Category Archives: Novela social e política

LA HABANA EN UN ESPEJO

“Yo que tú, aceptaba. No vas a conseguir nada quedándote por aquí.”

Esta contestación a la pregunta que Alma Guillermoprieto había formulado a Twyla Tharp, director del espectáculo en la que ella confiaba actuar como bailarina hizo que la autora decidiera aceptar la oferta que Merce Cunninghan uno de sus profesores de danza, le había comunicado días antes. Esta oferta consistía en ser profesora de danza en la ENA de Cuba, ubicada en La Habana. La contestación de Tharp le ha hecho comprender lo que ya temía.  No tenía la suficiente calidad para ser una diva del baile moderno.

Después de una entrevista con la que será su superiora en la Escuela Nacional de Arte, Elfrida Mahler, acepta un contrato por un año en dicha institución. La relación con dicha señora, que le confiesa la necesidad que la escuela tiene de contratar personas con formación en el ballet moderno, no es precisamente agradable. De alguna manera Alma comprende que no va a ser fácil cooperar con ella, pero aun así decide embarcarse en dicha aventura.

De la revolución castrista y de la vida en Cuba solo conoce lo que informa la prensa y TV occidental y más concretamente norteamericana . Estamos en 1970. Nixón es el Presidente de EEUU. La guerra de Vietnan está en su apogeo. Y las relaciones entre los regímenes castrista y norteamericano es de ruptura total. El embargo estadounidense a Cuba está decretado y el país sufre una importante escasez de materias y comida. De todo esto es consciente al llegar al aeropuerto de La Habana, vía México, para  evitar trabas a su viaje y posterior trabajo en la isla. Los trámites aduaneros son lentos, desagradables y de una desconfianza total. Nadie la espera, a nadie había avisado, pese a que llevaba regalos para un amigo cubano, Jorge. Superados los problemas de ingreso en el país, al otro día se da cuenta que está enferma, con fiebre y catarro. La trasladan al Hospital Militar Carlos J. Finlay. Eso le permite tener el primer contacto con el sistema sanitario cubano, y a través de la charla con el doctor que la atiende descubre además una faceta de aquella realidad que la desconcierta: “Esta nueva manera de hablar que resonaba por todo el hospital y que el médico había empleado conmigo desde el primer momento me dejó incómoda y perpleja: Humanidad, Solidaridad, Internacionalismo, Revolución, Imperialismo, Sacrificio… Eran palabras-martillo, palabras de gran peso a las que no podía dejar de prestar atención, que convocaban a la reflexión cuidadosa, pero que también sentía como aplastantes, sin matices ni secretos”.

Ya en la ENA tiene el primer encuentro con el recinto que va ser el lugar en que dará las clases para las que fue contratada. El amplio local no está suficientemente acondicionado. No tiene espejos, algo fundamental en las clases de baile si se quiere que el alumno comprenda mejor los ejercicios en los que de su expresión corporal es fundamental. La respuesta que recibe a su pregunta de por que no hay dichos espejos es desconcertante. La Revolución considera que estos no son necesarios, que son ejemplo de vanidad y decadencia burguesa. Tampoco hay un piano. Por contra el elenco de alumnos está formado por jóvenes entusiastas que sí desean conocer mejor los pormenores de la danza moderna que ella, Alma, deberá enseñarles.

 

Su relación con Elfrida Mahler no es buena. Se da cuenta que para la Revolución el arte no es importante, no tienen claro el compromiso de los artistas con esa Revolución en la que viven. Ni al baile, ni a la pintura, ni siquiera al folclore propio, tan rico en matices y sonido, le dan la importancia que merecen. Es un desengaño. Como lo es la alimentación que reciben sus alumnos en dicha escuela; nada apropiada para el ejercicio diario que tienen que hacer. O la vestimenta de estos mismos alumnos, vieja, rota, etc. El propio director de la  ENA, Mario Hidalgo, no oculta el enorme malestar que para él significa estar al frente de un centro docente al cual califica como un “mierdero de artistas, patos e intelectuales” Se entera así que “pato” es uno de los términos despectivos que los cubanos aplican a los homosexuales.

Sigue describiendo su vida y relaciones en la ENA, al tiempo que detalla como es aquella sociedad cubana que le impresiona. Ella solo conocía de Cuba lo que la televisión y prensa hablaban de la isla. Es cierto que la carencia de lo elemental es lo habitual. Pero también lo es  el entusiasmo por conseguir vencer las dificultades que el embargo americano les impone. Lo es el apoyo que dan a la propuesta gubernamental de conseguir una cosecha de 10 millones de toneladas de  azúcar, que no lograron, pero que le permitió ver como todos se sacrificaron para conseguirlo.

La Revolución parece querer impulsar todo pero igualmente controlar todo. Alma no entiende que un país rodeado de mar no tenga pescado alguno para comer. Que se controle lo que haces de la mañana a la noche, incluso tus relaciones sexuales. Y aún así sufre una profunda transformación.  Comprende que se debe luchar por un mundo más justo y sin guerras. De alguna manera ella, que no sabe como ser revolucionaria, adquiere una conciencia social de la que hasta ese momento carecía.

Por ejemplo, una de las diferencias que tiene con Elfrida es por el desarrollo de las reuniones que  mantiene con los estudiantes. Aquellos jóvenes que se preparaban para el futuro no poseían los conocimientos necesarios para valorar las diferencias tan grandes existentes entre su mundo y el de las internacionalistas que, como ella,   llegaba de una realidad tan diferente a la cubana. Tampoco la convencían los métodos de enseñanza allí utilizados. Sin proponérselo promovió una pequeña revuelta entre los estudiantes.

Abandona su trabajo a los seis meses de empezarlo. Pero no debe interpretarse esto como una decepción. Le ha valido para centrar su vida, entender que no servía ni para ser una buena bailarina ni para enseñar a la altura de Merce Cunninghan. Descubrió que si era capaz de narrar lo que veía y sentía a la altura de un kapuscinski. Es en lo que se ha convertido.

Alma Estela Guillermoprieto (Ciudad de México, 27 de mayo de 1949), es una periodista, profesora, bailarina y escritora mexicana, que vive en Colombia.

Creció en la Ciudad de México, pero en su adolescencia se mudó, junto con su madre, a Nueva York, donde estudió danza moderna. En 1968 fue contratada para dictar clases de danza contemporánea en la Escuela Nacional de Arte, Cuba (sus recuerdos de esa época los recogió en el libro La Habana en un espejo). Fue bailarina profesional hasta 1973.1

Su carrera periodística comenzó a mediados de la década del 70 escribiendo en The Guardian, diario británico para el que cubrió la insurrección nicaragüense, y más tarde se pasó al Washington Post, periódico estadounidense en el que reveló la masacre del Mozote en El Salvador. En los años ochenta, fue jefa para América del Sur de la revista Newsweek. En la década siguiente comenzó a escribir largos reportajes para las revistas The New Yorker y The New York Review of Books. Esas crónicas fueron recogidas posteriormente en libro bajo el título de Al pie de un volcán te escribo.2

En abril de 1995 García Márquez la invitó al taller inaugural de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano en Cartagena de Indias, Colombia y desde entonces ha dado diversos talleres para jóvenes periodistas a lo largo del continente.

En 2008 fue nombrada profesora visitante en el Centro para Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Chicago.

En 2017 recibe el Premio Ortega y Gasset en la categoría de Trayectoria Profesional.3

En 2018 es galardonada con el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades según el jurado “en reconocimiento “a su larga trayectoria profesional y su profundo conocimiento de la compleja realidad de Iberoamérica, que ha transmitido con enorme coraje también en el ámbito de la comunicación anglosajona”, siendo la tercera mujer que consigue este reconocimiento.

Resistencia, de Rosa Aneiros

Nas pasadas sesión do club de lectura da biblioteca de Monte Alto tivemos a ocasión de ler Resistencia, de Rosa Aneiros.

Rosa Aneiros naceu en Valdoviño en 1976. É xornalista e traballa no Consello da Cultura Galega. Colabora habitualmente en distintos medios de comunicación.

Rosa Aneiros (AELG)-2.jpg

Imaxe sacada da Galipedia (Santos Díez e Eduardo Castro Bal)

Ten unha longa traxectoria literaria iniciada en 1999 coa publicación da súa primeira novela, Eu de maior quero ser. Seguírona outras moitas entre as que destacan Resistencia (Xerais 2003), Premio Arcebispo Xoán de San Clemente 2004Ás de bolboreta (Xerais 2009), Premio Fundación Caixa Galicia de Literatura Xuvenil, Premio Fervenzas Literarias ao Mellor libro xuvenil 2009 e Premio The White Ravens (Internationale Jugend Bibliothek) 2010; ou Sol de Inverno (Xerais 2009), Premio Xerais de Novela e Premio Fervenzas Literarias á Mellor portada de adultos 2009.

Rosa Aneiros escribe para todos os públicos. Nos últimos anos gañou o Premio Agustín Fernández Paz de Narrativa Infantil e Xuvenil pola Igualdade 2018 coa novela Tres bichicomas, dúas illas e unha serea, que acaba de ver a luz este mes de febreiro de 2020, e o Premio Merlín de Literatura Infantil 2019 co libro Xelís, o guieiro das botellas de mar.

Resultado de imagen para resistencia xerais

Na novela que lemos, Resistencia, navegamos pola historia de Portugal a través dos seus personaxes, como Dinís e Filipa, que viviron no século XX durante as ditaduras de Salazar e Marcelo Caetano. Tal e como din na páxina da editorial:

Para os protagonistas a militancia política non foi unha opción senón unha esixencia e tiveron que pelexar contra a miseria e contra os seus propios sentimentos. E loitaron desesperadamente coa única arma da que dispuñan: a resistencia. Resistencia é unha novela de amores afastados na que todo o move o amor, que case sempre nace inocente e que axiña se vai tornando complexo é difícil. Unha novela memorable que se move entre a exaltación da resistencia política exercida por algúns personaxes e o amor entendido como algo cruel que converte as persoas en escravas.

Entre outras cousas, puidemos comparar a situación de Portugal coa de España da época.

DITADURA FRANQUISTA (1939-1975)

  • Golpe militar frustrado en 1936 que deu paso a unha guerra civil.

  • O comunismo era o inimigo. Nacionalcatolicismo.

  • Morre Franco, morre a ditadura.

  • A fin: a Transición.

DITADURA SALAZARISTA / ESTADO NOVO (1926-1974)

  • Golpe militar exitoso en 1926. Salazar non é 1º ministro ata 1932.

  • O comunismo era o inimigo. Separación Igrexa-Estado (existe o divorcio).

  • En 1968 é substituído por Caetano.

  • A fin: a revolución dos caraveis.

 

Tamén tivemos a oportunidade de falar do amor e das mulleres da novela.

  • A política e o amor como sentido da vida. Paga a pena?

  • As mulleres da novela, sufridoras natas.

  • Os personaxes secundarios e a súa riqueza.

  • O amor romántico. Existe?

    Dinís sentía que aturaba por Filipa como razón de futuro, como luz que o guiaba e (…) tivo medo da obsesión que o embargaba. Foi consciente entón de que nos últimos anos aferrárase a Filipa como motivo de erguerse e deitarse e pensou (…) se ela era o mundo enteiro, se pagaba a pena que a vida quedase reducida ó azul dos seus ollos tan afastados no tempo e na distancia.

Sen dúbida, unha novela dura pero necesaria.

Tea Rooms, de Luisa Carnés

Durante as pasadas sesións do club de lectura de Monte Alto prestamos especial atención ás obras de escritoras, moitas veces invisibilizadas por mor do seu sexo, coma foi o caso de Luisa Carnés.

Luisa Carnés naceu en Madrid en 1905 no seo dunha familia moi humilde, feito que definiría a súa obra. Sendo a maior de seis, tivo que abandonar a escola con 11 anos e comezar a traballar. Foi autodidacta e buscou na literatura refuxio á miseria do seu arredor. Comezou lendo folletíns e novelas baratas e pouco a pouco chegou a autores coma Cervantes ou os rusos Dostoievski e Tolstói, referentes para ela.

Resultado de imagen para trece cuentos luisa carnes

Imaxe de Luisa Carnés como portada do seu libro Trece Cuentos

De 1926 a 1929 aparecen na prensa os seus primeiros catro contos, algo pouco común para persoas alleas ao mundo da cultura. En 1928 publica a súa primeira obra, Peregrinos de Calvario, que recibe moi boas críticas (chegan a dicir dela que é «posiblemente la mejor narradora del 27»). En 1930 aparece a segunda, Natacha, que colleita iguais éxitos. Nesa época comeza a traballar na CIAP (Compañía Iberoamericana
de Publicaciones), onde coñece o seu primeiro marido e pai do seu único fillo.

No verán de 1931, a CIAP pecha e Luisa emigra a Alxeciras coa familia do seu home, na espera de mellorar a súa situación económica. Nunca deixa de escribir, pero terá que compaxinalo con outros traballos. En 1932 regresa a Madrid, xa separada, e comeza a traballar de camareira-dependenta nun céntrico local de hostalería, o que será o xerme do seu terceiro libro, Tea Rooms (Mujeres obreras), publicado en 1934. Grazas, de novo, á boa acollida recibida pola crítica, ábrenselle as portas dos xornais e comeza a traballar de xornalista de forma continuada, colaborando en medios como Estampa ou Crónica.

Foi militante do PCE e ao estalar a Guerra Civil escribiu artigos e obras de teatro defendendo a República. Finalmente, en 1939 remata exiliada en México, previo paso por Francia. Alí vive ata a súa morte prematura en marzo de 1964 nun accidente de coche, do que se salvan o seu segundo marido e o seu fillo.

A súa obra abrangue unha decena de novelas, uns sesenta contos, tres pezas de teatro e
centenares de crónicas.

A SOMBREIREIRA DAS SINSOMBREIRO
Nos últimos tempos, estase a facer un traballo de recuperación dos traballos das mulleres contemporáneas á coñecida como Generación del 27. Grazas sobre todo á labor da cineasta Tània Balló, nomes coma o de María Teresa León, Rosa Chacel, María Zambrano ou a galega Maruja Mallo comezan a soar con forza. Son coñecidas como Las sin sombrero por unha anécdota que a mesma Maruja Mallo conta:

Un día se nos ocurrió a Federico, a Dalí, a Margarita Manso y a mí quitarnos el sombrero porque decíamos que parecía que estábamos congestionando las ideas y, atravesando la Puerta del Sol, nos apedrearon llamándonos de todo.

Non obstante, Luisa Carnés é a esquecida entre as esquecidas, xa que a súa obra e memoria non foi rescatada co resto de mulleres desta xeración. Algo lóxico: mentres elas andaban na Porta do Sol, Luisa estaba traballando no taller de sombreiros de súa tía para sustentar a familia. Todo un paradoxo.
Na presentación de 13 cuentos, segundo libro de Luisa Carnés publicado por Hoja de Lata, a escritora Laura Freixas expuxo a posibilidade de que este conxunto de mulleres puidese ser denominado Grupo del 26, data de inauguración del Lyceum Club Femenino, en contraposición ao do 27, integramente masculino.

Reparando el olvido, foto de Wikimedia Commons

Luisa Carnés diferénciase do resto dos e das súas coetáneas porque era de clase social baixa e sen formación regrada. Se a isto se lle une o feito de nacer muller e que apoiou a República tras comezar a Guerra Civil, entón pódese explicar o porqué da súa invisibilización. Tal e como di Becerra Mayor, profesor de Literatura na Universidad de Lieja e artífice de que a editorial Hoja de Lata descubrise a Luisa Carnés:

Luisa Carnés ha sido triplemente olvidada: por comunista, por exiliada y por mujer.

En Tea Rooms o primeiro que chama a atención desta novela é que a pesar de ser escrita entre 1932 e 1933 a súa temática parece estar en plena vixencia. É unha novela de marcado carácter social e feminista (sen usarse apenas en España ese concepto naquela época) na que se plasma a vida das mulleres de clase baixa do Madrid dos anos 30. A autora procura o xurdimento dunha nova muller, tal e como di Antonio Plaza no epílogo: a que busca a emancipación a través do traballo, pero un traballo digno. Tal e como se pode ler no libro:

Pero también hay mujeres que se independizan, que viven de su propio esfuerzo, sin necesidad de “aguantar tíos”. Pero eso es en otro país, donde la cultura ha dado un paso de gigante; donde la mujer ha cesado de ser un instrumento de placer físico y de explotación; donde las universidades abren sus puertas a las obreras y a las campesinas más humildes. Aquí, las únicas que podrían emanciparse por la cultura son las hijas de los grandes propietarios (…); precisamente las únicas mujeres a quienes no les preocupa en absoluto la emancipación, porque nunca conocieron los zapatos torcidos ni el hambre”.

As protagonistas:
MATILDE: rapaza de familia de clase baixa que non quere pregarse ao que a sociedade manda para unha “muller decente”.
ANTONIA: a máis veterana. Cre que quen alza a voz é quen máis perde.
A ENCARGADA: non ten nome. Coqueta e insinuante cos clientes, cruel coas  subordinadas.
LAURITA: afillada do dono.
PACA: beata encargada dos sándwichs.
FELISA: “alegre y frívola (…). Poca estatura y forma varonil. Pecho y caderas planos”.
ESPERANZA: a asistenta. “Sucia, huraña y soez”.
TRINI, PACA, MARTA, CLARA… Mulleres con personalidade propia e diferenciada.
Outros: Cañete, “El Ogro”, Paco, Pietro…

Luisa Carnés reivindica en toda a obra a emancipación das mulleres, sobre todo dos pais, maridos, patróns e confesores. Somos persoas de noso. Para iso, di, é esencial a cultura e a educación, pero como diría Virginia Wolf, necesitamos “un cuarto propio” (diñeiro). Carnés explícao así:

Aquí, las únicas que podrían emanciparse por la cultura son las hijas de los grandes propietarios, de los banqueros, de los mercaderes enriquecidos; precisamente a aquellas que no les preocupa la emancipación, porque nunca conocieron los zapatos torcidos ni el hambre, que engendra rebeldes.

En xeral, unha obra ben acollida polos e polas asistentes ao club de lectura de Monte Alto que lles serviu para coñecer unha descoñecida das letras hispánicas.

LA CATEDRAL

¡Gabriel iba a ser la gloria de la casa! Se llamaba Luna y podía aspirar a todo sin miedo, pues hasta papas había en la familia.

Blasco Ibáñez escribe esta obra en el año 1903. Aún resuenan los ecos del desastre del 98. Lo que el autor se propone, a mi entender, es reflejar el estado socio-cultural de España en aquellos momentos y nada mejor que centrar el relato en la Clerecía de la Catedral Primada de  España. En como eran y vivían aquellas familias que hacían los trabajos más humildes  que mantenian dicho monumento en estado optimo para las labores de culto.

Eran una serie de personas que practicamente no tenían relación alguna con el exterior. Su vida se desarrollaba dentro de los límites de sus hábitats. Algo parecido a lo que, a entender del autor, le pasaba a la nación española; aislada del mundo, refractaria a nuevas ideas sociales y políticas, centrada en sus problemas internos, etc.. No olvidemos que el analfabetismo era muy alto entre la población obrera y rural.

El personaje principal de la novela es Gabriel Luna. Es el hijo menor del jardinero de la Catedral. Este hombre nos cuenta que en dicha institución desde tiempo inmemorial siempre ha habido alguien de la familia Luna. No  repara en considerase descendiente de aquellos que de alguna forma configuraron la historia en su tiempo, empezando por el Condestable D. Alvaro de Luna. Otros fueron obispos, arzobispos, cardenales, juntamente con jardineros, carpinteros y otros que realizaron las diversas labores rutinarias y de mantenimiento que tiene una institución como la que nos ocupa.

El citado Gabriel desde su más tierna infancia destaca por su intelecto. En la escuela a la que asiste con los demás infantes de la Clerecía destaca de forma significativa. Tanto que es objeto de admiración de maestros, canonigos e incluso del arzobispo, que pide conocerlo y se compromete a costear sus estudios en el seminario. También en este ámbito su labor es encomiable y todos aseguran que ha nacido un nuevo hombre de iglesia del que no dudan llegará a santo.

El estallido de una de las Guerras Carlistas hará que Gabriel impulsado por sus ideas pida luchar por dicha causa. Marchará a la guerra y terminada ésta no regresará directamente a Toledo. Huirá a Francia donde leerá y escuchará a los intelectuales liberales y anarquistas de entonces,  lo que hará mella en sus creencias. De vuelta a España es acusado de perpretar un atentado en Barcelona, siendo juzgado y encarcelado en Montjuic. Cuando sale del presidio es un hombre totalmente distinto. Solo, enfermo, hambriento vuelve a Toledo. Espera que su familia, especialmente su hermano Esteban lo reciba y recoja, como así sucede.

 

Poco a poco se va reponiendo. Pero si alguien esperaba que volviese a ser la persona que había deslumbrado con sus conocimiento teológicos y su entusiasmo religioso no cabe duda que tuvo que llevarse una gran decepción. El que ha vuelto es una persona crítica con el sistema, con el orden establecido, con las condiciones que el trabajo allí impone. Con la pobreza de la gente cuando estos están rodeados de riqueza. Y así lo predica.

Sus ideas se abren paso en aquellos vecinos. Sus mentes se abren al conocimiento del sufrimiento al que están sometidos. Un sufrimiento que hasta entonces habían dado por bueno, por normal. Para ellos aquello no  eran más que unas condiciones impuesta por el destino. Habían nacido dentro de la clase menesterosa y en ella habían de vivir y morir, sin que se atisbara forma alguna de salir de esa condición.

Lo que sucede cuando estas personas, humildes y sumisas, recapacitan y absorben las ideas que Gabriel les enseña es de lo que la novela trata y mejor que la lectura de la misma nos haga conocer como se desarrollan los hechos y las consecuencias que estos tienen en la hasta entonces placida vida catedralicia y más concretamente en la Clerecía.

Blasco Ibáñez narra todo esto con una prosa florida. Se recrea en detallar como es la Catedral Primada de las Españas. Tanto que parece que estamos viendo lo que el relata. No defraudará a nadie su narrativa ni la historia que nos cuenta. Otra cosa es que estemos más o menos de acuerdo con lo que nos dice y sus conclusiones.

Vicente Blasco Ibáñez (Valencia, España, 29 de enero de 1867Menton, Francia, 28 de enero de 1928) fue un escritor, periodista y político español.

Nacido en Valencia, fue hijo del comerciante Gaspar Blasco y de Ramona Ibáñez, ambos de origen aragonés. Según su propio testimonio, uno de sus primeros recuerdos fue la barricada levantada en su calle por los insurrectos durante la rebelión cantonal cuando tenía seis años, en los inicios de la Primera República Española (1873-1874). También recordaba haber visto a los héroes del Cantón, Cabalote y el Enguerino. El primer libro que leyó fue La historia de los girondinos de Lamartine y luego las obras de Victor Hugo, especialmente Los miserables. Según el historiador Ramiro Reig, «a partir de ese momento tuvo claro lo que iba a ser: escritor revolucionario».1

En su formación política y literaria influyó el escritor radical de la Renaixença valenciana Constantí Llombart, en cuyas tertulias de republicanos se colaba de rondón y quien hizo del joven Blasco su heredero literario.2

A los dieciséis años ya había fundado un periódico semanal que, al ser de menor edad, puso a nombre de un amigo suyo zapatero. Quiso ser marino, pero su dificultad para entender las Matemáticas lo llevó a inclinarse por el Derecho. Su gran capacidad de estudio le permitía preparar las materias de todo un año quince días antes de los exámenes. Cursó los estudios en la Universidad de Valencia y durante esos años perteneció a la tuna. Se licenció en 1888, aunque prácticamente no ejerció la carrera de Derecho.

Durante el tiempo de estudiante participó en diversas acciones de carácter republicano y anticlerical, como la de reventar los rosarios de la aurora que organizaba el arzobispado.2​ Aunque esto no ha sido comprobado hasta la fecha se dice que el ingresó a los veinte años de edad en la masonería el 6 de febrero de 1887 adoptando el nombre simbólico de Danton. Formó parte de la Logia Unión n.º 14 de Valencia y posteriormente de la logia Acacia n.º 25.

Comienza a implicarse en la vida política de Valencia al asistir a las reuniones que el Partido Republicano Federal organizaba en el casino de las Juventudes Federales. En sus primeras intervenciones en público descubre que está dotado de un tremendo poder de persuasión. Si su pluma es certera, no lo es menos su oratoria, capaz de enardecer al auditorio y entusiasmar a las gentes insuflándoles grandes sueños.

No es la llamada cuestión social de lucha de clases, planteada a lo largo del siglo XIX con los primeros brotes de socialismo activo y revolucionario el problema fundamental para Blasco; más bien se enfrenta a la realidad de la Valencia de aquellos tiempos en la que el analfabetismo del pueblo se unía a unas condiciones de vida precarias, y todo ello unido a unas creencias anquilosadas y enemigas de todo mejoramiento. Blasco Ibáñez se ve en la necesidad moral de denunciar los abusos y contribuir al progreso del pueblo.

Cuando el líder carlista, el marqués de Cerralbo, llega a Valencia en 1890, Blasco lanza un llamamiento a los republicanos para que boicoteen la visita desde el periódico La Bandera Federal que acababa de fundar. El propio Blasco reparte los pitos y el boicot es un éxito. Es acusado de injurias al poder público y tiene que huir vestido de pescador.2​ Se oculta en algunos pueblos, pero finalmente llega a París, donde pasará el invierno de 1890 a 1891. Escribe crónicas de lo que ve para algunos periódicos y comienza su etapa periodística.

Presentado candidato a diputado desde su exilio parisino para las elecciones de 1891, volvió a España ese mismo año aprovechándose de una amnistía general.3​ Desde su vuelta hasta 1905 se dedica enteramente a la política, convirtiéndose en poco tiempo en el “político más popular [de Valencia], y en el más temido por su capacidad de arrastrar a la gente. «En Valencia no se puede salir a la calle sin el permiso del señor Blasco Ibáñez y de sus amigos», truena un diputado carlista… Una cosa es cierta: Blasco vive intensamente la política, se patea los barrios de la ciudad y los pueblos de la provincia dando mítines, escribe diariamente en el periódico, es elegido diputado a Cortes en siete legislaturas. «Hasta que me cansé de serlo»”.4​ Entre los años 1898 y 1907, ocupó escaño en el Congreso de los Diputados representando al partido republicano denominado Unión Republicana, entre el republicanismo unitario y el federalista -su primera elección como diputado por Valencia fue el 28 de abril de 1898, tres días después de haberse declarado la guerra con EE.UU. tras la voladura del Maine-. Más tarde, en 1909, se formó un partido independiente en Valencia con el nombre de Partido de Unión Republicana Autonomista (PURA).

En su actividad política, caracterizada por su oposición a la monarquía y por sus ideales republicanos, fue clave el periódico El Pueblo, que fundó en noviembre de 1894. En él escribió cerca de mil artículos, e incontables gacetillas o crónicas sin firma. Su originalidad estribaba, además de en su precio -la mitad que el resto de la prensa valenciana-, en sus titulares, en los folletones que escribía el propio Blasco en los que los lectores de las clases populares se reconocían y que se confundían con la historia política y social que el periódico contaba día a día de forma no menos folletinesca, y en “su estilo desenfadado en el que se iban mezclando, con hábil dosificación, el melodrama, la comicidad y la pedagogía”.4

Al mismo tiempo organizó y lideró en Valencia un movimiento de masas, al estilo de los que comenzaban a implantarse en Europa, cuyas bases eran el nuevo proletariado industrial y el antiguo artesanado -lo que se comenzaba a llamar las clases trabajadoras-. “En una época [la de la Restauración en España] en que los diputados eran «encasillados» por el ministro de la Gobernación y salían elegidos sin ni siquiera ser conocidos de sus votantes, la presencia cordial y cercana, a la par que incandescente, del «gran hombre», en los mítines, en los casinos y en la calle, suponía una ruptura en la forma de hacer política”.5

La base organizativa del movimiento la constituían la red de los siete casinos republicanos distribuidos estratégicamente por los barrios populares de la ciudad de Valencia, además del casino central -donde funcionó una Universidad Popular-. Los casinos eran centros de reunión y espacios de sociabilidad para “la gente de ideas avanzadas, enemigos de los curas y partidarios de la república social”, que proporcionaban una identidad individual y colectiva, en una época en que bastantes personas se definían por la ideología que profesaban y se enorgullecían de ello («yo soy republicano de toda la vida»). Eran un instrumento para la rápida movilización ciudadana, pues en pocas horas centenares de personas acudían a la cita anunciada por el diario El Pueblo, ya fuera para recibir con vítores a Canalejas, para manifestarse en favor de las escuelas laicas o para boicotear una procesión. Además los casinos desplegaban una actividad cultural muy variada y de enorme vitalidad, “con una especial sensibilidad ante todo lo concerniente a los derechos humanos”.6

Se configuró en torno a su figura un movimiento político denominado blasquismo, que propugnaba el republicanismo, el anticlericalismo y el reformismo económico mediante la difusión de la propiedad.7​ Uno de cuyos antecedentes se puede encontrar en los sans-culottes de la Revolución Francesa, defensores del principio roussoniano de que la soberanía popular no se delega, sino que se ejerce, de ahí la movilización continua en la calle de los blasquistas. El movimiento fue hegemónico en la ciudad de Valencia y ganador de todas las elecciones entre 1898 y 1933. Su fuerza, según Ramiro Reig, “estuvo en la asunción de la cultura popular y en su identificación con la cultura republicana. La utilización del lenguaje espontáneo de la calle y de formas desgarradas y plebeyas, de la sociabilidad mediterránea y de su afición por el tumulto y el ruido, de las relaciones de barrio y de las fiestas, hicieron que el republicanismo fuera no solo la expresión política de las clases populares, sino de su manera de ser, de hablar y de imaginar la vida. Los problemas de este planteamiento populista saltan a la vista: la derivación de los residuos emocionales, por decirlo como Pareto, hacia formas de exaltación irracional (simplismo anticlerical, valencianismo grosero, partidismo tribal)”.8

Durante este período fue perseguido por la justicia en tres ocasiones. La primera, que le costó el encarcelamiento, por un alboroto anticlerical contra una expedición de peregrinos que se dirigía a Roma -en 1892 había publicado un novelón contra los jesuitas titulado La araña negra-. La segunda vez fue en 1896 por soliviantar a las masas contra la guerra de Cuba, lo que le obliga a huir a Italia.4​ Durante su estancia en Italia, la nostalgia de su tierra le hace abocarse a una incesante labor literaria. Surge así En el país del arte, que será una de las mejores guías de Italia. La fastuosidad de los monumentos y la grandeza de su historia pasan por la pluma de uno de los mejores escritores descriptivos de nuestro tiempo. Todas estas crónicas son publicadas en sucesivas entregas en su periódico. La catedral de Milán, el foro romano, en el que la imaginación del artista evoca la victoriosa entrada de las legiones romanas, el Vaticano, las obras de Miguel Ángel y Rafael, la Capilla Sixtina, Nápoles, Pompeya, Florencia, Venecia son descritos con una maestría inusitada. Ya de regreso a Valencia es apresado y pasa el invierno de 1896 a 1897 en la cárcel de San Gregorio. Allí escribe El despertar de Budha, precioso relato que narra la historia del gran místico Siddharta Gautama cuando huye del palacio de su padre para alcanzar la iluminación bajo el árbol Bodhi.

La tercera vez en que Blasco tuvo problemas con la justicia fue en 1898, cuando encabeza encrespadas manifestaciones contra la monarquía que le llevan a prisión.4

“No resulta contradictorio que sea precisamente, en estos años [de activismo político] cuando escriba sus mejores novelas, las valencianas (Arroz y tartana, 1894; Flor de Mayo, 1895; La barraca, 1898; Entre naranjos, 1900; Cañas y barro, 1902) y algunas de las sociales (La catedral, 1903; El intruso, 1904; La bodega, 1905; La horda, 1906). Mientras en las obras de ficción de su última época el texto sirve como evasión de la realidad, las novelas naturalistas la afrontan, asignando a la política el papel de transformarla. Se podría decir que la política blasquista parte de la realidad descrita en las novelas y sobre ella pretende construir la verdadera historia”.9

También durante esos años inicia la tarea editorial, fundando con su amigo Francisco Sempere la editorial Prometeo, que publica a precios asequibles no sólo sus obras sino las de autores clásicos y contemporáneos como Aristófanes, Shakespeare, Quevedo, Maupassant, Zola, Gorki, Tolstoi, Dostoievski, Dumas, Hugo, Poe, London, Conan Doyle, Voltaire, Kropotkin, Nietzsche, Darwin o Marx.10

En sus estancias en Madrid al ser elegido diputado entre 1898 y 1905 visita a sus amigos valencianos los hermanos Benlliure: Mariano, el famoso escultor que posteriormente esculpiría una estatua con la efigie del novelista, y Juan Antonio, el pintor. Su estudio, dice Blasco, es el templo a la camaradería artística. Además frecuenta la librería de Fernando Fe, donde se relaciona con los intelectuales de su tiempo, Luis Morote, Santiago Rusiñol y Emilia Pardo Bazán. Conoce también a Rodrigo Soriano, periodista de El Imparcial, que se convertirá en su gran amigo, pero posteriormente también en su peor enemigo. Al igual que en París y en Italia, escribe crónicas para El Pueblo describiendo Madrid.

En 1903 el blasquismo sufrió la escisión “sorianista”, como consecuencia del ataque despiadado que hizo público el “número dos” del movimiento, Rodrigo Soriano, contra el líder, Vicente Blasco Ibáñez, aspirando a ocupar su lugar. Soriano creó otro partido y se desencadenó una “guerra fratricida entre los fanáticos incondicionales de Blasco y el inevitable batallón de resentidos y desengañados que siguieron a Soriano”, lo que enrareció el clima político en la ciudad de Valencia -hubo un tiroteo al volver de un mitin-. Así, Blasco, tras las elecciones de 1905, en las que volvió a salir elegido diputado, decidió trasladarse a Madrid para alejarse de las “pasiones que su persona despertaba en Valencia”. Aún se vio obligado por sus correligionarios a presentarse a las elecciones de 1907, volviendo a salir elegido, pero en noviembre de 190811​ renunció a su escaño y abandonó la vida política activa, que no retomaría hasta la dictadura de Primo de Rivera, a la que combatió desde su exilio.12

A partir de su abandono de la vida política y su marcha a Madrid, Blasco se dedica sólo a la literatura y a promocionar sus obras y las de la editorial que lleva en Valencia su amigo y socio Sempere. En su estancia en la capital descubre la vida mundana de las tertulias, los salones, las noches galantes, la ópera y el teatro. Acude al salón de Colombine, seudónimo de Carmen de Burgos, feminista y republicana, donde los miércoles recibía “a lo que contaba” en el mundillo literario y artístico. Y conoce a la esposa del embajador de Chile con la que mantendrá una larga relación amorosa. Con ella realiza un viaje a Oriente, cuyas crónicas vende a periódicos de Madrid, de Buenos Aires y de México. En 1908 publica Sangre y Arena, una de sus novelas de mayor éxito internacional, a pesar de que Blasco odiaba los toros y los había ridiculizado repetidas veces en sus artículos de El Pueblo. Hay quien cree que “En la novela todo es charanga y pandereta, por lo que no es extraño que encantara en Hollywood“.8

Uno de los retratos que Joaquín Sorolla le hizo al novelista, con el título de Caballero español (1906), fue adquirido por el museo The Hispanic Society of América de Nueva York. Poco después es él en persona quien viaja al nuevo continente.

En 1909 viaja a Argentina, contratado para una gira de conferencias. En su debut en Buenos Aires alterna escenario con Anatole France. Obtiene un gran éxito y gana mucho dinero, que no se recata en airear.13

En las conferencias en Argentina trata los más variados temas: Napoleón, Wagner, pintores del Renacimiento, la Revolución Francesa, Cervantes, filosofía, cocina, etc. De Buenos Aires dice que es un París que habla castellano y en el Club Español de dicha ciudad habla del idioma como gran lazo de unión y de Cervantes como un rey a quien nadie destronaría. De España no nos separa sino el Atlántico —dice— y los mares no son nada ni son de nadie. Después de pasar por Chile —donde ofreció conferencias en Santiago, Talca y Concepción—, regresó a Madrid para escribir Argentina y sus grandezas, que no se volvió a editar desde que se agotó la primera edición. Tras un trabajo ininterrumpido de doce y catorce horas diarias durante cinco meses, sale a la luz esta obra en la que cuenta todo lo que ha visto. Enardecido por una curiosidad insaciable, Blasco no descansó hasta recorrerlo todo para dejar viva impresión de ello en su libro.

En su estancia en Argentina realizó un viaje a la Patagonia y decidió realizar allí y en la región del río Paraná una gran obra de colonización. Se dedicó a comprar tierras que pensaba poner en cultivo trayendo de Valencia labradores que las arrendaran durante diez años y después podrían comprarlas con los beneficios que obtuvieran. Después de un viaje a Valencia para conseguir los agricultores que quisieran sumarse al proyecto, durante los tres años siguientes, de 1911 a 1913, se dedicó por entero a poner en marcha las colonias que bautizó con el nombre de Nueva Valencia y Cervantes. Pero el proyecto terminará en un estrepitoso fracaso. «Me dejé arrastrar por la quimera», confesó. Blasco regresó a España casi completamente arruinado. Buena parte de los colonos valencianos se quedó en Argentina, estableciéndose por su cuenta.14

Hoy en día, Corrientes y Nueva Valencia son el granero arrocero de la Argentina gracias a los procedimientos de regadío que estableció Blasco Ibáñez y a la labor de aquellos trabajadores valencianos. La colonia de Cervantes se convirtió en la localidad de Cervantes, en la provincia de Río Negro, que actualmente tiene más de 12 000 habitantes.

Acuciado por la falta de dinero decidió convertirse en un escritor internacional fabricante de best-sellers y para ello se marchó a París, la capital cultural del mundo en aquella época, junto con su compañera Elena Ortúzar. En el verano de 1914 estalla la Primera Guerra Mundial y Blasco ve la ocasión de colocar en la prensa grandes reportajes. Además comienza a publicar en su editorial valenciana una Historia de la guerra europea en fascículos. Para sus reportajes y fascículos visita los frentes y la retaguardia, adoptando un punto de vista favorable a los aliados. Al mismo tiempo comienza a escribir la novela que le hará famoso en el mundo entero y definitivamente rico: Los cuatro jinetes del Apocalipsis. Le seguirían la novela sobre la guerra en el mar, Mare Nostrum (1918), y otra sobre la retaguardia, Los enemigos de la mujer (1919), que completaría la trilogía sobre la “Gran Guerra”.15​ Según algunas versiones la novela fue un encargo personal del presidente francés Raymond Poincaré a Blasco para que escribiera una novela sobre la guerra.

En Europa la novela Los cuatro jinetes del Apocalipsis pasó desapercibida, desplazada por Sin novedad en el frente de Erich María Remarque, pero en Estados Unidos obtuvo un enorme éxito con más de doscientos mil ejemplares vendidos en solo un año. «Desde La Cabaña del tío Tom no se había conocido un fenómeno semejante. Se vendían ceniceros, corbatas, pisapapeles, con motivos alusivos a la novela, y todo el mundo quería conocer al autor».16​ Fue el libro más vendido en Estados Unidos en 1919 según Publishers Weekly, hasta el punto que en 1921 se realizó la versión en cine protagonizada por un novel Rodolfo Valentino. Las fotografías del retrato al óleo que le hizo Sorolla aparecen en todos los periódicos. Es el libro más leído después de la Biblia. Cigarrillos, juguetes, jabones, portan la imagen de los cuatro jinetes. Mister Ibanyés se convierte en el hombre más popular de América. Nuevamente viaja al gran continente y habla en iglesias católicas, protestantes, masónicas, sinagogas. Todos le escuchan.

La gira norteamericana la organiza un tal Mr. Pond, cuyo abuelo había organizado la gira de Charles Dickens por Estados Unidos que le hizo rico. Blasco Ibáñez viaja por todo el país y recibe el doctorado honoris causa por la Universidad de Washington. Gana mucho dinero con las conferencias y una cadena de prensa le contrata por mil dólares el artículo, una cifra nunca pagada hasta entonces —al volver se comprará un coche Rolls Royce—. En Hollywood firma el contrato para las versiones cinematográficas de Los cuatro jinetes del Apocalipsis y de Sangre y Arena, que protagonizará Rodolfo Valentino. Después visita México invitado por el presidente Carranza. En 1921 vuelve a España camino de la Costa Azul donde se ha comprado una villa a la que ha bautizado con el nombre de Fontana Rosa, evocación del chalé de la Malvarrosa, en la que pasará el resto de sus días. Pasa por Valencia donde el entusiasmo popular se desborda, sus correligionarios le ofrecen un espectacular homenaje y el Ayuntamiento le dedica la calle en que nació y organiza una cabalgata con carrozas alegóricas que reproducen escenas de sus novelas. «Blasco se dirige a las masas que, como veinte años antes, ocupan la calle dando vivas a la república y a la libertad. El líder político ha vuelto a los suyos aureolado de triunfos internacionales, convertido en mito. En Valencia ningún personaje público ha tenido el arrastre que tuvo Blasco, nadie ha podido suplantarle en la memoria popular».17

En su finca de la Costa Azul escribe novelas por encargo —un editor le llega adelantar 50 000 dólares por una que trate del descubrimiento— y súbitamente decide realizar un viaje alrededor del mundo, del que extrae también cuantiosos beneficios al escribir crónicas periodísticas sobre los lugares exóticos que va visitando que luego recopilará en un libro titulado La vuelta al mundo de un novelista que se publicará en tres volúmenes entre 1924 y 1925.18

Contra la dictadura de Primo de Rivera (1923-1928)

Poco antes de iniciar la vuelta al mundo, en España se había instaurado la dictadura de Primo de Rivera y cuando fue preguntado por un periodista sobre el pronunciamiento militar contestó que se encontraba alejado de la política y que no iba a abandonar su proyecto —una actitud que fue duramente criticada por Manuel Azaña en un artículo—. Pero cuando vuelve está decidido a combatir a la Dictadura y declara: «tengo energías suficientes para luchar otra vez». En este cambio parece que influyeron los contactos que mantuvo con el político liberal exiliado Santiago Alba que le explicó lo que estaba pasando en España y refiriéndole especialmente el confinamiento que había sufrido Miguel de Unamuno en Fuerteventura y el papel que estaba desempeñando este de oposición a la Dictadura desde París. Su vuelta a la vida política la prepara cuidadosamente, con filtraciones a la prensa sobre sus intenciones incluidas, y escoge el homenaje a Émile Zola que se celebraba cada año ante su tumba en París.19​ Allí pronuncia unas palabras que serán recogidas por los diarios de Europa y América:20

Nació en un tiempo en que era preciso defender la libertad y la verdad, y las defendió ofreciendo bienestar, fama y vida… A ningún hombre que pueda tener eco en España y en el mundo entero le es lícito callar en estos momentos

Así publica en París en 1924 Una nación secuestrada (El terror militarista en España),21​ folletos a las que le siguen al año siguiente Lo que será la República española (Al país y al ejército) y Por España y contra el rey (Alfonso XIII desenmascarado). En ellas además de denunciar a la dictadura primorriverista y al rey que la sustenta, explica que él, como Víctor Hugo ante Napoleón III, sigue siendo el republicano insobornable de siempre.22Una nación secuestrada, «un libelo en toda regla» según Ramiro Reig, tuvo un enorme impacto y Primo de Rivera cometió el error de entablar un proceso legal por injurias a Alfonso XIII ante los tribunales franceses lo que amplificó el escándalo y provocó la solidaridad del gobierno y de la Asamblea Nacional que recordó el apoyo que había dado Blasco a Francia durante la Primera Guerra Mundial. El gobierno español acabó retirando la querella.20

Además de publicar estos folletos Blasco crea y financia la revista España con honra, el órgano de la oposición exiliada a la Dictadura. Asimismo renuncia a su candidatura para el ingreso en la Real Academia Española. Como reacción a la oposición de Blasco a la dictadura, la prensa española lanza una campaña denigratoria contra él y el Ayuntamiento de Valencia, del que han sido excluidos sus partidarios, arranca la placa con su nombre de la calle que tenía dedicada en la ciudad.23

Cuando estaba empezando una nueva novela que iba a ser el relato de su vida y que llevaría por título La juventud del mundo, murió en su residencia Fontana Rosa en Menton (Francia) el 28 de enero de 1928, un día antes de cumplir sesenta y un años,24​ de las complicaciones de una neumonía.

Sus restos fueron trasladados a Valencia después de la proclamación de la Segunda República Española cumpliéndose así un deseo expresado en 1921 en su última visita a su ciudad: «Quiero descansar en el más modesto cementerio valenciano, junto al Mare Nostrum que llenó de idea mi espíritu». El 29 de octubre de 1933 el pueblo republicano de Valencia se echó a la calle para recibir en procesión cívica, encabezada por el gobierno de la República, el féretro de Blasco Ibáñez que fue llevado a hombros por los pescadores del Grao. «Miles de personas, todos sus personajes, ocupaban las aceras para decirle adiós. En la tapa del féretro, diseñado por Mariano Benlliure, se había tallado un libro abierto y la leyenda Los muertos mandan, título de uno de sus libros».24

Vida privada

Dividió su vida entre la política, el periodismo, la literatura y el amor a las mujeres, de las que era un admirador profundo, tanto de la belleza física como de las características psicológicas de estas. Se definía como un hombre de acción, antes de como un literato. Escribía con inusitada rapidez. Era entusiasta de Miguel de Cervantes y de la historia y la literatura españolas.

Amaba la música tanto o más que la literatura. Wagner le apasionaba, su apoteósica música exaltaba su viva imaginación y soñaba con los dioses nórdicos y los héroes mitológicos como Sigfrido, nombre que más tarde pondría a uno de sus cuatro hijos. En su obra Entre naranjos, nos deleita con el simbolismo de las óperas del célebre compositor. En una reunión típica de la época, en que los jóvenes se reunían para hablar de música y literatura y recitaban poesías, conoce a la que sería su esposa y madre de sus hijos, María Blasco del Cacho.

Se casó con María Blasco en 1891. A pesar de tener el mismo apellido, no eran familia. Tuvieron cuatro hijos: Mario, Julio César (fallecido a los veinticuatro años de edad), Sigfrido y Libertad. Su mujer falleció en 1925 en Valencia, mientras él residía exiliado en Menton. Se casó en segundas nupcias en 1925 con Elena Ortuzar, de nacionalidad chilena.

Conservó, a pesar de sus correrías por el mundo, una villa en la Playa de la Malvarrosa de Valencia, en donde debatía con los intelectuales y amigos de su época. Esta villa actualmente restaurada es la Casa-Museo Vicente Blasco Ibáñez.


 

AGNES GREY

Primera novela de Anne Bronte, publicada en 1847.

Quisiera ser institutriz.

Tres palabras que definen el sueño de una joven educada en una casa en la que no falta el amor paterno y fraternal pero en la que se carece de los necesario para vivir con cierta comodidad. Agnes es la hija menor de la familia Grey. Ella es consciente de las necesidades que la familia tiene para llevar una vida con la minima dignidad. Es hija de un clerigo sin más remuneraciones que las que le proporciona su parroquia. Escasas en grado sumo. Su madre, hija de un hacendado renunció a una vida sin penalidades por amor a su marido. El principio las cosas no parecían muy difíciles. Su padre además de los ingresos que le proporcionaba su cargo tenía una pequeña hacienda que suplia el déficit de ingresos. En un momento dado y con objeto de mejorar la situación económica familiar se embarca en una operación financiera que fracasa y le deja como único sustento los mencionado ingresos como clérigo.

Su deseo de ayudar a superar la situación económica en que la familia se encuentra la lleva a plantearse dedicarse a una de las profesiones más habituales para jovenes como ella, educada y erudita hasta cierto grado, la de ser institutriz.  Decidia a ello logra ser contratada  y descubre el sordido mundo que las reglas sociales de la época ocultan. No es otro que el trato que en aquella época victoriana reciben la que se dedican a este menester. Normalmente los infantes a los que educar son hijos e hijas mimadas y consentidas, sobrevaloradas por sus familiares más directos, padres y madres, que no facilitan la labor educativa de una institutriz. Antes al contrario.

Este ambiente es el que encuentra Agnes en su labor. La noble tarea a la que sueña con dedicarse para conseguir su independencia enconómica y su ideal de mejorar la sociedad se ve minada por la voluntad de los educandos, seres malignos, consentidos y sin respeto alguno a alguien al que consideran inferior. Tampoco su familias se toman en serio la labor de una institutriz a la que consideran una criada más de la casa.

El relato, en ocasiones prolijo, nos detalla la lucha que ella tiene que afrontar para no caer en el desanimo y no rendirse ante tanta incomprensión. No defraudará.

Anne Brontë (Thorton, Yorkshire del Oeste; 17 de enero de 1820-Scarborough, 28 de mayo de 1849) fue una novelista y poetisa británica, la más joven de la familia Brontë, autora de dos novelas que hoy son clásicas de la literatura inglesa.

Nació en el seno de una familia eminentemente novelesca, la de los Brontë —no sólo porque de ella salieran tres grandes escritoras, sino porque sus vidas y sus circunstancias, hermano Branwell incluido, sirvieron de puntal destacado a sus obras, ya que leer las novelas de las tres hermanas es adentrarse en sus biografías—. Fue la menor de los seis hijos de Patrick Brontë, clérigo de origen irlandés, y de María Branwell. Sus hermanos mayores fueron María (1814) y Elizabeth (1815), nacidas en Dewsbury, Charlotte (1816), Branwell (1817) y Emily Jane (1818), todos ellos nacidos en Thornton. En 1820, su padre fue nombrado rector del hoy famoso Haworth, pueblo de los páramos de Yorkshire, donde la familia se trasladó a vivir y los hermanos comenzaron a crear su fantástico mundo, escribiendo las historias de los reinos imaginarios de Angria, de Charlotte y Branwell, y Gondal, propiedad de Emily y Anne. De las crónicas de Angria se conservan muchos cuadernos, pero de Gondal ninguno.

La madre de Anne murió el 21 de septiembre de 1821 y, en agosto de 1824, Charlotte y Emily fueron enviadas con sus hermanas mayores, María y Elizabeth, al colegio de Clergy Daughters, en Cowan Bridge (Lancashire), donde cayeron enfermas de tuberculosis. María y Elizabeth volvieron enfermas a Haworth y murieron de tuberculosis en 1825. Por este motivo y por las pésimas condiciones del colegio, la familia sacó a Charlotte y a Emily del internado. Anne se desenvolvió en el mundo mágico de esta singular familia en la que la presencia de la muerte de los seres queridos fue una constante desde la infancia —las dos hermanas mayores y la madre fallecidas—, marcándolos con un sello indeleble que surge en sus páginas y a través de sus poemas.

En su niñez se inventaron dos mundos a los que denominaron Gondal y Angria y sobre ellos escribían.

Anne cursó estudios en la escuela, preparándose para ser una institutriz, única salida de la época para las mujeres que querían, o no tenían otro remedio, que trabajar si conseguir un marido no era su objetivo. A los 19 años, entró de institutriz con la familia Ingham en Blake Hall, pero se encontró con unos niños ingobernables y consentidos a los que no le permitían educar con la disciplina que precisaban, y se marchó por propia voluntad, un tanto frustrada en sus ideales educadores. Esta decepcionante experiencia fue luego inspiración para su primera novela Agnes Grey.

Después Anne entraría de nuevo como institutriz, esta vez en casa del reverendo Edmund Robinson en Thorp cerca de York, repitiéndose, con las niñas, los mismos problemas que en el anterior desempeño de su labor docente, aunque en esta ocasión, pudo no sólo dominar a sus alumnas Bessy y Mary, sino que consiguió que las niñas le tomaran verdadero afecto y no la olvidaran nunca.

La corta vida de Anne Brontë, desprovista de todo elemento romántico amoroso, se desliza melancólica entre sus clases, sus novelas, sus paseos por la playa de Scarborough en vacaciones, y el cuidado obsesivo que tenían las tres hermanas, Emily, Charlotte y Anne, por Branwell el niño mimado de la familia a quien se le toleraba cualquier cosa.

En el caso concreto de Anne, ella compartió con su hermano la enseñanza de los niños de la familia del reverendo Robinson. Lo introdujo personalmente allí con objeto de que diera clases de música al pequeño Edmund con el resultado desastroso de que Branwell se enamoró de Lydia Robinson, la madre de su discípulo. La pasión, que duró dos años y medio, ocasionó un verdadero drama familiar para los Brontë -por no hablar ya de los Robinson-: Branwell se dio a la bebida y al opio, sin posibilidad de enmienda.

El alcoholismo del joven Branwell serviría, no obstante, para que Anne escribiese la novela La inquilina de Wildfell Hall, criticada en su tiempo incluso por la propia Charlotte por considerarse que no era “apropiada”, debido a la crudeza del tema, como literatura femenina.

La unión entre las hermanas Brontë se evidencia en que juntas hicieron muchas cosas, planearon el montar una escuela, escribieron poemas que luego presentarían bajo los seudónimos masculinos de Currer, Ellis y Acton Bell. Del librito de poesía se vendieron escasos ejemplares, mientras que de las novelas que publicaron sólo Jane Eyre de Charlotte conoció las mieles de la popularidad. Cumbres Borrascosas de Emily fue prácticamente anatemizada; Agnes Grey de Anne, aceptada; y muy mal vista La inquilina de Wildfell Hall, la segunda novela de Anne, de la que ahora, sin embargo, comienza a hablarse apreciativamente debido a la alta calidad descriptiva de una situación muy delicada y magistralmente escrita: la violencia de género y la influencia del alcoholismo en las vidas de quienes directa o indirectamente lo sufren.

El 24 de septiembre de 1848, Branwell murió a los 31 años; Emily, el 19 de diciembre de ese mismo año, y Anne, el 28 de mayo de 1849.

Los tres murieron de tuberculosis, complicada con otras cosas en el caso del hermano. Branwell no parece poseer vida propia si no es en colaboración con la de sus famosas hermanas, quienes se sirvieron de él para inspirarse: un hombre caprichoso, violento, colérico, débil de carácter y apasionado, siempre egoísta y manipulador, y del cual han quedado unos cuantos retratos hechos a las Brontë, ya que también revelaba una cierta veta artística.

Tumba de Anne Brontë en Scarborough, Gran Bretaña.

Los postreros días de Anne Brontë fueron tan románticos y tristes como cabía de esperar; fue apagándose como una vela y sus últimas palabras, dedicadas a la superviviente, que no se separaba de su cabecera, son estas:

-Ten valor, Charlotte, ten valor….

Anne Brontë reposa enterrada en Scarborough, un bello lugar costero que ella amó intensamente por haber vivido en él los momentos más felices de su breve existencia.

VI

Aunque la joven estudiante no había podido leer nunca Romeo y Julieta, ni ver la película Love Story ni oir hablar de Tristan e Isolda;  aunque sus conocimientos literarios se limitaban a la biografía de Hó Chí Minh y de los héroes de la guerra; aunque las condecoraciones prendidas en el uniforme de su padre le habrían asegurado un porvenir privilegiado; había elegido reunirse con su amor. Se había liberado de la pesada historia que le dejaba en hrencia una guerra desconocida para ella caminando hacia la belleza del mar paradísiaco de NhaTrang.

Esta narración resumen lo que la autora Kim Thúy nos narra a lo largo de las 151 páginas que componen el relato de VI. De una niña que como su nombre indica, minúscula, es pequeña y siempre ha intentado pasar desapercibida. Ha nacido rodeada de comodidades en el sureño Vietnam. La guerra lo cambiará todo. Su madre, sus hermanos y ella misma tendrán la suerte de poder huir a través del golfo de Siam. Desde allí serán trasladados a Canadá, y comenzarán una nueva vida rodeados de una cultura totalmente distina, con una lengua para ellos desconocida, el inglés.  Acogidos en la provincia de Quebec donde se habla también francés, podrán defenderse en este idioma pero no pueden obviar la manera tan distinta de vivir y relacionarse socialmente. La educación es distinta. La vida en general es más libre sin el peso de la tradición que tenían en su anterior cultura.

Cápitulo a capítulo nos va describiendo estos cambios en el ánimo de cada uno de los componentes de la familia, sin olvidarse de ella misma. Pese a su pequeñez forzada vemos como se abre a distintas forma de vida, como estudia lo que más le apetece, como ejerce los más diversos y variopintos trabajos, muchos de ellos imposible de hacer si siguiera dentro del círculo étnico y cultural de nacimiento. Nos describe amores que, en su anterior estado, estarían no solo prohibidos; serían motivo de deshonra familiar. En resumen, nos cuenta como si no existen barreras mentales o religiosas cuya rigidez impide evolucionar, a un ser humano capaz, por muy pequeño que parezca, es el mundo en general el que se achica. Puede abarcarlo y conocerlo, y ser útil para hacerlo mejor y desarrollar su propia vida en este sentido.

                                                                                                                                                                      Nha trang

Narrado en capítulos cortos, cada uno completo en sí mismo, tiene la maestría de querer seguir el curso del relato sin cansar y esperando que el nuevo capítulo nos sorprenda en algo como lo ha hecho el anterior. No puedo dejar de expresar mi sorpresa ante esta forma de contar lo cotidiano sin abandonar el pasado que da origen y sostiene a la vez el presente y deja llegar un futuro cada vez más ilusionante para la persona que, como la protagonista, no tiene temor a vivir todo el porvenir que pueda aparecer.

 

Kim Thúy nacida en Saigón, (Vietnam), el 18 de septiembre de 1968, es una escritora vietnamita.

Con 10 años, Kim Thúy huyó de su Vietnam natal con sus padres y sus dos hermanos en patera, llegando a un campo de refugiados en Malasia. En 1978, se instala en Gamby en una región de Quebec, sin hablar francés todavía. Ella realiza un doble título universitario en la Universidad de Montreal. En 1990, obtiene un diploma en lingüística y traducción después un segundo en derecho en 1993.

A continuación, Kim Thúy es abogada durante varios años, tres de ellos en Saigón, antes de comenzar una carrera en hostelería. Continúa paralelamente a tener actividades de traductora, intérprete, costurera y cronista gastronómica para la radio y la televisión.

En 2009, su primera novela Ru, inspirada en su propio transcurso de refugiada vietnamita. Traducida en más de 25 lenguas, el libro se convirtió en un best seller tanto en Francia como en Quebec. La autora fue laureada con varios premios literarios tales como prix du Governeur général 2010 el gran premio RTL-Lire 2010 en el Salon du livre du Paris o el premio del público en el Salon du livre de Montréal.

En septiembre de 2011, Kim Thúy escribe junto a Pascal Janovjak autor suizo-francófono establecido en Palestina y naturalizao en Mónaco, la obra À toi una antalogía de cartas entra dos niños en el exilio adaptados al nomadismo.

Con el romance Mãn, puplicada en 2013, Kim Thúy persiguió la exploración de su doble identidad y su relación con la cocina. Man, es una joven vietnamita, casada por su madre en un restaurante muy antiguo y alejado. Exiliada en Montreal, se inicia en la cocina.

En 2016, la autora se vincula a su nueva vida, la hija más joven de una familia con tres hermanos mayores. En su nueva novela de aprendizaje entre Saigón y Montreal, de Suzhou a Boston, Kim Thúy vuelve a cuestionar el desarraigo y la construcción personal lejos de la predisposición y de la cultura de origen.

En 2017, Kim Thúy publica su nueva obra culinaria Le secret des Vietnamiennes, dedicado a recetas de comida tradicional y secretos de preparación transmitidos entre mujeres de una familia generación tras generación.

ELISA Y MARCELA – ALEN DOS HOMES

 

La historia de amor de Elisa y Marcela que se casaron en 1901 por la Iglesia

Este no es un libro de ficción. Es una historia real acaecida en los albores del siglo XX, concretamente en 1901. No sucedió en un lejano e ignoto país, sucedió aquí, en aquella España de entonces, y no solo eso, el hecho tuvo lugar en esta ciudad, La Coruña y la ceremonia de la boda se celebró discretamente en la Iglesia de San Jorge. Allí quedó registrado el matrimonio entre Mario -Elisa- Sánchez Loriga y Marcela García Ibeas.

Pese al cuidado que ambas habían tenido para que el asunto no transcendiese, fueron descubiertas. El escándalo fue mayúsculo. La prensa se ensañó de lo lindo y se ordenó su detención. En fin, un asunto de una relevancia social sin precendentes.

La foto de la boda es la que aparece en la portada del libro. Gesto serio en ambas personas. Elisa, vestida de hombre tiene, sin duda, una apariencia masculina pausible.

Ambas se habían conocido cursando la carrera de maestras en la Escuela Normal de La Coruña. Allí se unieron sentimentalmente para toda la vida. Podía haber quedado en eso, un amor secreto, dos mujeres que viven juntas, que son maestras. Posiblemente nadie hubiese pensado nada malo o pecaminoso en esa relación. En aquellas fechas el lesbianismo no tenía visibilidad. No era extraño que algunas mujeres viviesen juntas estando solteras. No llamaban la atención. Pero se ve que ese no era el deseo de nuestras personajes. Ellas querían vivir su amor en toda su plenitud dentro y fuera de su casa. Planificaron lo que deberían hacer de forma puntillosa y al principio todo salió como lo planearon. No contaban con que su mentira no sería creída por los habitantes de Dumbría que denunciaron el hecho y  ahí empezó el calvario en que se convertirían sus vidas.

Imagen relacionada

Perseguidas por la Guardia Civil huyen a Portugal. Se instalan en Oporto donde empiezan a trabajar y se granjean la amistad del patrono de Mario-Elisa. Pero hasta allí les sigue el brazo de la Ley. Son detenidas y encarceladas. Curiosamente las autoridades portuguesas las tratan con consideración y tienen con ellas detalles que dulcifican  el encarcelamiento. En el país vecino se arma tambien una tormenta mediática que airea los pormenores del suceso. Pero los trámites de extradición se alargan y la sociedad portuguesa cambia de opinión y se vuelca en ayudas hacia la pareja. Para dar más que hablar, Marcela  da a luz una niña, desconiéndose quien pudo ser el padre.

Finalmente consiguen emigrar a Buenos Aires, donde Elisa se casó con un anciano al que no le quedaban muchos años de vida. La idea era juntarse a la muerte del viejo. Pero este se enteró, montó en colera y las denunció. No obstante el caso no tuvo gran repercursión y la pista de ambas enamoradas se perdió de repente. Se desconoce como consumaron su vida, si fueron felices o tuvieron que seguir huyendo.

Más o menos esto es lo que  cuenta el libro que tenemos entre manos. Lo curioso del caso es que la boda se adelantó en 104 años a la Ley que promulgó el Gobierno de Zapatero que permite este tipo de matrimonios. No cabe duda que fueron unas precursoras del feminismo y la lucha contra la discreminación sexual.

El colectivo Milhomes otorga el premio Elisa y Marcela a las iniciativas que luchan por los derechos de gays, lesbianas y transexuales. Incluso piden que una calle de la ciudad se rotule con sus nombres.

Como curiosidad señalar que el matrimonio no fue anulado. Se hizo desaparecer del registro eclesiastico pero por las bravas, arrancando el fólio donde estaba consignado.

Narciso de Gabriel Fernández, nado no Cádavo (Baleira) o 25 de maio de 1955, é un pedagogo e ensaísta galego.

É catedrático de Teoría e Historia da Educación na Universidade da Coruña, exercendo como decano da Facultade de Ciencias da Educación.

 Premios

  • Premio de Investigación María Barbeito da Universidade de Santiago no 2001, por Escolantes e escolas de ferrado.
  • Premio de Investigación Losada Diéguez no 2002, por Escolantes e escolas de ferrado.
  • Premio de Investigación Concepción Arenal no 2006, por Ler e escribir en Galicia.

 

LA NOVENA HORA

Solo Dios sabe lo que hará entonces-dijo-. Será entonces una solterona o algo así, como una viuda. No tiene otra familia que yo.-Y después añadió-: y vosotros.

Esta novela la dividiría en dos partes. La primera se inicia con el suicidio de Jim, joven irlandes, emigrante en Brooklyn, que se ha quedado sin trabajo y sin perspectivas de futuro. Su mujer no está en ese momento en casa y él no sabe que la deja en estado. La segunda parte empieza en el momento en que Sally, la hija nacida del matrimonio de Annie y Jim, renuncia a hacerse monja, una más de la Hermitas de los Pobres, y regresa a su casa en Nueva York para descubrir que su madre tiene desde hace tiempo un amante, el Sr. Costello, la persona que proporciona la leche que se consume en el convento donde su madre, desde la muerte de su marido ha sido acogida y trabaja en la lavandería de la institución ayudando a la hermana Illuminata, maestra en el arte de lavar y planchar toda clase de ropa y ajuar que se le entrega y dejarla sin mancha alguna y en estado de uso.

En ese ambiente se educa Sally. Viviendo lo que es una institución de esta clase, como son su componentes, personas que han renunciado a todo para poder dedicarse a ayudar a los más necesitados de sus servicios. Son la Hermanitas de los Pobres, a los que no solo acogen en sus residencias, también les atienden a domicilio, les limpian cuerpos y casas. Es un trabajo muy duro que require conocimientos de enfermería y eso es lo que primero son, enfermeras expertas. Luego mendicantes y lo que haga falta para cumplir los designios divinos a los que están entregadas.

La vida en este lugar parece ordenada y sin más ambiciones que cumplir con el trabajo asignado. Pero las persona que con tanta devoción y dedicación realizan estas labores son también seres humanos, con sus recuerdos, historias y pensamientos, que muchas veces pueden chocar con las creencias religiosas en las que están inmersas.

Sally, la niña de las monjas, parece destinada a ser una más. Pero en un momento dado toma otra decisión. Renuncia a esa vida y decide dedicar la suya a una misión que puede parecer descabellada pero que, teniendo en cuenta la educación recibida, sus creencias religiosas y lo que ha visto y asimilado en su corta vida, tiene en ese momento 18 años, se puede considerar no solo coherente, también heróica.

Por las páginas de la novela van pasando diversos personajes. Casí todos son de los de las componentes del convento. No dejan indiferente a nadie y aunque en ocasiones la narración parezca tediosa, es como una preparación para explicar el final, es como un novicidado, que hace comprensible lo antes comentado.

Alice McDermott (nacida el 27 de junio de 1953) es una escritora estadounidense y profesora de universidad. Su novela Un hombre con encanto la hizo merecedora del American Book Award y del National Book Award for Fiction en 1998.

Actualmente es profesora de humanidades en la cátedra Richard A. Macksey de la Universidad Johns Hopkins.

McDermott nació en Brooklyn, Nueva York. Fue a la St. Boniface School en Elmont, Nueva York, en Long Island(1967), a la Sacred Heart Academy en Hempstead (1971) y a la Universidad Estatal de Nueva York en Oswego, graduándose en el Bachillerato en Artes en 1975, y en el máster de la Universidad de New Hampshire en 1978.

Ha enseñado en la Universidad de California-San Diego y en la American University, fue escritora residente en la Universidad de Lynchburg y en la de Hollins, en Virginia y fue profesora de inglés en la Lynchburg University y en la Hollins University en Virginia, y en la Universidad de New Hampshire. Sus cuentos han aparecido en Ms., Redbook, Mademoiselle, The New Yorker y Seventeen. También ha publicado artículos en The New York Times y The Washington Post.

McDermott vive a las afueras de Washington D.C. con su marido y sus tres hijos. Es católica, aunque alguna vez se ha considerado como “una no muy buena católica.”1

Premios y honores

  • Aquella noche (1987) — finalista en el National Book Award, el Pen/Faulkner Award y el Premio Pulitzer2
  • En bodas y entierros (1992) — finalista en el Premio Pulitzer
  • Un hombre con encanto (1998) — ganador de un American Book Award (1999) y el National Book Award34
  • Child of My Heart: A Novel (2002) — nominada para el International IMPAC Dublin Literary Award
  • After This (2006) — finalista for the Pulitzer Prize5
  • Alguien (2013) – seleccionado en 2013 para el National Book Award Fiction
  • 1987 Whiting Award
  • En 2010 recibió el Premio Fitzgerald Award for Achievement in American Literature que se otorga anualmente en Rockville Maryland, la ciudad donde Fitzgerald, su mujer, y su hija están enterrados, como parte del Festival Literario F. Scott Fitzgerald.
  • 2013 elegida para el New York Writers Hall of Fame.
  • 2014 Premio National Book Critics Circle por Alguien67
  • 2014 Finalista en el premio Dayton Literary Peace.8

Trabajos

 

QUERIDO EDUARDO – Cartas de Ramón Suárez Picallo a Eduardo Blanco Amor

Dous homes en Armonía.

¿Que decir sobre los que este libro nos presenta?. Es díficil de explicar sin leer las cartas que entre ellos se cruzaron sobre cuestiones personales y políticas acaecidas en los años 30 de siglo pasado, durante el tiempo que duró la II Republica, la Guerra Civil y las consecuencias que su desenlace tuvo en el día a día de muchas personas.

Obligados a emigrar a América, amigos desde el primer día que se conocieron, homosexuales ambos si bien se duda de que tuviesen relaciones más allá de la amistosa. Con acuerdos y discrepancias sobre como actuar en sus labores sociales y políticas. Todo se describe en estos escritos. De Eduardo Blanco Amor sabemos más dado que su novela A Esmorga es posiblemente la méjor escrita en idioma gallego. Por contra y para la mayoría  Ramón Suárez Picallo es más desconocido. Su labor no fue difundida como la de su amigo y quizás lo que de ellos se pueda decir es lo que sus biografías que a continuación se incluyen, nos cuentan sobre como fue su vida aquí y allá, como terminaron y lo más importante, su sincera amistad que siempre les unió, por encima de cualquier discrepancia o temas alguno.

Ramón Suárez Picallo (Veloy, Sada, 1894Buenos Aires, Argentina, 14 de diciembre de 1964) Político republicano español, impulsor del Proyecto de Estatuto de Autonomía de Galicia de 1936. Se exilió en Argentina tras la Guerra Civil.

De niño fue labrador y marinero. Fue el mayor de once hermanos. Sin estudios, emigró a la República Argentina con 14 años, donde se desempeñó como auxiliar de farmacia, mecanógrafo, vendedor de pasteles. Se mantuvo en contacto con la intelectualidad gallega en Buenos Aires. Desarrolló grupos sindicales y fue director de la revista A Nosa Terra y de diversas publicaciones. Entabló contacto con Eduardo Blanco Amor. Realizó mitin en contra de la Dictadura de Miguel Primo de Rivera.

En 1931 participó de la fundación del Partido Galeguista y se convirtió en referente del partido junto a Castelao. Con casi 40 años, Ramón curso el bachillerato y después la carrera de abogado en Santiago de Compostela, licenciándose en 1935. Fue elegido diputado por La Coruña1​ en el año 1936 por el Partido Galeguista. Participó en más de 170 mítines durante la campaña del Proyecto de Estatuto de Autonomía de Galicia de 1936, formó parte de la comisión que llevó el Estatuto a Madrid. En la capital es sorprendido por el golpe de estado, se refugia en Nueva York, posteriormente en la República Dominicana, Chile y por último vuelve a la Argentina.

En la Argentina tuvo el cargo de la cátedra de cultura galega del Centro Lucense de Buenos Aires (hoy Centro Galicia). Participó en Montevideo en el Consejo de Galicia, junto con Castelao, Elpidio Villaverde y Antonio Alonso Ríos. Falleció en el sanatorio del Centro Gallego de Buenos Aires el 14 de diciembre de 1964.

El 14 de octubre de 2008 sus cenizas fueron repatriadas a su localidad natal, para cumplir su deseo de ser enterrado en el cementerio sadense de Fiunchedo, tal como había confiado a su amigo Isaac Díaz Pardo.

Eduardo Modesto Blanco Amor (Orense, 14 de septiembre de 1897Vigo, 1 de diciembre de 1979) fue un escritor y periodista español, que escribió tanto en gallego como en castellano

Su padre abandonó el hogar familiar cuando Eduardo sólo contaba tres años. En 1915, a la edad de diecisiete años, empezó a trabajar como secretario de dirección en El Diario de Orense. Durante esta época frecuentó las tertulias de Vicente Risco, figura que tuvo una importancia decisiva en su futura defensa y promoción de la cultura gallega. En 1919 emigró a Buenos Aires (Argentina), donde continuó en contacto con intelectuales gallegos de la emigración, tomando parte activa en la Federación de Sociedades Galegas, fundada en 1921, que pretendía aglutinar a todos los inmigrantes gallegos. En 1923 fundó con Ramiro Isla Couto la revista Terra, en lengua gallega. En 1926 entró a formar parte del diario argentino La Nación, donde conoció a escritores argentinos como Leopoldo Lugones, Borges, Sabato y Mallea, y uruguayos como Horacio Quiroga.

En 1927 inició su carrera literaria, con la novela Os Nonnatos, a la que siguió, al año siguiente, el libro de poemas Romances Galegos.

También en este año y en Buenos Aires, participa junto a Domingo Rial Seijo, Ramón Suárez Picallo y Ramón Peña en la refundación de la revista Celtiga.

En 1928 regresó a Galicia como corresponsal del diario La Nación. Durante este primer regreso conoció a Castelao y a varios intelectuales del Partido Galeguista y el grupo Nós, y escribió Poema en catro tempos, que publicaría posteriormente en Argentina en 1931. Desde Buenos Aires colaboró más tarde con la revista Nós con varios poemas y tres capítulos de su novela inconclusa A escadeira de Jacob.

Volvió a instalarse en España como corresponsal de La Nación entre 1933 y 1935, y conoció en Madrid a Federico García Lorca, al que le unió una gran amistad; Blanco fue quien publicó los Seis poemas galegos (1935) de Lorca.

Defendió desde Argentina la causa republicana cuando se produjo el estallido de la guerra civil española. Durante los 20 años siguientes utilizó en exclusiva el castellano en su obra literaria, con obras como Los miedos (1936) o La catedral y el niño (1948). En 1956 regresó al gallego con Cancioneiro, y en 1959 publicó una novela de gran importancia para la renovación de la narrativa gallega, Parranda (título original en gallego: A esmorga).

En Buenos Aires fundó y dirigió el Teatro Popular Galego. También fue director de la revista Galicia, publicada por el Centro Gallego de Buenos Aires.

Regresó a España en 1965, y publicó otra obra que tuvo gran repercusión, el libro de cuentos Os biosbardos (1962). Su última etapa fue muy fecunda, a pesar de ser postergado por la cultura oficial: en 1970 dio a luz una nueva edición de A esmorga, y en 1972 apareció la extensa novela Xente ao lonxe. En sus últimos años prestó gran atención al género teatral, con obras como Farsas para Títeres (1973) y Teatro pra a xente (1975).

Falleció en Vigo el 1 de diciembre de 1979. Sus restos descansan en el Cementerio de San Francisco (Orense).

Muchas de sus obras narrativas (A esmorga, Xente ao lonxe, Os biosbardos) se desarrollan en una ciudad ficticia, Auria, trasposición literaria de su Orense natal. Los críticos han encontrado en sus ficciones ecos de autores como Valle-Inclán o Eça de Queirós.

LA FLOR PÚRPURA

Con motivo del ciclo temático “MULLER” que se está desarrollando en la biblioteca del Forum durante el primer trimestre del año, en el Club de Lectrura Forum mañás, estamos leyendo a Chimamanda nombre clave del Femenismo mundial.

La autora divide el relato en tres escenarios: Domingo de Ramos, Antes del Domingo de Ramos y El Presente. Es la fórmula que elige para contarnos la historia de una familia con una doble imagen. Esta varía según la  sientan los que la viven directamente o los que la observan desde fuera.

La familia en cuestión la componen el padre, Eugene, un exitoso hombre de negocios, editor de un periódico de corte liberar que no duda en oponerse a los dictámenes de la dictadura dirigente, generoso con los desamparados de su comunidad y al tiempo un ultracatólico que no duda en aplicar en su entorno familiar los castigos más duros y humillantes si considera que tanto su esposa, Beatrice, como sus dos hijos, Jaja y Kambili, han dejado de cumplir alguna de las extrictas normas que él ha dictado como mandamientos de conducta. Él considera que su criterio es el de Dios y como tal deben cumplirse sin excepción alguna, esté presente o no.

Este es el ambiente en que viven y se desarrollan sus adolescentes hijos. No conocen otro y les parece normal. Aman a su padre y los que más les satisface es conseguir su felicitación por alcanzar los logros que les impone. Si no pueden hacerlo aceptan el castigo, aunque sea doloroso y cruel. Su madre también sufre castigos, golpes y humillaciones pero respeta a su esposo y consiente todo sabedora que él la quiere a su manera y no dejará de protegerla.

Eugene tiene un padre que vive en la pobreza. Es un “pagano”, ya que sigue la relición de sus ancestros. No desea que sus hijos tengan contacto con él ya que considera un pecado este hecho. También tiene una hermana, Ifeoma, profesora en la universidad de Nsukka. Es viuda, tiene tres hijos,  Obiora, Amaka y Chima. Viven muy modestamente y sufren las dificultades de suministros básicos de electricidad y agua. Por no mencionar su problemas de combustible para desplazarse en su viejo y destartañado coche.

La autora nos va describiendo como es la vida de estos personajes. Lo hace de forma sencilla y al tiempo intensa. Es necesario que así se exprese  para que comprendamos mejor el hecho que todo lo cambió. La visita que Kambili y Jaja realizan a su tía y primos en unas vacaciones. El motivo es peregrinar a un lugar no muy lejano de Nsukka donde dicen que en determinados días se aparece la virgen María. Padre da su consentimiento si bien les dicta un horario de ocupaciones a cumplir durante el tiempo que dure su estancia en la casa de sus parientes.

Al llegar allí, Kambili y Jaja se asombran del ambiente reinante. Su primos hablan y discuten entre ellos, se rien y festejan hechos que a los dos les parecen inaceptables. Tía Ifeoma dialoga con sus hijos, les reprende cuando es necesario pero les da libertad para que hagan las cosas a su manera. Para sus primos, en especial para Amaka y Obiora, ellos son tambien “bichos raros”. No entienden su miedo y timidez. Ifeoma comprende que tiene que lograr que entre ellos llegue a reinar la armonía y toma cartas en el asunto. Gracias a esta actitud y a la de un nuevo en importante personaje, el padre Amadi, un sacerdote católico de su misma raza, tanto Kambili, esta especialmente y Jaja empezaran a ver el mundo que les rodea de otra manera y comenzarán una evolución que les llevará a conseguir un desarrollo armonioso, sin miedos ni tabúes.

Durante la estancia de nuestros dos principales personajes en esta casa el padre de Eugene, el pagano, enferma y tia Ifeoma lo recoge en su casa, sin decirle nada a su hermano. Tampoco sus sobrinos comentan el hecho de que están viviendo con él, bajo el mismo techo que el pagano, una circunstancia que conocían era totalmente inaceptable para su padre. El anciano muere y se descubre lo ocurrido. Tanto Kambili como Jaja regresan inmediatamente al hogar materno en Enugu donde esperan ser severamente castigados.

Eugene sabe que su hermana no cuenta con el dinero suficiente para enterrar con la requerida dignidad a su padre y pese a no tener trato alguno con él hace llegar a Ifeoma   dinero suficiente para que el evento  tenga el mayor relieve posible, quedando una vez más como el hombre bueno y generoso que todos consideran que es.

Otro hecho es que el país sufre un golpe de estado. Debido a sus actividades por los derechos humanos y la linea editorial de su periódico  la vida de Eugene y la seguridad de su familia se ven amenazadas. Permite que sus hijos vuelvan a Nsukka. Esta nueva estancia completará la transformación de los valores que hasta entonces habían sido las bases del comportamiento personal de los dos hermanos. Ya nada será igual.

El final puede parecer un tanto precipitado, pero a mi modo de ver lo que sucede viene determinado por los sufrimientos de años de tiranía y malos tratos en el cerrado ambiente hogareño. En un momento dado el humillado dice ¡basta! y actua en consecuencia.

Es un libro que con toda la dureza que describe se lee con fruición. Según leemos deseamos saber más, evolucionar con ellos, ver como aquellos incipientes lazos de amistad y entendimiento se consolidan y se vuelven fuertes y resistente ante cualquier adversidad. Comprendemos a Kambili en su deslumbramiento por el padre Amadi, el heroismo de Jaja, la actitud y determinación de Beatrice, el compromiso y valentía de Ifeoma y sus hijos.

Y todo esto al tiempo de contarnos  como era la vida en aquel país, Nigeria. Calculo que lo que narra transcurre durante la dictadura de Abacha, años 80 del siglo pasado. Nos cuenta como se vivía, que relaciones sociales imperaban, cuales eran los alimentos. La narración está plagada de términos de la lengua indígena, pero esto no hace perder el hilo narrativo y a mi modo de ver lo enriquece.

 

Chimamanda Ngozi Adichie (Abba, Enugu, 15 de septiembre de 1977) es una escritora, novelista y dramaturga feminista nigeriana.

Nació en la aldea de Abba, quinta hija del matrimonio de etnia igbo formado por Grace Ifeoma y James Nwoye Adichie. Pasó su infancia en la ciudad de Nsukka, sede de la Universidad de Nigeria, en una casa que anteriormente había habitado el célebre escritor Chinua Achebe. Su madre fue la primera secretaria de admisiones de la Universidad de Nigeria donde su padre era profesor de estadística. A los 19 años se trasladó a Estados Unidos con una beca de dos años para estudiar comunicación y ciencias políticas en la Universidad Drexel, Filadelfia. Posteriormente continuó sus estudios en la Universidad Estatal del Este de Connecticut, en la que se graduó en 2001. Ha realizado asimismo estudios de escritura creativa en la Johns Hopkins, Baltimore, y un máster de estudios africanos en Yale.

Trayectoria literaria

Los temas que trata Adichie en su obra van desde el feminismo a la inmigración y del sexismo a la problemática racial. Su obra Todos deberíamos ser feministas (We Should All Be Feminist) ha vendido más de medio millón de ejemplares.

En 2003, mientras se encontraba estudiando en Connecticut, publicó su primera novela, La flor púrpura (Purple Hibiscus), que fue muy bien recibida por la crítica y por la que recibió el Commonwealth Writer’s Prize for Best First Book en 2005.

La acción de su segunda novela, Medio sol amarillo (Half of a Yellow Sun, 2006), así titulada en referencia al diseño de la bandera de la efímera nación de Biafra, se desarrolla durante la guerra civil nigeriana. La obra, alabada, entre otros, por Achebe, obtuvo el Orange Prize for Fiction en 2007.

En 2009 publicó una colección de relatos breves, titulada The Thing Around Your Neck.​ Cuatro años más tarde lanzaba Americanah, que mereció el Premio del Círculo de Críticos Nacional del Libro. Todos deberíamos ser feministas (We Should All Be Feminist) es su primer ensayo.

Su best-seller, Americanah (2013) será adaptado en miniserie coproducida por las actrices Lupita Nyong’o y Danai Gurira.

Actualmente vive en Nigeria, donde imparte talleres de escritura creativa, y en los Estados Unidos.

Publicaciones

  • For Love of Biafra (drama, 1998).
  • Decisions (poesía, 1998).
  • You in America (2001).
  • La flor púrpura (Purple Hibiscus, 2003). Barcelona: Grijalbo, 2004 (Barcelona: Debolsillo, 2005).
  • Medio sol amarillo (Half of a Yellow Sun, 2006). Barcelona: Mondadori, 2007.
  • Algo alrededor de tu cuello (The Thing Around Your Neck, 2009). Barcelona: Mondadori, 2010.
  • Americanah (2013). Barcelona: Literatura Random House, 2014. Traducción de Carlos Milla Soler.
  • Todos deberíamos ser feministas (We Should All Be Feminist). Barcelona: Literatura Random House, 2015.
  • Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo. Barcelona: Literatura Random House, Marzo 2017.

Premios

  • Commonwealth Writers’ Prize for Best First Book 2003, al mejor primer libro por La flor púrpura.
  • Premio Orange de Ficción 2007, por Medio sol amarillo.
  • Chicago Tribune Heartland Prize 2013, por Americanah.
  • Premio del Círculo de Críticos Nacional del Libro (National Books Critics Cercle) 2013, por Americanah.