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LA CATEDRAL

¡Gabriel iba a ser la gloria de la casa! Se llamaba Luna y podía aspirar a todo sin miedo, pues hasta papas había en la familia.

Blasco Ibáñez escribe esta obra en el año 1903. Aún resuenan los ecos del desastre del 98. Lo que el autor se propone, a mi entender, es reflejar el estado socio-cultural de España en aquellos momentos y nada mejor que centrar el relato en la Clerecía de la Catedral Primada de  España. En como eran y vivían aquellas familias que hacían los trabajos más humildes  que mantenian dicho monumento en estado optimo para las labores de culto.

Eran una serie de personas que practicamente no tenían relación alguna con el exterior. Su vida se desarrollaba dentro de los límites de sus hábitats. Algo parecido a lo que, a entender del autor, le pasaba a la nación española; aislada del mundo, refractaria a nuevas ideas sociales y políticas, centrada en sus problemas internos, etc.. No olvidemos que el analfabetismo era muy alto entre la población obrera y rural.

El personaje principal de la novela es Gabriel Luna. Es el hijo menor del jardinero de la Catedral. Este hombre nos cuenta que en dicha institución desde tiempo inmemorial siempre ha habido alguien de la familia Luna. No  repara en considerase descendiente de aquellos que de alguna forma configuraron la historia en su tiempo, empezando por el Condestable D. Alvaro de Luna. Otros fueron obispos, arzobispos, cardenales, juntamente con jardineros, carpinteros y otros que realizaron las diversas labores rutinarias y de mantenimiento que tiene una institución como la que nos ocupa.

El citado Gabriel desde su más tierna infancia destaca por su intelecto. En la escuela a la que asiste con los demás infantes de la Clerecía destaca de forma significativa. Tanto que es objeto de admiración de maestros, canonigos e incluso del arzobispo, que pide conocerlo y se compromete a costear sus estudios en el seminario. También en este ámbito su labor es encomiable y todos aseguran que ha nacido un nuevo hombre de iglesia del que no dudan llegará a santo.

El estallido de una de las Guerras Carlistas hará que Gabriel impulsado por sus ideas pida luchar por dicha causa. Marchará a la guerra y terminada ésta no regresará directamente a Toledo. Huirá a Francia donde leerá y escuchará a los intelectuales liberales y anarquistas de entonces,  lo que hará mella en sus creencias. De vuelta a España es acusado de perpretar un atentado en Barcelona, siendo juzgado y encarcelado en Montjuic. Cuando sale del presidio es un hombre totalmente distinto. Solo, enfermo, hambriento vuelve a Toledo. Espera que su familia, especialmente su hermano Esteban lo reciba y recoja, como así sucede.

 

Poco a poco se va reponiendo. Pero si alguien esperaba que volviese a ser la persona que había deslumbrado con sus conocimiento teológicos y su entusiasmo religioso no cabe duda que tuvo que llevarse una gran decepción. El que ha vuelto es una persona crítica con el sistema, con el orden establecido, con las condiciones que el trabajo allí impone. Con la pobreza de la gente cuando estos están rodeados de riqueza. Y así lo predica.

Sus ideas se abren paso en aquellos vecinos. Sus mentes se abren al conocimiento del sufrimiento al que están sometidos. Un sufrimiento que hasta entonces habían dado por bueno, por normal. Para ellos aquello no  eran más que unas condiciones impuesta por el destino. Habían nacido dentro de la clase menesterosa y en ella habían de vivir y morir, sin que se atisbara forma alguna de salir de esa condición.

Lo que sucede cuando estas personas, humildes y sumisas, recapacitan y absorben las ideas que Gabriel les enseña es de lo que la novela trata y mejor que la lectura de la misma nos haga conocer como se desarrollan los hechos y las consecuencias que estos tienen en la hasta entonces placida vida catedralicia y más concretamente en la Clerecía.

Blasco Ibáñez narra todo esto con una prosa florida. Se recrea en detallar como es la Catedral Primada de las Españas. Tanto que parece que estamos viendo lo que el relata. No defraudará a nadie su narrativa ni la historia que nos cuenta. Otra cosa es que estemos más o menos de acuerdo con lo que nos dice y sus conclusiones.

Vicente Blasco Ibáñez (Valencia, España, 29 de enero de 1867Menton, Francia, 28 de enero de 1928) fue un escritor, periodista y político español.

Nacido en Valencia, fue hijo del comerciante Gaspar Blasco y de Ramona Ibáñez, ambos de origen aragonés. Según su propio testimonio, uno de sus primeros recuerdos fue la barricada levantada en su calle por los insurrectos durante la rebelión cantonal cuando tenía seis años, en los inicios de la Primera República Española (1873-1874). También recordaba haber visto a los héroes del Cantón, Cabalote y el Enguerino. El primer libro que leyó fue La historia de los girondinos de Lamartine y luego las obras de Victor Hugo, especialmente Los miserables. Según el historiador Ramiro Reig, «a partir de ese momento tuvo claro lo que iba a ser: escritor revolucionario».1

En su formación política y literaria influyó el escritor radical de la Renaixença valenciana Constantí Llombart, en cuyas tertulias de republicanos se colaba de rondón y quien hizo del joven Blasco su heredero literario.2

A los dieciséis años ya había fundado un periódico semanal que, al ser de menor edad, puso a nombre de un amigo suyo zapatero. Quiso ser marino, pero su dificultad para entender las Matemáticas lo llevó a inclinarse por el Derecho. Su gran capacidad de estudio le permitía preparar las materias de todo un año quince días antes de los exámenes. Cursó los estudios en la Universidad de Valencia y durante esos años perteneció a la tuna. Se licenció en 1888, aunque prácticamente no ejerció la carrera de Derecho.

Durante el tiempo de estudiante participó en diversas acciones de carácter republicano y anticlerical, como la de reventar los rosarios de la aurora que organizaba el arzobispado.2​ Aunque esto no ha sido comprobado hasta la fecha se dice que el ingresó a los veinte años de edad en la masonería el 6 de febrero de 1887 adoptando el nombre simbólico de Danton. Formó parte de la Logia Unión n.º 14 de Valencia y posteriormente de la logia Acacia n.º 25.

Comienza a implicarse en la vida política de Valencia al asistir a las reuniones que el Partido Republicano Federal organizaba en el casino de las Juventudes Federales. En sus primeras intervenciones en público descubre que está dotado de un tremendo poder de persuasión. Si su pluma es certera, no lo es menos su oratoria, capaz de enardecer al auditorio y entusiasmar a las gentes insuflándoles grandes sueños.

No es la llamada cuestión social de lucha de clases, planteada a lo largo del siglo XIX con los primeros brotes de socialismo activo y revolucionario el problema fundamental para Blasco; más bien se enfrenta a la realidad de la Valencia de aquellos tiempos en la que el analfabetismo del pueblo se unía a unas condiciones de vida precarias, y todo ello unido a unas creencias anquilosadas y enemigas de todo mejoramiento. Blasco Ibáñez se ve en la necesidad moral de denunciar los abusos y contribuir al progreso del pueblo.

Cuando el líder carlista, el marqués de Cerralbo, llega a Valencia en 1890, Blasco lanza un llamamiento a los republicanos para que boicoteen la visita desde el periódico La Bandera Federal que acababa de fundar. El propio Blasco reparte los pitos y el boicot es un éxito. Es acusado de injurias al poder público y tiene que huir vestido de pescador.2​ Se oculta en algunos pueblos, pero finalmente llega a París, donde pasará el invierno de 1890 a 1891. Escribe crónicas de lo que ve para algunos periódicos y comienza su etapa periodística.

Presentado candidato a diputado desde su exilio parisino para las elecciones de 1891, volvió a España ese mismo año aprovechándose de una amnistía general.3​ Desde su vuelta hasta 1905 se dedica enteramente a la política, convirtiéndose en poco tiempo en el “político más popular [de Valencia], y en el más temido por su capacidad de arrastrar a la gente. «En Valencia no se puede salir a la calle sin el permiso del señor Blasco Ibáñez y de sus amigos», truena un diputado carlista… Una cosa es cierta: Blasco vive intensamente la política, se patea los barrios de la ciudad y los pueblos de la provincia dando mítines, escribe diariamente en el periódico, es elegido diputado a Cortes en siete legislaturas. «Hasta que me cansé de serlo»”.4​ Entre los años 1898 y 1907, ocupó escaño en el Congreso de los Diputados representando al partido republicano denominado Unión Republicana, entre el republicanismo unitario y el federalista -su primera elección como diputado por Valencia fue el 28 de abril de 1898, tres días después de haberse declarado la guerra con EE.UU. tras la voladura del Maine-. Más tarde, en 1909, se formó un partido independiente en Valencia con el nombre de Partido de Unión Republicana Autonomista (PURA).

En su actividad política, caracterizada por su oposición a la monarquía y por sus ideales republicanos, fue clave el periódico El Pueblo, que fundó en noviembre de 1894. En él escribió cerca de mil artículos, e incontables gacetillas o crónicas sin firma. Su originalidad estribaba, además de en su precio -la mitad que el resto de la prensa valenciana-, en sus titulares, en los folletones que escribía el propio Blasco en los que los lectores de las clases populares se reconocían y que se confundían con la historia política y social que el periódico contaba día a día de forma no menos folletinesca, y en “su estilo desenfadado en el que se iban mezclando, con hábil dosificación, el melodrama, la comicidad y la pedagogía”.4

Al mismo tiempo organizó y lideró en Valencia un movimiento de masas, al estilo de los que comenzaban a implantarse en Europa, cuyas bases eran el nuevo proletariado industrial y el antiguo artesanado -lo que se comenzaba a llamar las clases trabajadoras-. “En una época [la de la Restauración en España] en que los diputados eran «encasillados» por el ministro de la Gobernación y salían elegidos sin ni siquiera ser conocidos de sus votantes, la presencia cordial y cercana, a la par que incandescente, del «gran hombre», en los mítines, en los casinos y en la calle, suponía una ruptura en la forma de hacer política”.5

La base organizativa del movimiento la constituían la red de los siete casinos republicanos distribuidos estratégicamente por los barrios populares de la ciudad de Valencia, además del casino central -donde funcionó una Universidad Popular-. Los casinos eran centros de reunión y espacios de sociabilidad para “la gente de ideas avanzadas, enemigos de los curas y partidarios de la república social”, que proporcionaban una identidad individual y colectiva, en una época en que bastantes personas se definían por la ideología que profesaban y se enorgullecían de ello («yo soy republicano de toda la vida»). Eran un instrumento para la rápida movilización ciudadana, pues en pocas horas centenares de personas acudían a la cita anunciada por el diario El Pueblo, ya fuera para recibir con vítores a Canalejas, para manifestarse en favor de las escuelas laicas o para boicotear una procesión. Además los casinos desplegaban una actividad cultural muy variada y de enorme vitalidad, “con una especial sensibilidad ante todo lo concerniente a los derechos humanos”.6

Se configuró en torno a su figura un movimiento político denominado blasquismo, que propugnaba el republicanismo, el anticlericalismo y el reformismo económico mediante la difusión de la propiedad.7​ Uno de cuyos antecedentes se puede encontrar en los sans-culottes de la Revolución Francesa, defensores del principio roussoniano de que la soberanía popular no se delega, sino que se ejerce, de ahí la movilización continua en la calle de los blasquistas. El movimiento fue hegemónico en la ciudad de Valencia y ganador de todas las elecciones entre 1898 y 1933. Su fuerza, según Ramiro Reig, “estuvo en la asunción de la cultura popular y en su identificación con la cultura republicana. La utilización del lenguaje espontáneo de la calle y de formas desgarradas y plebeyas, de la sociabilidad mediterránea y de su afición por el tumulto y el ruido, de las relaciones de barrio y de las fiestas, hicieron que el republicanismo fuera no solo la expresión política de las clases populares, sino de su manera de ser, de hablar y de imaginar la vida. Los problemas de este planteamiento populista saltan a la vista: la derivación de los residuos emocionales, por decirlo como Pareto, hacia formas de exaltación irracional (simplismo anticlerical, valencianismo grosero, partidismo tribal)”.8

Durante este período fue perseguido por la justicia en tres ocasiones. La primera, que le costó el encarcelamiento, por un alboroto anticlerical contra una expedición de peregrinos que se dirigía a Roma -en 1892 había publicado un novelón contra los jesuitas titulado La araña negra-. La segunda vez fue en 1896 por soliviantar a las masas contra la guerra de Cuba, lo que le obliga a huir a Italia.4​ Durante su estancia en Italia, la nostalgia de su tierra le hace abocarse a una incesante labor literaria. Surge así En el país del arte, que será una de las mejores guías de Italia. La fastuosidad de los monumentos y la grandeza de su historia pasan por la pluma de uno de los mejores escritores descriptivos de nuestro tiempo. Todas estas crónicas son publicadas en sucesivas entregas en su periódico. La catedral de Milán, el foro romano, en el que la imaginación del artista evoca la victoriosa entrada de las legiones romanas, el Vaticano, las obras de Miguel Ángel y Rafael, la Capilla Sixtina, Nápoles, Pompeya, Florencia, Venecia son descritos con una maestría inusitada. Ya de regreso a Valencia es apresado y pasa el invierno de 1896 a 1897 en la cárcel de San Gregorio. Allí escribe El despertar de Budha, precioso relato que narra la historia del gran místico Siddharta Gautama cuando huye del palacio de su padre para alcanzar la iluminación bajo el árbol Bodhi.

La tercera vez en que Blasco tuvo problemas con la justicia fue en 1898, cuando encabeza encrespadas manifestaciones contra la monarquía que le llevan a prisión.4

“No resulta contradictorio que sea precisamente, en estos años [de activismo político] cuando escriba sus mejores novelas, las valencianas (Arroz y tartana, 1894; Flor de Mayo, 1895; La barraca, 1898; Entre naranjos, 1900; Cañas y barro, 1902) y algunas de las sociales (La catedral, 1903; El intruso, 1904; La bodega, 1905; La horda, 1906). Mientras en las obras de ficción de su última época el texto sirve como evasión de la realidad, las novelas naturalistas la afrontan, asignando a la política el papel de transformarla. Se podría decir que la política blasquista parte de la realidad descrita en las novelas y sobre ella pretende construir la verdadera historia”.9

También durante esos años inicia la tarea editorial, fundando con su amigo Francisco Sempere la editorial Prometeo, que publica a precios asequibles no sólo sus obras sino las de autores clásicos y contemporáneos como Aristófanes, Shakespeare, Quevedo, Maupassant, Zola, Gorki, Tolstoi, Dostoievski, Dumas, Hugo, Poe, London, Conan Doyle, Voltaire, Kropotkin, Nietzsche, Darwin o Marx.10

En sus estancias en Madrid al ser elegido diputado entre 1898 y 1905 visita a sus amigos valencianos los hermanos Benlliure: Mariano, el famoso escultor que posteriormente esculpiría una estatua con la efigie del novelista, y Juan Antonio, el pintor. Su estudio, dice Blasco, es el templo a la camaradería artística. Además frecuenta la librería de Fernando Fe, donde se relaciona con los intelectuales de su tiempo, Luis Morote, Santiago Rusiñol y Emilia Pardo Bazán. Conoce también a Rodrigo Soriano, periodista de El Imparcial, que se convertirá en su gran amigo, pero posteriormente también en su peor enemigo. Al igual que en París y en Italia, escribe crónicas para El Pueblo describiendo Madrid.

En 1903 el blasquismo sufrió la escisión “sorianista”, como consecuencia del ataque despiadado que hizo público el “número dos” del movimiento, Rodrigo Soriano, contra el líder, Vicente Blasco Ibáñez, aspirando a ocupar su lugar. Soriano creó otro partido y se desencadenó una “guerra fratricida entre los fanáticos incondicionales de Blasco y el inevitable batallón de resentidos y desengañados que siguieron a Soriano”, lo que enrareció el clima político en la ciudad de Valencia -hubo un tiroteo al volver de un mitin-. Así, Blasco, tras las elecciones de 1905, en las que volvió a salir elegido diputado, decidió trasladarse a Madrid para alejarse de las “pasiones que su persona despertaba en Valencia”. Aún se vio obligado por sus correligionarios a presentarse a las elecciones de 1907, volviendo a salir elegido, pero en noviembre de 190811​ renunció a su escaño y abandonó la vida política activa, que no retomaría hasta la dictadura de Primo de Rivera, a la que combatió desde su exilio.12

A partir de su abandono de la vida política y su marcha a Madrid, Blasco se dedica sólo a la literatura y a promocionar sus obras y las de la editorial que lleva en Valencia su amigo y socio Sempere. En su estancia en la capital descubre la vida mundana de las tertulias, los salones, las noches galantes, la ópera y el teatro. Acude al salón de Colombine, seudónimo de Carmen de Burgos, feminista y republicana, donde los miércoles recibía “a lo que contaba” en el mundillo literario y artístico. Y conoce a la esposa del embajador de Chile con la que mantendrá una larga relación amorosa. Con ella realiza un viaje a Oriente, cuyas crónicas vende a periódicos de Madrid, de Buenos Aires y de México. En 1908 publica Sangre y Arena, una de sus novelas de mayor éxito internacional, a pesar de que Blasco odiaba los toros y los había ridiculizado repetidas veces en sus artículos de El Pueblo. Hay quien cree que “En la novela todo es charanga y pandereta, por lo que no es extraño que encantara en Hollywood“.8

Uno de los retratos que Joaquín Sorolla le hizo al novelista, con el título de Caballero español (1906), fue adquirido por el museo The Hispanic Society of América de Nueva York. Poco después es él en persona quien viaja al nuevo continente.

En 1909 viaja a Argentina, contratado para una gira de conferencias. En su debut en Buenos Aires alterna escenario con Anatole France. Obtiene un gran éxito y gana mucho dinero, que no se recata en airear.13

En las conferencias en Argentina trata los más variados temas: Napoleón, Wagner, pintores del Renacimiento, la Revolución Francesa, Cervantes, filosofía, cocina, etc. De Buenos Aires dice que es un París que habla castellano y en el Club Español de dicha ciudad habla del idioma como gran lazo de unión y de Cervantes como un rey a quien nadie destronaría. De España no nos separa sino el Atlántico —dice— y los mares no son nada ni son de nadie. Después de pasar por Chile —donde ofreció conferencias en Santiago, Talca y Concepción—, regresó a Madrid para escribir Argentina y sus grandezas, que no se volvió a editar desde que se agotó la primera edición. Tras un trabajo ininterrumpido de doce y catorce horas diarias durante cinco meses, sale a la luz esta obra en la que cuenta todo lo que ha visto. Enardecido por una curiosidad insaciable, Blasco no descansó hasta recorrerlo todo para dejar viva impresión de ello en su libro.

En su estancia en Argentina realizó un viaje a la Patagonia y decidió realizar allí y en la región del río Paraná una gran obra de colonización. Se dedicó a comprar tierras que pensaba poner en cultivo trayendo de Valencia labradores que las arrendaran durante diez años y después podrían comprarlas con los beneficios que obtuvieran. Después de un viaje a Valencia para conseguir los agricultores que quisieran sumarse al proyecto, durante los tres años siguientes, de 1911 a 1913, se dedicó por entero a poner en marcha las colonias que bautizó con el nombre de Nueva Valencia y Cervantes. Pero el proyecto terminará en un estrepitoso fracaso. «Me dejé arrastrar por la quimera», confesó. Blasco regresó a España casi completamente arruinado. Buena parte de los colonos valencianos se quedó en Argentina, estableciéndose por su cuenta.14

Hoy en día, Corrientes y Nueva Valencia son el granero arrocero de la Argentina gracias a los procedimientos de regadío que estableció Blasco Ibáñez y a la labor de aquellos trabajadores valencianos. La colonia de Cervantes se convirtió en la localidad de Cervantes, en la provincia de Río Negro, que actualmente tiene más de 12 000 habitantes.

Acuciado por la falta de dinero decidió convertirse en un escritor internacional fabricante de best-sellers y para ello se marchó a París, la capital cultural del mundo en aquella época, junto con su compañera Elena Ortúzar. En el verano de 1914 estalla la Primera Guerra Mundial y Blasco ve la ocasión de colocar en la prensa grandes reportajes. Además comienza a publicar en su editorial valenciana una Historia de la guerra europea en fascículos. Para sus reportajes y fascículos visita los frentes y la retaguardia, adoptando un punto de vista favorable a los aliados. Al mismo tiempo comienza a escribir la novela que le hará famoso en el mundo entero y definitivamente rico: Los cuatro jinetes del Apocalipsis. Le seguirían la novela sobre la guerra en el mar, Mare Nostrum (1918), y otra sobre la retaguardia, Los enemigos de la mujer (1919), que completaría la trilogía sobre la “Gran Guerra”.15​ Según algunas versiones la novela fue un encargo personal del presidente francés Raymond Poincaré a Blasco para que escribiera una novela sobre la guerra.

En Europa la novela Los cuatro jinetes del Apocalipsis pasó desapercibida, desplazada por Sin novedad en el frente de Erich María Remarque, pero en Estados Unidos obtuvo un enorme éxito con más de doscientos mil ejemplares vendidos en solo un año. «Desde La Cabaña del tío Tom no se había conocido un fenómeno semejante. Se vendían ceniceros, corbatas, pisapapeles, con motivos alusivos a la novela, y todo el mundo quería conocer al autor».16​ Fue el libro más vendido en Estados Unidos en 1919 según Publishers Weekly, hasta el punto que en 1921 se realizó la versión en cine protagonizada por un novel Rodolfo Valentino. Las fotografías del retrato al óleo que le hizo Sorolla aparecen en todos los periódicos. Es el libro más leído después de la Biblia. Cigarrillos, juguetes, jabones, portan la imagen de los cuatro jinetes. Mister Ibanyés se convierte en el hombre más popular de América. Nuevamente viaja al gran continente y habla en iglesias católicas, protestantes, masónicas, sinagogas. Todos le escuchan.

La gira norteamericana la organiza un tal Mr. Pond, cuyo abuelo había organizado la gira de Charles Dickens por Estados Unidos que le hizo rico. Blasco Ibáñez viaja por todo el país y recibe el doctorado honoris causa por la Universidad de Washington. Gana mucho dinero con las conferencias y una cadena de prensa le contrata por mil dólares el artículo, una cifra nunca pagada hasta entonces —al volver se comprará un coche Rolls Royce—. En Hollywood firma el contrato para las versiones cinematográficas de Los cuatro jinetes del Apocalipsis y de Sangre y Arena, que protagonizará Rodolfo Valentino. Después visita México invitado por el presidente Carranza. En 1921 vuelve a España camino de la Costa Azul donde se ha comprado una villa a la que ha bautizado con el nombre de Fontana Rosa, evocación del chalé de la Malvarrosa, en la que pasará el resto de sus días. Pasa por Valencia donde el entusiasmo popular se desborda, sus correligionarios le ofrecen un espectacular homenaje y el Ayuntamiento le dedica la calle en que nació y organiza una cabalgata con carrozas alegóricas que reproducen escenas de sus novelas. «Blasco se dirige a las masas que, como veinte años antes, ocupan la calle dando vivas a la república y a la libertad. El líder político ha vuelto a los suyos aureolado de triunfos internacionales, convertido en mito. En Valencia ningún personaje público ha tenido el arrastre que tuvo Blasco, nadie ha podido suplantarle en la memoria popular».17

En su finca de la Costa Azul escribe novelas por encargo —un editor le llega adelantar 50 000 dólares por una que trate del descubrimiento— y súbitamente decide realizar un viaje alrededor del mundo, del que extrae también cuantiosos beneficios al escribir crónicas periodísticas sobre los lugares exóticos que va visitando que luego recopilará en un libro titulado La vuelta al mundo de un novelista que se publicará en tres volúmenes entre 1924 y 1925.18

Contra la dictadura de Primo de Rivera (1923-1928)

Poco antes de iniciar la vuelta al mundo, en España se había instaurado la dictadura de Primo de Rivera y cuando fue preguntado por un periodista sobre el pronunciamiento militar contestó que se encontraba alejado de la política y que no iba a abandonar su proyecto —una actitud que fue duramente criticada por Manuel Azaña en un artículo—. Pero cuando vuelve está decidido a combatir a la Dictadura y declara: «tengo energías suficientes para luchar otra vez». En este cambio parece que influyeron los contactos que mantuvo con el político liberal exiliado Santiago Alba que le explicó lo que estaba pasando en España y refiriéndole especialmente el confinamiento que había sufrido Miguel de Unamuno en Fuerteventura y el papel que estaba desempeñando este de oposición a la Dictadura desde París. Su vuelta a la vida política la prepara cuidadosamente, con filtraciones a la prensa sobre sus intenciones incluidas, y escoge el homenaje a Émile Zola que se celebraba cada año ante su tumba en París.19​ Allí pronuncia unas palabras que serán recogidas por los diarios de Europa y América:20

Nació en un tiempo en que era preciso defender la libertad y la verdad, y las defendió ofreciendo bienestar, fama y vida… A ningún hombre que pueda tener eco en España y en el mundo entero le es lícito callar en estos momentos

Así publica en París en 1924 Una nación secuestrada (El terror militarista en España),21​ folletos a las que le siguen al año siguiente Lo que será la República española (Al país y al ejército) y Por España y contra el rey (Alfonso XIII desenmascarado). En ellas además de denunciar a la dictadura primorriverista y al rey que la sustenta, explica que él, como Víctor Hugo ante Napoleón III, sigue siendo el republicano insobornable de siempre.22Una nación secuestrada, «un libelo en toda regla» según Ramiro Reig, tuvo un enorme impacto y Primo de Rivera cometió el error de entablar un proceso legal por injurias a Alfonso XIII ante los tribunales franceses lo que amplificó el escándalo y provocó la solidaridad del gobierno y de la Asamblea Nacional que recordó el apoyo que había dado Blasco a Francia durante la Primera Guerra Mundial. El gobierno español acabó retirando la querella.20

Además de publicar estos folletos Blasco crea y financia la revista España con honra, el órgano de la oposición exiliada a la Dictadura. Asimismo renuncia a su candidatura para el ingreso en la Real Academia Española. Como reacción a la oposición de Blasco a la dictadura, la prensa española lanza una campaña denigratoria contra él y el Ayuntamiento de Valencia, del que han sido excluidos sus partidarios, arranca la placa con su nombre de la calle que tenía dedicada en la ciudad.23

Cuando estaba empezando una nueva novela que iba a ser el relato de su vida y que llevaría por título La juventud del mundo, murió en su residencia Fontana Rosa en Menton (Francia) el 28 de enero de 1928, un día antes de cumplir sesenta y un años,24​ de las complicaciones de una neumonía.

Sus restos fueron trasladados a Valencia después de la proclamación de la Segunda República Española cumpliéndose así un deseo expresado en 1921 en su última visita a su ciudad: «Quiero descansar en el más modesto cementerio valenciano, junto al Mare Nostrum que llenó de idea mi espíritu». El 29 de octubre de 1933 el pueblo republicano de Valencia se echó a la calle para recibir en procesión cívica, encabezada por el gobierno de la República, el féretro de Blasco Ibáñez que fue llevado a hombros por los pescadores del Grao. «Miles de personas, todos sus personajes, ocupaban las aceras para decirle adiós. En la tapa del féretro, diseñado por Mariano Benlliure, se había tallado un libro abierto y la leyenda Los muertos mandan, título de uno de sus libros».24

Vida privada

Dividió su vida entre la política, el periodismo, la literatura y el amor a las mujeres, de las que era un admirador profundo, tanto de la belleza física como de las características psicológicas de estas. Se definía como un hombre de acción, antes de como un literato. Escribía con inusitada rapidez. Era entusiasta de Miguel de Cervantes y de la historia y la literatura españolas.

Amaba la música tanto o más que la literatura. Wagner le apasionaba, su apoteósica música exaltaba su viva imaginación y soñaba con los dioses nórdicos y los héroes mitológicos como Sigfrido, nombre que más tarde pondría a uno de sus cuatro hijos. En su obra Entre naranjos, nos deleita con el simbolismo de las óperas del célebre compositor. En una reunión típica de la época, en que los jóvenes se reunían para hablar de música y literatura y recitaban poesías, conoce a la que sería su esposa y madre de sus hijos, María Blasco del Cacho.

Se casó con María Blasco en 1891. A pesar de tener el mismo apellido, no eran familia. Tuvieron cuatro hijos: Mario, Julio César (fallecido a los veinticuatro años de edad), Sigfrido y Libertad. Su mujer falleció en 1925 en Valencia, mientras él residía exiliado en Menton. Se casó en segundas nupcias en 1925 con Elena Ortuzar, de nacionalidad chilena.

Conservó, a pesar de sus correrías por el mundo, una villa en la Playa de la Malvarrosa de Valencia, en donde debatía con los intelectuales y amigos de su época. Esta villa actualmente restaurada es la Casa-Museo Vicente Blasco Ibáñez.


 

AGNES GREY

Primera novela de Anne Bronte, publicada en 1847.

Quisiera ser institutriz.

Tres palabras que definen el sueño de una joven educada en una casa en la que no falta el amor paterno y fraternal pero en la que se carece de los necesario para vivir con cierta comodidad. Agnes es la hija menor de la familia Grey. Ella es consciente de las necesidades que la familia tiene para llevar una vida con la minima dignidad. Es hija de un clerigo sin más remuneraciones que las que le proporciona su parroquia. Escasas en grado sumo. Su madre, hija de un hacendado renunció a una vida sin penalidades por amor a su marido. El principio las cosas no parecían muy difíciles. Su padre además de los ingresos que le proporcionaba su cargo tenía una pequeña hacienda que suplia el déficit de ingresos. En un momento dado y con objeto de mejorar la situación económica familiar se embarca en una operación financiera que fracasa y le deja como único sustento los mencionado ingresos como clérigo.

Su deseo de ayudar a superar la situación económica en que la familia se encuentra la lleva a plantearse dedicarse a una de las profesiones más habituales para jovenes como ella, educada y erudita hasta cierto grado, la de ser institutriz.  Decidia a ello logra ser contratada  y descubre el sordido mundo que las reglas sociales de la época ocultan. No es otro que el trato que en aquella época victoriana reciben la que se dedican a este menester. Normalmente los infantes a los que educar son hijos e hijas mimadas y consentidas, sobrevaloradas por sus familiares más directos, padres y madres, que no facilitan la labor educativa de una institutriz. Antes al contrario.

Este ambiente es el que encuentra Agnes en su labor. La noble tarea a la que sueña con dedicarse para conseguir su independencia enconómica y su ideal de mejorar la sociedad se ve minada por la voluntad de los educandos, seres malignos, consentidos y sin respeto alguno a alguien al que consideran inferior. Tampoco su familias se toman en serio la labor de una institutriz a la que consideran una criada más de la casa.

El relato, en ocasiones prolijo, nos detalla la lucha que ella tiene que afrontar para no caer en el desanimo y no rendirse ante tanta incomprensión. No defraudará.

Anne Brontë (Thorton, Yorkshire del Oeste; 17 de enero de 1820-Scarborough, 28 de mayo de 1849) fue una novelista y poetisa británica, la más joven de la familia Brontë, autora de dos novelas que hoy son clásicas de la literatura inglesa.

Nació en el seno de una familia eminentemente novelesca, la de los Brontë —no sólo porque de ella salieran tres grandes escritoras, sino porque sus vidas y sus circunstancias, hermano Branwell incluido, sirvieron de puntal destacado a sus obras, ya que leer las novelas de las tres hermanas es adentrarse en sus biografías—. Fue la menor de los seis hijos de Patrick Brontë, clérigo de origen irlandés, y de María Branwell. Sus hermanos mayores fueron María (1814) y Elizabeth (1815), nacidas en Dewsbury, Charlotte (1816), Branwell (1817) y Emily Jane (1818), todos ellos nacidos en Thornton. En 1820, su padre fue nombrado rector del hoy famoso Haworth, pueblo de los páramos de Yorkshire, donde la familia se trasladó a vivir y los hermanos comenzaron a crear su fantástico mundo, escribiendo las historias de los reinos imaginarios de Angria, de Charlotte y Branwell, y Gondal, propiedad de Emily y Anne. De las crónicas de Angria se conservan muchos cuadernos, pero de Gondal ninguno.

La madre de Anne murió el 21 de septiembre de 1821 y, en agosto de 1824, Charlotte y Emily fueron enviadas con sus hermanas mayores, María y Elizabeth, al colegio de Clergy Daughters, en Cowan Bridge (Lancashire), donde cayeron enfermas de tuberculosis. María y Elizabeth volvieron enfermas a Haworth y murieron de tuberculosis en 1825. Por este motivo y por las pésimas condiciones del colegio, la familia sacó a Charlotte y a Emily del internado. Anne se desenvolvió en el mundo mágico de esta singular familia en la que la presencia de la muerte de los seres queridos fue una constante desde la infancia —las dos hermanas mayores y la madre fallecidas—, marcándolos con un sello indeleble que surge en sus páginas y a través de sus poemas.

En su niñez se inventaron dos mundos a los que denominaron Gondal y Angria y sobre ellos escribían.

Anne cursó estudios en la escuela, preparándose para ser una institutriz, única salida de la época para las mujeres que querían, o no tenían otro remedio, que trabajar si conseguir un marido no era su objetivo. A los 19 años, entró de institutriz con la familia Ingham en Blake Hall, pero se encontró con unos niños ingobernables y consentidos a los que no le permitían educar con la disciplina que precisaban, y se marchó por propia voluntad, un tanto frustrada en sus ideales educadores. Esta decepcionante experiencia fue luego inspiración para su primera novela Agnes Grey.

Después Anne entraría de nuevo como institutriz, esta vez en casa del reverendo Edmund Robinson en Thorp cerca de York, repitiéndose, con las niñas, los mismos problemas que en el anterior desempeño de su labor docente, aunque en esta ocasión, pudo no sólo dominar a sus alumnas Bessy y Mary, sino que consiguió que las niñas le tomaran verdadero afecto y no la olvidaran nunca.

La corta vida de Anne Brontë, desprovista de todo elemento romántico amoroso, se desliza melancólica entre sus clases, sus novelas, sus paseos por la playa de Scarborough en vacaciones, y el cuidado obsesivo que tenían las tres hermanas, Emily, Charlotte y Anne, por Branwell el niño mimado de la familia a quien se le toleraba cualquier cosa.

En el caso concreto de Anne, ella compartió con su hermano la enseñanza de los niños de la familia del reverendo Robinson. Lo introdujo personalmente allí con objeto de que diera clases de música al pequeño Edmund con el resultado desastroso de que Branwell se enamoró de Lydia Robinson, la madre de su discípulo. La pasión, que duró dos años y medio, ocasionó un verdadero drama familiar para los Brontë -por no hablar ya de los Robinson-: Branwell se dio a la bebida y al opio, sin posibilidad de enmienda.

El alcoholismo del joven Branwell serviría, no obstante, para que Anne escribiese la novela La inquilina de Wildfell Hall, criticada en su tiempo incluso por la propia Charlotte por considerarse que no era “apropiada”, debido a la crudeza del tema, como literatura femenina.

La unión entre las hermanas Brontë se evidencia en que juntas hicieron muchas cosas, planearon el montar una escuela, escribieron poemas que luego presentarían bajo los seudónimos masculinos de Currer, Ellis y Acton Bell. Del librito de poesía se vendieron escasos ejemplares, mientras que de las novelas que publicaron sólo Jane Eyre de Charlotte conoció las mieles de la popularidad. Cumbres Borrascosas de Emily fue prácticamente anatemizada; Agnes Grey de Anne, aceptada; y muy mal vista La inquilina de Wildfell Hall, la segunda novela de Anne, de la que ahora, sin embargo, comienza a hablarse apreciativamente debido a la alta calidad descriptiva de una situación muy delicada y magistralmente escrita: la violencia de género y la influencia del alcoholismo en las vidas de quienes directa o indirectamente lo sufren.

El 24 de septiembre de 1848, Branwell murió a los 31 años; Emily, el 19 de diciembre de ese mismo año, y Anne, el 28 de mayo de 1849.

Los tres murieron de tuberculosis, complicada con otras cosas en el caso del hermano. Branwell no parece poseer vida propia si no es en colaboración con la de sus famosas hermanas, quienes se sirvieron de él para inspirarse: un hombre caprichoso, violento, colérico, débil de carácter y apasionado, siempre egoísta y manipulador, y del cual han quedado unos cuantos retratos hechos a las Brontë, ya que también revelaba una cierta veta artística.

Tumba de Anne Brontë en Scarborough, Gran Bretaña.

Los postreros días de Anne Brontë fueron tan románticos y tristes como cabía de esperar; fue apagándose como una vela y sus últimas palabras, dedicadas a la superviviente, que no se separaba de su cabecera, son estas:

-Ten valor, Charlotte, ten valor….

Anne Brontë reposa enterrada en Scarborough, un bello lugar costero que ella amó intensamente por haber vivido en él los momentos más felices de su breve existencia.

Voces de Chernóbil, de Svetlana Alexiévich

O pasado 14 de xaneiro debatemos arredor do libro Voces de Chernóbil, de Svetlana Alexiévich, no club de lectura de Monte Alto, que ten lugar un martes cada 15 días de 18 a 20 horas.

Os e as integrantes do club tiveron a oportunidade de coñecer máis en profundidade o accidente da central nuclear de Ucraína e as súas consecuencias da man da xente que as sufríu, da xente que vivía e, nalgúns casos, segue a vivir alí.

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Voces de Chernóbil é unha obra da escritora e xornalista bielorrusa Svetlana Alexiévich, Premio Nobel de Literatura en 2015.

Nada en 1948 na Ucraína da Unión Soviética, a súa escrita responde a un xénero literario propio, denominado “novela de voces”. Son textos a medio camiño entre a literatura e o periodismo nos que usa a técnica do collage, a mestura de diferentes testemuños individuais cos que consegue achegar máis á substancia humana dos acontecementos. Para iso viaxou por toda a Unión Soviética e sufriu nas súas propias carnes tanto a persecución do réxime ruso polos seus primeiros libros sobre a guerra coma os efectos físicos da exposición radioactiva na zona de Chernóbil.

La paradoja es que nada de lo que escribe lo dice ella, es la voz de otros. El trabajo de Svetlana es despojar a los relatos registrados en las grabaciones de toda interferencia, hasta de la grabadora, y escucharlos como sonido, casi música. “Quiero que mis libros sean como partituras”.

Isabel Vericat Svetlana Alexiévich o las voces de un coro polifónico (conlaa.com)-

La guerra no tiene rostro de mujer (1985) é o seu primeiro libro, no que, a partir de numerosas entrevistas, abordou o tema das mulleres rusas que participaron na II Guerra Mundial. En Últimos testigos. Los niños de la Segunda Guerra Mundial (1985) continúa a tratar o mesmo tema grazas ás entrevistas que fixo nos anos 80 aos rapaces e rapazas sobreviventes ao conflito bélico.

A súa obra componse, ademais dos xa citados, de Los muchachos de zinc. Voces soviéticas de la Guerra de Afganistán (1989); Cautivados por la muerte (1993), onde fala dos suicidios tras a caída do comunismo; Voces de Chernóbil. Crónica del futuro (1997); e o seu último libro, El fin del “Homo sovieticus” (2013), na que fai un retrato xeracional das persoas que viviron a caída do estado comunista soviético.

Enfrontada ao goberno e á censura do presidente de Belarús Alexander Lukashenko, abandonou o país no ano 2000 e estivo vivindo en París, Gotenburgo e Berlín. En 2011 puido regresar a Minsk. A súa obra está traducida a máis de 20 idiomas. É a primeira escritora de non ficción cun premio Nobel nun século e a décimo cuarta muller que o recibiu desde a súa creación en 1901.

El pasado se ha visto impotente ante Chernóbil; lo único que se ha salvado de nuestro saber es la sabiduría de que no sabemos.

Voces de Chernóbil, Svetlana Alexiévich (páx. 55, Debolsillo 2014)

Entre os temas da novela, destacouse:

  • Novela de voces. Como inflúe esa forma de contar sobre o lector ou lectora?
  • “Espírito soviético”. Relación co falado en Vi. Una mujer minúscula sobre a diferenza da “forma de ser” asiática e europea.

  • A Patria antes que o Individuo.

  • A bondade e a maldade humana. Somos bos ou malos por natureza? A relación cos animais contaminados.

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Espere… Quiero que sepa una cosa… Yo no temo a Dios. A mí lo que me da miedo son los hombres.

Voces de Chernóbil, Svetlana Alexiévich (páx. 101, Debolsillo 2014)

Foi unha sesión que deu pé a un instenso debate e que os e as asistentes ao club desfrutaron, aínda que a lectura lles pareceu triste e por momentos, moi dura.

FORMAS DE ESTAR LEJOS

No podría decir cuando empezó todo. Cuando mi vida comenzó a torcerse y esa que fui dejó  de existir y se convirió en una mujer que se encerraba a llorar en un armario. Y todo lo que vino después.

Con esta palabras termina el primer capítulo del libro. Es un capítulo en el que la principal protagonista femenina narra la situación en que se encuentra, asustada, temerosa, menospreciada.

Edurne Portela nos describe en esta novela algo que para nuestra desgracia suele formar parte en la vida familiar y social de muchas personas. La forma en que algún tipo de violencia hace aparición en en ella y la manera que tenemos de reacionar ante esta situación. Esto nos lo explica relatando la vida en común de los dos principales protagonistas de esta historia. Alicia y Matty. Se conocieron en un campus universitario, son personas cultivadas y con muchas posibilidades profesionales. Comienzan una relación, se van a vivir juntos, se casan casi en secreto. Ambos son muy distintos, Alicia es española, concretamente es vasca. Es hija única y en su casa está acostumbrada a las formas autoritarias de su padre. Cuando llega a Southville una población sureña de EEUU donde todavía existen prejuicios raciales, debido a su deficiente inglés la toman por sudamericana. De nada sirve que repita que es de España. Para ellos no es más que una hispana; una más de las muchas que habitan en esta región.

Allí conocerá a Matty. Él sabe hablar español pero en un principio no se comunica con ella en ese idioma, no le dice que la comprende cuando habla en él. Le ayuda en su deficiente inglés, lo que mortifica a Alicia. Cuando le dice que también habla español ésta se enfada un poco pero pronto se le pasa.

Sus relaciones personales se intensifican hasta el hecho de comprar una ruina de casa, irse a vivir juntos y casarse. La autora relata los avatares de esta relación desde un doble punto de vista, el de él y el de ella. A través de lo que nos dice vamos comprendiendo mejor lo que sucede. No es que Matty quiera a propósito dominar y humillar a Alicia, es que él es así. Una persona indolente en lo suyo que siempre encuentra pretextos para demorar lo que debe hacer dentro de la relación con su pareja y que si las cosas no salen como él quisiera la culpa siempre es de ella. Su educación familiar ayuda a esta forma de ser.

Y ella. Bueno, lo que cuenta de su familia puede aclararnos el motivo por el que no ve tan raro lo que sucede. Comenté que su padre era una persona de fuerte personalidad, muy dominante. La tenía acostumbrada a una férrea disciplina y a admitir sin reproches lo que él opinaba sobre su forma de hacer y ver las cosas. Así que la manera de relacionarse con Matty no parece muy distinta a la que su madre y ella tenían con el cabeza de familia. Además está enamorada de él y el amor justifica muchas veces comportamientos nada adecuados.

No son malos tratos físicos. Son psicológicos. Quizás sean los más difíciles de entender, ya que afectan a tu propio yo y a las dudas que sobre tu personalidad puedas tener, como es el caso de Alicia. Es un maltrato que puede producir temor, anularte intelectualmente y como persona.

Edurne Portela relata en esta historia lo que muchas parejas sufren en su día a día. Lo hace con soltura, sin ocultarnos sentimientos o sensaciones que estos comportamientos causan entre los que los ejercen. Es algo de lo que es difícil salir, de hecho no se sale del todo nunca, aunque superen esta fase de sus vidas

Miren Edurne Portela Camino (Santurce, Vizcaya; 1974) es una historiadora, filóloga, docente universitaria, ensayista y novelista española.

Licenciada en Historia por la Universidad de Navarra (1997), amplió estudios en Estados Unidos, país en el que también ha desarrollado su carrera profesional como profesora e investigadora. Cursó una maestría en Literaturas Hispánicas (1999) y un doctorado en Literatura Española y Latinoamericana (2003), ambos en Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (Carolina del Norte), siendo profesora asociada (1999-2001) de la misma. En 2003 se traslada a la College of Arts and Sciences de la Universidad de Lehigh (Pensilvania), donde a lo largo de trece años compagina su trabajo de docencia, como profesora asociada (2003-2008) con la gestión académica en la dirección del Humanities Center (Centro de Humanidades) (2008-2014) y de Iniciativas Internacionales (2013-2014) del College of Arts and Sciences.1

En 2010 cofunda la Asociación Internacional de Literatura y Cine Españoles Siglo XXI (ALCESXXI), siendo vicepresidenta (2010-2016) y miembro del consejo editorial de la Revista de ALCES XXI.

En 2016 finaliza su carrera académica en Estados Unidos y regresa a España, con objeto de dedicarse por completo a la escritura, mediante la publicación de obras de ensayo y novela y la colaboración en medios de comunicación impresos y digitales, como La Marea, El Correo, El País y RNE.

En 2018 recibió el premio Mejor Libro de Ficción por su obra Mejor la ausencia, otorgado por el Gremio de Librerías de Madrid en su 18ª edición.2

Tanto en su obra como novelista como en sus ensayos, Edurne Portela aborda e investiga la temática de la violencia en diferentes vertientes3​, desde la violencia vivida en la sociedad vasca durante el auge de ETA4​ (El Eco de los Disparos) a la violencia cotidiana de las relaciones tóxicas (Formas de estar lejos)5​.

VI

Aunque la joven estudiante no había podido leer nunca Romeo y Julieta, ni ver la película Love Story ni oir hablar de Tristan e Isolda;  aunque sus conocimientos literarios se limitaban a la biografía de Hó Chí Minh y de los héroes de la guerra; aunque las condecoraciones prendidas en el uniforme de su padre le habrían asegurado un porvenir privilegiado; había elegido reunirse con su amor. Se había liberado de la pesada historia que le dejaba en hrencia una guerra desconocida para ella caminando hacia la belleza del mar paradísiaco de NhaTrang.

Esta narración resumen lo que la autora Kim Thúy nos narra a lo largo de las 151 páginas que componen el relato de VI. De una niña que como su nombre indica, minúscula, es pequeña y siempre ha intentado pasar desapercibida. Ha nacido rodeada de comodidades en el sureño Vietnam. La guerra lo cambiará todo. Su madre, sus hermanos y ella misma tendrán la suerte de poder huir a través del golfo de Siam. Desde allí serán trasladados a Canadá, y comenzarán una nueva vida rodeados de una cultura totalmente distina, con una lengua para ellos desconocida, el inglés.  Acogidos en la provincia de Quebec donde se habla también francés, podrán defenderse en este idioma pero no pueden obviar la manera tan distinta de vivir y relacionarse socialmente. La educación es distinta. La vida en general es más libre sin el peso de la tradición que tenían en su anterior cultura.

Cápitulo a capítulo nos va describiendo estos cambios en el ánimo de cada uno de los componentes de la familia, sin olvidarse de ella misma. Pese a su pequeñez forzada vemos como se abre a distintas forma de vida, como estudia lo que más le apetece, como ejerce los más diversos y variopintos trabajos, muchos de ellos imposible de hacer si siguiera dentro del círculo étnico y cultural de nacimiento. Nos describe amores que, en su anterior estado, estarían no solo prohibidos; serían motivo de deshonra familiar. En resumen, nos cuenta como si no existen barreras mentales o religiosas cuya rigidez impide evolucionar, a un ser humano capaz, por muy pequeño que parezca, es el mundo en general el que se achica. Puede abarcarlo y conocerlo, y ser útil para hacerlo mejor y desarrollar su propia vida en este sentido.

                                                                                                                                                                      Nha trang

Narrado en capítulos cortos, cada uno completo en sí mismo, tiene la maestría de querer seguir el curso del relato sin cansar y esperando que el nuevo capítulo nos sorprenda en algo como lo ha hecho el anterior. No puedo dejar de expresar mi sorpresa ante esta forma de contar lo cotidiano sin abandonar el pasado que da origen y sostiene a la vez el presente y deja llegar un futuro cada vez más ilusionante para la persona que, como la protagonista, no tiene temor a vivir todo el porvenir que pueda aparecer.

 

Kim Thúy nacida en Saigón, (Vietnam), el 18 de septiembre de 1968, es una escritora vietnamita.

Con 10 años, Kim Thúy huyó de su Vietnam natal con sus padres y sus dos hermanos en patera, llegando a un campo de refugiados en Malasia. En 1978, se instala en Gamby en una región de Quebec, sin hablar francés todavía. Ella realiza un doble título universitario en la Universidad de Montreal. En 1990, obtiene un diploma en lingüística y traducción después un segundo en derecho en 1993.

A continuación, Kim Thúy es abogada durante varios años, tres de ellos en Saigón, antes de comenzar una carrera en hostelería. Continúa paralelamente a tener actividades de traductora, intérprete, costurera y cronista gastronómica para la radio y la televisión.

En 2009, su primera novela Ru, inspirada en su propio transcurso de refugiada vietnamita. Traducida en más de 25 lenguas, el libro se convirtió en un best seller tanto en Francia como en Quebec. La autora fue laureada con varios premios literarios tales como prix du Governeur général 2010 el gran premio RTL-Lire 2010 en el Salon du livre du Paris o el premio del público en el Salon du livre de Montréal.

En septiembre de 2011, Kim Thúy escribe junto a Pascal Janovjak autor suizo-francófono establecido en Palestina y naturalizao en Mónaco, la obra À toi una antalogía de cartas entra dos niños en el exilio adaptados al nomadismo.

Con el romance Mãn, puplicada en 2013, Kim Thúy persiguió la exploración de su doble identidad y su relación con la cocina. Man, es una joven vietnamita, casada por su madre en un restaurante muy antiguo y alejado. Exiliada en Montreal, se inicia en la cocina.

En 2016, la autora se vincula a su nueva vida, la hija más joven de una familia con tres hermanos mayores. En su nueva novela de aprendizaje entre Saigón y Montreal, de Suzhou a Boston, Kim Thúy vuelve a cuestionar el desarraigo y la construcción personal lejos de la predisposición y de la cultura de origen.

En 2017, Kim Thúy publica su nueva obra culinaria Le secret des Vietnamiennes, dedicado a recetas de comida tradicional y secretos de preparación transmitidos entre mujeres de una familia generación tras generación.

Aa voces baixas

 

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Todos os  luns na  Biblioteca Sagrada Familia temos o club de lectura. O horario  da sesión é de 10.30 a 12h.

Este ano no “Club de lectura da Sagrada Familia” a segunda  novela que limos foi de Manuel Rivas, “As Voces Baixas“. Gustou moito, porque a xente do club se sentía identificada coas súas vivencias, e a historia desenvolvíase na nosa cidade, véndose reflectidas nesa familia e nesa época.

Por outra parte, Manuel Rivas é un escritor moi recoñecido e querido en Galiza. Escollemos este libro en galego para fomentar que a xente do club coñeza a nosa língua, porque non era moi extenso e pareceunos moi emotivo.

Trátase dunha novela autobiográfica na que se mestura a realidade e a fición.

O humor e a dor están presentes ao longo de toda a obra. “As voces baixas” é un reflexo das persoas esforzadas na loita cotiá pola vida e que adoitan falar sen se deixar notar. Un  bo exemplo é a súa nai, que falaba soa ou con voz queda.

Relata as súas vivencias na infancia e adolescencia xunto á´súa irmá María e os seus pais. Os primeiros anos de vida descorren en Monte Alto, na rúa Marola, e parte da súa infancia e adolescencia en Elviña.

Sitúase nos anos 60 ata 1975, nunha España franquista ata a morte do ditador, cando comeza a etapa da Transición. Nestes anos a liberdade de expresión, ser homosexual, ser anarquista ou comunista supoñía moitas veces a condena de sufrir o cárcere

Reflexa un sentimento nostálxico polos costumes e a vida tradicionais. Esta obra mostra personaxes e oficios que foron desaparecendo co tempo: lavandeiras, pescantinas, leiteiras… Resalta a imaxinación e a creatividade nos xogos dos nenos.

As tradicións e as romerías formaban parte da diversión da xente, compartíase cos veciños e coa familia: cabezudos, samaín, a matanza do porco…  Tamén  relata como primeiro a radio e despois o invento da televisión supuxo una revolución na vida da xente.Manuel-Rivas_1067303527_9663412_1020x574

O autor cóntanos o vínculo que o unía coa súa irmá María (que morre de cancro), ambos comparten a paixón pola lectura e a política.

Fai un percorrido pola súa xuventude, o seu instituto, o primeiro traballo (no Ideal Galego), a súa decisión de estudar xornalismo en Madrid, a seu sentir para converter o seu soño en realidade: ser escritor. E así cumprir coa teima da súa nai “buscar un traballo no que non se mollase

Esta obra e o resto da produción literaria de Manuel Rivas pódese atopar no Cascarilleiro, catálogo en liña das Bibliotecas Municipais da Coruña.

 

De Posiciones geográficas a Formas de estar lejos

Proseguimos as lecturas no Club dos Luns de Fórum, desta vez con Posiciones geográficas de Suzana Tratnik

Suzana Tratnik (Eslovenia, 1963) é escritora, tradutora, publicista e activista lesbiana. Publicou seis libros de relatos, dúas novelas e unha obra infantil ilustrada, así como un monodrama, unha radionovela e dous ensaios: un sobre o movemento lésbico en Eslovenia e outro sobre literatura lésbica. Recentemente, publicou a autobiografía Lezbičnin aktivizem po korakih (Activismo lésbico paso a paso, 2013) e unha recompilación de ensaios socio-políticos. En 2007, recibiu o premio nacional “Preš eren Foundation Award” de Literatura. Os seus libros e relatos foron traducidos a vinte idiomas.

 

 

Posiciones geográficas é “Una antología de relatos que permite descubrir a una de las grandes escritoras europeas contemporáneas”.

Son relatos que cuestionan os costumes, os roles establecidos, as relacións entre mulleres e a violencia en situacións cotiás. A través da narración queda moi latente a formación de Suzana Tratnik, en socioloxía e antropoloxía que nos convida a reflexionar sobre todas estas temáticas e faino ademáis entrelazando tradición e modernidade.

Non deixedes de ler a entrevista que lle fixeron dende o Club de Lectura LGTB Queeruña

Foi, sen dúbida, o perfecto enlace para chegar a Formas de estar lejos de Edurne Portela.

Alicia, unha muller vasca que emigra a Estados Unidos e alí coñece a Matty, co que emprende unha relación e co que rematará casando. A relación non chega a ser nunca de todo idílica, pero a medida que avanza á monotonía e aos quefaceres dunha vida aparentemente normal vaise sumando a incerteza  e o desasosego que rematan por converterse en medo, porque a violencia comeza a manifestarse na maneira na que máis nos costa recoñecela, de xeito psicolóxico.

Este é o argumento de Formas de Estar Lejos de quen a propia autora manifestou:

 

 

 

 

«Quería explorar como Alicia va permitiendo ciertas cosas que posiblemente si viera escritas no aceptaría, pero que al vivirlas, las normaliza»

Na vida da parella comezan a aparecer os desencontros e as diferenzas. O  éxito na súa carreira como profesora de literatura enche a vida de Alicia pero confronta co desexo de ter fillos que cada vez vai frustrando máis a Matty. Pouco a pouco aparecen a posesión, o control, desprezo e celos na relación; botándolle a Alicia a autoestima polo chan e provocándolle medo. Un aspecto salientable é o feito  de que a autora métese na pel dos dous personaxes principais e aporta así a visión das dúas partes a do agresor e a da agredida. Non xulga, deixa que sexa o lector quen se sinta máis identificado con un ou con outro.

A historia transcorre nun ambiente que a autora coñece perfectamente, pois foi alí, onde Edurne desenvolveu a súa carreira universitaria en Estados Unidos entre 1999 e 2016, máis ou menos os anos nos que ambienta a novela. Un factor que suma máis credibilidade se cabe á narración. Estamos ante unha novela que non sorprende polo que conta, pero si por como nolo narra, centrándose nos pequenos detalles, na aparente sinxeleza e con imaxes moi gráficas que nos levan a reflexionar sobre a responsabilidade que recae nas terceiras persoas que poden chegar a percibir ese tipo de violencia:

Para ella fue fácil ver lo que le estaba pasando a Alicia. Era cierto que Matty no era como su ex, que posiblemente nunca llegaría a extremos de violencia, pero lo que más miedo le daba es que reconocía en Alicia todas esas actitudes que muestran que el maltrato ha hecho su efecto: la paralización, el miedo y las disculpas, asumir que la culpa de todo es suya, ceder ante todas sus presiones”.

 Da realidade da que se nos fala, as consecuencias dunha relación tóxica, ninguén está libre de sufrila en carne propia. Así o quere transmitir a autora outorgando o papel da agredida a unha muller preparada, con estudos universitarios e un bo nivel económico como para levar unha vida independente.  A través da crónica do derrumbe dunha parella, Portela fai meditar ao lector sobre a nosa incapacidade para advertir certos tipos de violencia.

«Hay violencias tan íntimas que a veces ni las reconocemos»

Temas coma o aborto, ETA, o machismo, o racismo, as violacións entre estudantes ou as relacións destes con profesores maiores non son froito da casualidade. Son cuestións de sobra coñecidas pola autora e que introduce na novela para exemplificar outros tipos de violencias silenciosas sobre os que a sociedade debe espertar conciencia e tomar partido.

Edurne Portela

Desenvolveu a súa carreira profesional en Estados Unidos, país no que realizou primeiro un doutoramento en Literaturas Hispánicas na Universidade de Carolina do Norte en Chapel Hill, para despois trasladarse á Universidade de Lehigh (Pensilvania). Ao longo de 13 anos compaxinou o seu traballo docente coa dirección do centro de investigación para as humanidades da universidade ( Humanities Center) e outros postos de xestión académica, ao mesmo tempo que desenvolveu a súa axenda de investigación e publicación.

En xaneiro de 2016 decidiu poñer punto final á súa carreira universitaria nos Estados Unidos e volver a España. Agora adícase por completo á escritura e colabora con medios como El País, Radio Nacional de España, Cadena SER, La Marea. É autora na editorial Galaxia Gutenberg e con ela publicou o ensaio El eco de los disparos: cultura y memoria de la violencia (2016) e a novela Mejor la ausencia (2017) que recibiu o Premio 2018 ao mellor libro de ficción do Gremio das librerías de Madrid. En marzo de 2019 publicou a súa segunda novela, Formas de estar lejos.

La ternura de los lobos

Estamos en años del último tercio del siglo XIX. El lugar es un pequeño poblado en el noreste de Canadá llamado Dove River. Se ha cometido un asesinato y a la vez el hijo de una de las familias de este poblado ha desaparecido. 

Muy resumido este es el motivo que da origen a la narración que Stef Penney nos ofrece en este libro de tan sugestivo nombre, si bien conforme vayamos leyendo veremos que dicha ternura no aparece por parte alguna. Al contrario. Se habla de un paisaje inhóspito,  de la proximidad de un crudo invierno. Los personajes que se describen son recios como exige la crudeza de la vida en una región tan dura. La narración tampoco hace concesiones que dulcifiquen la esencia del relato. Nos impacta y al tiempo nos interesa conocer todos los pormenores que la autora vuelca en el mismo.

El personaje principal es la señora Ross. Ella es la que encuentra el cadáver de Laurent Jammet, un trampero local. Era el vecino más próximo a la vivienda familiar. Ella da cuenta del suceso al señor Knox, persona a la que los vecinos acuden cuando algo extraordinario sucede en la vida de la comunidad. Este hecho hace que intervengan hombres de la Compañía, la sociedad encargada de la compra de las pieles a los tramperos y que cuida a la vez de sus familias y del orden civil.

Comienzan así las pesquisas para exclarecer el crimen. Aparecen nuevos personajes que se incorporan a la historia con el principal objetivo de encontrar no solo al asesino, también el motivo del mismo ya que no parece faltar nada en las pertenencias del finado Sr. Jammet.

Ese día se ha dado otro importante suceso. El hijo de la Sra. Ross ha desaparecido. Es un joven de 17 años, adoptado de una peculiar forma cuando el matrimonio formado por Agnus y Ross llegó desde Escocia a Canadá. la Sra. Ross quiere mucho a su hijo pese al carácter un tanto huraño de éste y está preocupada por su falta, dos días ya. Su  marido Agnus no parece tan afectado pero, apremiado por su esposa, sale a buscarle. Regresa sin dar con él y esto no hace más que aumentar la preocupación de su madre.

Ella toma la decisión de salir a buscarle acompañada de un experto rastreador un tanto extraño. Su osadía concentrará todas las miradas y le llevará a conocer otras formas de salir adelante y de enfrentarse a la vida también que, en ocasiones para comprender el presente, es imprescindible saldar cuentas con el pasado.

La novela es coral. Además de lo que gira alrededor del personaje principal del relato, la señora Ross, hay otros personajes con historias intrincadas y circunstancias vitales que enriquecen la narración. Pese a esta aparente dispersión, el hilo argumental no decae. No hay un solo personaje que no esté bien definido, que no merezca nuestra atención, que no presente suficiente profundidad y una personalidad bien pensada y trabajada. Todos encajan en la historia.

Y todos tienen motivos para investigar. La señora Ross para exculpar a su hijo, los hombres de la compañía para hacer méritos, el Sr. Parker para guardar su tesoro, Sturrow quiere recuperar su reputación. Las relaciones entre ellos, sus movimientos y sus ausencias junto con sus conversaciones y pensamientos suministran pistas que consiguen que ralenticemos la lectura de las últimas páginas retardando el desenlace.

Un relato denso, oscuro y nervioso, pero a la vez vivo, humano. Eficaz en lo que a interés por leerlo se refiere.  Los grupos de personajes están bien construidos y separados; nativos, cazadores, pioneros, familiares. Hombres y mujeres secos, fríos y fuertes, como el paisaje y el clima en que desarrollan su vida, suman atractivo al libro y estimo que cumple con las expectativas generadas.

 

Stef Penney (nacida en 1969 en Edimburgo) es cineasta y novelista.

Creció en la capital escocesa y se dedicó al cine después de graduarse en Filosofía y Teología de la Universidad de Bristol . Realizó tres cortometrajes antes de estudiar Cine y TV en el Bournemouth College of Art , y al graduarse fue seleccionada para el Programa de Nuevos Escritores de Carlton Television . También ha escrito y dirigido dos cortometrajes; un BBC 10 x 10 protagonizado por Anna Friel y un cortometraje digital del Film Council en 2002 protagonizado por Lucy Russell . [1]

Ganó los premios Costa Book Awards de 2006 y The Book-of-the-Club Club First Fiction Award con su novela debut The Tenderness of Wolves, que se desarrolla en Canadá en la década de 1860. La novela comienza con el descubrimiento del asesinato de un trampero, y luego sigue varios eventos que ocurren cuando se busca al asesino. Como Stef Penney sufría de agorafobia al momento de escribir esta novela, hizo toda la investigación en las bibliotecas de Londres y nunca visitó Canadá. [2] [3]

Posteriormente escribió The Invisible Ones (2011) y Under A Pole Star (2016), este último preseleccionado para los Costa Book Awards 2017.

Ella ha adaptado tres novelas de Modesty Blaise para BBC Radio.

La villa de las telas

La obra que tenemos entre manos es la primera de una triología en la que la autora Anne Jacobs nos describe como era la vida social, familiar e industrial en la alemania anterior a la primera guerra mundial. Comienza su relato en el otoño de 1913 y lo centra en la vida de una familia importante en la ciudad de Augsburgo, cuyo patriarca, el Sr. Melzer, es propietario y director de una fábrica dedicada a la confección textil de toda clase de telas. Cuenta para ello con una eficiente plantilla y con unas modernas máquinas cuyo diseño dice guardar bajo siete llaves.

La familia la componen, además del mencionado pratiarca Johann Melzer, su esposa Alice, su hijo Paul y sus hijas Elisabeth y Katharina. En la casa viven también los que componen el servicio doméstico, la ama de llaves Srta. Schmalzler, la cocinera Fanny Brunnenmayer, las doncellas Maria Jordan, Auguste y Else, y el lacayo y chófer Robert, amén de los jardineros y el hijo de éstos.

A esta mansión llega enviada desde el orfanato de la ciudad Marie Hofgartner. Una joven de casi 18 años. Pese a proceder de la inclusa, ni su figura ni su porte son los de una persona sumisa e inferior; al contrario, mantiene la espalda recta, y su mirada es inquisitiva, incluso se podía decir que altiva. Estas peculiaridades se corresponden con su cará cter, respetuoso pero sin adulación alguna y demuestran que es alguien con personalidad y gran estima de su condición.

La irrupción de esta joven en la villa causa algún revuelo. En principio es destinada al puesto más bajo en el escalafón del servicio doméstico, ayudante de cocina, pero a nadie le pasa desapercibido que tiene cualidades para ser mucho más. Quedan éstas al descubierto cuando la Srta. Katharina, Kitty, la nombra su doncella personal o cuando la propia Elisabeth se deja  aconsejar y convencer  por ella en cuanto a la elección de las telas más apropiadas para sus vestidos. Hay otra persona que desde el primer momento se siente atraído por la nueva doncella, Paul.

Lo que  se nos nos relata  son los avatares de los personajes que hemos comentado, Descubrimos que el Sr. Melzer vive entregado en cuerpo y alma a su trabajo en la fábrica, lo más importante para su persona. Su esposa acepta esta situación y se centra en el porvenir de sus dos hijas, en encontrar para ellas el pretendiente adecuado. Éstas están en sus cosas. Son muy diferentes en cuanto a fisonomía. Elisabeth tira a rellenita mientras Kitty es delgada y más agraciada. Ella es la preferida de cuantos pretendiente se presentan por la casa, si bien Kitty no parece entusiarmarse con ninguno. La vida a la que aspira es a la de una artista bohemia, una pintora en París. Uno de sus descubrimientos es que Marie tiene grandes cualidades para la pintura y eso la llevará a nombrarla para el puesto mencionado. Esta aficción será uno de los motivos principales de la novela.

Augsburgo

Paul, a quien su padre lo tiene un tanto apartado de sus asuntos fabriles, estudia en Munich la carrera de derecho. Eso al menos creen en casa. Pero él no se ve ejerciendo de legulello y falta a clase. Su padre se enfadará. Si bien un importante suceso en el que él interviene, le hará ver que su hijo tiene cualidades de líder y en consecuencia le hará cambiar de opinión sobre su futuro.

Pero ¿quien es Marie? Un huérfana, sí, pero ¿quienes fueron sus padres?. Se sabe que su madre fue Louise Hofgartner, se desconoce el nombre de su padre y lo único que nos cuentan de inicio es que por alguna razón el Sr. Melzer protege a esta joven. ¿Por qué?. El relato nos lo irá revelando conforme avancemos en la lectura del libro.

Intrigas amorosas, problemas en los negocios y en la fábrica, envidias y rencores entre el personal doméstico, en definitiva lo que se espera de una novela de estas características. Está bien narrado. Nos engancha y en ocasiones nos intriga. Animo a leer no solo este libro, también los otros de la triología, Las hijas de la villa de las telas y El legado de la villa de las telas.  Nos entretendrán y  conoceremos  mejor lo que la sociedad alemana pasó en aquella horrorosa guerra y las consecuencia que para familias como los Melzer tuvo la contienda.

Anne Jacobs es una escritora alemana. Ha publicado algunas novelas con gran éxito de ventas, entre ellas Das Gustshaus (La villa de las telas) ambientada en los primeros años del siglo XX.

Nació en la Baja Sajonia, vivió en Hannover durante 15 años y posteriormente se trasladó con su familia a Idstein. Inicialmente estudió música, rusó y francés y se dedicó durante un tiempo a la docencia como profesora de educación secundaria. Más tarde emprendió una carrera literaria como novelista.

Ha publicado alrededor de veinte novelas, algunas de ellas con pseudónimo. Sus obras más conocidas son:

  • La villa de las telas. Narra la historia de una familia alemana perteneciente a la burguesía y propietaria de una fábrica textil. La acción se desarrolla a principios del siglo XX.
  • Las hijas de la villa de las telas. Continuación del anterior.
  • El legado de la villa de las telas. En enero de 2019 aun no se había publicado la traducción al español, es la tercera parte de la trilogía.

Con seudónimo

  • Insel der tausend Sterne, como Leah Bach, 2014.
  • Die Braut des Kreuzfahrers, como Hilke Müller, 2013.
  • Gesang der Dämmerung, como Megan MacFadden, 2013.
  • Die Liebe des Kosaken (El amor del cosaco), como Catherine du Parc, 2009.
  • Kosakensklavin, como Patricia Amber, 2007.
  • Hexen, Heuchler, Herzensbrecher, firmado como Nora Brahms, 1999.

 

Malaherba

La primera vez que papa murió todos pensamos que estaba fingiendo.

Papa, antes de soltarme me dijo que no estudiase si no quería estudiar, pero que leyese; que no pegase si no quería pegar, pero que me defendies como sea; y que me enamorase siempre que pudiese.

La primera frase es el comienzo del libro. La segunda es una recomendación del padre de Mr. Tamburino en una conversación entre ambos cuando este tenía 10 años.

Lo que el autor Manuel Jabois nos presenta en este libro es algo que todos llevamos en nuestra memoria. No son más que las experiencias vividas durante nuestra infancia y principios de adolescencia. Son los recuerdos de Mr. Tamburino, Tambo para los más amigos. De su hermana mayor Rebe, de sus amigos Elvis y Claudia. Viven en el mismo edificio. Con Elvis y Claudia vive su padre Armando, que trabaja desde casa y se toma muchos descansos. A ese hogar es el  sitio al que acuden cuando necesitan un refugio que les ampare de las situaciones más o menos dificiles que tienen lugar en el propio. Es Tambu el relator de la historia y lo hace desde su infantil visión sobre los hechos que describe. Todo  ocurre en una pequeña capital de provincia, concretamente en Pontevedra.

Y estos van desde los que transcurren dentro de su propio ámbito familiar, los que se desarrollan en el colegio y de manera especial los que se desprenden de su relación con Elvis, con el que llega a tener un comportamiento un tanto chocante  y que solo se comprende  desde la inocencia que destilan ambos niños.

Si cada uno de nosotros rememora momentos de nuestra infancia seguramente nos decantariamos por considerar aquel tiempo como uno de los mejores de nuestra vida. El autor no lo hace así. El contar como eran aquellas relaciones entre escolares, aquel abuso de unos sobre otros, lo hace con toda crudeza, sin omitir la maldad y escarnio que rondaba en aquellos momentos. Igualmente nos relata como eran otros personajes que merodeaban por los lugares que ellos frecuentaban. También la forma en que tanto Tambu como Elvis, personajes alrededor de los que gravita lo que se cuenta, buscan  maneras de protegerse y librarse de dichas maldades. En realidad lo hacen desarrollando una profunda amistad que a la vista de los demás  puede confundirse con una forma de amor carnal; llegan a ser considerados unos “maricones”. Ellos que están todavía lejos de su desarrollo sexual y no entienden que les tachen de algo que desconocen que es, pero a la vez consieran nefando por lo que oyen comentar a sus mayores.

Lo que narra es lo que a todos nos ha costado llegar a lo que ahora somos. El duro aprendizaje de vivir en una sociedad como la nuestra con sus aciertos y errores. Como aquellas vivencias, consejos, ejemplos han sido el barro que ha servido de base para moldear la persona que ahora somos. Aquellos momentos nos marcaron más de lo que muchos suponemos, dejando en nosotros las semillas de nuestra evolución.

Y no es fácil hacer lo que Jabois hace. No es facil recordar y narrar desde una visión infantil lo que se vivió en aquel tiempo sin que intervenga nuestro raciocinio adulto. No es sencillo hablar de aquella ternura desde este tiempo de ahora. De juzgar con aquellos ojos lo que sucedió sin añadidos. Es un éxito del autor, como lo es la sencillez narrativa que hace la lectura de la novela amena y en ocasiones conmovedora.

 

Manuel Jabois Sueiro (Sanxenxo, 30 de julio de 1978) es un periodista y escritor español.

Procedente de una modesta familia vinculada al negocio hostelero y turístico, Manuel Jabois se considera hijo del desarrollismo en España.1​ Nacido en Sanxenxo en 1978, Jabois inició, a finales de 1998, su relación con el periodismo, mientras estudiaba filología hispánica en Santiago de Compostela, ejerciendo como corresponsal en su localidad del Diario de Pontevedra.2​ A pesar de comenzar varias carreras de Letras, no terminó ninguna.3​ En 2003 ganó el XXIV Premio Nacional de Periodismo Julio Camba.4

Durante su carrera profesional ha colaborado con los periódicos El Progreso, De luns a venres, El Mundo y Diario de Pontevedra, la revista de humor Retranca, la cadena de radio Onda Cero y el magazín cultural digital Jot Down.

En enero de 2015, después de pasar unos años colaborando con el diario El Mundo (donde había llegado gracias a su director, Pedro J. Ramírez), pasó a escribir en el diario El País.

Íñigo F. Lomana escribió un artículo donde criticaba a articulistas como Manuel Jabois, Arturo Pérez Reverte, Antonio Lucas o Juan Tallón por practicar el estilo cipotudo, «que vive a caballo entre la taberna y la biblioteca y ha desarrollado un mecanismo expresivo que combina viriles coloquialismos con una pirotecnia lírica» etiquetándolos como «neocolumnismo de extremo centro».5​ Años atrás ya fue señalada esa equidistancia por autores como Ernesto Castro, quien, aludiendo al «carácter anfibio de Jabois» reflejaba «esa capacidad de cosechar seguidores tanto en FAES como en Lavapiés, [que] puede ilustrarse mencionando simplemente quién edita sus textos».6

En 2008 publicó su primera novela, A estación violenta, escrita en gallego.7​ En 2011 publicó Irse a Madrid y otras columnas en Pepitas de calabaza,8​ una recopilación de artículos publicados en el Diario de Pontevedra, El Progreso y la revista digital FronteraD,9​ recibido con buenas críticas.1011

En abril de 2012 publicó un breve ensayo de carácter autobiográfico sobre fútbol, Grupo Salvaje.12​ Fue autor de la letra de la canción que el Real Madrid lanzó en mayo de 2014 para conmemorar la obtención de la Décima Copa de Europa.13​ En 2016 publicó Nos vemos en esta vida o en la otra, un reportaje novelado sobre El Gitanillo, el único menor implicado en la trama de los atentados del 11 de marzo de 2004.1415