Arquivo do blog

El fin de semana de Bernhard Schlink

En café con libros estamos leyendo El fin de semana de Bernhard Schlink. Se trata de una novela de reflexión política y moral, que nos habla de la culpa, la responsabilidad y el arrepentimiento. Su protagonista, Jörg, es un antiguo terrorista de la banda Baader-Meinhof (Fracción del Ejército Rojo) condenado por cuatro asesinatos.Tras veinticuatro años de cárcel es indultado sin que haya pedido perdón por los crimenes que cometió en nombre de sus ideales…

Pero no vamos a repetir más información aquí sobre la obra, sino que os remitimos a los post que ya publicaron las coordinadoras de otros clubs en el momento que la leyeron: Alma y Luisa. Y sobre todo os recomendamos los extensos artículos que publicaron en el Club virtual de lectura, que cubren cada una de las partes en las que se divide la obra: viernes, sábado y domingo.

Bernhard Schlink es sobre todo conocido por su obra El lector, también llevada al cine. Pero en las Bibliotecas Municipales puedes disfrutar además de otros títulos del autor: #recomendamosbmc

This slideshow requires JavaScript.

Y para conocer algo más sobre la banda Baader-Meinhof, os traemos al blog el tráiler de la película R.A.F. Facción del Ejército Rojo (2008):

Una vez comentado El fin de semana, empezamos a leer El abuelo que saltó por la ventana y se largódel que ya daremos cuenta en el blog, una vez hayamos tenido las tertulias en las que comentar pormenorizadamente sus hilarantes aventuras.

Los platos más picantes de la cocina tártara

“Yo solo quiero lo mejor para todo el mundo”

Lo primero que de valor tiene el libro es su título. No es un libro de cocina y lo que para mi encierra  es el deseo de la  autora, Alina Bronskyde reafirmar  sus raíces tártaras. A través de la protagonista principal, Rosalinda, nos   recordará sus orígenes y los hará valer en todo aquello que le de motivo. Se vale de su heroína para contarnos la historia, en primera persona y con gran maestría y acierto.  Son las vivencias de tres mujeres con un fuerte nexo de unión, madre, hija y nieta. Rosalinda  es una persona de fuerte carácter,  dominadora, manipuladora y decidida al máximo. Se retrata como una  mujer con cierto atractivo, capaz de interesar a los hombres, inteligente y sabedora de como hacer frente a cualquier situación. Está casada, pero su matrimonio no parece ser el mundo idílico que ella desearía. A  Sulfia, su hija, la describe como  todo lo contrario a ella. No agraciada, apocada, temerosa, poco eficiente y menos decidida. Según su madre, sin su protección la chica no llegaría a ninguna parte.  La verdad es que  Sulfia nos parece tal como ella dice toda vez  que  la influencia que sobre ella ejerce anula por completo su voluntad y esto condiciona su modo de vida. Aún así concibe una hija, Aminat,   que nace por encima de todo lo que Rosalinda  intenta para impedirlo. Una vez nacida será el ojo derecho de su tozuda abuela  y el principal motivo de su desvelos.  Entre las tres condimentan  el perfecto aliño agridulce  del plato que la autora nos ofrece. Viven en la Unión Soviética en los últimos años de aquel régimen. Nos describe los esfuerzos, triquiñuelas, sobornos, etc., que tienen que hacer e imaginar para sobrevivir a la escasez imperante. Es  en esos pasajes donde la autora nos deleita con su prosa y su humor. Pese al dramatismo que las situaciones narran, el humor y la forma de contarlo desdibujan éste y hacen la lectura amena y muy divertida. En todo destaca la fuerza de las protagonistas, tres mujeres en un mundo difícil guiadas por Rosalinda que siempre encontrará maneras para sobrellevarlo y conseguir que ellas puedan seguir juntas y superar  todo lo que a su alrededor pasa. Al final la situación se hace insostenible. Como muchos otros emigran hacia el milagro de Occidente, hacia Alemania, la meta soñada. Una vez allí sus sentidos de luchadoras y supervivientes serán sometidos a prueba. El mundo capitalista no regala nada y todo para ellas es nuevo. Volverán momentos de angustia que una vez más obligará a Rosalinda a tomar decisiones que no siempre son del agrado de su compañeras. Ella que siempre ha tenido como bandera el valerse por sí misma y no precisar  demasiado cariño para vivir, empezará a notar la necesidad de este afecto y dará gracias por tenerlo en los años postreros. En definitiva una novela muy bien escrita, divertida y que reconforta leer.

Alina Bronsky nació en Ekaterimburgo, Rusia en 1978. Pasó su infancia en la parte asiática de los Urales y su juventud en el Estado de Hesse, (Alemania). Después de sus estudios de medicina, que no concluyó, trabajó como periodista. Actualmente vive cerca de Frankfurt. Su primera novela Scherbenpark (El parque de los cristales rotos) recibió el aplauso de la crítica, se convirtió en un best seller y pronto se tradujo a otras lenguas. Der Spiegel declaró que Alina Bronsky era “el debut literario más interesante de la temporada“.

Los platos picantes de la cocina tártara de Alina Bronsky

La novela Los platos picantes de la cocina tártara consta de los siguientes ingredientes:
 
– Una cucharada de originalidad 
– Un vaso colmado de humor inteligente
– Una medida de Rusia y  1/4 de Alemania
– Un puñado generoso de autentico
– Pizcas de tristeza
** Ingrediente secreto: mucha humanidad.
Marilú. Cuentalibros
picantes
«Aunque parezca un libro de cocina, es una fascinante novela, con un estilo mordaz y punzante. Una historia que atrapa, cautiva y divierte.» Leipziger Volkszeitung

La historia  gira en torno a los acontecimientos que le ocurren a tres de mujeres de generaciones distintas. La matriarca familiar Rosalinda Achmetowna, es una mujer sofisticada con carácter dominante que exige constantemente ser el centro de atención. Magnífica cocinera,  es una mujer que esgrimiendo como bandera el lema “Yo sólo quiero lo mejor para todo el mundo”, manipula a su hija  Sulfia y a su nieta Aminat, y utiliza todos los medios a su alcance para conseguir sus fines.

Narrada en primera persona, la vida de Rosalinda es -según su versión- un modelo de bondad y perfección, mientras que para los que le rodean su imagen es muy distinta, la de una persona manipuladora que impone su criterio a costa de todo.

Ambientada en  Rusia tras el telón de acero, que separa los países socialistas de los países capitalistas, muestra una nación económicamente hundida, donde sobrevivir se ha convertido en la principal preocupación. El soborno está a la orden del día, es la forma natural que tienen los ciudadanos para solventar la escasez de productos de primera necesidad. La situación empeora y a los ojos de Rosalinda, la solución a todos sus desvelos pasa por marcharse del país a cualquier precio. Alemania será su destino.

Aline Bronsky ha sido capaz de darle la vuelta a este drama y convertirlo en una historia hilarante y muy divertida. Un libro sobre todo de relaciones humanas.

 Lo que comienza como una novelita cruel cómica, acaba con una sorprendente historia ganadora de superación y resistencia (The New Yorke)

605alinabronsky_thumbAlina Bronsky (Ekaterimburgo, Rusia, 1978) pasó su infancia en la parte asiática de los Urales y su juventud en el Estado de Hesse (Alemania).

Aline empezó sus estudios de medicina, que abandono para convertirse en periodista.Vive cerca de Frankfurt y tiene tres hijos

Su primera novela Scherbenpark (El parque de los cristales rotos) recibió el aplauso de la crítica, fue nominada para uno de los premios más prestigiosos de Europa, el Premio Ingeborg Bachman,  se convirtió en un bestseller y pronto se tradujo a otras lenguas. Fue adaptada primero al teatro y después al cine, película protagonizada por Jansa Frirtzi Bauer en el papel principal.  Los platos picantes de la cocina tártara es su segunda novela.

Nuestra próxima lectura, de la que disfrutaremos en Navidad, es  El cuaderno dorado de la recientemente fallecida Premio Nobel de Literatura, Doris Lessing

Para despedir el primer trimestre el próximo martes mantendremos un encuentro con la autora Lola Pereira en el que compartirá con nosotros su experiencia como escritora y como coordinadora de varios clubes de lectura en Costa Rica.

Os esperamos

O lector

Conmoven, neste libro, as dúas acepcións do verbo ler, unha como a facultade aprendida de xuntar os signos para descifrar mensaxes e a outra, que provén da aprendizaxe do anterior, e que consiste no grande pracer, na afección, no vezo, incluso, que provoca o embocar un libro -calquera que sexa- e que as súas mensaxes nos atrapen e nos leven e nos asistan.

O mozo Michael Berg é consciente deste pracer lector, por iso le para Hanna, abre os seus libros para indicarlle o camiño a seguir, como quen guía un cego. Ela acaba de axudalo na rúa, el vén de levarlle flores en resposta, ela ten que deixalo entrar, el foxe e logo volve e, de socato, os dous, con décadas de diferenza na idade, vense igualados polas experiencias pracenteiras do sexo e da lectura. Ela escoita, el finxe ser quen se deixa ver nos libros, ela soña…

Un estudante de quince anos e unha revisora de tranvía de máis de trinta, xúntanse cada tarde durante unhas horas para adentrarse o un no outro e os dous xuntos nun libro. Son rituais de intimidade solemnes, anónimos para o resto do mundo, agochados, até  que a vida vai  facendo xirar á xente mudando a dirección, separándose os seus camiños.

Pasados varios anos, nos que Berg remata a carreira de dereito e comeza as súas prácticas xurídicas, os camiños dos dous volven cruzarse nun xuízo que se está a levar a cabo contra varias coidadoras dun campo de concentración. Entre os apuntes, os profesores, avogados e testemuños, Michael pode recoñecer á que fora a súa compañeira de cama e lectura, a quen se responsabiliza de horribles crimes.

Dar co segredo da súa antiga amante desatará na conciencia de Michael un dilema sobre o silencio ou a delación, que suporía a diferenza entre a culpabilibade e a inocencia -daquela maneira- de Hanna.

O autor emprega esta historia tan sinxela para reflexionar sobre os termos de conciencia, de supresión da culpa, da extinción ou non das responsabilidades, na longa postguerra alemá. O contrapunto entre esquecer para non facer sangrar as feridas aínda recentes no momento da novela e a súa presentación pública para representar un exemplo da deshumanización na que non hai que caer, é un dos puntais de O LECTOR.

O calar e o falar, no caso de Michael, e o aprender ou desaprender, no de Hanna, fannos pensar na desigualdade de oportunidades entre homes e mulleres na época e, sobre todo, coas circunstancias engadidas -e das que non falaremos aquí por non facer un spoiler da obra- de cada un dos protagonistas. Un rapaz de 15 anos que consigue formarse, e unha muller de trinta e tantos que ten que tomar unha terrible decisión precisamente por non ter opcións entre as que escoller.

A diferenza entre os futuros dos dous e mesmo a súa coincidencia depende, por riba de todas as cousas, dalgo tan sinxelo como grandioso: o ler.