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Al mal tiempo, mejor cara

Hablando de accidentes, justo ahora ve un perro corriendo delante de él por la carretera. Por puro reflejo, Ferdinand pisa el freno. Los neumaáticos chirrían, y la grava sale despedida. Los amortiguadores dejan escapar un quejido. El coche da un bandazo y por fin se detiene en mitad de la calzada.

Si no hubiese recogido al mencionado perro a Ferdinand nunca se le hubiese ocurrido entrar en la casa de Marceline. No la encontraría inconsciente y con un fuerte olor a gas en el ambiente. Su reacción es inmediata, trata de despertarla, lo que logra, y luego de llevarla a un centro médico para que la traten. Supone que ha querido suicidarse. No es así, la tubería del gas está roida, con pequeños agujeros y eso ha producido el escape. En fin, seguir contando lo que tan magnificamente nos relata BarbaraConstantine la autora de la novela que tenemos entre manos sería un sacrilegio.

Este hecho enfrenta a Ferdinand con la realidad de su vida. Él está solo, y a su alrededor hay otros en su misma situación. Vive en una casa amplia que magnifica aún más esa soledad. Las lluvias torrenciales han arruinado el tejado de la casa de su vecina y comprende que no puede dejarla en la situación en que se encuentra. La invita a compartir su vivienda mientras no pueda arreglar la suya. Marceline acepta y se traslada con sus pertenencias más queridad entre la que se encuentra un violonchelo, el perro ya mencionado, un gato y un burro “muy inteligente”.

Asi comienza una transformación total en la granja de Ferdinand. Detras de Marceline vendrá Guy, un amigo de toda la vida que recientemente ha enviudado y está deshecho. Luego Hortense y Simeone, “las hermanas Lumier“, Muriel, una joven estudiante de enfermería así como un también joven Kin, estudiante del instituto del pueblo a quienes sus padres le han retirado la asignación que le permitía vivir de pensión. Todos ellos formarán un solidario grupo que ayudandose mutuamente logran encauzar sus vidas, tener nuevos horizontes y metas. En una palabra vivir nuevamente olvidandose de su edad o situación personal. Superar sus baches y apoyarse mutuamente.

Destacar las dos cartas que el nieto mayor de Ferdinand le escribe a su difunta abuela pidiendo en la primera que si tiene algo que decirle lo haga metiendose en sus sueños y la segunda recriminándole que se hubiese equivocado y que hubiese acudido a los sueños de su hermano más pequeño y no a él. Son un acierto de la autora en toda regla.

¿Es posible un convivencia así?. Entiendo que en el medio rural, donde la gente está más cercana y donde se conocen puede logarse. Un medio urbano lo tiene más complicado, si bien recordando otra novela francesa que trata de un tema parecido “Juntos nada más” vemos que sí es posible. La conviencia no es solo una cuestión familiar, también lo es de sentimientos y en ocasiones esta segunda opción es más fuerte que la primera.

Agrada el tema y agrada su lectura, máxime en este tiempo que nos está tocando vivir. Que mejor final sobre lo que la autora no propone en su exitoso libro.

BARBARA CONSTANTINE (Niza, 1955) es hija del mítico cantante y actor estadounidense, pero que desarrolló su carrera en Francia, Eddy Constantine . Hija también de Helene Mussel, bailarina estrella del Ballet de Montecarlo. Con raíces familiares en Biarritz, donde pasa largas temporadas, ha trabajado en el mundo del cine como script en diversos rodajes y ha publicado cuatro novelas. Vive entre Le Berry, por amor al campo; Biarritz, por motivos familiares, y París.

Barbara Constantine

Escritora tardía  debuta en la literatura en 2007,  siendo ya abuela, con Allumer le chat (2007) después de haber construido su carrera profesional en la danza, primero, y luego en el cine, donde ejerció durante “casi cuarenta años” como ayudante de dirección de realizadores tan conocidos como Robert Altman, Cédric Klapish, Olivier Assayas, Raúl Ruiz o Michel Piccoli, entre otros.

Otro libro que me gustaría destacar de esta escritora es “Tom, pequeño Tom, hombrecito Tom” (2009; Seix Barral, 2011), libro catalogado para un público juvenil pero no por ello carente de interés para el adulto: narra la historia de un niño que parece un adulto y una madre que parece una adolescente.

tom

Con este libro ganó el Premio Charles Exbrayat en 2010.

Comprende y le interesa el movimiento ya global de ‘Los indignados‘ “horrorizada” se dice Constantine por el maltrato de la sociedad actual hacia las personas mayores, los niños y los jóvenes, por eso comprende y le interesa el movimiento de los indignados.