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Juntos, nada más de Anna Gavalda

El lunes 6 de octubre, después de “Antigua luz de John Banville, comenzamos una nueva tertulia en la Biblioteca Municipal de la Sagrada Familia en torno a “Juntos, nada más” de Anna Gavalda.  Cuando terminemos de comentarla proyectaremos la película que se hizo siguiendo el guión de la novela.

Portada Juntos, nada másUn amigo me dijo una vez  algo así como que “Juntos, nada más” estaba diseñada para entusiasmar a aquellas personas que no leen con demasiada frecuencia o, simplemente, no leen. Es gracioso porque yo le dije que lo recomendaba muchas veces en mi trabajo de la biblioteca, pero no sólo a gente poco lectora, sino a cualquiera que me pregunta por algun libro sencillo, fácil de leer y, a la vez, de calidad, y siempre con buenos resultados, pues termina gustando a todos, lectores y no demasiado lectores, comoPenúltimo sueño” de Angela Becerra o “Y de repente un ángel” de Jaime Bayly.  Son libros siempre recomendables y que gustan a una gran mayoría pero no por ello deben subestimarse.

En “Juntos, nada másAnna Gavalda nos relata el encuentro de cuatro personajes solitarios y maltrechos por la vida que acabarán necesitándose entre ellos.

¿Cómo no cogerle cariño a los personajes? Inevitable.

Nos encontramos con una lectura fácil, diálogos dinámicos, realistas… y de calidad literaria. Se trata de una lectura amable y de gran aceptación por parte de los lectores, espero que también por los tertulianos.

Gavalda propone personajes actuales, cercanos, con los que el lector pueda identificarse, las situaciones también son cercanas y reconocibles, mezcla humor e ironía… Todos estos elementos son ingredientes del éxito, de ahí que la autora haya vendido más de diez millones de ejemplares de sus novelas  en todo el mundo y que hayan sido traducidas a numerosos idiomas.

Sinopsis

Camille es una chica de 26 años, tiene un don para el dibujo y la pintura pero no tiene fuerzas para nada. Limpia oficinas de noche y dibuja con arte en sus horas libres. Frágil y desorientada, malvive en una buhardilla y no tiene ganas de vivir:  apenas se alimenta  y su relación con el mundo es agonizante.  Su vecino Philibert, apasionado de la historia, vive en un apartamento enorme propiedad de su familia pero del que podría ser desalojado; tartamudo, tímido, sensible y solitario  es como un caballero medieval y se dedica a vender postales en un museo, además es el casero de Frank. Frank es mujeriego y vulgar, lo que irrita a la única persona que lo ha querido,  su abuela Paulette, que a sus 83 años se encuentra en un asilo añorando su casa y las visitas de su nieto.

Cuatro supervivientes, cuatro perdedores,  entrañables todos ellos, entre los que se establece una relación muy especial.

A veces la verdadera familia es la que elegimos y no la que nos viene impuesta al nacer. Este es el caso de los protagonistas de nuestra novela, cuatro personas frágiles con gran carencia de afecto que solas no saben enfrentarse al mundo pero juntas encuentran la fuerza necesaria para ello.

Es una historia intimista y conmovedora,  de sentimientos y emociones cuya lectura se disfruta. Lectura agradable y fluida con unos personajes que irradian fuerza y debilidad, magnetismo e insustancialidad, alegría y tristeza. La historia se desarrolla en el escenario mágico de París. Es un canto a las segundas oportunidades, a las ganas de vivir y al optimismo.

“Juntos, nada más” ha sido llevada al cine dirigida por Claude Berri y protagonizada por Audrey Tautou en el papel de Camille.

La autora

Retrato Anna GavaldaAnna Gavalda (Boulogne-Billancourt, 9 de diciembre de 1970) es una escritora y periodista francesa.

En 1999 saltó a la fama con Quisiera que alguien me esperara en algún lugar (Seix Barral, 2005), una colección de relatos galardonada con el Grand Prix RTL-Lire 2000. Su primera novela, La amaba ( Seix Barral, 2003), cuya versión cinematográfica está en preparación, la consagró a nivel internacional. Con Juntos, nada más (Seix Barral, 2004), llevada al cine por Claude Berri, el fenómeno internacional ha seguido creciendo. Hay que destacar también El consuelo (Seix Barral, 2008) Hoy en día es una  escritora muy leída, aclamada por una crítica y un público absolutamente entregados. Sus libros han vendido diez millones de ejemplares alrededor del mundo. Divorciada y con dos hijos vive cerca de París.

Recordad que en nuestras Bibliotecas Municipales podéis encontrar este libro así como otras obras de esta autora.
Consulta su disponibilidad en nuestro catálogo

 

El consuelo de Anna Gavalda

Anna Gavalda vuelve a una historia de personajes desubicados. Personas que, sin que nada les falte, no se encuentran dentro del círculo social en el que viven. Añoran otros momentos y también consideran que no han sabido encontrar aquel camino soñado en su juventud, esa etapa de la vida en que  planificaron las circunstancias y metas que se consideraban idóneas para alcanzar la felicidad y el éxito.

Y no es que a Charles Balanda, personaje central de la novela, le hayan fallado todos esos sueños. No. Tiene una profesión que le gusta y en la que es reconocido, arquitecto, si bien el desarrollo de la misma no es de su total complacencia. Se relaciona mal que bien con su familia, especialmente bien con sus padres y con una de sus hermanas, Claire, letrada de también reconocido prestigio, pero ahí  acaban sus circunstancias positivas. Su vida sentimental es pobre por no decir inexistente. Vive con Laurence, una bella y seductora mujer, pero su convivencia es difícil y el amor inicial hace tiempo que se ha extinguido. Por no haber no hay ni sexo. Es Mathilde, la hija adolescente del primer matrimonio de su pareja y por la que siente un sincero cariño, la que evita que abandone esa casa. Ella, con sus problemas y necesidad  de ayuda y afecto, compensa la frialdad del ambiente hogareño, en el que, debido a los continuos viajes que su profesión le obliga a realizar, pasa muy pocos días al año.

En este estado de cosas un hecho viene a golpear su actual statu quo. Una carta de su más que amigo de la infancia y juventud, Alexis, le anuncia la muerte de su madre Anouk, la persona que más había influido en su formación juvenil. Anouk, de profesión enfermera, madre soltera, de una entrega y bondad sin límites, capaz de darse a todos antes de pensar en ella. Charles prefería su compañía y la de Alexis a la de sus propios hermanos y padres. Se criarán juntos, compartirán todo y nada parece que pueda quebrar la amistad y cariño que se tienen. Alexis es una persona con una excepcional aptitud para la música y dedicarse a ella es lo que más desea para el futuro. Todo empieza a cambiar cuando  sus vidas tienen que separarse. Charles se va a la universidad a estudiar su carrera, Alexis hará lo mismo con su afición, pero mientras el primero llevará una vida normal, Alexis, cuyo triunfo como músico no tarda en llegar, será victima de las drogas y su problema arrastrará a su madre Anouk.

La noticia de la muerte de Anouk hace revivir los recuerdos adormecidos de Charles. Poco a poco se habían ido distanciando, tanto de ella como de Alexis. Para él es un momento crítico. Siente la necesidad de volver a reencontrar lo perdido, de conocer que ha pasado, de saber de su amigo. Se da cuenta de lo pobre que es su existencia y de alguna manera quiere explorar si existe otro camino y si aún es posible tomarlo.

Contacta con Alexis, casado y con hijos, chico y chica. Curado de su adicción a las drogas y viviendo una vida holgada, segura y anodina. Por ella ha tenido que pagar un precio, su renuncia a la música. El día que lo visita se da la circunstancia de que la hija quiere dormir en una granja cercana, su madre a regañadientes lo consiente pero es necesario acercarle el corrector dental. Charles se ofrece a llevárselo y así poder salir momentaneamente del ambiente que se ha encontrado en el hogar de su viejo amigo. Acompañado por el hijo de este se acerca a la granja, una autentica arca de Noe. Allí conoce a Kate y su vida de un giro total.

Kate también es una persona fuera del lugar en el que debería estar. Tiene a su cargo a los hijos de su hermana, fallecida junto a su marido en un accidente. Pero no solo a ellos, tiene mucho más a su cargo. Por esa circunstancia ha renunciado a su profesión y a su vida, entregándose por completo a la misión que se ha impuesto. Es una expiación, ya que se siente responsable de las muertes antes comentadas toda vez que ella les animó a realizar el fatídico viaje.

Charles cree llegado el momentos de dar un nuevo enfoque a su existencia, de priorizar sus acciones y encaminarlas hacía la persona de Kate, a la que según va conociendo va admirando y amando más. Ella puede dar sentido a todo lo que hace y al tiempo él puede proporcionarle el amor al que renunció desde el momento que se asumió las responsabilidades de su vida actual.

Lo que la autora nos cuenta es algo que ya hizo en “Juntos nada más” -hay una alusión a los personajes centrales de ese libro en una secuencia de la historia-. La importancia de las relaciones personales abiertas y francas. Esas capaces de tejer una urdimbre en la que el amor, el aprecio, la amistad están por encima de todo lo demás. No nos llega con la familia, ni siquiera con la que nosotros formamos si no basamos todo  en un cariño sólido y a prueba de dificultades. Éstas siempre aparecerán a lo largo del tiempo y será la forma de asumirlas y enfrentarlas lo que dará consistencia a las relaciones afectivas. El ejemplo de Mathilde es esclarecedor. Prefiere la compañía de su padrastro a la de su propios padres. Charles también por encima de todo prefiere la de Kate con todo lo que significa y representa. Será otra vida pero será la que de verdad podrá considerar suya.

En ocasiones el libro es algo repetitivo, pero en general su lectura es agradable y aunque adivinamos como va a terminar la historia  no por ello dejamos de leer con interés lo que la autora nos narra, quizás porque todos hemos tenido esos sueños que nunca hemos podido ver hechos realidad o no nos hemos atrevido a dar los pasos necesarios para conseguirlos.

Anna Gavalda nació en Boulogne-Billancourt, un suburbio de clase alta ubicado en las afueras de París, el 9 de Diciembre de 1970. Es periodista y escritora.

En 1992 gana el Premio France Inter con La carta de amor más hermosa. Mientras trabajaba como periodista en 1999 publica una relación de relatos cortos, Quisiera que alguien me esperase en algún lugar, que tuvo un gran éxito de crítica y ventas, alcanzó los 700.000 ejemplares en Francia y fue traducido a 19 idiomas. En el año 2000 gana con estos relatos el Grand Prix RTL-Lire.

Su novela La amaba, fue publicada en Francia en el año 2002 y la consagró a nivel internacional al ser un éxito de ventas en 21 países. Ese mismo año publicó 35 kilos de esperanza, dedicado a aquellos de sus estudiantes que eran malos en la escuela y sin embargo gente fantástica.

En 2004 publica Juntos, nada más. Ha sido otro éxito de ventas. Su argumento sirvió de base para la realización de una película del mismo título, cuyo estreno se produjo en Noviembre de 2007.

Divorciada y madre de dos hijos, reside en Melun, Seine-et-Marne a unos 50 Km al sudeste de París. Además de escribir novelas colabora en la revista Elle.

Cando os solitarios se xuntan

O pouso da historia é ben sinxelo: todos estamos terriblemente sós neste mundo. O individuo nace e marcha só; polo camiño ramifícase a través de familiares e amigos, pero a historia de cada un resúmese a base de monólogos.

Anna Gavalda (Boullogne-Billancourt, 1970) é rotunda ao titular o seu sexto libro como Xuntos, nada máis, coa finalidade de contar catro historias que ao lector lle serán cercanas e máis que reais, para xuntalas e nada máis – c´est tout-. Catro individuos amasados nos sentimentos de fracaso, frustración e resignación, van entrecruzando as súas vidas até acompasar os ritmos e dirixirse cara a un destino común, a través da solidariedade entre Frank, Camille, Philibert e Paulette.

 Nada teñen en común unha artista plástica agochada tras o seu traballo como señora da limpeza, cun cociñeiro queimado polos seus asuntos familiares así como o seu medo ás perdas, medo que comparte coa súa avoa, a que ten que abandonar temporalmente nunha residencia de maiores mentres se recupera dun accidente, e aos que se une como contrapunto de humor e realidade inquedante a figura dun aristócrata vido a menos, último vestixio dun xeito de vida xa esquecido e que se burla con amargura dos tempos da Francia dourada e absolutista.

 Catro espazos vitais que se xuntan nun espazo real de catrocentos metros, un piso do centro de París onde todos coidarán de todos, tratarán de compoñer os anacos rotos de vidas difíciles e contrariadas, fuxidas, medos e inquedanzas.

Ás veces sostida baixo un falso teito de doutrina (o amor trunfante, a amizade que fixa os eixes sobre os que xira o planeta…), a novela sostense grazas a representar os catro puntos cardinais da vida humana: a xuventude, a vellez, a inocencia e o medo, coas relacións interpersoais como aglutinante do paso dunha a outra idade. Representando cada quen un papel que asume reaccións negativas como a fuxida cara ao propio interior, a desconfianza, o illamento, desde o momento en que os catro comezan a interactuar chegan a darse accións positivas -ás veces demasiado forzadas e previsibles, sen contar coa verdadeira natureza do ser humano, no da personaxe de ficción-, que crean lazos, que van xuntando, nada máis, a aqueles catro seres feridos que comezan a cicatrizar en común as súas feridas vitais.