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El viaje a la felicidad

Hace poco más de un siglo, la esperanza de vida en Europa era de treinta años, como la de Sierra Leona en la actualidad: lo justo para aprender a sobrevivir y con suerte, culminar el propósito evolutivo de reproducirse….

Estas palabras son las que abren la Introducción al libro que tenemos entre manos. Libro que editado hace  ya unos años ha suscitado toda clase de reacciones sobre lo que el autor vierte en él. La mayoría de estas reacciones no han sido todo lo positivas que pudiera esperarse. Y es que el tema se las trae y más si a un concepto como la Felicidad le aplicamos métodos científicos,   a lo que no estamos muy acostumbrados, toda vez que consideramos ese sentimiento como algo apegado a la psiquis de cada uno.

Por lo general nos consideramos felices cuando aquello que perseguimos y a lo que hemos dedicado tiempo y esfuerzos se hace una realidad más o menos tangible. Puede ser el ver realizado un proyecto, el encontrarnos con unos amigos, el conseguir mejorar  nuestra posición social, el haber encontrado el AMOR, así con mayúsculas, etc. Pues bien, eso que para nosotros no son mas que concatenaciones de hechos y situaciones, el autor lo relaciona con la ciencia, con el desarrollo científico que en los últimos años ha sido espectacular.

Este desarrollo ha permitido conocer mejor el funcionamiento de nuestro cerebro. Como es su estructura, la relación entre las diversas partes que lo componen y como se manifiestan a través de él nuestra emociones, pensamientos y reflexiones.

Se parte del hecho de que la esperanza de vida se ha prolongado de forma significativa y en consecuencia  tenemos muchos más años para dedicar a otras actividades que las básicas de supervivencia y reproducción. Esta  situación ha llevado al hombre a intentar mejorar sus condiciones de vida y lograr la felicidad aquí y ahora, sin esperar a la que las creencias religiosas prometen una vez finalizada nuestra andadura en este mundo.

A esta labor nos hemos dedicado siempre con todo afán, y más ahora dadas los nuevos escenarios de vida. Lo hacíamos basándonos en principios filosóficos y de ello han quedado sesudos estudios desde la noche de los tiempos; estudios que no tenían en cuenta el factor científico. Esta laguna, según Punset, la trata de cubrir la ciencia moderna, aplicando sus conocimientos en la mejora de las condiciones que rodean el día a día de cada uno de nosotros, influyendo en el medio ambiente, sanidad, sistemas sociales y de convivencia. Se trata de que la comunidad científica contribuya con sus aportaciones a iluminar el camino por el que cada uno debe transitar para alcanzar ese Nirvana ansiado y, como antes comenté, lograrlo en este mundo.

Al final esta búsqueda queda reducida a una fórmula matemática. Es un poco chocante que algo sentido hasta ahora como espiritual y filosófico pueda ser traducido a una fórmula científica. No cabe duda que es un gran salto para las matemáticas, tan presentes en todo lo que se relaciona con el Universo y tampoco  cabe la menor duda que nosotros estamos en Él.

Eduardo Punset Casals, (Barcelona, 9 de Noviembre de 1936),  es jurista, escritor, economista y divulgador científico.  Fue militante del Partido Comunista y, más tarde, político en la Transición democrática de España, figurando en las filas de UCD y después en el CDS.

Es autor de varios libros sobre divulgación científica y colaborador en varios medios. Desde 1966 dirige el programa Redes de TVE, donde se tratan diversos temas científicos, como sociología, medicina, psicología, biología astronomía, entre otros.

Hijo de un médico rural de la provincia de Tarragona estudió el bachillerato en el North Hollywood High School de Los Ángeles. Se licenció en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. Durante su militancia en el PC coincidió con Jorge Semprúm.  Amplió sus estudios en la Universidad de Londres, donde obtuvo el postgrado en Ciencias Económicas y en la Escuela Práctica de Altos Estudios de París, donde se diplomó. Fue redactor económico para la BBC, director económico de la edición para América Latina del semanario The Economist (1967-1969) y economista del Fondo Monetario Internacional en los Estados Unidos y en Haití (1969-1973).

Tras la muerte de Francisco Franco entró en política de la mano de Centristes de Catalunya-UCD. En su época de político tuvo un destacado papel en la apertura de España al exterior como Ministro de Relaciones para la Comunidad  Europea (1980-1981). Siguió su carrera política como independiente en CiU y en el partido CDS. Fue eurodiputado por el CDS entre 1987 y 1991. donde tuvo un destacado papel en el proceso de transformación de los países de Europa del Este después de la caída del Muro de Berlín. Abandonó la política en marzo de 1995, después de no haber renovado su acta de eurodiputado.

En 2007 le fue detectado un cáncer de pulmón del que pudo recuperarse con tratamiento médico.

Como especialista en temas de impacto de las nuevas tecnologías ha tenido diversos cargos en COTEC, ESADE, Instituto Tecnológico Bull, Instituto de Empresa de Madrid, Enher, Banco Hispano Americano y también como coordinador del Plan Estratégico para la Sociedad de la Información en Cataluña.

Autor de diversos libros sobre análisis económico y reflexión social. Actualmente es Profesor de Ciencia, Tecnología y Sociedad en la Facultad de Economía del Instituto Químico de Sarriá (Universidad Ramón Llull). Es director de la revista Redes para la ciencia y presidente de la productora audiovisual Grupo Punset y miembro de los consejos de administración de Sol-Melia y Telvent.

Esta en posesión de diversos premios y es Doctor Honoris Causa por la Universidad de les Illes Balears.

Alice Munro, Premio Nobel de Literatura 2013

O pasado xoves 10 de outubro, a Academia Sueca daba a coñecer o nome da persoa galardoada co Premio Nobel de Literatura 2013. Nesta ocasión a gañadora foi a escritora canadense Alice Munro, definida pola Academia como “mestra do relato curto contemporáneo” e aclamada polo seu “harmonioso estilo de relatar, caracterizado pola súa claridade e realismo psicolóxico”.

Nada en Whingham (Ontario) un 10 de xullo de 1931, Munro é considerada unha das autoras máis importantes da literatura en lingua inglesa. De feito, no ano 2009 xa recibira o Premio Booker Internacional pola súa traxectoria literaria e a súa influencia noutros escritores/as e lectores/as ao redor do mundo.

Cabe destacar que Munro é a primeira escritora canadense en recibir tan importante galardón dende a súa creación no ano 1901 e a décimo terceira muller premiada co Nobel de Literatura en 112 anos de historia. ¡Dende aquí, os nosos parabéns!

Nas Bibliotecas Municipais da Coruña podedes atopar moitas das súas obras:

Munro, Alice. Demasiada felicidad. Barcelona: Lumen, 2010.

Munro, Alice. El amor de una mujer generosa. Barcelona: RBA, 2009.

Munro, Alice. El progreso del amor. Barcelona: RBA, 2009.

Munro, Alice. Escapada.Barcelona: RBA, 2006.

Munro, Alice. Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio. Barcelona: RBA, 2007.

Munro, Alice. La vida de las mujeres. Barcelona: Lumen, 2010.

Munro, Alice. La vista desde Castle Rock. Barcelona: RBA, 2008.

Munro, Alice. Las lunas de Júpiter. Barcelona: Debolsillo, 2012.

Munro, Alice. Mi vida querida. Barcelona: Lumen, 2013.

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El club de los lunes, Biblioteca Forum

 

El pasado 29 de octubre nacía  “El Club de los Lunes”,  un nuevo club de lectura que arranca en la  Biblioteca do Forum  con el objetivo de compartir las reflexiones,  los debates,  los sentimientos y las emociones que nos transmiten los libros.

Así, un grupo de personas aficionadas a la lectura se reunirán todos los lunes en horario de 11:30 a 12:30 para comentar y  valorar un libro proporcionado por las Bibliotecas Municipales da Coruña con la ayuda de un coordindor.

No hace falta ser un experto lector, el club está pensado para personas con inquietudes, con gusto por la lectura, y con ánimo de intercambiar opiniones con otras personas.

En realidad, el libro es nuestro punto de partida.

“De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”

Jorge Luis Borges

El Teatro de la Vida  del escritor alemán Siegfried Lenz fue la obra escogida para pisar este nuevo escenario, una apología a la libertad y amistad. Nos encontraremos con una historia muy corta, sencilla, que nos habla del deseo de mejorar, del  peso que el arte tiene en nuestras vidas

La obra de este autor “política” en el sentido de que afronta los grandes temas planteados por la generación alemana surgida de la doble experiencia de la dictadura nazi y de la guerra.

En este libro Lenz utiliza su dulzura habitual para construir una historia sencilla, sin aspavientos ni efectos especiales, basándose en varios pilares básicos. La trama de la obra es en sí misma una sugerente invitación a la imaginación y el autor parte con una premisa, “La felicidad nunca es eterna”.

Pinzaladas sobre el argumento

Mientras una compañía teatral visita una prisión para presentar una obra unos cuantos reclusos culpables de pecados menores aprovechan el jaleo para huir en el autocar de los actores. En su fuga van a parar a una pequeña ciudad donde los toman por lo que dice el cartel del vehículo, la Compañía de Teatro Regional. Ellos siguen la simulación cantado, actuando e incluso dando conferencias sobre literatura. Inteligente argumento ¿verdad?

El autor

Siegfried Lenz   uno de los más conocidos autores de novelas y relatos en la literatura alemana de postguerra y contemporánea.

Es hijo de un oficial de aduanas. Sirvió en el ejército alemán hacia el final de la II Guerra Mundial.Fue llamado a filas en 1943, en los últimos meses de guerra. Trastornado por el fusilamiento de un compañero acusado de sedición, desertó y vivió de la generosidad de los campesinos daneses.

A partir de 1945 se instaló en Hamburgo. Estudió filosofía, alemán e inglés en la Universidad de Hamburgo antes de dedicarse a la enseñanza, al periodismo y a escribir. Llegó a ser muy conocido en los ambientes intelectuales de la Alemania de la posguerra y formó parte del Grupo 47 y trabajó en el periódico Die Welt desde 1951.

Posteriormente, emprendió una serie de viajes por África, Australia y Estados Unidos, mientras se dedicaba a impartir un ciclo de conferencias sobre la historia de Alemania en universidades australianas y americana

 

Madame Bovary de Flaubert

Madame Bovary se publicó en Francia en tiempos del II Imperio, en 1857. Tanto el editor como el escritor tuvieron que enfrentarse a un juicio por inmoralidad al poco tiempo de su salida a la luz pública. Fueron declarados inocentes, pero este hecho es indicativo de la expectación y escándalo que su argumento causó en la sociedad de su época.

No era para menos. El libro trata de algo no concebible entonces. Que una mujer buscara ante todo, su propio placer por encima de su condición y estado. La mujer de entonces y podemos decir que hasta no hace mucho, estaba sometida a una serie de normas sociales y morales que la mantenían en una  situación de sumisión total. Quedaban así ahogadas todas las ilusiones y sueños que pudiese tener respecto a su vida íntima, en la que está incluida la que corresponde a sus más personales sentimientos. Ellas tenían bien marcado su puesto social y salirse de él era romper el statu quo establecido. La honra de los suyos descansaba en que su comportamiento fuese acorde con dichos preceptos, circunstancia que aún pervive en la mente de muchos de nuestros contemporáneos. Su mejor destino era casarse y tener hijos que perpetuasen el apellido de a su marido y enalteciesen a la familia. La abnegación y entrega a estas tareas era lo que a los ojos del mundo la hacían respetable y admirada.

Emma Bovary era una de estas mujeres. Nacida en el campo, huérfana de madre, con un padre poco o nada refinado y que no se cuidó de darle otra educación que la correspondiente a su rústica condición, cree encontrar al hombre adecuado en el doctor Charles Bovary, al que conoce cuando éste acude a su granja para curar a su padre de una rotura de tibia. Es un hombre bien parecido y de una clase social superior. Ella, una mujer sensual, llena de sueños influidos por las lecturas románticas de la época, consigue atraer su atención. Charles también se siente interesado ya que le viene bien casarse para que su respetabilidad de cara a sus pacientes se incremente. Y así sucede. Se casan, Emma abandona la granja y se va a vivir a una pequeña ciudad próxima, Tostes, donde en un principio parece encontrarse a gusto, pese a que no ha encontrado en el matrimonio la exaltación de los sentidos tal como describen los relatos que ha leído.

Esta aparente comodidad y felicidad queda rota en el momento en que son invitados a una recepción en casa de un aristócrata al que el Dr. Bovary había atendido. En la fiesta Emma descubre una forma de vida intuida pero hasta entonces no vislumbrada. Lujo, elegancia, buenos modales, personas de apariencia feliz. Todo lo que ella había soñado al leer aquellos libros. Piensa que esos arrebatos pasionales de los que hablan las heroínas de los relatos y que ella no ha vivido en su vida de casada, son el pan nuestro de cada día en aquel ambiente. Aquellos hombres son tan diferentes a su marido, que con ellos sí se pueden sentir todos esos placeres. Solo estando dentro de aquel mundo de sofisticado lujo se podía ser feliz. Desde ese momento su deseo será pertenecer a ese mundo.

Consigue que su marido se traslade a otra población, Yonville, allí dará a luz a su hija Berthe, un estorbo para sus aspiraciones. La dejará en manos de una nodriza y tendrá un trato muy esporádico con ella.

En esta población tiene su castillo Rodolphe Boulanger. Es un hombre rico y galante. La hará su amante y la abandonará cuando ella le pide que se fuguen juntos. Será un duro golpe para Emma. No será la última vez que se vean. Ella acudirá a él en el momento más difícil de su vida. No la ayudará y precipitará su trágico final.

También en Yonville conocera a León Dupuis, pasante de notario. Congeniarán dadas sus afinidades culturales concretadas en su gusto por las lecturas sentimentales. En principio no llegarán a definir su amor y él marcha a estudiar a Rúan. Tres años después se volverán a encontrar y Emma tendrá un nuevo revés cuando él la abandona para casarse y formar una familia tipo con una mujer también paradigma de la época.

El relato describe a una sociedad burguesa en el peor sentido de la palabra, donde pocos aportan algo positivo. Yonville no es mejor que el anterior pueblo, son sociedades cerradas y donde Emma se encuentra prisionera, sin que sus aventuras y deseos la liberen de la opresión social. Un ejemplo del caciquismo que en el lugar impera es el poder del farmacéutico Homais, un ser petulante, ignorante y que opina de lo divino y humano cuando nada conoce. Padre de tres hijos sucios y maleducados a los que quiere hacer científicos. Curiosamente después de la muerte de Emma y la desaparición de su esposo, será una autoridad en el pueblo y recibirá del Rey “la cruz de honor”.

Una vida así solo puede tener un mal desenlace. Agobiada por deudas que no puede pagar y  después de que Rodolphe se niegue a ayudarla, Emma se suicida tomando arsénico que había conseguido en la botica del mencionado Homais.

La segunda mitad del siglo XIX verá florecer en Europa el nacimiento de asociaciones feministas que luchan por que a la mujer le sean reconocidos derechos sociales y políticos. La literatura contribuirá a estos deseos de emancipación de forma importante. Flaubert, Ibsen, Tolstoi, etc. crean personajes que rompen los estereotipos femeninos al uso, amen de lo que las propias mujeres hacen para reivindicar sus derechos y ocupar su puesto en la sociedad industrial que se está creando.

Gustave Flaubert fue un escritor francés. Nació en Ruan, Alta Normandía el 12 de diciembre de 1821, falleció en Croisset, Baja Normandía el 8 de mayo de 1880. Está considerado uno de los mejores novelistas occidentales y es conocido principalmente por su primera novela publicada, Madame Bovary, y por su escrupulosa devoción a su arte y su estilo, cuyo mejor ejemplo fue su interminable búsqueda de “la palabra exacta“.

Su padre, Achille Cléofhas, era el cirujano jefe del Hospital de Ruan y le sirvió como modelo para el personaje del Dr. Lariviere en la novela que nos ocupa. Su madre, Anne Justine, estaba emparentada con alguna de las más antiguas familias de Normandía.

En 1832 ingresó en el Colegio Real de Ruan, donde cursó octavo. Siguió sus estudios en el colegio-instituto de Ruan sin demasiado entusiasmo. Era considerado un vago. Se inició en la literatura a la edad de once años. En el verano de 1836 conoció a Élisa Schlésinger en Trouville; este encuentro lo marcó bastante, cosa que reflejó posteriormente en su novela La educación sentimental.

Licenciado en 1839, en agosto de 1840 superó el examen de bachillerato. Al quedar exento del servicio militar inició sin demasiada convicción los estudios de Derecho en París. Aunque algo tímido era un joven vigoroso y que tenía cierta gracia, así como muy entusiasta y sin ambición alguna, al menos aparentemente. Conoció a Victor Hugo y viajo con él a finales de 1840 por los Pirineos y Córcega. En 1844 y después de unos años viviendo en París de las rentas que le proporcionaba su patrimonio, dejó la capital y escudándose en que se tenía que reponer de un acceso de epilepsia, mal que siempre se esforzó en ocultar, regresó a Croisset, cerca de Ruan, donde vivió con su madre y más tarde con su sobrina. Esta propiedad, una agradable casa con parcela a orillas del Sena, fue su hogar hasta el final de sus días.

En 1846 mueren su padre y su hermana. Flaubert se hizo cargo de su sobrina. Comenzó una tormentosa relación con la poetisa Louise Colet (1810-1876), que duro diez años. Esta relación fue el único episodio sentimental en la vida de Flaubert, que nunca se casó.

Durante el Segundo Imperio Francés frecuentó los salones parisinos más influyentes y entre otros se relacionó con George Sand.

En esos años escribe la primera versión de La tentación de San Antonio. Traba amistad con Máxime du Camp (1822-1894), con el que recorrió la región de Bretaña y realizó un largo viaje a Italia, Grecia  y Egipto, visitando además Jerusalén y Constantinopla, lo que le causó una gran impresión.  Este viaje duró dos años (1849-1851). Desde entonces salvo contadas visitas a París y una a Cartago, no volvió a abandonar Croisset.

Al regreso de ese viaje empieza a escribir Madame Bovary. Necesitó 56 meses para completar la novela que fue publicada por primera vez en formato de folletín en la Revue de París en 1857. La publicación dio lugar a las acciones legales comentadas al principio de este trabajo, siendo declarados inocentes. Ese mismo tribunal condenó a Baudelaire por su obra Las flores del mal, publicada también ese año.

Cuando Madame Bovary apareció en formato libro recibió una cálida acogida. Flaubert pudo costearse su ya mencionada visita a Cartago entre los meses de abril y junio de 1858, a fin de documentarse para su próxima novela, Salambó, que no terminó hasta 1862.

En 1864 comienza a escribir La educación sentimental, en la que hace uso de  los muchos recuerdos de su juventud e infancia, amén de su conocimiento de las costumbres de su época. La novela se publica en 1869. Hasta entonces su vida había sido relativamente feliz, pero pronto sufrió una serie de desgracias. Influyeron en ellas el que durante la guerra Franco-Prusiana de 1870, los soldados prusianos ocuparan su casa. Flaubert comenzó entonces a padecer enfermedades nerviosas.

En 1872 fallece su madre y su hasta entonces buena situación económica empeora. Su sobrina Mme. Commonville cuida de él cariñosamente y sus relaciones con George Sand así como las que mantiene con sus conocidos parisinos, Zola, Daudet, Turgenev Edmondo Rostand y Goncourt parecen servirle de apoyo en esos difíciles momentos en los que también sufre una falta de salud. Sigue trabajando, incluso con más ímpetu que antes; publica la versión definitiva de La tentación de San Antonio; una obra de treato, El Candidato, con la que tuvo una gran decepción ya que no contó con la aceptación del público y Tres cuentos. También trabaja en la que estaba seguro sería su mejor obra, la deprimente y desconcertante Bouvard y Pécuchet, que se publica en marzo de 1881, casi un año después de su muerte.

Fallece en 1880, a la edad de 58 años. Murió de una hemorragia cerebral en Croisset pero fue enterrado en el panteón familiar del cementerio de Ruan. En 1890 se inauguró en el museo de Ruan un bello monumento de Chapu dedicado a su memoria.

El consuelo de Anna Gavalda

Anna Gavalda vuelve a una historia de personajes desubicados. Personas que, sin que nada les falte, no se encuentran dentro del círculo social en el que viven. Añoran otros momentos y también consideran que no han sabido encontrar aquel camino soñado en su juventud, esa etapa de la vida en que  planificaron las circunstancias y metas que se consideraban idóneas para alcanzar la felicidad y el éxito.

Y no es que a Charles Balanda, personaje central de la novela, le hayan fallado todos esos sueños. No. Tiene una profesión que le gusta y en la que es reconocido, arquitecto, si bien el desarrollo de la misma no es de su total complacencia. Se relaciona mal que bien con su familia, especialmente bien con sus padres y con una de sus hermanas, Claire, letrada de también reconocido prestigio, pero ahí  acaban sus circunstancias positivas. Su vida sentimental es pobre por no decir inexistente. Vive con Laurence, una bella y seductora mujer, pero su convivencia es difícil y el amor inicial hace tiempo que se ha extinguido. Por no haber no hay ni sexo. Es Mathilde, la hija adolescente del primer matrimonio de su pareja y por la que siente un sincero cariño, la que evita que abandone esa casa. Ella, con sus problemas y necesidad  de ayuda y afecto, compensa la frialdad del ambiente hogareño, en el que, debido a los continuos viajes que su profesión le obliga a realizar, pasa muy pocos días al año.

En este estado de cosas un hecho viene a golpear su actual statu quo. Una carta de su más que amigo de la infancia y juventud, Alexis, le anuncia la muerte de su madre Anouk, la persona que más había influido en su formación juvenil. Anouk, de profesión enfermera, madre soltera, de una entrega y bondad sin límites, capaz de darse a todos antes de pensar en ella. Charles prefería su compañía y la de Alexis a la de sus propios hermanos y padres. Se criarán juntos, compartirán todo y nada parece que pueda quebrar la amistad y cariño que se tienen. Alexis es una persona con una excepcional aptitud para la música y dedicarse a ella es lo que más desea para el futuro. Todo empieza a cambiar cuando  sus vidas tienen que separarse. Charles se va a la universidad a estudiar su carrera, Alexis hará lo mismo con su afición, pero mientras el primero llevará una vida normal, Alexis, cuyo triunfo como músico no tarda en llegar, será victima de las drogas y su problema arrastrará a su madre Anouk.

La noticia de la muerte de Anouk hace revivir los recuerdos adormecidos de Charles. Poco a poco se habían ido distanciando, tanto de ella como de Alexis. Para él es un momento crítico. Siente la necesidad de volver a reencontrar lo perdido, de conocer que ha pasado, de saber de su amigo. Se da cuenta de lo pobre que es su existencia y de alguna manera quiere explorar si existe otro camino y si aún es posible tomarlo.

Contacta con Alexis, casado y con hijos, chico y chica. Curado de su adicción a las drogas y viviendo una vida holgada, segura y anodina. Por ella ha tenido que pagar un precio, su renuncia a la música. El día que lo visita se da la circunstancia de que la hija quiere dormir en una granja cercana, su madre a regañadientes lo consiente pero es necesario acercarle el corrector dental. Charles se ofrece a llevárselo y así poder salir momentaneamente del ambiente que se ha encontrado en el hogar de su viejo amigo. Acompañado por el hijo de este se acerca a la granja, una autentica arca de Noe. Allí conoce a Kate y su vida de un giro total.

Kate también es una persona fuera del lugar en el que debería estar. Tiene a su cargo a los hijos de su hermana, fallecida junto a su marido en un accidente. Pero no solo a ellos, tiene mucho más a su cargo. Por esa circunstancia ha renunciado a su profesión y a su vida, entregándose por completo a la misión que se ha impuesto. Es una expiación, ya que se siente responsable de las muertes antes comentadas toda vez que ella les animó a realizar el fatídico viaje.

Charles cree llegado el momentos de dar un nuevo enfoque a su existencia, de priorizar sus acciones y encaminarlas hacía la persona de Kate, a la que según va conociendo va admirando y amando más. Ella puede dar sentido a todo lo que hace y al tiempo él puede proporcionarle el amor al que renunció desde el momento que se asumió las responsabilidades de su vida actual.

Lo que la autora nos cuenta es algo que ya hizo en “Juntos nada más” -hay una alusión a los personajes centrales de ese libro en una secuencia de la historia-. La importancia de las relaciones personales abiertas y francas. Esas capaces de tejer una urdimbre en la que el amor, el aprecio, la amistad están por encima de todo lo demás. No nos llega con la familia, ni siquiera con la que nosotros formamos si no basamos todo  en un cariño sólido y a prueba de dificultades. Éstas siempre aparecerán a lo largo del tiempo y será la forma de asumirlas y enfrentarlas lo que dará consistencia a las relaciones afectivas. El ejemplo de Mathilde es esclarecedor. Prefiere la compañía de su padrastro a la de su propios padres. Charles también por encima de todo prefiere la de Kate con todo lo que significa y representa. Será otra vida pero será la que de verdad podrá considerar suya.

En ocasiones el libro es algo repetitivo, pero en general su lectura es agradable y aunque adivinamos como va a terminar la historia  no por ello dejamos de leer con interés lo que la autora nos narra, quizás porque todos hemos tenido esos sueños que nunca hemos podido ver hechos realidad o no nos hemos atrevido a dar los pasos necesarios para conseguirlos.

Anna Gavalda nació en Boulogne-Billancourt, un suburbio de clase alta ubicado en las afueras de París, el 9 de Diciembre de 1970. Es periodista y escritora.

En 1992 gana el Premio France Inter con La carta de amor más hermosa. Mientras trabajaba como periodista en 1999 publica una relación de relatos cortos, Quisiera que alguien me esperase en algún lugar, que tuvo un gran éxito de crítica y ventas, alcanzó los 700.000 ejemplares en Francia y fue traducido a 19 idiomas. En el año 2000 gana con estos relatos el Grand Prix RTL-Lire.

Su novela La amaba, fue publicada en Francia en el año 2002 y la consagró a nivel internacional al ser un éxito de ventas en 21 países. Ese mismo año publicó 35 kilos de esperanza, dedicado a aquellos de sus estudiantes que eran malos en la escuela y sin embargo gente fantástica.

En 2004 publica Juntos, nada más. Ha sido otro éxito de ventas. Su argumento sirvió de base para la realización de una película del mismo título, cuyo estreno se produjo en Noviembre de 2007.

Divorciada y madre de dos hijos, reside en Melun, Seine-et-Marne a unos 50 Km al sudeste de París. Además de escribir novelas colabora en la revista Elle.

Casa de Muñecas – Hedda Glaber

CASA DE MUÑECAS

Vamos a leer una obra estrenada en 1879. Es un clásico del teatro y de la literatura universal. En muchas escuelas y universidades es una lectura obligatoria. ¿El motivo?. Trata uno de los grandes temas de todas las sociedades, la familia. Su estructura, su composición y jerarquía, su fundamento como base de la sociedad. Desde el momento de su estreno se convirtió en un auténtico escándalo literario, ya que como tal se considera el Teatro.

Lo que su autor trata es la sumisión de la mujer, aquí representada por Nora, a la autoridad total de su padre y de su marido. A los deseos de ésta de salir de ese círculo, en el que se la consideraba una propiedad y no una persona.

La obra levantó ampollas. La polémica fue aún más furiosa debido a la inconfesada sospecha de que lo que en ella se cuenta y visualiza era verdad. Ibsen no trata en ningún momento del adulterio, tema constante en el teatro de bulevar desde el drama a la farsa. Lo que hace Ibsen es mostrar la verdad frente al sacrosanto edificio construido por la tradición, las convenciones y los intereses sociales. Todo el teatro de Ibsen se funda en dos principios: la verdad y la libertadlas verdaderas columnas de la sociedad“.

HEDDA GABLER

Es otro drama incluido en el tomo. Narra la historia de una mujer orgullosa, hija de un prestigioso general. Busca sin éxito la felicidad y la dicha que iluminen su vida. Por conveniencia se casa con Jorge Tesman aunque su verdadero amor es Eilert Lodvorg, a quien ella al rechazarlo hace que él busque consuelo en el alcohol. Toda la obra es una lucha de la protagonista contra su propio destino. Al no poder salir victoriosa buscará en el suicidio la solución a sus problemas vitales.

Ambas obras constituyen una ruptura en el mundo teatral de su tiempo. Pese a estar escritas hace más de un siglo sus planteamientos siguen vigentes. De hecho se consideró que los personajes de las mismas, Nora y Heddar, son junto con Ana Karenina y Madame Bobary, los que sirven de inspiración a los movimientos feministas que nacieron al final del siglo XIX y que han tenido tanta importancia en el pasado siglo XX y en este inicio del XXI.

Decía Ibsen que para comprender su teatro hay que conocer como era la sociedad noruega de aquel momento. Una sociedad que habitaba un país hermoso pero al mismo tiempo con una climatología muy dura que lo condiciona. Largos inviernos donde apenas hay horas de luz. Añorando el sol y lo que representa, días más largos y en consecuencia la posibilidad de relacionarse con otras personas de manera continuada. Porque este es otro de los problemas, las relaciones sociales. La mayor parte de la población, sobre todo en el norte, vive en granjas muy separadas unas de otras. Esto hace que se sepa muy poco de  los vecinos lo que lleva a preocuparse unicamente de  los propios problemas. La gente así se hace introvertida y seria. Cavilan constantemente sobre si mismos y esto les hace dudar y en ocasiones perder el ánimo. Es lógico que consideren que aquellos pilares sobre los que se asienta la  sociedad no deban presentar grietas. Uno de esos pilares, sin duda el más importante, es la familia concebida como una inmutable pirámide jerárquica. Con sus obras Ibsen remueve esos cimientos y provoca el escándalo que le acompañó siempre.

Henrik Ibsen fue un dramaturgo y poeta noruego. Nació en 1828 en Skien, pequeña localidad al sur de Noruega y murió en Mayo de 1906 en Cristianía, actual Oslo. Esta considerado el más importante dramaturgo noruego y uno de los autores que más han influido en la dramaturgia moderna, padre del drama realista moderno y antecedente del teatro simbólico. En su época sus obras fueron consideradas escandalosas por una sociedad dominada por los valores victorianos, al cuestionar el modelo de familia y de sociedad dominantes. La vigencia de sus planteamientos tienen reflejo en el hecho de que sea uno de los autores no contemporáneos más representado en la actualidad.

Debido a la ruina del negocio de su padre la familia tuvo que trasladarse a una granja en las afueras de Gjerpen, única propiedad que su progenitor logra salvar de la quiebra. Henrik tiene 8 años. Diariamente recorrerá 5 kilómetros para asistir a la escuela. Todo ésto influye para que se convierta en un niño introvertido y solitario.

En 1842 regresan a Skien y Henrik con 14 años ingresa en un colegio religioso. Sin embargo años después, ya en su edad madura, se declaraba ateo. En este colegio permanecerá hasta los 16 años en que por necesidades económicas se traslada a Grimstad para trabajar como auxiliar de farmacia. Durante su estancia en esta localidad apenas se relaciona, acentuando su carácter introvertido. Termina los estudios de secundaria y comienza a estudiar medicina, carrera que nunca acabará. Al tiempo comienza a interesarse por la literatura y escribe sus primeros poemas y obras dramáticas.

En 1850 se traslada a Cristianía donde vuelve a retomar sus estudios. Pese a que su situación económica no es buena decide vivir de sus obras. No lo tiene fácil. Publica Catilina bajo el  seudónimo de Brynjolf Bejarme que es mal acogida y no consigue que se represente. Colabora con el periódico de la Sociedad de Estudiantes Samfumdsbladet y con la revista satírica y política Andhrimner. El 26 de septiembre de 1851 se representa por primera vez una de sus obras, La tumba del guerrero, en el Cristiania Theater.

1852 será un año importante en su vida. Se traslada a Bergen donde ha conseguido ser nombrado ayudante de dirección en el recientemente establecido Det norske Theatre, con el compromiso de estrenar una de sus obras al año. Estrena cuatro obras en dicho teatro, La noche de San Juan, una nueva versión de La tumba del guerrero (la primera versión la había escrito durante su estancia en Grimstad), La señora Inga de Ostraad y La fiesta en Solhaug. Es en esta ciudad donde conoce a la que será su mujer, Susanna Thoresen, hija de un clérigo protestante, con la que contrae matrimonio en 1858. Un año antes había realizado viajes de estudio a Dresden y Copenhague.

En 1864 abandona Noruega y se traslada a Roma donde un año después se reunirá con su familia. Ibsen consideró no vivir en el ambiente luterano y conservador de Cristianía y comenzó un exilio de 27 años. En Roma residirá 4 años.

En 1868 se traslada a Alemania, primero a Dresden y después a Munich. Para entonces ya es un dramaturgo con reconocimiento internacional y sus obras se representan en diversos países de Europa. Viaja a Egipto invitado como representante noruego a la inauguración del Canal de Suez (1869). En 1878 vuelve a Roma donde residirá durante 7 años. En todo este tiempo de exilio voluntario es cuando escribe su principal obra dramática, sus dramas realistas y simbolistas.

En 1891 regresa a Noruega. Tiene 63 años. En 1895 fija su residencia en Cristianía. Esta ciudad junto con Copenhague y Estocolmo (las tres capitales escandinavas), celebran solemnemente el septuagésimo aniversario de Ibsen. Posteriormente sufre diversos ataques de apoplejía que van minando su salud hasta dejarlo postrado en cama totalmente paralítico. Muere en 1906 a los 78 años de edad.

La extensa obra de Henrik Ibsen se puede dividir en tres etapas. La primera es romántica y recoge la tradición y el floclore noruego. Aún así en esta etapa representa lo que él consideraba defectos del carácter noruego.

La segunda sería la del llamado realismo socio-crítico. En ella se interesa por los problemas sociales de su tiempo y los convierte en tema de debate. Los estrenos de sus obras se dieron lugar a grandes polémica y escándalos. Ibsen en esta etapa cuestiona los fundamentos de la sociedad burguesa.

La tercera etapa se caracteriza por un teatro cargado de simbolismo. Predomina en ella un sentido metafórico.

Un defensor de toda su obra fue el Nobel Bernard Shaw. De su teatro diría que es el exponente de la obra bien hecha. Sus argumentos son creíbles y sus personajes reales, por los que al espectador le cuesta poco identificarse con ellos.

Su obra tuvo una influencia en otros autores de su tiempo como Chejov o Strindberg. El teatro del siglo XX está en deuda con el y sus obras no han perdido vigencia como lo demuestra el que sigan representándose en estos momentos.

A cándida Felicidade

Un alma de Deus, ou máis ben Un corazón sinxelo, título que lle acae mellor á tradución do francés de Un coeur simple, conto curto de Gustave Flaubert, supón o contrapunto perfecto da outra heroína literaria creada polo autor: Madame Bovary.

Nesta ocasión non se trata de facer unha lectura ao uso dunha publicación que, falta de corpo (non pasa das cen páxinas), ofrece mil pousos e ecos, horas de preguntas e respostas alternativas, polo que resulta interesante saber qué intentaba facer o autor, vinte anos máis tarde de presentarnos a figura de Emma Bovary. Se en 1857 crea a total protagonista, a muller sobre a que recae a historia toda de adulterio, abulia e ambición que dá sensos de antiheroicidade a Madame Bovary, en 1877, no volume titulado Tres contos, Flaubert danos a figura de Felicité, unha serva total, a falta de ambición e, ao mesmo tempo, o protagonismo feminino absoluto de novo.

Neses intres en que aínda aboia a sombra dos conflitos legais que supuxo a publicación dunha novela baseada nun personaxe feminino de “escasos valores morais”, Felicité supón unha reacción de submisión ante as críticas recibidas, polo que se busca un carácter modelo: a criada sinxela, moral, relixiosa, pulcra e case bovina no seu comportamento, inmóbil ante a mala sorte e sen propoñer escollas ao destino, en fin, conforme. Se Emma Bovary supuña unha loita contracorrente dentro da súa propia vida, por non afogar no convencional, Felicité déixase arrastrar xusto cara ao contrario, e gostosamente feliz de poder servir, case que fachendosa da diferenza de clase,o que a leva a ser vista como un cúmulo de renuncias. Xustamente todo o contrario da Bovary, que non se resignaba a non vivir as vidas que soñara, as que lera…

Unha pregunta é clara: qué pretendía o autor creando, cunha diferencia de vinte anos, dúas heroínas tan enfrontadas, dous caracteres totalmente opostos? Pódese pensar que foi vencido pola crítica que o tachou de amoral, de proclive ao adulterio feminino e a dar azas aos soños das mulleres, e aquí trata, con este corazón sinxelo, de remediar esa imaxe de promiscuidade, de amoralidade e de falta de remorsos, na figura de Felicité, cuxa única aspiración é coidar dos seus e pasar desapercibida.

Pero o corazón simple non é tal; agocha o mesmo compoñente crítico cara á burguesía e os seus vezos que agochaba vinte anos antes Madame Bovary. A amabilidade, a falta de tacha da criada, a súa estrita moralidade, contrastan coa crueldade e o egoísmo que recibe a cambio. As súas perdas e renuncias non se compensan con nada, nada vai alegrar a vida triste de Felicité, agás un loro.

O famoso loro de Flaubert (que serviu ao británico Julian Barnes para ficcionar a biografía do novelista francés dunha maneira esaxeradamente inexacta e divertidísima) é un elemento preciso e imprescindible para causar un efecto exactamente idéntico ao de Madame Bovary: o escándalo. Se no ano 1857 a sociedade francesa levou a man á boca aberta antes as desinhibicións de Emma, que non faría cando unha criada vella e relixiosa crea un altar de fervorosa piedade arredor dun loro disecado na procesión do Corpus Christi? Mais se cadra, Flaubert xa aprendera de antigas reprimendas de público e autoridades civís, e o ataque contra a falsidade das crenzas queda borrado pola fervente relixiosidade de Felicité, o destape moral da aristocracia vélase ante a defensa que fai a criada e a submisión aos seus donos, e os desvaríos dunha pobre vella no seu último momento, querendo ver na figura do loro Lulú a pomba da Santísima Trinidade, só foron vistos así, como desvaríos da doce, pobre e submisa Felicité.

ESPEJO ROTO

Una novela se hace con una gran cantidad de intuiciones, con cierta cantidad de imponderables, con agonías y con resurrecciones del alma, con exaltaciones, con desengaños, con reservas de memoria involuntarias … toda un alquimia.

Así comienza el prólogo que de su propia novela Espejo roto hace la autora Mercé Redoreda. Parece querer decirnos que los que nos va a contar es algo vivido, algo que presenció o que le fue contado de forma muy directa. Parece querer  narrar su propia experiencia o al menos hechos que  conoció de manera muy cercana.

Lo que nos relata es la historia de una familia de la alta burguesia catalana, los Valldaura, desde los primeros años del siglo XX hasta el comienzo de la Guerra civil española. Los momentos de auge y decadencia de dicha estirpe están aquí reflejados en la vida de tres mujeres, Teresa, Sofía y María. Teresa es la que da origen a la historia. Mujer de clase baja, -es una pescatina-, posee una belleza fuera de lo común, circunstancia por la que D. Nicolau Rovira,  anciano y rico, la desposa y la introduce en la alta sociedad de la Ciudad Condal. A la muerte del Sr. Rovira vuelve a casarse. Esta vez su esposo es un rico diplomático, Salvador Valldaura. Con él se instala en un enorme caserón con amplios jardines, árboles y estanques sito en el barrio de San Gervasí. Esta mansión jugará un papel importante en la vida de la familia, será la casa madre y al mismo tiempo les aislará del exterior, de lo que ocurre tras sus muros.

Teresa tendrá una hija y disfrutará de una existencia acomodada, pero no será feliz. Arrastra un secreto en su vida. A la vez  en la de su marido hay un amor fracasado y trágico. Al final, el tiempo, -un importante personaje en la saga-, hará su labor y vivirá su propia decadencia, lejos aún de la del conjunto familiar.

Su hija Sofía, es una mujer “adusta, seca, llena de cosas admirables, pero un poco difícil de descubrir”, se casará con Eladi, el hombre del que estuvo siempre enamorada. Tiene hijos e hijas y una existencia en apariencia tranquila, pero siempre parece rondarle la infelicidad.

La tercera de nuestra protagonistas es María, ahijada de Sofía. Es una persona contradictoria y su destino tal vez sea el más drámatico.

El relato se completa con un sinfin de personajes: las criadas, (todas mujeres), Olivia, Marina, Marieta, Felicia, Armanda. Estas dos últimas serán testigos de la exaltación y caida de la casa Valldaura. Los maridos: Salvador y Elandi, que pasan sin pena ni gloría por la historia; los hijos: Ramón y Jaume, y los amigos Eulalia y Rafael.

La novela está narrada en tercera persona por un narrador que lo hace desde el punto de vista de las tres protagonistas. Cada una da su propia versión de lo que ocurre y todas estas, como en un espejo roto, son fragmentos de la realidad que al unirse nos permiten hacernos una idea cabal de lo qué y cómo todo sucedió.

La autora detalla con un leguaje hermoso y fluido temás que no por conocidos dejan de interesar si están, como es el caso, bien desarrollados. Quizás peque de detallista, pero no parece cansar lo que nos cuenta y sí nos hace vivir el ambiente que se respiraba  en aquel instante lo que, a mi juicio, mejora la narración. Incluso nos hace deleitarnos con párrafos hermosos llenos de candor y poesia, que son un contrapunto a otros en los que nos expone toda la crudeza de lo que se vive; el dolor, la pena, la muerte.

No cabe duda de que es un excelente relato  sobre la caducidad del ser humano, expuesta aquí con toda su crudeza.

 

Mercè Rodoreda i Gurguí (Barcelona, 10 de octubre de 1908Gerona, 13 de abril de 1983) fue una escritora española.

Está considerada una de las escritoras de lengua catalana más influyente de su época  tal como lo atestiguan las referencias de otros autores a su obra y la repercusión internacional, con traducciones a cuarenta idiomas diferentes. Su producción abarca todos los géneros literarios; Rodoreda cultivó tanto la poesía como el teatro o el cuento, aunque destaca especialmente en la novela. Póstumamente se descubrió una vertiente más, la pintura, que había quedado en segundo término por la importancia que Rodoreda daba a la propia escritura:

Escribo porque me gusta escribir. Si no me pareciera exagerado diría que escribo para gustarme a mí misma. Si de rebote lo que escribo gusta a los demás, mejor. Quizás es más profundo. Quizás escribo para afirmarme. Para sentir que soy … Y acabo. He hablado de mí y de cosas esenciales en mi vida, con una cierta falta de medida. Y la desmesura siempre me ha dado mucho miedo.

Mercé Rodoreda: Prólogo de Espejo roto

La autora nació el 10 de octubre de 1908 en una pequeña casa con jardín de la calle de San Antonio, actualmente calle de Manuel Angelón, en el barrio de San Gervasio de Cassolas, Barcelona. Fue hija única del matrimonio formado por Andreu Rodoreda Sallent y Montserrat Gurguí Guàrdia,  ambos eran grandes amantes de la literatura y el teatro y, de hecho, habían asistido a clases de declamación en la Escuela de Arte Dramático, que posteriormente sería el Instituto del Teatro, impartidas por Adrià Gual. ​Su madre también tenía un gran interés por la música.

Rodoreda solo cursó la educación primaria durante dos años, desde 1915 hasta 1917, y en dos escuelas diferentes: el Colegio de Lourdes del barrio de Sarriá y otro centro más cercano a su casa, en la calle de Padua, a la altura de la calle de Vallirana, en Barcelona. El abuelo materno, Pere Gurguí, era un admirador de Jacinto Verdaguer -de quien había sido amigo- y había colaborado como redactor en las revistas La Renaixença y L’Arc de Sant Martí. En el año 1910, Pere Gurguí hizo levantar un monumento en memoria de Jacinto Verdaguer en el jardín de su casa en el que había un grabado con las dos obras más importantes del autor, Canigó y La Atlántida ; ese espacio se convirtió en el lugar de fiestas y reuniones de la familia. ​ La figura del abuelo marcó intensamente a Mercè y llegó a considerarlo su «maestro». Gurguí le inculcó un profundo sentimiento catalanista y un amor a la lengua catalana y a las flores, que quedaron bien reflejados a lo largo de toda la obra de Mercè Rodoreda.

 Rodoreda murió en Girona, a los 75 años de edad, víctima de un cáncer en 1983. Durante los últimos días que estaba ingresada en un hospital de Girona, Mercè Rodoreda se reconcilió con los miembros de su familia. ​ Según explica una íntima amiga de la escritora, Isabel Parés, cuando le diagnosticaron el cáncer de hígado, Rodoreda  entró en una depresión que dificultó su lucha por la supervivencia.
Su vida fue el de una mujer muy decida, colaboradora en aspectos culturales catalanistas, aventurera cuando tuvo que exiliarse al final de la Guerra Civil, cruzando la frontera de Francia. La invasión de este país por parte de las fuerzas alemanas la hizo pasar nuevas circunstancias dignas de un guión cinematográfico.
La extensión de su biografía aconsejan dirigir al lector a la pagina de Wikipedia cuya dirección es:

https://es.wikipedia.org/wiki/Merc%C3%A8_Rodoreda

Espejo roto

Una novela se hace con una gran cantidad de intuiciones, con cierta cantidad de imponderables, con agonías y con resurrecciones del alma, con exaltaciones, con desengaños, con reservas de memoria involuntarias … toda un alquimia.

Así comienza el prólogo que de su propia novela Espejo roto hace la autora Mercé Redoreda. Parece querer decirnos que los que nos va a contar es algo vivido, algo que presenció o que le fue contado de forma muy directa. Parece querer  narrar su propia experiencia o al menos hechos que  conoció de manera muy cercana.

Lo que nos relata es la historia de una familia de la alta burguesia catalana, los Valldaura, desde los primeros años del siglo XX hasta el comienzo de la Guerra civil española. Los momentos de auge y decadencia de dicha estirpe están aquí reflejados en la vida de tres mujeres, Teresa, Sofía y María. Teresa es la que da origen a la historia. Mujer de clase baja, -es una pescatina-, posee una belleza fuera de lo común, circunstancia por la que D. Nicolau Rovira,  anciano y rico, la desposa y la introduce en la alta sociedad de la Ciudad Condal. A la muerte del Sr. Rovira vuelve a casarse. Esta vez su esposo es un rico diplomático, Salvador Valldaura. Con él se instala en un enorme caserón con amplios jardines, árboles y estanques sito en el barrio de San Gervasí. Esta mansión jugará un papel importante en la vida de la familia, será la casa madre y al mismo tiempo les aislará del exterior, de lo que ocurre tras sus muros.

Teresa tendrá una hija y disfrutará de una existencia acomodada, pero no será feliz. Arrastra un secreto en su vida. A la vez  en la de su marido hay un amor fracasado y trágico. Al final, el tiempo, -un importante personaje en la saga-, hará su labor y vivirá su propia decadencia, lejos aún de la del conjunto familiar.

Su hija Sofía, es una mujer “adusta, seca, llena de cosas admirables, pero un poco difícil de descubrir”, se casará con Eladi, el hombre del que estuvo siempre enamorada. Tiene hijos e hijas y una existencia en apariencia tranquila, pero siempre parece rondarle la infelicidad.

La tercera de nuestra protagonistas es María, ahijada de Sofía. Es una persona contradictoria y su destino tal vez sea el más drámatico.

El relato se completa con un sinfin de personajes: las criadas, (todas mujeres), Olivia, Marina, Marieta, Felicia, Armanda. Estas dos últimas serán testigos de la exaltación y caida de la casa Valldaura. Los maridos: Salvador y Elandi, que pasan sin pena ni gloría por la historia; los hijos: Ramón y Jaume, y los amigos Eulalia y Rafael.

La novela está narrada en tercera prsona por un narrador objetvo desde el punto de vista de las tres protagonistas. Cada una da su propia versión de lo que ocurre y todas estas, como en un espejo roto, son fragmentos de la realidad que al unirse nos permiten hacernos una idea cabal de lo qué y cómo todo sucedió.

La autora detalla con un leguaje hermoso y fluido temás que no por conocidos dejan de interesar si están, como es el caso, bien desarrollados. Quizás peque de detallista, pero no parece cansar lo que nos cuenta y sí nos hace vivir el ambiente que se respiraba  en aquel instante lo que, a mi juicio, mejora de la narración. Incluso nos hace deleitarnos con párrafos hermosos llenos de candor y poesia, que son un contrapunto a otros en los que nos expone toda la crudeza de lo que se vive; el dolor, la pena, la muerte.

No cabe duda de que es un excelente relato  sobre la caducidad del ser humano, expuesta aquí con toda su crudeza.

Mercè Rodoreda i Gurguí (Barcelona, 10 de octubre de 1908Gerona, 13 de abril de 1983) fue una escritora española.

Está considerada una de las escritoras de lengua catalana más influyente de su época  tal como lo atestiguan las referencias de otros autores a su obra y la repercusión internacional, con traducciones a cuarenta idiomas diferentes. Su producción abarca todos los géneros literarios; Rodoreda cultivó tanto la poesía como el teatro o el cuento, aunque destaca especialmente en la novela. Póstumamente se descubrió una vertiente más, la pintura, que había quedado en segundo término por la importancia que Rodoreda daba a la propia escritura:

Escribo porque me gusta escribir. Si no me pareciera exagerado diría que escribo para gustarme a mí misma. Si de rebote lo que escribo gusta a los demás, mejor. Quizás es más profundo. Quizás escribo para afirmarme. Para sentir que soy … Y acabo. He hablado de mí y de cosas esenciales en mi vida, con una cierta falta de medida. Y la desmesura siempre me ha dado mucho miedo.

Mercé Rodoreda: Prólogo de Espejo roto

La autora nació el 10 de octubre de 1908 en una pequeña casa con jardín de la calle de San Antonio, actualmente calle de Manuel Angelón, en el barrio de San Gervasio de Cassolas, Barcelona. Fue hija única del matrimonio formado por Andreu Rodoreda Sallent y Montserrat Gurguí Guàrdia,  ambos eran grandes amantes de la literatura y el teatro y, de hecho, habían asistido a clases de declamación en la Escuela de Arte Dramático, que posteriormente sería el Instituto del Teatro, impartidas por Adrià Gual. ​Su madre también tenía un gran interés por la música.

Rodoreda solo cursó la educación primaria durante dos años, desde 1915 hasta 1917, y en dos escuelas diferentes: el Colegio de Lourdes del barrio de Sarriá y otro centro más cercano a su casa, en la calle de Padua, a la altura de la calle de Vallirana, en Barcelona. El abuelo materno, Pere Gurguí, era un admirador de Jacinto Verdaguer -de quien había sido amigo- y había colaborado como redactor en las revistas La Renaixença y L’Arc de Sant Martí. En el año 1910, Pere Gurguí hizo levantar un monumento en memoria de Jacinto Verdaguer en el jardín de su casa en el que había un grabado con las dos obras más importantes del autor, Canigó y La Atlántida ; ese espacio se convirtió en el lugar de fiestas y reuniones de la familia. ​ La figura del abuelo marcó intensamente a Mercè y llegó a considerarlo su «maestro». Gurguí le inculcó un profundo sentimiento catalanista y un amor a la lengua catalana y a las flores, que quedaron bien reflejados a lo largo de toda la obra de Mercè Rodoreda.

 Rodoreda murió en Gerona, a los 75 años de edad, víctima de un cáncer en 1983. Durante los últimos días que estaba ingresada en un hospital de Gerona, Mercè Rodoreda se reconcilió con los miembros de su familia. ​ Según explica una íntima amiga de la escritora, Isabel Parés, cuando le diagnosticaron el cáncer de hígado a Rodoreda, la autora entró en una depresión y no quería luchar para poder vivir.
Su vida fue el de una mujer muy decida, colaboradora en aspectos culturales catalanistas, aventurera cuando tuvo que exiliarse al final de la Guerra Civil, cruzando la frontera de Francia. La invasión de este país por parte de las fuerzas alemanas la hizo pasar nuevas circunstancias dignas de un guión cinematográfico.
La extensión de su biografía aconsejan dirigir al lector a la pagina de Wikipedia cuya dirección es:

https://es.wikipedia.org/wiki/Merc%C3%A8_Rodoreda

 

LOS CABALLOS DE DIOS

El título de la novela hace referencia al nombre que la imaginiería yihadista da a los fieles que hacen de bombas humanas, esos hombres cargados de explosivos que estallan en el vestíbulo de un hotel, o a bordo de un tren, a cambio de un paraíso lleno de vírgenes al que ascenderán de forma inmediata y a todo galope, como los caballos.

El verdadero título es Les étoiles de Sidi Moumen, “Las estrellas de Sidi Moumen“. Sidi Moumen es un barrio martinal de Casablanca donde los jovenes sin futuro juegan al fútbol en un terregal, sin más recompensa que el sueño de convertirse en estrellas de ese deporte, a su equipo le han dado ese nombre Las estrellas de Sidi Moumen. Son jovenes nacidos en la miseria, sin la esperanza de que el futuro traiga cambio alguno. Esta situación ya les sucedió a aquellos que los han precedido, padres, abuelos, hermanos mayores, etc.. En este sentido decir que ellos no son solo producto de ese barrio marginal en Casablanca. Podemos extender el concepto a todos aquellos lugares en que la vida es un conjunto de acontecimiento miserables y la meta la misma miseria que ahora tienen. Es algo consustancial en los barrios marginales de las grandes urbes mundiales.

Lo que el autor Mahi Binebine relata en esta novela no es más que la historia de los jovenes salidos de este barrio que perpretaron los atentados que sacudieron la mencionada ciudad en mayo del año 2003. Para ello utiliza el relato desde la ultratumba de uno de aquellos suicidas, con una maestría que hace que nos enganche lo que narra y nos haga vivir y sufrir por lo que vamos leyendo.

Ellos son seres marginales, que saben que nunca podrán llegar a la meta de ser estrellas del firmamento balompédico; que sienten que mientras sus vidas son como son, muy cerca hay otra que disfurta de la opulencia y aparente felicidad que quisieran para sí. No parece haber forma de salir del círculo en que se encuentran. Toda su existencia carece de sentido y su futuro es seguir rebuscando entre la basura y desperdicios que los, para ellos, opulentos del mundo tiran cada día en las escombreras donde moran y  se procuran su sustento.

Sin que lo sepan sí hay quienes están muy pendientes de sus vidas. Aquellos que saben como comprometerlos en una causa que les ayude en esa guerra indeclarada entre las dos civilizaciones más importantes de nuestro planeta. Entre la civilización islámica radical y la occidental, entendiendo como tal toda manera de pensar o vivir que no se adapte al sentir radical de la primera. Solo tienen que escoger el momento, estudiar a las personas a las que se desea educar, hablarles de un futuro brillante, del mismísimo paraíso. De hacerles ver que lo que les predican es la única oportunidad que tienen de escapar de la miseria, de hacer que el mundo cambie y el futuro sea de la manera soñada. Es cierto que estó lleva aparejado que ellos, los caballos de Dios, no estarán en ese mundo, pero desde el Paraíso soñado verán que su sacrificio valió la pena.

Nos describe como poco a poco estos muchachos van creando entre ellos vínculos cada vez más fuerte que sirven de contrapunto a lo que viven dentro de sus núcleos familiares, como en sus mentes y corazones va calando la idea de hacer algo con sus vacias vidas, y lo hacen. Aquel 16 de mayo de 2003, 12 terroristas suicidas salidos de aquella marginalidad, hicieron estallar sus cinturones mortales en la Casa de España y en hotel Farah. Murieron 45 peronas, entre ellas los mencionados terroristas. La narración comienza con lo que cuenta uno de ellos desde el más allá, como explica con detalle como era su diaria existencia, como se desarrolló su formación, sus lealtades a una causa sin fisuras ni dudas, el abismo entre el sentimiento del bien y el mal y una posible conciencia cívica.

 

                                                                               Casa de España de Casablanca

Es una lectura dura y descarnada que nos hará pensar mucho en lo que se puede hacer para evitar que ocurra. No es fácil ni es, a mi modo de ver, tarea para una sola nación. El mundo global en el que vivimos tiene como inconveniente poner de manifiesto la opulencia y aparente felicidad de las sociedades adelantadas a aquellas cuyas formas de vida no han alcanzado el desarrollo necesario. El deseo de llegar a esos “paraísos” producen muertes por doquier de las que la prensa nos da cuenta un día sí y otro también, sin que nuestras sociedades sepan muy bien que medidas tomar para cambiar esta situación.

Mahi Binebine nacido en 1959 en Marrakech, además de escritor es también pintor y escultor.

Se instala en París en 1980 para proseguir sus estudios de matemáticas, de las que fue maestro durante ocho años.

Posteriormente se consagra a la escritura y a la pintura. Escribió varias novelas que se tradujeron a una docena de idiomas. Reside en Nueva York desde 1994 a 1999. Sus pinturas forman parte de la colección permanente del Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York.

En el Último viaje de Mamaya, el autor recurre a un episodio de su propia historia familiar. Su hermano Aziz fue uno de los jóvenes oficiales que habían participado en el fallido golpe de Estado contra el rey Hassan II en 1971. Durante 18 años, fue encarcelado en el campo del desierto de Tazmamart, en condiciones de brutalidad inimaginable y casi indescriptible. De los 56 presos, sólo la mitad sobrevivieron, entre ellos, Aziz Binebine. El compañero de Mahi Binebine, el escritor Tahar Ben Jelloun, tomó esta historia como base para su controvertida novela, Cette aveuglante absence de lumière (traducida al castellano como Esta ausencia cegadora de luz).

Mahi Binebine regresa a Marrakech en 2002.

La traducción al inglés de la novela Cannibales, Welcome to Paradise (en castellano traducida como La patera), fue preseleccionada para el Independent Foreign Fiction Prize en 2004.