Category Archives: Novela histórica e biográfica

ME LLAMO ROJO

La ceguera es el silencio. Es lo mas profundo de la pintura es ver lo que aparece en la oscuridad de Dios.

Orhan Pamur nos presenta en la narración un conjunto de escenarios muy diversos y al tiempo unidos por la importancia que para los grandes personajes de la historia otomana, -cuando su imperio era uno de los mayores del mundo-, tenían los libros. Y no cualquier libro que contase cualquier historia. No era esta la que marcaba la importancia del volumen, que la tenía; era la representación que de dichas historias hacían los ilustradores, era la belleza del colorido de sus páginas. Este gremio de artistas durante muchos años, prácticamente toda sus vida, se dedicaban a perfeccionar este oficio, por el que eran reconocidos y recompensados con dádivas y mejoras en su manera de vivir.

A estos ilustradores en occidente les llamaríamos pintores. La diferencia es que mientras nuestros maestros pictóricos plasmaban la realidad que veían, aquellos lo que representaban era esta realidad idealizada, no exactamente lo que observaban, si no lo que el escribano había querido relatar e incluso obligaban a este a que después de efectuada la ilustración la justificasen en el relato que estaban realizando.

Nos describe en consecuencia un mundo poco conocido y sin lugar a dudas sujeto a las virtudes y defectos que toda actividad artistica tiene, disposición, entrega, desesos de superación y al mismo tiempo envidias, rivalidades  y las  influencias que la fe islámica  tiene sobre la respresentación de humanos en sus pinturas, lo que puede llevar, como es el caso a considerar justificable el asesinato de aquel o aquellos que intentan tal empeño, aunque este venga del deseo del mismisimo Sultán.

A través de los distintos capítulos, Orhan Pamuk nos va presentando los personajes que intervienen en la trama. El relato de sus vidas, azañas o deseos nos describe como era aquel Estambul del citado siglo XVI, no solo eso, también los acontecimientos políticos que se producian, guerras, alianzas, traiciones, etc.. Conocemos mejor ese mundo oriental que, salvo para una minoría, ha pasado desapercibido cuando hemos estudiado la Historia de nuestro mundo occidental, salvando la dominación de parte de Europa por los otomanos.

También a mi modo de ver lo hace de una forma muy arabe. Cada capítulo es un cuento en sí mismo. Y aún cuando al final todos tienen una justificación en la busqueda del Maese Donoso, el desaparecido ilustrador cuya muerte se narra al principio de la novela, acompaña este deseo una serie de historias personales que nos atraen y cuyos resultados finales también nos agrada conocer.

Personalmente la lectura no la encontré fácil. Hay muchas referencias a ciudades, nombres y hechos de los que bien poco sabemos o simplemente desconocemos. Por supuesto para aquellos que les guste bucear en esas esquinas de la historia el libro es una mágnifica guia.

Ferit Orhan Pamuk (Estambul, 7 de junio de 1952) es un escritor turco, Premio Nobel de Literatura 2006.

Nació en el seno de una familia acomodada (su padre era ingeniero), residente en el occidentalizado barrio de Nişantaşı de Estambul, similar a los que describe en algunas de sus novelas. Cursó la secundaria en el norteamericano Robert College de su ciudad natal y después comenzó a estudiar arquitectura, pero tres años más tarde abandona la carrera para dedicarse a la literatura a tiempo completo. En 1977 se graduó en el Instituto de periodismo de la Universidad de Estambul, aunque nunca ejerció la profesión. Entre 1985 y 1988 residió en Nueva York y trabajó como profesor visitante en la Universidad de Columbia mientras su esposa, la historiadora Aylin Türegün, estudiaba allí mismo. Posteriormente regresó a Estambul. Pamuk es musulmán cultural. El matrimonio con Türegün se extendió desde 1982 hasta 2001; en 1991 nació su hija, Rüya.

Sobre su vocación ha dicho: “Me acuerdo perfectamente del momento en que quise ser escritor. Fue una tarde de marzo o abril, en la primavera de 1973. Agarré un papel y un bolígrafo y me puse a escribir. Así fue. Recuerdo haber leído El extranjero, de Camus, y a pesar de que no influyó en mi escritura pensé que me iba a ayudar a ser escritor”. ​ Y sobre el momento en que abandonó arquitectura: “Yo tendría 23 años y le dije a mi familia y a mis amigos que no iba a ser el arquitecto o pintor que todos ellos querían, sino un novelista. Todos me dijeron que no lo hiciera, que yo no tenía ni idea de la vida. Creo que pensaban que iba a escribir una sola novela. Pero les dije que existían Borges y Kafka, y que ellos tampoco tenían ni idea de la vida… Las novelas, me parece, son una forma inédita de ver la vida. Solo ahora, después de todo este tiempo, confieso que cuando mi familia me dijo que yo no sabía nada de la vida, tenían razón. En ese momento no sabía nada”.

Aunque su carrera como escritor se inició a finales de los años 70, y su primera novela se publicó en 1982, su obra comenzó a tener repercusión internacional con la novela El astrólogo y el sultán (Beyaz Kale, 1985), alabada por el estadounidense John Updike, y alcanzó su consagración definitiva con Me llamo Rojo (Benim Adım Kırmızı, 1998), una novela que combina la narración de misterio, la historia de amor y la reflexión filosófica, ambientada en el Estambul del siglo XVI, bajo el reinado del sultán Murad III.

Orhan Pamuk en su estudio.

Pamuk fue llevado a juicio en diciembre de 2004 por «insultar y debilitar la identidad turca» (artículo 301 del código penal), en una entrevista a un periódico suizo en la que pronunció la siguiente frase: «En Turquía mataron a un millón de armenios y a 30 000 kurdos. Nadie habla de ello y a mí me odian por hacerlo». La primera sentencia le impuso una condena condicional de seis meses, durante los cuales debía abstenerse de cometer delitos para poder mantener su libertad. Se reafirmó en sus palabras en octubre de 2005.2​ En enero de 2006 un tribunal abandonó el proceso judicial.3

La posición cívica de Pamuk ante los derechos humanos, particularmente ante los problemas armenio y kurdo en Turquía, lo han convertido en un personaje que genera polémica en su patria, y mientras allí unos lo admiran otros lo consideran un traidor. El gobierno turco se ha negado a admitir que cometió un genocidio contra los armenios en 1915. La campaña de odio desatada en su contra en Turquía después de aquella entrevista lo obligó a abandonar el país por un tiempo. Ya antes, en 1995, estuvo entre el grupo de escritores juzgados por sus ensayos en los que criticaban al gobierno por su política con los kurdos.

Tras el asesinato del periodista turco-armenio Hrant Dink, ocurrido en enero de 2007, y las amenazas de muerte que recibió, Pamuk abandonó nuevamente su patria. Algunos medios turcos, como el diario Aksam, le acusaron de haber utilizado el asesinato de Dink como un pretexto para ir a Estados Unidos a ganar dinero dando conferencias en la Universidad de Columbia. Las acusaciones fueron negadas por Fatih Altayli, director del diario Sabah, calificándolas de “chisme”. Pamuk regresó a su ciudad natal en abril de ese mismo año para escribir su siguiente novela, Masumiyet Muzesi (Museo de la inocencia).4

En una entrevista concedida al semanario alemán Der Spiegel,5​ al inicio de una gira de lecturas de su obra por Alemania, menciona que tras la muerte de Dink, muchos intelectuales cayeron en una depresión profunda y que para él personalmente fue un choque terrible. Por eso prefirió distanciarse de los hechos, concurriendo a las cátedras en la Universidad de Columbia de Nueva York. La cancelación repentina de lecturas de su obra en Alemania en febrero de 2007 se debió a que, por lo reciente de los hechos, se le iba a estar cuestionando constantemente; además, las amenazas de muerte les otorgaría una relevancia que él no pensaba darles. Aseguró que aquella cancelación no se debió a que dudara de la eficacia de los cuerpos policiacos alemanes para prevenir los posibles ataques de grupos islamistas residentes en Alemania.

Sus estancias académicas en Estados Unidos han sido siempre productivas. Allí concluyó su más reciente novela (El museo de la inocencia) y en 1990 El libro negro, su primer éxito internacional. Por otro lado, aunque han existido amenazas de muerte de turcos fundamentalistas, Pamuk considera que nada ni nadie lo obligará al exilio.

El 12 de octubre de 2006 Pamuk ganó el Premio Nobel de Literatura como un escritor que, «en búsqueda del alma melancólica de su ciudad natal, ha encontrado nuevos símbolos para reflejar el choque y la interconexión de las culturas», según dice el veredicto de la Academia Sueca.6​ Es el primer turco que recibe este galardón. Sus obras han sido traducidas a más de 40 idiomas.

El 28 de abril de 2012 abre sus puertas en Estambul el Museo de la Inocencia basado en su novela homónima (El museo de la inocencia, Mondadori, 2009) en el barrio de Cihangir, en Beyoglu.7

VI

Aunque la joven estudiante no había podido leer nunca Romeo y Julieta, ni ver la película Love Story ni oir hablar de Tristan e Isolda, aunque sus conocimientos literarios se limitaban a la biografía de Hó Chí Minh y de los héroes de la guerra, aunque las condecoraciones prendidas en el uniforme de su padre le habrían asegurado un porvenir privilegiado, había elegido reunirse con su amor. Se había liberado de la pesada historia que le dejaba en hrencia una guerra desconocida para ella caminando hacia la belleza del mar paradísiaco de NhaTrang.

Esta narración resumen lo que la autora Kim Thúy nos narra a lo largo de las 151 páginas que componen el relato de VI. De una niña que como su nombre indica, minúscula, es pequeña y siempre ha intentado pasar desapercibida. Ha nacido rodeada de comodidades en el sureño Vietnam. La guerra lo cambiará todo. Su madre, sus hermanos y ella misma tendrán la suerte de poder huir a través del golfo de Siam . Desde allí serán trasladados a Canada, y comenzarán una nueva vida rodeados de una cultura totalmente distina, con una lengua para ellos desoconocida, el inglés.  Acogidos en la provincia de Quebec donde se habla también francés, podrán defenderse en este idioma pero no pueden obviar la manera tan distinta de vivir y relacionarse socialmente. La educación es distinta. La vida en general es más libre sin el peso de la tradición que tenían en su anterior cultura.

Cápitulo a capítulo nor va describiendo estos cambios en el ánimo de cada uno de los componentes de la familia, sin olvidarse de ella misma. Pese a su pequeñez forzada vemos como se abre a distitas forma de vida, como estudia lo que más le apetece, como ejerece los más diversos y variopintos trabajos, muchos de ellos imposible de hacer si siguiera dentro del circulo étnico y cultural de nacimiento. Nos describe amores que en su anterior estado estarían no solo prohíbidos, serian motivo de deshonra familiar. En resumen nos cuenta como si no existen barreras mentales o religiosas cuya rigidez impide evolucionar, para un ser humano capaz, por muy pequeño que parezca es el mundo en general el que se achica. Puede abarcarlo y conocerlo y ser útil para hacerlo mejor y desarrollar su propìa vida en este sentido.

                                                                              Nha trang

Narrado en cápìtulos cortos cada uno completo en sí mismo tiene la maestría de querer seguir el curso del relato sin cansar y esperando que el nuevo capítulo nos sorprenda en algo como lo ha hecho el anterior. No puedo dejar de expresar mi sorpresa ante esta forma de contar lo cotidiano sin abandonar el pasado que da origen y sostiene a la vez el presente y deja llegar un futuro cada vez mas ilusionante para la persona que como la protagonista no tiene temor a vivir todo el porvenir que pueda aparecer.

 

Kim Thúy nacida en Saigón, (Vietnam), el 18 de septiembre de 1968, es una escritora vietnamita.

Con 10 años, Kim Thúy huyó de su Vietnam natal con sus padres y sus dos hermanos en patera, llegando a un campo de refugiados en Malasia. En 1978, se instala en Gamby en una región de Quebec, sin hablar francés todavía. Ella realiza un doble título universitario en la Universidad de Montreal. En 1990, ella obtiene un diploma en lingüística y traducción después un segundo en derecho en 1993.

A continuación, Kim Thúy es abogada durante varios años, tres de ellos en Saigón, antes de comenzar una carrera en hostelería. Ella continúa paralelamente a tener actividades de traductora, interprete, costurera y cronista gastronómica para la radio y la televisión.

En 2009, su primera novela Ru, inspirada en su propio transcurso de refugiada vietnamita. Traducida en más de 25 lenguas, el libro se convirtió en un best seller tanto en Francia como en Quebec. La autora fue laureada con varios premios literarios tales como prix du Governeur général 2010 el gran premio RTL-Lire 2010 en el Salon du livre du Paris o el premio del público en el Salon du livre de Montréal.

En septiembre de 2011, Kim Thúy escribe junto a Pascal Janovjak autor suizo-francófono establecido en Palestina y naturalizao en Mónaco, la obra À toi una antalogía de cartas entra dos niños en el exilio adaptados al nomadismo.

Con el romance Mãn, puplicada en 2013, Kim Thúy persiguió la exploración de su doble identidad y su relación con la cocina. Man, es una joven vietnamita, casada por su madre en un restaurante muy antiguo y alejado. Exiliada en Montreal, ella se inicia en la cocina.

En 2016, la autora se vincula a su nueva vida, la hija más joven de una familia con tres hermanos mayores. En su nueva novela de aprendizaje entre Saigón y Montreal, de Suzhou a Boston, Kim Thúy vuelve a cuestionar el desarraigo y la construcción personal lejos de la predisposición y de la cultura de origen.

En 2017, Kim Thúy publica su nueva obra culinaria Le secret des Vietnamiennes, dedicado a recetas de comida tradicional y secretos de preparación transmitidos entre mujeres de una familia generación tras generación.


Final Club de Lectura DL en la Biblioteca Infantil y Juvenil-Durán Loriga

Ha llegado el final, pero no el definitivo. Ha sido nuestro PRIMER AÑO del Club de Lectura para adultos en nuestra Biblioteca y creemos que el resultado es muy satisfactorio, por lo tanto, continuaremos trabajando  con la misma ilusión y compromiso para el próximo año.

Comenzamos en Octubre del año 2107, con personas que nunca habían asistido a un club, que no se conocían entre ellas y grandes lectores. He de decir que desde el primer día hubo conexión, complicidad y unión entre tod@s.

Así estaba preparado todo para nuestra primera sesión, las sillas vacías y una caja misteriosa presente en cada una de las sesiones en la que contenía, cada miércoles, una sorpresa: nuestra próxima LECTURA!!

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De esa caja fueron salieron libros de diferentes géneros, lecturas recomendadas y que forman parte del fondo de los Clubs de Lectura, tanto de nuestra Red de Bibliotecas Municipales como de la Biblioteca de Galicia, como:

La Tía Mame, de Patrick Dennis

Charlotte, de David Foenkinos

Una madre, de Alejandro Palomas

Crímenes exquisitos, de Nieves Abarca y Vicente Garrido

El Sr. Pip, de LLoyd Jones

El Palacio azul de los Ingenieros Belgas, de Fulgencio Argüelles

Un Amor, de Alejandro Palomas

La hija del Este, de Clara Usón

Os nenos da varíola, de María Solar

A través de mis pequeños ojos, de Emilio Ortiz

La mujer de la libreta roja, de Antoine Laurain

Aquí vivió: Historia de un desahucio, de Isaac Rosa y Cristina Bueno

El Principito, de Antoine de Saint-Exúpery

Y  como lo más importante son las opiniones de nuestros clubler@s os dejamos una muestra de sus opiniones recogidas en sus cuadernos-dossier:

palabras de Mercedes, Ángeles…En el ClubDL, hemos compartido ilusiones y decepciones, dudas y temores, experiencias y fantasías, proyectos y preocupaciones, risas y lágrimas, besos y abrazos y por supuesto LECTURAS.

O con una charla-conferencia sobre el Principito una puesta personal que hizo nuestro clubero Carlos puesto que es uno de sus libros preferidos, un libro que es un referente en la Literatura, para todas las edades, un libro de cabecera y que todo el mundo debemos releer de vez en cuando. Podéis visualizar la presentación en este enlace sobre el Principito

Brindemos por este Primer Año del ClubDl, y por continuar un año más, compartiendo lecturas con ilusión y entusiasmo.

BRINDIS

Gracias a: Ángeles, Carlos, Gloria, Isabel, Loli, Mar, María, Mercedes Galán, Mercedes Losada, Montse, Olina, Pilar y Teresa y a María Ferreiro

Ahora si… Ahora si podemos decir que ha rematado el Club de Lectura DL para adultos en la Biblioteca Infantil y Juvenil-Durán Loriga después de haber cerrado este año con el I Encuentro de los Clubs de Lectura del Área Metropolitana de A Coruña, en el auditorio del Centro Ágora el 7 de Junio.

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Felíz Verano ¡!  Felices Lecturas! Y hasta muy pronto

ELISA Y MARCELA – ALEN DOS HOMES

La historia de amor de Elisa y Marcela que se casaron en 1901 por la Iglesia

Este no es un libro de ficción. Es una historia real acaecida en los albores del siglo XX, concretamente en 1901. No sucedió en un lejano e ignoto país, sucedió aquí, en aquella España de entonces, y no solo eso, el hecho tuvo lugar en esta ciudad, La Coruña y la ceremonia de la boda se celebró discretamente en la Iglesia de San Jorge. Allí quedó registrado el matrimonio entre Mario -Elisa- Sánchez Loriga y Marcela García Ibeas.

Pese al cuidado que ambas habían tenido para que el asunto no transcendiese, fueron descubiertas. El escándalo fue mayúsculo. La prensa se ensañó de lo lindo y se ordenó su detención. En fin, un asunto de una relevancia social sin precendentes.

La foto de la boda es la que aparece en la portada del libro. Gesto serio en ambas personas. Elisa, vestida de hombre tiene, sin duda, una apariencia masculina pausible.

Ambas se habían conocido cursando la carrera de maestras en la Escuela Normal de La Coruña. Allí se unieron sentimentalmente para toda la vida. Podía haber quedado en eso, un amor secreto, dos mujeres que viven juntas, que son maestras. Posiblemente nadie hubiese pensado nada malo o pecaminoso en esa relación. En aquellas fechas el lesbianismo no tenía visibilidad. No era extraño que algunas mujeres viviesen juntas estando solteras. No llamaban la atención. Pero se ve que ese no era el deseo de nuestras personajes. Ellas querían vivir su amor en toda su plenitud dentro y fuera de su casa. Planificaron lo que deberían hacer de forma puntillosa y al principio todo salió como lo planearon. No contaban con que su mentira no sería creída por los habitantes de Dumbría que denunciaron el hecho y  ahí empezó el calvario en que se convertirían sus vidas.

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Perseguidas por la Guardia Civil huyen a Portugal. Se instalan en Oporto donde empiezan a trabajar y se granjean la amistad del patrono de Mario-Elisa. Pero hasta allí les sigue el brazo de la Ley. Son detenidas y encarceladas. Curiosamente las autoridades portuguesas las tratan con consideración y tienen con ellas detalles que dulcifican  el encarcelamiento. En el país vecino se arma tambien una tormenta mediática que airea los pormenores del suceso. Pero los trámites de extradición se alargan y la sociedad portuguesa cambia de opinión y se vuelca en ayudas hacia la pareja. Para dar más que hablar, Marcela  da a luz una niña, desconiéndose quien pudo ser el padre.

Finalmente consiguen emigrar a Buenos Aires, donde Elisa se casó con un anciano al que no le quedaban muchos años de vida. La idea era juntarse a la muerte del viejo. Pero este se enteró, montó en colera y las denunció. No obstante el caso no tuvo gran repercursión y la pista de ambas enamoradas se perdió de repente. Se desconoce como consumaron su vida, si fueron felices o tuvieron que seguir huyendo.

Más o menos esto es lo que  cuenta el libro que tenemos entre manos. Lo curioso del caso es que la boda se adelantó en 104 años a la Ley que promulgó el Gobierno de Zapatero que permite este tipo de matrimonios. No cabe duda que fueron unas precursoras del feminismo y la lucha contra la discreminación sexual.

El colectivo Milhomes otorga el premio Elisa y Marcela a las iniciativas que luchan por los derechos de gays, lesbianas y transexuales. Incluso piden que una calle de la ciudad se rotule con sus nombres.

Como curiosidad señalar que el matrimonio no fue anulado. Se hizo desaparecer del registro eclesiastico pero por las bravas, arrancando el fólio donde estaba consignado.

Narciso de Gabriel Fernández, nado no Cádavo (Baleira) o 25 de maio de 1955, é un pedagogo e ensaísta galego.

É catedrático de Teoría e Historia da Educación na Universidade da Coruña, exercendo como decano da Facultade de Ciencias da Educación.

 Premios

  • Premio de Investigación María Barbeito da Universidade de Santiago no 2001, por Escolantes e escolas de ferrado.
  • Premio de Investigación Losada Diéguez no 2002, por Escolantes e escolas de ferrado.
  • Premio de Investigación Concepción Arenal no 2006, por Ler e escribir en Galicia.

 

Volver a casa

“La familia es como un bosque: desde fuera parece impenetrable, pero desde dentro ves que cada árbol tiene su posición.” – Proverbio Akán

La autora Yaa Gyasi nos cuenta la vida de los principales componentes de  las dos  ramas de un mismo árbol genealógico,  el que inició Maame. Los componentes de una seguirán sus vidas en las tierras que los vieron nacer, en lo que hoy conocemos como Ghana y Togo, allí en la parte occidental de África, donde se alzaba el Castillo de la Costa del Cabo. (Suecos primero, daneses e ingleses, denominaron este territorio como Costa de Oro). Los de la otra serán deportados a América, principalmente a Brasil y Estados Unidos.

A traves de los hombres y de las mujeres que dieron forma a dichas genealogías la autora nos va narrando los hechos que acontecieron en ambos escenarios desde el siglo XVIII hasta nuestros días. Y lo hace de una manera muy singular. Cuenta como fue parte de la vida del personaje que indica al principio de cada capítulo, saltando continuamente en el tiempo para así abarcar esos casi trescientos años en los que desarrolla la narración. Realiza esta con una sintaxis fluida y que estimula la imaginación del lector que pese a estos saltos en el tiempo siempre se sentirá participe de lo que se relata e incluso le parecerá ser un espectador de lo que sucede.

Conoceremos como fue el inicio de la trata de esclavos; como las tribus más poderosas del territorio africano antes mencionado colaboraron con los esclavistas blancos, proporcionándoles la mercancia que estos deseaban que no era otra que prisioneros de su misma raza conseguidos en sus rafias tribales. A los mazmorras de “el castillo” iban a parar tanto hombres como mujeres y niños. Cuenta las nefastas condiciones en que permanecían encarcelados y después transportados en buques sin salubridad alguna. Como eran tratados en las plantaciones de algodón donde los que llegaban, curiosamente la mayoría de los embarcados, trabajarían hasta su muerte. Nos narra como fueron los primeros años despues de la abolición de la esclavitud y las aspiraciones y luchas de la minoría negra para que fuesen reconocidos la totalidad de sus derechos como ciudadanos libres.

Por su parte también nos narra como era la vida en la nación Asante, la etnia más poderosa de aquel territorio. Lo que querían y pensaban, como era su día a día, sus aspiraciones a una mejor calidad de vida.  En que consistían sus costumbres y creencias religiosas. La influencia que en su devenir tuvo la relación con el “hombre blanco”, tanto con los soldados y comerciantes como con los misioneros que traían una nueva religión que chocaba con sus creencias animistas y lo que esto supuso en la evolución como pueblo. Sus etapas como sociedades colonizadas. Su lucha por alcanzar la independencia y poder desarrollarse cultural y políticamente como sociedades libres.

La mayoría de los relatos son muy intimistas. Estimo que a la autora sin dejar de exponer de forma sucinta los cambios importantes que se van produciendo le interesaba más contar lo que sentían aquellos que los estaban viviendo aunque no interviniesen de manera importante en dichos cambios. Es que lo que nos detalla son relaciones muy personales, hechos que nos describen la vida cotidiana y que por eso interesan más; porque nos dice cuales eran las verdaderas  preocupaciones de la mayoría de los que vivivían esos trascendentales momentos sin ser totalmente conscientes de la influencia que estos cambios tendrían en lo personal como en sus futuras relaciones sociales.

Otra característica importante es que la separación de estas dos ramas del mismo árbol es total. Los que se quedaron en su tierra no se preocuparon por aquellos que entregaban a los comerciantes ni por saber que sería de ellos. Los que fueron vendidos pasado un tiempo consideraron que pertenecían a la tierra a la que llegaron y muchos, cuando los cambios sociales lo permitieron, hicieron y hacen lo posible por desarrollarse profesionalmente y aportar, a esa única sociedad que conocen, sus habilidades tanto manuales como intelectuales. En su mayoría no pensaron ni piensan en que tendrían que regresar a su continente ancestral.

No cabe duda que la autora ha sido original en su forma de narrar el relato que nos ofrece. Hace sugestiva la lectura del libro. A mi modo de ver todo un acierto.

Yaa Gyasi (nacida en 1989) es una novelista ghanés-estadounidense. Su primera novela , Homegoing , publicada en 2016, le ganó, a la edad de 26 años, el Premio John Leonard del National Book Critics Circle al mejor primer libro, el PEN / Hemingway Award por un primer libro de ficción, la National Book Foundation5 under 35 ” honores para 2016 y el American Book Award .

Nacida en Mampong, Ghana , es hija de Kwaku Gyasi, profesora de francés en la Universidad de Alabama en Huntsville , y su madre Sophia, que es enfermera.  Su familia se mudó a los Estados Unidos en 1991 cuando su padre estaba completando su Ph.D. en la Universidad Estatal de Ohio .  La familia también vivió en Illinois y Tennessee , y desde la edad de 10 años, Gyasi se crió en Huntsville, Alabama . 

Gyasi recuerda haber sido tímida cuando niña, sentirse cerca de sus hermanos por sus experiencias compartidas como jóvenes inmigrantes en Alabama, y ​​recurrir a los libros como sus “amigos más cercanos”.  Recibió un certificado de logro firmado por LeVar Burton después de presentar la primera historia que escribió al Concurso de Jóvenes Escritores e Ilustradores de Reading Rainbow , que la alentó, y después de leer Canción de Salomón de Toni Morrison mientras asistía a Grissom High School en a la edad de 17 años, se inspiró para elegir una carrera en la escritura.

Obtuvo una Licenciatura en Artes en inglés en Stanford , y una Maestría en Bellas Artes en Iowa Writers ‘Workshop , un programa de escritura creativa en la Universidad de Iowa .

Poco después de graduarse de Stanford, comenzó su novela debut y trabajó en una empresa de nueva creación en San Francisco, pero no disfrutó del trabajo y renunció después de que fue aceptada en Iowa en 2012. 

Su novela debut Homegoing se inspiró en un viaje a Ghana en 2009, el primero de Gyasi desde que dejó el país cuando era un bebé. La novela se completó en 2015, y después de las lecturas iniciales de los editores, recibió numerosas ofertas antes de aceptar un adelanto de siete cifras de Knopf . Ta-Nehisi Coates seleccionado Homegoing para el Premio 2016 “5 menores de 35” de la National Book Foundation,  y la novela también fue seleccionada para el Premio John Leonard del National Book Critics Circle, el premio PEN / Hemingway como mejor primer libro y el American Book Award por su contribución a la diversidad en la literatura estadounidense. 

Su escritura también ha aparecido en publicaciones como African American ReviewCallalooGuernica The Guardian  y Granta .

Gyasi cita a Toni Morrison ( Canción de Salomón ), Gabriel García Márquez ( Cien años de soledad ), James Baldwin ( Ve a decirlo en la montaña ), Edward P. Jones ( Perdido en la ciudad ) y Jhumpa Lahiri ( Tierra desacostumbrada ) como inspiraciones. 

A partir de 2016 , Gyasi vive en Berkeley, California .

 

 

La hija del sepulturero

En la vida animal a los débiles se les elimina pronto. Has de ocultar tus debilidades no nos queda otro remedio.

El prólogo de alguna de las entrevistas que la autora ha concedido indica que ella no tuvo como Alicia, la del país de las maravillas, -un libro que según nos dice cambió su vida -, no tuvo, repito, que cruzar el espejo para descubrir otros mundos: la vida cotidana en el siglo XX con su violencia, sus terrores y sus miserias. Ella se ha basado en estas para novelar el pasado y así iluminar el presente. En este sentido La hija del sepulturero resulta la primera incursión en su biograría más íntima.

Confiesa que la novela es una reinvención de la vida de su abuela, Blanche Morgenstern, cuya vida le parece realmente asombrosa.

La protagonista en la ficción es Rebecca, el alter ego de dicha abuela. Una persona que ha sufrido abusos desde su infancia y también en su matrimonio, algo muy común en aquellos tiempos y en estos, tal como prueban la denuncias que a diario se producen de hechos de violencia de genero.

Para escapar de ese clima de violencia y degradación Rebecca se reinventa a si misma. Toma voluntariamente la decisión de romper con su vieja y trágica herencia judia y europea, para convertirse en una americana de sonrisa radiante, encantadora y llena de esperanzas. Ella trata de adaptarse al medio, a sus nuevas circunstancias, cumpliendo lo que Darwin consideraba la primera regla para sobrevivir.

Ella Rebecca Schwart ha nacido en Estados Unidos por un capricho del tiempo. Su madre dio a luz en un barco, apestoso y lleno de tristeza, cuando toda la familia venía de Alemania hacia América tratando se salvarse de la persecución Nazi. Son de origen judio. Algo que le persiguirá en su nueva morada y por el que serán objeto de desprecio y burlas.

La vida familiar en Alemania era acomodada. Su padre Jacob era profesor y su madre una simple ama de casa que sabia tocar bien el piano. Rebecca tiene dos hermanos mayores cuyo comportamiento deja mucho que desear. Al llegar a EEUU y una vez pasados los trámites de acogida acaban en Chautauqua, un condado del estado de Nueva York, al lado del lago Erie. Allí, en Milburn, consigue un mísero puesto de trabajo, sepulturero. Aparte de un salario que a duras penas cubre las necesidades familiares, el puesto tiene aparejado el poder vivir en una casa dentro de los límites del cementerio sin tener que pagar estipendio alguno. Para la familia Schawrt es pasar del todo a la nada, pero aún así su padre acepta el puesto e intenta cumplir su cometido con la mayor eficencia posible. Un hecho importante es que impide a sus allegados hablar en alemán. Desde la llegada a América el idioma debe ser el inglés. Es una dificultad más en la adaptación a la nueva situación que causará múltiples problemas y atrasos en la integración de todos y en la educación de los hermanos de Rebecca.

Jacob el padre era un esposo violento, desesperanzado y sombrío. Esa frustración se transformó en violencia física hacia todos y en una total dominación de la voluntad de su esposa e hijos.

En ese ambiente crece nuestra protagonista. El relato de su vida es la base del libro que nos detalla a una persona llena de secretos y un fuerte deseo de superación y supervivencia. Nos cuenta la violencia familiar ya comentada, cambio de personalidad, revelaciones inesperadas y redenciones finales. Pasando por sexo apasionado, un prodigio musical, etcétera. La autora narra todo esto con una imaginación y maestría que nos hace caer en sus redes literarias sin que apenas lo notemos.

 

Joyce Carol Oates (Lockport, New York, 16 de junio de 1938) es una novelista, cuentista, autora teatral, editora, y crítica estadounidense, que también utiliza para escribir los pseudónimos de Rosamond Smith y Lauren Kelly. Desde 1978 es profesora de escritura creativa en la Universidad de Princeton (Nueva Jersey).1

 Creció en el campo, en una granja, asistiendo a la misma pequeña escuela que lo había hecho su madre. Empezó a escribir con una máquina de escribir regalo de su abuela, cuando contaba 14 años de edad. Pronto destacó en los estudios y trabajó en el periódico de su instituto, el Williamsville High School. Obtuvo una beca para la Universidad de Syracuse. Allí ganó su primer galardón literario en un concurso patrocinado por la revista Mademoiselle; tenía diecinueve años de edad. Tras graduarse en 1960, obtuvo un posgrado en la Universidad de Wisconsin-Madison, en 1961.

Enseñó en la Universidad de Detroit, y logró publicar su primera novela, With Shuddering Fall a los 26 años. Su novela them (sic) recibió el National Book Award en 1970. En ese momento Oates empezó a enseñar en la Universidad de Windsor (Windsor, Ontario, Canadá), donde permaneció hasta 1978. Desde entonces ha publicado una media de dos libros por año, la mayoría novelas. Sus temas son variados: la pobreza rural, los abusos sexuales, las tensiones de clase, el afán de poder, la niñez y adolescencia de las mujeres, y también el terror sobrenatural. La violencia es una constante en su obra, hasta el punto de que el tema movió a Oates a escribir el ensayo: Why Is Your Writing So Violent? Y fue muy apreciado su ensayo sobre el deporte del boxeo, On Boxing.

Su muy antologizado cuento Where Are You Going, Where Have You Been?2​ (1966), estaba dedicado a Bob Dylan.3​ La autora afirmó que escribió la historia después de oír la canción de Dylan “It’s All Over Now, Baby Blue“.4​ El cuento está lejanamente basado en las andanzas de un asesino en serie Charles Schmid, también conocido como “The Pied Piper of Tucson”.5​ Fue la base para la película Smooth Talk, protagonizada por Laura Dern.

Es miembro de la asociación Mensa.6​ Y también de la mesa directiva de la fundación John Simon Guggenheim Memorial Foundation. Desde 1978 es miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras. Ha sido y es candidata al Premio Nobel de Literatura.

Trabajó asimismo como editora asociada de varias publicaciones editadas por su primer marido, Raymond J. Smith, que murió en febrero de 2008, tras 48 años de matrimonio; esa experiencia ha sido narrada en A Widow’s Story (Memorias de una viuda, 2011), que es el relato de un duelo prolongado, seguido de una reflexión sobre los huecos existentes en su pasado, al descubrir papeles familiares. En marzo de 2009 se casó con un neurólogo, profesor como ella en Princeton.

Estilo y temas

Ya desde su primera novela With Shuddering Fall de 1964, Oates ha construido un corpus literario en que se mezclan los elementos góticos con la aguda observación social. Sus trabajos, como se ha visto, reúnen los elementos típicos de este género de historias: las fuerzas inconscientes, la seducción, el incesto, la violencia, incluso la violación, a veces llevados a extremos sensacionalistas. En sus obras aparecen distintas épocas y paisajes, como la recreación del ficticio Eden County, que recuerda el condado de Yoknapatawpha, de William Faulkner; ha ambientado también la vida académica, los bajos fondos de Detroit, o los apartados bosques de Pensilvania. Si bien novelas como A Bloodsmoor Romance (Las hermanas Zinn), The Mysteries of Wintherthurn y Kindred Passions se alejan de estos lugares y épocas exóticos para acercarse a temas de actualidad como el feminismo o la exploración de las ambigüedades y fantasías sexuales.

Algunos de sus libros se remontan a sucesos y circunstancias de su propia familia: Mamá; y sobre todo La hija del sepulturero.

Recientemente ha publicado Una hermosa doncella (2010), Mudwoman (2012), así como Daddy Love (2013), The Accursed (2013) y Carthage (2014).

Influencias

En 2001, Oates afirmó que es una cuestión difícil la de las influencias que ciertas obras ejercieron sobre ella, pues estas “son muy variadas”.7​ Sin embargo, tanto de contenido como de estilo en su libro de ensayos The Faith of a Writer, Oates nombra al Lewis Carroll de Alicia en el país de las maravillas como su mayor influencia. Fue amor a primera vista.8​ Pero hay que citar a maestros como Henry James, Henry David Thoreau, Flannery O’Connor y William Faulkner, o incluso al poeta Bob Dylan.

Admiró mucho a la poetisa Sylvia Plath y describió la única novela de ésta, The Bell Jar, como “una obra de arte casi perfecta”. La crítica ha comparado a ambas autoras, pero Oates siempre ha desaprobado el exceso de romanticismo de Plath, por ejemplo en lo tocante al suicidio, aunque destaca el diseño de algunos de sus personajes, plenos de astucia y grandes “supervivientes”. Mantuvo durante muchos años correspondencia regular con John Updike.9

Pero hay otros registros suyos manifiestos. La preocupación de Oates con la violencia y otros tópicos tradicionalmente masculinos le ha granjeado el respeto de autores como Norman Mailer. En sus correrías por la literatura tétrica admite el lejano ascendiente de Franz Kafka, aunque también se siente muy próxima al hacer de James Joyce. En todo caso, es una buena lectora (como muestran bien sus ensayos) y además muy ecléctica, lo cual tiene asimismo sus limitaciones.7

Está en posesión de numerosos premios y distinciones.

Como curiosidad y anécdota señalar:  “Es un monstruo al que debería decapitarse en un auditorio público, en el Shea Stadium o en un campo de exterminio junto con cientos de miles. ¡Es la responsable de todos los graffiti en los lavabos de caballeros y de señoras y en todos los retretes públicos de aquí a California ida y vuelta, parándose en Seattle por el camino! Para mí, es la criatura más odiosa de Norteamérica… La he visto y verla es odiarla. Leerla es vomitar… Creo que es esa clase de persona… o de criatura… o de lo que sea. Es tan… ¡ugh!”. Quien así se expresó, en una entrevista, fue el escritor estadounidense Truman Capote. Y a quien se refería era a Joyce Carol Oates.” . Toda una demostración de cariño y ………., bueno, queda a la opinión del lector.

DOS CIUDADES

Con la lectura de este libro, el Club de lectura de Castrillón damos comienzo al curso 2017/18.

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Si los hombres se dividen en sedentarios, emigrantes y los que no tienen hogar, probablemente yo formo parte de esta última categoría, si bien la concibo de un modo archimaterial, sin una sombra siquiera de sentimentalismo o autocompasión.

Divide su libro en tres partes: Dos ciudades; Archivos abiertos y El nuevo pequeño Larouse

Adam Zagajewski autor de este libro, es esa persona que no se siente de ninguna parte. Y esto ocurre por dos principales motivos, haber nacido el año que finalizó la segunda guerra mundial y haberlo hecho en una ciudad Lvov de la que partió con su familia hacía Gliwice cuando solo contaba cuatro meses de edad. Estas dos circunstancias marcarían de forma difinitiva su desarrollo intelectual.

No voy a ser prolijo en comentarios sobre el motivo por los que la población polaca de Lvov, ciudad por ellos mitificada desde ese momento, hubo de traladarse a la “horrenda” urbe de Gliwice. Los habitantes de la primera no aceptaron el haber sido deportados y haber perdido su estatus, aunque este fuese de poca importancia. Ellos eran una élite y en este nuevo enclave decidieron seguir siéndolo. Ellos venían de un paraiso de cultura y belleza y la nueva ciudad era un antro de personas simples e incultas que no sabían apreciar lo hermoso que la vida ofrece, literatura, música, pintura, parques, espacios idílicos. Aquí, en la minera e industrial ciudad de Gliwice todo era feo, calles, plazas, urbanismo en general y sus afueras solo eran un conjunto de escombreras de las minas que rodeaban este lugar. El relato de como aquellos ciudadanos de Lvov seguían tratándose como si continuasen ejerciendo sus antiguas actividades es una de las sorpresas que  esconde la lectura de la  historia. Nos cuenta como paseaban por las calles de su nueva ciudad pero en su fuero interno veían aquellas que habían sido obligados a dejar. Será algo que se vaya perdiendo según las personas que así  lo sienten  vayan desapareciendo por el orden natural de la vida, pero en el interín seguirán viviendo una enteléquia que les ayudara a soportar su existencia real.

Nuestro autor no está en esta circunstancia, solo tenía cuatro meses cuando abandonó Lvov. Pero su entorno influirá en su forma de ver las cosas. Al tiempo él verá la ciudad en la que vive de forma distinta, tal como es, con sus aciertos y errores, sus zonas bella y feas. Igualmente se relacionará con su gente y poco a poco sacará sus propias conclusiones. Y son estas las que le llevan a escribir el texto que tenemos entre manos.

Nos encontramos en una Polonia gobernada por una dictadura, una dictadura comunista. Una forma de vida que todo lo regula, que no deja espacio a la disidencia ni a la creatividad si esta no está previamente autorizada. En ese sentido  todas las dictaduras son similares, sean de izquierdas o de derechas. El Estado es el alma global, es quien dicta la conducta de la gente y salirse del guión establecido está no solo prohibido, también castigado y en ocasiones muy duramente; carcel e incluso pena de muerte.

Leyendo este libro he pensado en las personas de mi generación, los que hemos nacido en la decada de los años 40 en esta España nuestra. Como le pasó al autor solo conocimos una forma de gobierno y sociedad durante treinta y cinco años. Nuestra evolución no pudo haber dejado fuera esta circunstancia y muchas de las reflexiones que en el libro se exponen no nos son ajenas.

Nos cuenta como fue su infancia, la importancia de la religión en la vida de la comunidad, religión que el régimen permitía y estoy seguro, fomentaba. Era una manera más de tener dominados los impulsos colectivos. Incluso él se hizo monaguillo, si bien apunta que –Los monaguillos eran nihilistas. Les importaba un bledo la fe y la metafísica, no les interesaba ni Jesucristo ni Judas. Lo único que contaba era el manejo diestro del pebetero y de la batería de campanillas, la ejecución impecable de la coreografía y la capacidad de adoptar un semblante serio y recogido en cuanto el séquito encabezado por el cura abandonase la jubilosa sacristía-. Igualmente comenta como fue su estancia en la escuela, los discos de música clasica, de su afición por el jazz, de su despertar creativo, –poco a poco empecé a darme cuenta del precio que hay que pagar por los breves momentos de iluminación: duda, tinieblas y desespero-. De su afición por el fútbol. De las cosas que van sucediendo y que configuraron su personalidad.

En Archivos abiertos,  narra sus  reflexiones una vez caido el muro de Berlín y superadas también las dictaduras basadas en la filosofía marxista. Nos cuenta cosas verdaderamente increibles. Aquellos que colaboraron de manera directa en el mantenimiento de aquel régimen resulta que en muchas ocasiones justifican esta colaboración  como una manera de perservar su entorno, similar a lo que un artista hace para inmortalizarlo; era una manera de evitar que los inconformes destruyesen aquello que era en sí mismo bello, aquella idea dictatorial que gobernaba de forma tan extraordinaria la vida colectiva. No muestran arrepentimiento por aquella manera de hacer, se autojustifican y quieren hacernos ver que su labor fue fundamental en la conservación de lo que en el mundo es realmente importante.

Por lo que cuenta él mismo sufrió en su carne la represión. Liberado abandona su nación y da conferencias y clases magistrales en otros lugares, París es uno de ellos. Relata sus experiencias en este tipo de actos. La extrañeza que le produce ser él el centro de atención.

En un momento dado y sobre lo que muchos sugieren que es que escriba sus memorias, reflexiona sobre ello y llega a la conclusión que en muchos casos esto no es posible. No es posible dado que habría que contar hechos deleznables a los que nos vemos obligados para lograr sobrevivir en un ambiente opresor y mísero. No, no es factible relatar mendacidades,  actos crueles e ignominiosos que hemos tenido que comerter para poder llegar a este momento.

Su lectura nos va descubriendo un mundo interior extraordinario. Es un libro para leer y releer, eso que hacerlo no es sencillo ya que requiere una constante atención y no saltarnos una sola línea. Su prosa es cuidada y rica y no deja indiferente en momento alguno.

Adam Zagajewski nació en Lwów, actualmente en Ucrania, el 21 de Junio de 1945. Es poeta, novelista y ensayista polaco. Es un miembro conocido de la Generación del 68 en su país y uno de los más famosos poetas contemporáneos del mismo.

Su familia fue expulsada por los ucranianos y se intaló en 1946 en Gliwice (Silesia), donde hizo sus estudios secundarios.

Se escribió después en la Universidad Jaguelónica de Cracovia, donde llevó a cabo estudios superiores de psicología y de filosofía. Más tarde enseñó filosofía en la Universidad de Ciencia y Tecnología. Es entonces cuando se liga al movimiento poético de la Nowa fala (Nueva ola) en la ciudad y perteneció a su grupo literario polaco Teraz (Ahora) dando a conocer sus primero poemas.

Además de su actividad poética difundía sus ideas en la revista clandestina Zapis, uno de los principales medios de la oposición democrática polaca. Esta Generación del 68 tenía como objetivo “alzarse contra las falsificaciones de la realidad y la apropiación del lenguaje por parte de la ideología y la propaganda comunista”. Crea varias revista y ejece como traductor.

Difundida la Carta de los 59 en 1975 tras los acuerdos de Helsinki, se unio en 1976 al Comité de Defensa de los obreros y las autoridades comunistas prohibieron la publicación de sus obras. Marchó entonces a enseñar en la Universidad de Houston. (EEUU).

Desde 1982 se estableció en París, según él más por motivos sentimentales que políticos. Residió un Berlín y en los Estados Unidos. Regresó a Carcovia en 2002 junto a su mujer, Maja Wodecka. Todos los años enseña como profesor invitado en la Universidad de Chicago.

Resulta injusto hablar de Zagajewski solo como un poeta político contrario al régimen dictatorial y, por ello, ideológicamente atractivo para un territorio democrático. Su escritura es de calidad reconocida; y aunque participara en movimientos a favor de las libertades en su país, él mismo dejó claro en el exilio que su personalidad era más bien la de un disidente de los disidentes y que había descubierto que ” la poesía está en otra parte, más allá de las inmediatas luchas partidistas, e incluso más allá de la rebelión -incluso la más justificada- contra la tiranía”. Ahora bien, la posición decidida por la libertad y la búsqueda de la belleza que el poeta polaco ha mantenido encuentra un testimonio fiel en sus textos y poemas, de gran hondura humana y fina sensibilidad estética.

Ha sido traducido a diversos idiomas y tiene en su haber importantes premios. Entre ellos el Princesa de Asturias de las Letras, otorgado en este año 2017. Con este motivo declaró en El Mundo que hay una cultura común europea: “Vengo a España y nada me parece ajeno”. Sobre sus primeras lecturas de autores españoles señaló “una versión del Quijote para niños. Después dediqué mucho tiempo a los libros sobre la Guerra Civil. Y a Antonio Machado, mi preferido”

 

LOS CINCO Y YO

Para explicar el influjo que las aventuras de Los Cinco han ejercido sobre mi generación hay que hacer referencia al precio que alcazó el trigo en la posguerra española.

Curiosa manera que tiene el autor de comenzar el relato que tenemos entre manos. Es la presentación que hizo  de After  Five en la Blynton Foundation, remontándose a la catástrofe que había sufrido el sector agrario en los años cuarenta, recien terminada nuestra Guerra Civil. Y no es baladí este recordatorio porque esta dificil y desastrosa situación, propiciada por la ineficacia de la política agrícola, la pertinaz sequía y la también pertinaz picaresca de los terratenientes de entonces, dueños del cereal que se producía, dificultaron de tal manera la vida campesina que propiciaron un movimiento migratorio de estos hacia las grandes ciudades, donde comenzar una nueva vida, lleno de penurias pero al mismo tiempo de esperanza en una mejora tanto para ellos como para sus futuros descendientes.

El autor, Antonio Orejudo, es uno de los niños a los que le toco vivir aquella época. Su padre es un suboficial chusquero, y la familia vive en una colonia de casas militares.

Son familias en general con varios hijos. Era una constante en la época, auspiciada por la política estatal y alentada por las jerarquias eclesiásticas. Familias numerosas. No hay más que recordar aquellos premios a la natalidad que por entonces se concedían anualmente y que se divulgaban como un ejemplo a seguir.

Estas altas tasas de natalidad propiciaron la aparición de grandes colegios públicos o religiosos. Uno de estos fue el Montserrat, en Madrid, donde el autor, Toni, se educa en su adolescencia y juventud. Nos relata como eran aquellas clases, como se comportaban los alumnos en general. Describe las pandillas que se formaban, como eran sus componentes, sus ambiciones, su capacidad de mando o de imposición. Al colegio en cuestión asistian tanto chicos como chicas y en consecuencia surgen los primeros amorios, las primeras atracciones sexuales. Todo lo va contando con una muy buena prosa no exenta de humor e incluso de tristeza en algún momento. A destacar como se describe él. Es un adolescente tímido y poco varonil. Tiene además que soportar a un padre muy rígido en sus normas horarias, especialmente las nocturnas y a una madre que sufre por el menor retraso en el cumplimiento de sus obligaciones presenciales. “Algo les habrá pasado” es su primer pensamiento y empieza a mover cielo y tierra para encontrar al despistado. No es de extrañar que Toni no se sientiese a gusto.

 

 

Luego están los veranos en casa de sus abuelos en el pueblo. Oyendo todas las noches y con mucho gusto el cuento de Pulgarcito.

También nos deleita relatando con  buena dosis de humor y crítica esos reencuentros de antiguos alumnos pasados 30/40 años. Que fue de unos y otros, hasta donde llegaron las perspectivas que cada uno tenía para si mismo y para los demas. Como han cambiado fisicamente. En fin, todo ese mundo de reencuentros con un pasado que generalmente tenemos idealizado y cuya realidad actual parece poner las cosas en su justo estar.

A lo largo de su evolución el autor nos explica como va apareciendo en él su vocación literaria. Sus primeros poemas, su amistad con Rafael Reig, autor del libro comentado al principio.

Glosa la novela Los cinco y el tesoro de la isla y también la mencionada After Five donde se cuenta que fue de Julián, Dick, Ana, Jorge y Tim en la vida adulta; como conocieron a Orejudo y las aventuras que vivieron juntos en Almería, de cuya universidad el autor es profesor de literatura.

Es un libro en el que se mezclan de forma maravillosa ficción y realidad, burlas y veras. Se hace ademas de forma amena y sencilla y nos recuerda el placer de hablar y disfrutar de lo que la literatura nos ofrece, reconstruir en nuestra mentes las palabras que leemos, o incluso escuchamos, y gozar de la emoción que nos proporciona esta recreación. Vivir mundos reales o imaginarios que están fuera de nuestro día a día y que nos hace más llevadera la, genralmente, rutina de estos días.

Antonio Orejudo nació en Madrid en 1963.

Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid. Doctorado en Estados Unidos (State University of New York at Stony Brook), país donde trabajó como profesor durante siete años. Investigador invitado en la Universidad de Ámsterdam, ejerció más tarde como Profesor Titular de Literatura Española en varias universidades españolas hasta establecerse en la Universidad de Almería como profesor de Literatura.

Su debut literario fue con Fabulosas Narraciones por Historias que salió a la luz en 1996, galardonada con el Premio Tigre Juan a la mejor primera novela del año.

Ganador del XV Premio Andalucía de Novela con la obra Ventajas de viajar en tren, que fue calificada por el presidente del jurado, Juan José Millás, como “una obra maestra”.

Autor de numerosos artículos de crítica publicados en Babelia, ABC Cultural, o Letras Libres entre otros medios de prensa.

Considerado por el profesor Juan Antonio López Rivera como uno de los mayores representantes de la generación de escritores nacidos en la década de 1960: «En Orejudo (2004) podemos encontrar autores como Fernando Marías, Marcos Giralt Torrente, Eloy Tizón, Lorenzo Silva, Luis Magrinyà, Lucía Etxebarria, Juana Salabert, Andrés Ibáñez, Juan Bonilla, Luisa Castro, Javier Azpeitia, Lola Beccaria, Germán Sierra o Antonio Álamo. En Sánchez Magro (2003), donde se califica a este grupo de escritores como “generación inexistente” por su carencia de identidad y su indeterminación dentro del panorama literario español, se añaden a la lista Felipe Benítez Reyes, José Carlos Somoza, Ángela Vallvey y Belén Gopegui. Y aún cabría engrosar la nómina con nombres como Rafael Reig, Javier Cercas, Ignacio Martínez de Pisón, Francisco Casavella, Martín Casariego, y muchos más.»

Novelas:

  • Fabulosas narraciones por historias (novela), Madrid, Editorial Lengua de Trapo, 1996. Reed. reedición Tusquets 2007. Premio Tigre Juan
  • Ventajas de viajar en tren (novela), Madrid, Alfaguara, 2000. Traducido al francés (De l’avantage de voyager en train, Albi, Passage du Nord/Ouest)
  • La nave (novela corta), Sevilla, Servicio de publicaciones Junta de Andalucía. 2003
  • Reconstrucción, Barcelona, Tusquets, 2005
  • Un momento de descanso, Barcelona, Tusquets, 2011
  • Los cinco y yo, Barcelona, Tusquets, 2017

Es autor además de otros libros de crítica y estudios literaios.

 

 

DOS CIUDADES

Vamos a iniciar las actividades del Club de lectura Forum mañás con dos libros, el ya comentado en este Blog, Las hijas de Hanna y este Dos ciudades.

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Si los hombres se dividen en sedentarios, emigrantes y los que no tienen hogar, probablemente yo formo parte de esta última categoría, si bien la concibo de un modo archimaterial, sin una sombra siquiera de sentimentalismo o autocompasión.

Divide su libro en tres partes: Dos ciudades; Archivos abiertos y El nuevo pequeño Larouse

Adam Zagajewski autor de este libro, es esa persona que no se siente de ninguna parte. Y esto ocurre por dos principales motivos, haber nacido el año que finalizó la segunda guerra mundial y haberlo hecho en una ciudad Lvov de la que partió con su familia hacía Gliwice cuando solo contaba cuatro meses de edad. Estas dos circunstancias marcarían de forma difinitiva su desarrollo intelectual.

No voy a ser prolijo en comentarios sobre el motivo por los que la población polaca de Lvov, ciudad por ellos mitificada desde ese momento, hubo de traladarse a la “horrenda” urbe de Gliwice. Los habitantes de la primera no aceptaron el haber sido deportados y haber perdido su estatus, aunque este fuese de poca importancia. Ellos eran una élite y en este nuevo enclave decidieron seguir siéndolo. Ellos venían de un paraiso de cultura y belleza y la nueva ciudad era un antro de personas simples e incultas que no sabían apreciar lo hermoso que la vida ofrece, literatura, música, pintura, parques, espacios idílicos. Aquí, en la minera e industrial ciudad de Gliwice todo era feo, calles, plazas, urbanismo en general y sus afueras solo eran un conjunto de escombreras de las minas que rodeaban este lugar. El relato de como aquellos ciudadanos de Lvov seguían tratándose como si continuasen ejerciendo sus antiguas actividades es una de las sorpresas que  esconde la lectura de la  historia. Nos cuenta como paseaban por las calles de su nueva ciudad pero en su fuero interno veían aquellas que habían sido obligados a dejar. Será algo que se vaya perdiendo según las personas que así  lo sienten  vayan desapareciendo por el orden natural de la vida, pero en el interín seguirán viviendo una enteléquia que les ayudara a soportar su existencia real.

Nuestro autor no está en esta circunstancia, solo tenía cuatro meses cuando abandonó Lvov. Pero su entorno influirá en su forma de ver las cosas. Al tiempo él verá la ciudad en la que vive de forma distinta, tal como es, con sus aciertos y errores, sus zonas bella y feas. Igualmente se relacionará con su gente y poco a poco sacará sus propias conclusiones. Y son estas las que le llevan a escribir el texto que tenemos entre manos.

Nos encontramos en una Polonia gobernada por una dictadura, una dictadura comunista. Una forma de vida que todo lo regula, que no deja espacio a la disidencia ni a la creatividad si esta no está previamente autorizada. En ese sentido  todas las dictaduras son similares, sean de izquierdas o de derechas. El Estado es el alma global, es quien dicta la conducta de la gente y salirse del guión establecido está no solo prohibido, también castigado y en ocasiones muy duramente; carcel e incluso pena de muerte.

Leyendo este libro he pensado en las personas de mi generación, los que hemos nacido en la decada de los años 40 en esta España nuestra. Como le pasó al autor solo conocimos una forma de gobierno y sociedad durante treinta y cinco años. Nuestra evolución no puedo haber dejado fuera esta circunstancia y muchas de las reflexiones que en el libro se exponen no nos son ajenas.

Nos cuenta como fue su infancia, la importancia de la religión en la vida de la comunidad, religión que el régimen permitía y estoy seguro, fomentaba. Era una manera más de tener dominados los impulsos colectivos. Él mismo se hizo monaguillo si bien apunta –Los monaguillos eran nihilistas. Les importaba un bledo la fe y la metafísica, no les interesaba ni Jesucristo ni Judas. Lo único que contaba era el manejo diestro del pebetero y de la batería de campanillas, la ejecución impecable de la coreografía y la capacidad de adoptar un semblante serio y recogido en cuanto el séquito encabezado por el cura abandonase la jubilosa sacristía-. Igualmente comenta como fue su estancia en la escuela, los discos de música clasica, de su afición por el jazz, de su despertar creativo, –poco a poco empecé a darme cuenta del precio que hay que pagar por los breves momentos de iluminación: duda, tinieblas y desespero-. De su afición por el fútbol. De las cosas que van sucediendo y que configuraron su personalidad.

En Archivos abiertos,  narra sus  reflexiones una vez caido el muro de Berlín y superadas también las dictaduras basadas en la filosofía marxista. Nos cuenta cosas verdaderamente increibles. Aquellos que colaboraron de manera directa en el mantenimiento de aquel régimen resulta que en muchas ocasiones justifican esta colaboración  como una manera de perservar su entorno, similar a lo que un artista hace para inmortalizarlo; era una manera de evitar que los inconformes destruyesen aquello que era en sí mismo bello, aquella idea dictatorial que gobernaba de forma tan extraordinaria la vida colectiva. No solo no muestran arrepentimiento por esta manera de hacer, se autojustifican y quieren hacernos ver que su labor fue fundamental en la conservación de lo que en el mundo es realmente importante.

Por lo que cuenta él mismo sufrió en su carne la represión. Liberado abandona su nación y da conferencias y clases magistrales en otros lugares, París es uno de ellos. Relata sus experiencias en este tipo de actos. La extrañeza que le produce ser él el centro de atención.

En un momento dado y sobre lo que muchos sugieren que es que escriba sus memorias, reflexiona sobre ello y llega a la conclusión que en muchos casos esto no es posible. No es posible dado que habría que contar hechos deleznables a los que nos vemos obligados para lograr sobrevivir en un ambiente opresor y mísero. No no es factible relatar mendacidades,  actos crueles e ignominiosos que hemos tenido que comerter para poder llegar a este momento.

Su lectura nos va descubriendo un mundo interior extraordinario. Es un libro para leer y releer, eso que hacerlo no es sencillo ya que requiere una constante atención y no saltarnos una sola línea. Su prosa es cuidada y rica y no deja indiferente en momento alguno.

Adam Zagajewski nació en Lwów, actualmente en Ucrania, el 21 de Junio de 1945. Es poeta, novelista y ensayista polaco. Es un miembro conocido de la Generación del 68 en su país y uno de los más famosos poetas contemporáneos del mismo.

Su familia fue expulsada por los ucranianos y se intaló en 1946 en Gliwice (Silesia), donde hizo sus estudios secundarios.

Se escribió después en la Universidad Jaguelónica de Cracovia, donde llevó a cabo estudios superiores de psicología y de filosofía. Más tarde enseñó filosofía en la Universidad de Ciencia y Tecnología. Es entonces cuando se liga al movimiento poético de la Nowa fala (Nueva ola) en la ciudad y perteneció a su grupo literario polaco Teraz (Ahora) dando a conocer sus primero poemas.

Además de su actividad poética difundía sus ideas en la revista clandestina Zapis, uno de los principales medios de la oposición democrática polaca. Esta Generación del 68 tenía como objetivo “alzarse contra las falsificaciones de la realidad y la apropiación del lenguaje por parte de la ideología y la propaganda comunista”. Crea varias revista y ejece como traductor.

Difundida la Carta de los 59 en 1975 tras los acuerdos de Helsinki, se unio en 1976 al Comité de Defensa de los obreros y las autoridades comunistas prohibieron la publicación de sus obras. Marchó entonces a enseñar en la Universidad de Houston. (EEUU).

Desde 1982 se estableció en París, según él más por motivos sentimentales que políticos. Residió un Berlín y en los Estados Unidos. Regresó a Carcovia en 2002 junto a su mujer, Maja Wodecka. Todos los años enseña como profesor invitado en la Universidad de Chicago.

Resulta injusto hablar de Zagajewski solo como un poeta político contrario al régimen dictatorial y, por ello, ideológicamente atractivo para un territorio democrático. Su escritura es de calidad reconocida; y aunque participara en movimientos a favor de las libertades en su país, él mismo dejó claro en el exilio que su personalidad era más bien la de un disidente de los disidentes y que había descubierto que ” la poesía está en otra parte, más allá de las inmediatas luchas partidistas, e incluso más allá de la rebelión -incluso la más justificada- contra la tiranía”. Ahora bien, la posición decidida por la libertad y la búsqueda de la belleza que el poeta polaco ha mantenido encuentra un testimonio fiel en sus textos y poemas, de gran hondura humana y fina sensibilidad estética.

Ha sido traducido a diversos idiomas y tiene en su haber importantes premios. Entre ellos el Princesa de Asturias de las Letras, otorgado en este año 2017. Con este motivo declaró en El Mundo que hay una cultura común europea: “Vengo a España y nada me parece ajeno”. Sobre sus primeras lecturas de autores españoles señaló “una versión del Quijote para niños. Después dediqué mucho tiempo a los libros sobre la Guerra Civil. Y a Antonio Machado, mi preferido”

 

LAS HIJAS DE HANNA

Los pecados de los padres repercuten en los hijos hasta la tercera y cuarta generación. Esto tuvimos que aprenderlo nosotros, los que íbamos al colegio cuando todavía se estudiaba allí la Biblia.

Tengo que confesar que me costó entrar en la trama de la novela.  Quizás debido a como la historia está estructurada. Al final lo conseguí y he de reconocer que en ese momento no solo valoré el mérito de la autora en la escritura de esta historia, también que el argumento de la misma es probable que afecte a muchos de nosotros, gente criada en una época que de alguna manera rompió con su pasado, con sus origenes. Gente urbanita que desconoce como eran y vivían sus antepasados; agricultores, campesinos, pescadores, que un día emigraron de sus lares para instalarse en arrabales de ciudades en desarrollo, que tuvieron que abandonar constumbres ancestrasles y acomodarse a nuevas formas de vida y relación que poco o nada tenían que ver con sus personales historias.

Anna, un buen día, en una fría habitación de hospital, junto a su moribunda madre, descubre de pronto lo poco que conoce de ella. De quien fue antes de su maternidad, de quienes fueron su ancestros más próximos. Es el momento en que decide averiguar como llegó hasta donde ahora está, esas lagunas que nadie se preocupó de llenar o que ellas misma despreció saber en aras a ese despectivo modo de entender las historias familiares como manías o cuentos de viejos y nostalgias venidas a nada. Pero sí, antes de ella hubo otras mujeres muy próximas que hicieron posible su existencia, Hanna y Johanna, su abuela y su madre. Las circunstancias por las que pasaron  influyeron en su actual momento y dejaron marca en su personalidad.   Perder ese conocimiento es perder parte de su ser, perder aquello que puede hacer que comprendamos como somos, como actuamos y porque esto o aquello nos parece mejor o peor. Perder  algo que ha influido de alguna manera en nuestro actual Yo.

Y emprendemos un viaje en el tiempo que nos lleva a los años finales del siglo XIX. A una Suecia que dominaba de alguna forma a la actual Noruega. Nos descubre como era por aquellas fechas la vida en ese reino, de forma concreta la vida campesina. Descubrimos que no era una vida fácil; para nada. Al revés, era complicada, pobre. La gente normal pasaba hambre, los niños morían de enfermedades motivadas por la miseria, había violencia, física y de clase.

Descubrimos a Hanna, la abuela; su violación y su condición de madre soltera, el estigma que tal situación conlleva; era una puta. Como sale de este oprobio  mediante su boda con un hombre mayor que ella que no tiene en cuenta ese sambenito y sí su valía como mujer y ama de casa. Pero no es fácil. Hay violencia doméstica. Ella, Hanna, sabrá superponerse a todo esto y vivirá para ver como su hija Johanna emprende un nuevo camino, lejos ya de una existencia campesina, en una ciudad, casada y de algún modo respetada. Como tendrá una hija que es la que indaga todo lo que se cuenta, Anna.

Durante todo ese tiempo se habla de la evolución del estado sueco, su separación de Noruega, es peligro de guerra entre ambas naciones. La properidad de una y el lento despegar de la otra. Como la primera y segunda guerra mundial influyen en la evolución de estas sociedades. No, no fue un camino de rosas, hambrunas, enfermedades, emigración, son parte importante en la historia que se cuenta y que nos pone de relieve que nada surge de manera expontanea. La prosperidad de esos dos pueblos no estuvo exenta de peligros y si lo lograron fue a base de compromiso y soliraridad.

Es una historia de mujeres. ¡Y que mujeres!, Hanna, Johanna y Anna. Tres generaciones de mujeres escandinavas, cada una esclava de la época que les toca vivir, cada una tan diferente a la anterior y a la siguiente. Ellas supieron acomodarse y luchar en su época para dejar algo nuevo a su descendencia y de verdad lo consiguieron.

Está bien escrita y pese a lo que al principio menciono sobre la manera de estructurar la historia y que en ocasiones parece no engancharnos, al final encontramos la narración muy coherente y el regusto que deja es agradable.

Marianne Fredriksson fue una de las más conocidas y traducidas escritoras suecas. Nació en 1927 en Gotemburdo y murió en 2007.  También fue periodista, publicando sus artículos en varios de los medios más importantes de su país.

Su novela más conocida es la que tenemos entre manos. Fue publicada en 1997 y traducida a más de cuarenta idiomas, aunque escribió otras doce obras más, inclyendo ficcón y ensayos. Ha vendido más de diecisiete millones de copias de sus libros en todo el mundo.