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84, Charing Cross Road

Primeiro, hai que diferenciar entre o que sería literatura epistolar -algo con vontade literaria, un único autor que asume dous papeis, unha ficción ou unha realidade ficcionada- e logo o conxunto de cartas con valor literario.

Despois, se a este valor literario se lle engade o valor bibliófilo, ese retrato da paixón polos libros, pola súa beleza, o afán de posuilos, de disfrutar do seu interior tanto como da súa apariencia…Engadimos, ademais, o compoñente histórico, ou como entre as liñas da correspondencia axuntada se pode ver ao trasluz unha época, unha sucesión de esceas vitais, de seres latexantes, que están a vivir en directo un momento e un lugar…

Xuntándoo todo temos o valor específico e crucial dunha obra como 84, Charing Cross Road.

O nome desta rúa de Londres lévanos a un punto determinado, as librarías ateigadas de volumes novos e de vello, de preciosas edicións rescatadas de riquísimas bibliotecas esfareladas pola cobiza, pola ignorancia ou pola morte e, de como o amor polos libros da autora, Helene Hanff (Filadelfia, 1916) é o punto de partida para este libro tan especial.

Desexosa de conquerir novas lecturas, Helenne Hanff ponse en contacto cos libreiros de Marks & Co, a libraría situada no número 84 da Rúa Charing Cross. Frank Doel, o empregada que se encargará de servirlle con pulcritude cada un dos seus pedidos, Frank Doel, será o seu compañeiro neste entrecruzamento epistolar no que trasluce a obsesión polos libros, por escribir, por posuir a esencia das máis diferentes obras literarias e, ao mesmo tempo, a correspondencia humana na que aboia a necesidade, a separación de dous mundos en postguerra.

As voces que van xurdindo como un corifeo arredor das figuras de Helene e Frank dan relevo e veracidade á historia, polo que se humaniza até o extremo de estenderse no tempo durante 20 anos de axuda, de comprensión mutua de dous mundos afastados máis que físicamente, no que a contención do tratamento mercantil das primeiras cartas dá paso á amizade e a familiaridade adquirida a base do humor beningno e a solidaridade de Hanff, así como a profesionalidade e o gusto polos libros da Doel.

Un libro para disfrutar se sabemos ler entre liñas, ir máis aló do texto e preguntármonos o que hai detrás de cada personaxe, deixando de sentírmonos como miróns para sentirnos espectadores dunha partida de xadrez en moitas ocasións, dun pulso intelectual noutras e dun diálogo esperanzador, humano, sempre.

Isabel Coixet levou ao teatro a historia de Helene e Frank, mentres que no cine os seus papeis foron interpretados por Anne Bancroft e Anthony Hopkins.

84, Charing Cross Road de Helene Hanff

En el club de lectura de Os Rosales, Café con libros, comenzamos el curso con la deliciosa novela “84, Charing Cross Road”.

La obra

“84, Charing Cross Road” no es exactamente una novela, sino una colección de cartas de la propia autora. Un canto a la amistad y al amor por los libros, una reivindicación del trabajo del librero, una constatación de las penurias económicas de la Inglaterra de la posguerra y del poder emergente de Estados Unidos.

En octubre de 1949, Helene Hanff, una joven escritora desconocida, envía una carta desde Nueva York a Marks & Co., la librería situada en el 84 de Charing Cross Road, en Londres. Apasionada, maniática, extravagante y muchas veces sin un duro, la señorita Hanff le reclama al librero Frank Doel volúmenes poco menos que imposibles de encontrar que apaciguarán su insaciable sed de descubrimientos.

Veinte años más tarde (mantuvieron correspondencia entre los años 1949 y 1969), continúan escribiéndose, y la familiaridad se ha convertido en una intimidad casi amorosa. Esta correspondencia excéntrica y llena de encanto es una pequeña joya que evoca, con infinita delicadeza, el lugar que ocupan en nuestra vida los libros… y las librerías. 84, Charing Cross Road pasó casi inadvertido en el momento de su publicación, pero desde la década de los setenta se ha convertido en un verdadero libro de culto a ambos lados del Atlántico.

La autora

Tiene mucho sentido que conozcamos la biografía completa de la autora porque, en este caso, es la principal protagonista de la novela, junto con los empleados de la librería Marks & Co.

Helene Hanff nació en el año 1916 en Philadelphia, USA. Sus padres eran pobres, pero a la vez unos entusiastas del teatro. Helene supo desde muy pronto que quería ser autora de obras teatrales. Tuvo que abandonar sus estudios durante la Gran Depresión por falta de medios económicos. Decidió seguir los estudios por su cuenta y buscó en bibliotecas una guía fiable sobre literatura. Así se topó con una serie de libros escritos por el famoso académico inglés Arthur Quiller-Couch, que le proporcionaron una larga lista de lecturas recomendadas. A finales de los años treinta se fue a vivir a Manhattan, Nueva York, después de haber obtenido una beca del Gremio de Teatro para un seminario sobre escritura dramática. Allí consiguió trabajo en la oficina de prensa del gremio, donde trabajó durante varios años. Al abandonar el gremio se puso a escribir resúmenes de obras teatrales y novelas para “Paramount Pictures”, mientras trabajaba en sus propias obras y seguía coleccionando libros del listado de Quiller-Couch.

En 1949 Helene descubrió un anuncio en el “New York Times” de una librería llamada Marks&CO, especializada en libros antiguos y situada en Charing Cross Road, Londres. Decidió dirigirse a ellos preguntando por una selección de libros descatalogados que no había podido encontrar en Nueva York. Poco tiempo después recibió una respuesta de Frank P. Doel, empleado de la librería, informándola de que tenían varios libros de su listado en existencia y que habían hecho un pedido de los demás. Pronto empezaría una relación epistolar fluida. Al enterarse por unos vecinos ingleses que Inglaterra aún estaba viviendo inmersa en una economía de racionamiento a causa de la post-guerra, Helene empezó a enviar paquetes de comida para los empleados de Marks&CO.

En los años cincuenta, Helene empezó a escribir guiones para la televisión basados en muchos de los libros adquiridos a Marks&CO. La serie más popular sería “Las Aventuras de Ellery Queen”, además de crear unas adaptaciones históricas para la televisión infantil, pero ser una escritora “freelance” no era un negocio muy lucrativo y Helene se encontró muy a menudo viviendo de la mano a la boca.

A finales de los sesenta, la carrera de Helene se encontraba en uno de sus momentos más bajos. Viviendo en la pobreza, su relación epistolar con la librería inglesa fue decreciendo paulatinamente. Decidió abrir la caja donde guardaba toda la correspondencia acumulada durante veinte años con la librería y decidió reproducirla en un libro. Este se publicaría en 1970 bajo el título 84 Charing Cross Road. Aunque las ventas fueran modestas en un principio, el boca a boca funcionó y creó lentamente una gran multitud de admiradores, porque el libro realmente llegaba al alma de los lectores. Gracias a esto, Helene fue capaz de viajar por fin a Inglaterra y conocer la ya vacía (pero aún en pie) librería.

Mientras tanto, en los años setenta, 84 Charing Cross Road se convirtió en un gran éxito teatral en el West End de Londres, en un cierto fracaso teatral en el off-Broadway de Nueva York y en una película encantadora protagonizada por Anne Bancroft como Helene y Anthony Hopkins como Frank Doel (“La carta final” en España).

A pesar de haber conseguido la fama y ser adorada por miles de lectores, Helene nunca llegó a ser una mujer rica. Durante los últimos años de su vida sobrevivió gracias a los derechos de sus obras. Helene Hanff murió en 1997 a la edad de ochenta años.

Nova York. Un bibliotecario polo mundo. Capítulo 2

Boeing 787Dreamliner

Que si, que si, que se chamaba Julio Iglesias!

Por fin chega o día!! Despegamos para dar a volta ao mundo!! Nun flamante Boeing 787 voamos cara a Nova York cunha, non imos negalo, certa inquietude ante o que se supón imos atopar no control de entrada no JFK (o aeroporto principal da NYC). Tantas historias de persoas confundidas con terroristas, de programas de Control de Aduanas onde parece que nin Deus se salva de que o leven a un cuarto apartado para facerlle interrogatorios, de revisións de maletas onde analizan microscopicamente a túa roupa interior por se tiveches contacto con droga… Así vou eu no avión, mentres volvo reler o utilísimo libro de Javier Reverte, New York, New York. En serio, non viaxedes alí sen ler antes este libro. Ah, por certo, o avión de Air Europa leva como nome Julio Iglesias: Vuela amigo, vuela alto, no seas gaviota en el mar… Aaaiiiii…

Aeroporto JFK

Aeroporto JFK, co Skyline de Nova York ao fondo

E aí está, aí está, o temíbel JFK!! Son as 5.24 pm (hai que afacerse ao modo de sinalar as horas nestas terras). As rodas do avión tocan terra. O traslado ata a terminal faise en autobús. As mans xa empezan a suar. Os ollos pendentes de mil e un carteis e voces das “agradábeis” funcionarias que nos reciben. Eu, disimulando, como se levara anos entrando neses aeroporto, con cara digna, dirixíndome a onde ía a maioría. E chega o momento da témera presenza do policía que escruta o meu rostro, mira o pasaporte, grava as miñas pegadas dixitais, fai unhas cantas preguntas: onde se aloxará, cantos días estará e –a pregunta que me perseguirá ao longo desta viaxe– estivo en China nas últimas semanas? E listo, paso para recoller a miña maleta e cruzo a porta de saída sen que sequera se fixen en min. Son as 6 pm e xa estou fóra. Trinta e seis minutos desde que o avión tocou terra! Tanta historia para isto??? Que decepción.

Vista de Nova York desde o hotel Hilton

As miñas vistas desde o piso 40 do hotel Hilton

A partir de aquí comeza a miña aventura neoiorquina. Pouco máis de tres días percorrendo a Gran Mazá. Dou fe de que é grande. Non vai comigo (cando non é necesario) usar taxis, trens, metros nin autobuses, pero confeso que menosprecei o seu tamaño. Non o creredes, pero nos tres días camiñei 63 km. Vistes por que vos avisara no capítulo anterior de que prepararades as zapatillas? O primeiro día, logo de 32 km, os pés reclaman regreso urxente ao hotel. Tampouco é de estrañar, vendo as vistas que teño desde o meu cuarto, un piso 40 xusto fronte ao Memorial 11S, onde antes estaban as Torres Xemelgas. Dan ganas de quedar alí todo o día e toda a noite, pero non é plan.

Hospital Bellevue

Rondando a nova tempada da serie “New Amsterdam”

Tres días en Nova York dan para namorar da cidade e pouco máis. Lugares que che resultan familiares a forza de velos en películas, reportaxes, noticias e fotos. Eu aproveito para visitar o hospital onde se rodou unha das miñas series favoritas do pasado ano, New Amsterdam. O centro hospitalario Bellevue non é un hospital calquera. Ten a súa historia. É o hospital público máis antigo dos Estados Unidos, fundado en 1736. Así que os meus primeiros pasos van para alí. E mira que sorte, que chego xusto cando están rodando a nova tempada de serie. Pero son eu o único famoso alí. O resto son figurantes. Que lle imos facer.

Carina e Jorge Castro

Encontro galaico-arxentino co Empire State de fondo

E de súpeto, un whatsapp!! Unha vella amiga miña (vella pola antigüidade da amizade, non pola idade da aludida), Carina, da Arxentina, está en Nova York pasando tamén uns días. A última vez que nos vimos foi en Bos Aires o pasado ano. Así que veña, quedamos para xantar. E como quen coñece a cidade de toda a vida, fixamos o famoso Flatiron como punto de encontro. Total, só está a 2 km do hospital. Que pequeno é o mundo… Unha galego-arxentina e un galego-coruñés reunidos en Nova York! Este encontro foi máis fácil que atopar logo un sitio onde xantar ao noso modo: con calma, con tempo para relaxarnos, con prezo asumíbel e fuxindo da fast-food. Porque comer en Nova York non é como comer aquí, a non ser que teñas un presuposto de certo nivel. Acabamos caendo nun oriental máis ou menos aceptábel.

McSorley's

O pub máis antigo de Nova York!

McSorley's pub

As cervexas de dúas en dúas, para que andar con parvadas!

Non vou contar aquí todo o que ten que ver Nova York, porque moitos e moitas de vós xa teredes estado por alá. Non achega nada se me poño a falar de Wall Street, do skyline, de Central Park, de Times Square, a ponte de Broadway ou a Quinta Avenida. Visitei todo, claro que si, pero boto man do libro que vos comentei antes de Javier Reverte. E seguindo os seus consellos, non podía perder unha visita a un negocio dos nosos irmáns irlandeses. O pub máis antigo de Nova York: McSorley’s, aberto en 1854. Non o podedes perder: piso cheo de serraduras, paredes cubertas de recordos e de proclamas á independencia irlandesa… Foi o lugar elixido por Scorsese para facer o casting da súa película Gangs of New York. Outro lugar cinematográfico! Pido unha cervexa (tes para elixir: light ou dark). Pero a cousa non vai así aquí: as xerras servénse de dúas en dúas, nunca unha soa. Así que aquí me tedes con dúas dark fronte a min, apostado na barra cal vaqueiro no oeste, ollando para o persoal do pub, comezando polo vello camareiro, falangueiro e pícaro, que parece coñecer a toda a clientela a xulgar por como se comunica con todos a berros desde dentro da barra. Consumidas as dúas xerras considero conveniente probar a modalidade light, así que pido two beers, o que provoca a mofa do vello cantineiro a conta da miña pronunciación: two beers/too beers. O caso é que me entende e aí teño as miñas terceira e cuarta birras… Pensaredes no sufrimento do peto dun pobre turista en Nova York. Pois o prezo é outro motivo de asombro neste establecemento: dúas cervexas só custan 6 dólares. Non paga a pena a visita? Se teño que escoller entre a Estatua da Liberdade e o McSorley’s, non teño dúbidas.

Cabina do Concorde

Eu na cabina do mítico Concorde

Ao que non podo renunciar –chamádeme tolo– é a coñecer un Concorde de British Airways, o mítico avión comercial de pasaxeiros que desde 1973 e ata o 2003 cruzaba o Atlántico desde Londres en 3 horas e media. No Intrepid Sea, Air & Space Museum teño a oportunidade dunha visita guiada ao seu interior e unha explicación de 20 minutos para min e unha parella máis. Un privilexio para un chaladiño da aviación comercial como son eu. A que luzo ben na súa cabina? Por certo, ademais da entrada deixei un donativo de 2 dólares ao museo e ao regresar á casa atopo unha carta agradecéndome ese donativo. Os selos desa carta costaron 1.80…

The Hispanic Society of America

The Hispanic Society of America

Diredes agora, un bibliotecario non vai visitar unha biblioteca? A ver, obrigatorio non é, e 3 días tampouco dan para tanto, pero si que visito The Hispanic Society of America, un museo e biblioteca de investigación para o estudo das artes e cultura de España. Pero se por algo me interesaba é porque esta institución foi a que fixo posíbel as viaxes de Ruth Matilda Anderson a Galiza, onde tomou case 8000 fotografías percorrendo toda a nosa xeografía, nos anos 20 do pasado século. Afundación de Abanca publicou hai tempo un libro onde recollía algunhas: Fotografías de Ruth Matilda Anderson en Galicia. Unha mirada de antano. Pero estando alí, na sede desta institución, levei outra sorpresa: era posíbel comprar un exemplar de Pontevedra and La Coruña. Gallegan Provinces of Spain de Ruth Matilda, onde publica as súas fotos e o diario da súa viaxe por Galiza. Non era un exemplar actual, reeditado, senón a edición orixinal, de 1939!!! Unha reliquia por só 30 dólares!!!

E aquí remata a miña crónica neoiorquina. O resto, o que non conto, tédelo en calquera guía. Ah, esquecía recomendarvos outro libro para coñecer esta urbe: Nueva York, de Edward Rutherfurd, un percorrido polos seus 400 anos de historia e que vos axudará a comprender mellor esta sorprendente cidade. Tanto este libro, como o de Javier Reverte ou o de Ruth Matilda Anderson (o da Afundación) tédelos nas bibliotecas municipais.

E para ilustrar este capítulo, unha galería con algúns dos momentos “estelares” que vos acabo de contar. Dentro de dous días o seguinte capítulo: Australia!!

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Sesión especial Día del Libro

El pasado martes con motivo de la celebración del Día del libro  tuvimos una sesión especial dirigida por Lola Pereira.

No era la primera vez que nos visitaba. Fue uno de nuestros  Libros vivintes, iniciativa que se desarrolla en la Biblioteca con el objetivo de  dar a conocer al alumnado de los  centros de secundaria del entorno  las experiencias vitales de sus vecinos. Esta es su historia: Pobos contados

Lola Pereira compartió con nosotros  una sesión de su club de lectura “Círculo de mujeres que corren con lobos” que coordina en Costa Rica.  Es un club de lectura dedicado al libro Mujeres que corren con lobos de Clarissa Pinkola Estés que  analiza cuentos de tradición oral recogidos por todo el mundo por la autora.

Mujeres que corren con lobos / Clarissa Pinkola

Mujeres que corren con lobos / Clarissa Pinkola

En palabras de Clarissa Pinkola:

 “A través del análisis de los cuentos encontraremos el mito o el cuento que contiene las instrucciones que necesitamos para nuestro desarrollo psicológico. Porque los cuentos son una medicina extraordinaria, tienen los elementos necesarios para recuperar cualquier pulsión perdida y están repletos de instrucciones que nos guían en medio de las complejidades de la vida. Cada una de nosotras encontrará el cuento preciso, el que guarda la llave que abre el entendimiento de su existencia.”

En esta ocasión analizamos el capítulo: La caza: cuando el corazón es un cazador solitario, que incluye el cuento de La mujer esqueleto, que aborda principalmente el tema del amor.

Lola nos contagió su amor a los cuentos. Para ella  las obras literarias de cualquier tipo, son de los autores hasta el momento en que las muestran a los demás. A partir de ahí son de los que las leen, y su interpretación es la que vale…  Y así fue, surgieron muchas y muy diferentes interpretaciones del cuento, las compartimos, debatimos y disfrutamos de bocados exquisitos tal y como ella hace en su club de lectura en Costa Rica

¡Muchas gracias a Lola por unirse en un día de celebración a nuestro club! ¡Fue un placer!

“El que no cree en los cuentos, nunca será tocado por su magia…”    Lola Pereira

Y aprovechamos además la ocasión para mostraros el dossier del libro que leímos en la sesión anterior, un libro que ya estuvo presente en  otros clubs de las Bibliotecas Municipales de Coruña:  84 Charing Cross Road, de Helene Hanff
Portada 84 Charing-page-001

Nocilla Dream de Agustín Fernández Mallo

En enero de 2014, Agustín Fernández Mallo participará en el ciclo Libros en directo, donde, además de hablar de la edición de su Proyecto Nocilla, recopilación de Nocilla dream, Nocilla Experience y Nocilla Lab en un solo tomo, presentará su nueva novela, también publicada por la editorial Alfaguara.

Y en el club de lectura Café con libros de los lunes nos hemos lanzado a la lectura de Nocilla dream. Se ha tratado de una lectura muy diferente, nada fácil, pero que nos ha dado juego para comentar y comentar. En la tertulia han surgido muchos interrogantes para plantear al autor en un próximo encuentro.

La obra

portada-proyecto-nocilla (1)Más que una novela, Nocilla Dream es el principio de muchas novelas hábilmente ensambladas con material documental y propio en una sólida e inesperada docuficción, que opta por la descripción directa de acontecimientos mínimos y le debe mucho a proyectos vanguardistas como el de París de Walter Benjamín (donde seguramente, ya en los años treinta, se inventa el zapping literario). En Nocilla dream, una de las apuestas narrativas más arriesgadas de los útimos años, proliferan las referencias al cine independiente norteamericano, a la historia del collage, al arte conceptual, a la arquitectura pragmática, a la evolución de los PCs y a la decadencia de la novela.

Agustín Fernández Mallo se fija en los outsiders del siglo XXI y sobre todo en la misteriosa conexión entre algunas vidas alternativas y globalizadas que transitan por escenarios de Serie B.

El autor

Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967) es licenciado en Ciencias Físicas. En el año 2000 acuña el término Poesía Pospoética —conexiones entre la literatura y las ciencias—, que ha quedado reflejado en los poemarios Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus (2001, reedición 2012), Creta lateral travelling (2004, premio Café Món), Joan Fontaine odisea (2005), Carne de píxel (2008, premio Ciudad de Burgos de Poesía), y Antibiótico (2012). Su libro, Postpoesía, hacia un nuevo paradigma, ha sido finalista del Premio Anagrama de Ensayo 2009.

En el 2006 pone en marcha el Proyecto Nocilla, y publica su primera novela, Nocilla Dream, que fue seleccionada por la revista Quimera como la mejor novela del año, por El Cultural de El Mundo como una de las diez mejores, y en 2009 fue elegida por la crítica de Quimera como la cuarta novela, en español, más importante de la década. A ésta le siguieron Nocilla Experience (2008, elegida mejor libro del año por Miradas 2, TVE, y Premio Pop-Eye 2009 a la mejor novela del año, incluido en los Premios de La Música y La Creación Independiente) y Nocilla Lab (2009), elegida por la crítica del suplemento cultural Babelia como la tercera mejor novela en español de 2009. Nocilla Experience es además adaptada al cómic por Pere Joan. En 2011 publica El hacedor (de Borges), Remake. No sin polémica 

Ha sido traducido a varios idiomas. Mantiene, junto con Eloy Fernández Porta, el dúo de spoken word: “Afterpop Fernández & Fernández” (música, vídeo y textos). Con Juan Feliu, tiene el grupo, Frida Laponia.

Y una vez experimentado la lectura de una literatura bastante vanguardista de la mano de Fernández Mallo, saltamos a la deliciosa lectura de 84, Charing Cross Road de Helene Hanff. Os invitamos a leer las entradas en el blog que ya hemos publicado anteriormente sobre este libro y os esperamos el próximo lunes 9 de diciembre para comentarlo en nuestro rinconcito de Café con libros!

Noventa y dos días

Sobre su afición  a viajar, el autor nos dice: “en mi caso, y en el de muchos mejores que yo, existe una fascinación por los territorios lejanos y bárbaros, y particularmente por las zonas fronterizas en las que entran en conflicto culturas y  niveles de desarrollo, donde las ideas, arrancadas de raíz de sus tradiciones, adoptan otra forma al ser trasplantadas”.

Personalmente me gustan los libros que narran viajes, bien novelas, “El correo del Zar” por ejemplo; bien narraciones que describen las impresiones que el viajero experimenta y transmite. Me viene a la memoria los libros de Kapuscinski, alguno de ellos leído en el club – El imperio – al que he considerado como un maestro en el arte de narrar y describir sus impresiones. De antiguo estos libros han sido una fuente de conocimientos y datos culturales e históricos como Homero y otros dejaron patente desde el principio de la Historia, sin olvidar las enseñanzas que transmiten los libros sagrados de las diferentes religiones que también cuentan viajes y las dificultades pasadas por los pueblos elegidos.

Evelyn Waugh es uno de esos escritores rendidos a la magia de contar lo que ve. Sin que le  desanimen las dificultades  que sabe va a pasar, dos años después de su viaje a África para asistir a la coronación del Emperador de Etiopía, Haile Selassie, se embarca en un periplo de noventa y dos días por la Guayana Británica y las tierras de Brasil limítrofes con ella.

Estamos en 1932, en un territorio escasamente explorado, sin apenas estructuras de comunicaciones.  Este es el escenario escogido para viajar y contar las penalidades y sorpresas que todo tour proporciona. Medios de transporte rudimentarios o inexistentes, montañas y ríos caudalosos y peligrosos, contacto con indígenas con los que el entendimiento siempre es difícil, desconfiados, con los que negociar cualquier cosa, desde la compra de alimentos a conseguir porteadores es una labor compleja y tediosa. A todo esto se añade las “bondades” del clima con sus bandadas de mosquitos, garrapatas y bichos de distinto pelaje y tamaño,  que hay que sufrir  lo más  estoicamente posible.

Se encontrará no solo con los  indígenas  propios del territorio, también con negros traídos de la lejana África como mano de obra esclava, con mestizos y con hombres blancos, misioneros generalmente, que intentan llevar la palabra de Dios y dar otros medios de vida que mejoren la calidad de esta, algunos realmente disparatados como la pretensión de la Compañía, como llama a la Orden Benedictina,de llevar el progreso a esa región mediante la instalación de una fábrica de hielo en plena selva, hazaña que no se puede decir que tuviese éxito.

Esta mezcolanza de personas y razas pululando en el territorio es otra fuente de problemas, dado el distinto sentir y pensar de sus componentes, unos sintiéndose propietarios del suelo que pisan, otros sabiendo su condición de esclavos, los mestizos no siendo de nadie y los blancos considerándose dueños de todo, incluso de imponer su modo de vida y pensamiento.

Todo queda a un albur y  a un destino imprevisto. Siempre hay que tener un plan B ya que con frecuencia lo organizado no puede llevarse a cabo, bien por razones de geografía bien por imponderables humanos no previstos. Estos inconvenientes incrementan el concepto de aventura que se supone a cualquier viaje por territorios no bien conocidos.

La descripción aunque aclaratoria de como eran las cosas en esas latitudes, no cansa. No abusa al contarnos como era la cultura de esos indios amazónicos o de los conflictos territoriales que siempre ha habido en esa zona entre los países que la tienen como límites, Brasil y Venezuela. Eso hace que la lectura sea amena y  a través de ella lleguemos a conocer como eran por entonces aquellos territorios, aún hoy entre los más inexplorados de América del Sur.

Evelyn Waugh nació en octubre de 1903 en Hillfield Road, Hampstead, Londres. Falleción el 10 de Abril de 1966 en Combe Florey en Somerset.

En 1928 contrajo matrimonio con Evelyn Gardener. Se divorcia de ella en 1930, año en que se convierte al catolicismo.

En 1937 contrae nuevo matrimonio, con Laura Herbert, con la que tiene tres hijos, dos mujeres, Teresa y Harriet y un varón Septimus.

Su espíritu viajero le llevó desde muy joven a moverse por el mundo adelante. Comienza con un crucero por el Mediterráneo en 1929, África por primera vez en 1930, en el 33 Sudamérica. Vuelve a Abisinia en 1935. Interviene en la segunda guerra mundial y en 1944 es destinado a Yugoslavia, regresando a Londres como civil en 1945. Dos años después viaja a Estados Unidos y Jamaica, volviendo a África en 1958.

Su estilo literario se caracteriza por unhumor negro y satírico en novelas como Un puñado de polvo, Decadencia y caída, entre otras. Sus viajes dan motivos para la publicación de libros como Labels, Remote People, Waugh in Abyssinia y el que tenemos con nosotros Noventa y dos días. Su obra más conocida a nivel mundial es Retorno a Brideshead (1945), que fue llevada con éxito a la pequeña pantalla por medio de una serie basada en su argumento.

En muchas de sus novelas se refleja la alta sociedad y aristocracias británica, que aunque es duramente satirizada, conserva un halo de atracción para el lector. Waugh  atacaba la ausencia de valores de la vida moderna y en especial de la sociedad londinense. En su país fue reconocido como uno de los grandes novelistas del siglo pasado, pero no fue hasta después de su muerte y en razón a la adaptación a la televisión de la obra comentada cuando esta apreciación fue reconocida por el resto del mundo occidental.

La tía Mame

Hay muchas maneras de contar la realidad cuando queremos hacer una crítica sobre ella o sobre una parte de ella, la forma en  como se comportan los que se denominan Alta Sociedad. Se puede hacer escribiendo pestes y diatribas contra ellos y su manera de ver y quemar su vida o bien se puede aplicar el humor y, sin dejar de ponerlos verdes, hacer que los que leen lo escrito pasen un rato agradable y divertido. La reflexión, si quieren hacerla, será después y seguro que tanto o más certera que si lo que nos cuentan es un drama. El cine ha hecho esto muchas veces, recuerdo de pasada Historias de Filadelfia o Desayuno con diamantes, entre otras muchas, claro. Precisamente Truman  Capote cuando publicó Breakfast at Tiffany’s en 1958 repetía que Holly Golithiy era una mezcla de Lolita y Auntie Mame, esta última el personaje que da nombre a la historia que vamos a comentar.

El texto fue editado en 1955 y tuvo un éxito inmediato. Su autor Patrick Dennis tuvo necesidad de presentar la obra a 20 editores; no es que hiciese 20 copias, es que los 19 primeros la rechazaron. La novela comenzaba así sus críticas sociales, 19 editores no olieron el bombón que les pusieron encima de su mesa y olímpicamente lo despreciaron.

Lo que nos cuenta se enmarca en el final de los años veinte con todo el crack económico cebándose en la sociedad americana del momento. La protagonista es por supuesto Tía Mame pero quien nos narra la historia, a la vez que interviene en  ella, es un niño huérfano cuyo padre,  hermano de la tal Mame, ha muerto jugando al golf víctima de un ataque al corazón – para que luego digan que es bueno jugar al golf para protegernos de dichos ataques-. Un año antes este señor había hecho testamento  dejando toda su fortuna a  su hijo, nombrando albacea a la Trust Company de Nueva York y como cuidadora del pequeño a su querida hermana Tía Mame. Pese a la nefasta situación económica general su fortuna está a salvo debido a sus cuidadas inversiones lo que garantiza que se cumpla el resto del testamento que no es otro que su hijo viva en un ambiente selecto y asista a buenos y escogidos centros educativos.

Tía Mame vive en esa burbuja snob de la high society neoyorkina. El crack hará estragos en su riqueza, pero no en el extraordinario espíritu luchador y optimista que ella tiene. Patrick no tendrá problema alguno y sus gastos están garantizados por la eficiente Trust Company, pero Mame se tendrá que apañar por sí misma y lo conseguirá.  Pese a esa circunstancia el ambiente que se refleja es el de esa burguesía acomodada del gran Manhattan y de los colegios caros y de gran categoría.

La obra viene dividida en 11 capítulos. A través de ellos asistimos divertidos a la vida y milagros de Tía Mame, desde la creación de  disparatados negocios que se van a la ruina casi antes de empezar a su deslumbrante estreno en el teatro o el rápido pase por el mundo de las letras, sin olvidar su no menos excéntrica boda con el sureño Bean. Todo contado con humor calculado para que conservemos siempre la sonrisa y lleguemos a la hilaridad en momentos puntuales.

Tía Mame es una señora elegante, estrafalaria, rica, culta, sensual, ingenua, caprichosa y sentimental. Toda una joya. Encantadora como tía o familiar lejano pero que de ser nuestra madre posiblemente echaríamos a correr. Como antes hemos dicho la novela es una crítica severa de esa sociedad representada por los ricos norteamericanos, compañeros universitarios, arribistas, pero también a algunas actitudes que pudiesen pasar por altruistas como cuando Tía Mame hace el ridículo cada vez que protege a escritores mediocres, madres solteras, pijos descarriados y huérfanos gamberros. Igualmente salen mal parados los trepas sin estilo ni educación. En fin, la novela no solo crítica lo fatuo, lo hace y mucho a la mala educación y al mal gusto.

Seguro que alguna de las escenas narradas no se nos borrarán de la memoria. El final nos deja un  buen sabor de boca. Por cierto, hay dos alusiones a España, la primera a El Quijote y la segunda a las prostitutas de Barcelona, lo que en sí ya es un dato curioso y cómico.

Mide la popularidad de la novela el que al año siguiente de su publicación fuese adaptada al teatro siendo todavía al día de hoy uno de los diez espectáculos de Broadway más vistos de la historia.También fue llevada a la gran pantalla en 1058. Interpretó al personaje Rosalind Russell y la dirigió Morton DaCosta.

Patrick Dennis, seudónimo de Edward Everett Tanner III, fue un escritor norteamericano. Nació en Evanston, Illinois, en mayo de 1921 y murió en Manhattan, Nueva York, en noviembre de 1976. Su padre lo apodó Pat en honor al boxeador irlandés Pat Sweeney del que era un admirador. Cuando Edward tuvo edad para decidir prefirió que le llamasen Pat y no por su verdadero nombre de pila.

Durante la segunda guerra mundial sirvió como conductor de ambulancias en el norte de África y en Oriente Medio.

En Diciembre de 1948 se casó con Louise Stickney con la que tuvo dos hijos.

Hemos de hacer constar que su vida fue muy controvertida. Pese a parecer un convencional padre de familia su  realidad era distinta. Era bisexual y en los últimos años de su vida fue un personaje muy conocido en el Greenwich Village’s gay.

Ademas de Tía Mame escribió una segunda entrega titulada La vuelta al mundo de la Tía Mamen y otros trabajos. En los años 70 sus historias pierden popularidad. Deja de escribir y se convierte en mayordomo, ocupación que según dice le gusta. Trabajó un tiempo para Ray Kroc, el fundador de McDonald’s. Estos trabajos los hacía bajo su verdadero nombre por lo que sus empleadores no sospechaban que aquel Tanner fuese realmente el celebre escritor Patrick Dennis.

Murió de cáncer de páncreas en Manhattan a la edad de 55 años.

Con la llegada del siglo XXI se produce un resurgimiento en el interés por sus libros. Se han vuelto a editar y algunas universidades estadounidenses, Yale y Boston, ha incluido cursos sobre su  obra.

Nace Café con libros, el club de lectura de la Biblioteca Os Rosales

El día 25 de octubre, fue la fecha escogida para comenzar esta aventura: el Club de lectura de la Biblioteca Os RosalesCafé con libros“. Donde compartiremos con otros amigos las reflexiones, los debates, los sentimientos y emociones que nos transmiten los libros, en un espacio con magia que hemos creado para ello.

Y qué mejor comienzo que dedicar este primer trimestre al mundo de los libros, la literatura y las librerías, hablando de las lecturas de nuestra niñez y juventud, animados tras escuchar, esta vez, el cuento “El oso que amaba los libros” de Dennis Haseley.

La primera novela escogida es una declaración de amor a los libros en toda regla! “84, Charing Cross Road” de Helene Hanff.

¡Bienvenidos!

O conto vermello. A Carapucha

Hoxe lemos algunhas das versións da Carapuchiña Vermella, se cadra un dos contos de fadas clásicos máis versionados de todos os tempos. Desde a versión de Charles Perrault, que xa mudaba elementos do conto oral facendo aparecer unha avoíña enferma e desaparecer -ou mellor, agochando sutilmente- as perversións eróticas do lobo que fai espirse á nena, até os nosos días, atopamos versións máis ou menos moralizantes, picantes, heróicas, con ou sen cazador, con ou sen avoa, mesmo atendendo a razóns e licantropía.

Desde Caperucita en Manhattan (Carmen Martín Gaite), até Na boca do lobo (de autores galegos como Manuel Darriba, Isidro Novo ou Quico Cadaval), o que non muda é a carapucha, a peza de tea vermella que viste ás veces a unha cativa inocente e outra a unha preadolescente arrichada, unha ensimesmada moza postmestrual ou toda unha lolita das de manual de seducción.

As nosas versións foron as de Roald Dahl en Contos en verso para nenos perversos (http://poemaseningles.blogspot.com/2006/01/rohald-dahl-little-red-riding-hood-and.html), o poema de tal título de Anne Sexton e a marabillosa e enigmática versión de Marilar Aleixandre.


Estando una mañana haciendo el bobo
le entró un hambre espantosa al Señor Lobo,
así que, para echarse algo a la muela,
se fue corriendo a casa de la Abuela.
“¿Puedo pasar, Señora?”, preguntó.
La pobre anciana, al verlo, se asustó
pensando: “¡Este me come de un bocado!”.

ROALD DAHL

Pero hai un cento máis, desde poemas a cancións, desde versións road-movie até anuncios de cosméticos e perfumes que nos venden a inocencia que, así vai avanzando a crueldade deste mundo, así vai caendo pouco e pouco, como a capa roxa da nena no conto das tabernas, aquela, a versión máis colorada