarán todos los amargores que el destino les tiene guardados.  Ambos caerán en el mundo de la heroína, un mundo que la autora narra con una especial maestría – sinceramente creo que  esta novela debían ser de lectura obligada en los institutos de enseñanza media – que hace que el lector se emocione y sufra con ellos los avatares que su adicción les lleva a padecer.

Y aquí vuelve la autora a plantear otro tema de capital importancia, la ayuda que en estos casos puede prestar la familia y sus verdaderos amigos. Los detalles de como ellos los acogen en su lucha por salir de aquel infierno y como unidos, familia amigos e interesados,  se esfuerzan en poner todo su afán para que esto sea posible. Una guerra en que toda ayuda es poca,  en la que lo principal es el propio deseo de los implicados, ella y Nico, en salir de aquel terrible abismo en el que estaban. No puede expresarse mejor todo lo que se relata, se vive leyéndolo y se desea que el sentimiento que fluye en nosotros  llegue como una ayuda moral más.

Si la novela quedará en lo mencionado, la forma en que se entra en la droga y la lucha para salir de ella, ya habría conseguido su objetivo. Pero hay más. Una vez fuera, una vez en la superficie la vida sigue. Ellos dos tienen secuelas importantes y una hija a la que criar. El relato va detallando  como la vida de ambos se va complicando con el agravamiento de Nico. Como este hecho cambia toda percepción. Se sabe que el final está más cerca que lejos y se aprende a vivir el presente en toda su intensidad. Así transcurren los dos años que van desde el primer síntoma grave al desenlace final, unos años que se describen con toda la angustia, amor y solidaridad que  ellos se tienen y  sus fieles y esforzados amigos les brindan. Me gustaría destacar el canto que hace a la profesionalidad médica de la sanidad pública, a su trato humano y personalizado. A la comprensión de sus problemas.

Nico fallecerá tal como habían vaticinado. No había salvación. Pero la vida tiene que seguir y ella deberá afrontarla desde el recuerdo a su amor por él y volcarse en su hija, fruto deseado de ese amor. Todo contado sin caer en el melodrama y en lo fácil. No nos deja indiferentes y menos a los que vivimos aquellos tiempos, conocimos los estragos del SIDA en la sociedad y fuimos testigos de la condena de los que padecían la enfermedad  hasta el punto de considerarlos unos  apestados. Tuvo que pasar un tiempo para que todos aceptaran que eran unos enfermos más y como tal debían ser tratados.

Xulia Alonso Díaz nació en 1961, en A Rua (Ourense). Cursó bachillerato y COU en el Colegio Paulo VI de su villa natal y en 1979 marchó a Santiago de Compostela para estudiar Psicología. En enero de 1981 empieza a trabajar como administrativa en la Xunta de Galicia, donde desenvuelve su actividad laboral hasta septiembre de 2008, momento en que causa baja por motivos de salud. El descubrimiento del mundo de las drogas en los primeros años 80 y su superada adicción a la heroína le dejaron secuelas importantes que marcarían su futuro: el VIH.

Futuro imperfecto es su primera novela.