PATRIA


El encuentro se produjo a la altura del quiosco de música. Fue un abrazo breve. Las dos se miraron un instante a los ojos antes de separarse. ¿Se dijeron algo?. Nada. No se dijeron nada.

He de reconocer que me resistí y mucho a leer el libro que tenemos entre manos. Es muy probable que si no fuera porque el club ha decidido hacerlo yo hubiese dejado pasar la ocasión. Una vez leido el texto que tan magistralmente nos presenta su autor, Fernando Aramburo, me arrepiento de mi primer impulso.

Lo que nos cuenta es algo que fue cotidiano durante más de 40 años en la sociedad vasca o euskaldun si se quiere expresar así. Lo que empezó hace mucho tiempo como una lucha contra la dictadura del General Franco pasó con el tiempo a ser la lucha por la independencia de Euskadi, sin importar para ello los métodos que se usaban. Extorsiones, coacciones y asesinatos indiscriminados en muchas ocasiones por una parte y por la otra una lucha antiterrorista no siempre acorde con el estado de derecho que decían proteger y que de alguna manera añadía combustible a la insurrección. Fueron tiempos muy complicados y difíciles. Lo peor de todo es que han dejado un penoso poso, una fractura social que solo el tiempo y la comprensión de unos y otros podrá soldar. Está por ver.

Lo que el autor hace es centrar este ambiente en una imaginaria localidad guipuzcuana. Uno de tantos pequeños pueblos que proliferan por aquellos territorios, donde todos se conocen, donde es fácil poner etiquetas, donde la exclusión se manifiesta en toda su crudeza.

Dos familias amigas de siempre ven como las circunstancias políticas las separan de forma total. No importa que los cabezas de las misma fuesen de la misma cuadrilla, que tuviesen las mismas aficiones, que el uno debiera al otro favores y ayudas, que sus esposas fuesen íntimas. De pronto uno de ellos, empresario, es el enemigo, es el explotador, se niega a contribuir a la causa con el dinero que le piden, sin saber si lo tiene o no. Es el mayor de los pecados y debe pagar por ello, incluso con su propia vida. Como ejemplo para otros indecisos. Y así sucede. Txato es asesinado por el hijo de su mejor amigo.

Desde el momento que estás marcado, el pueblo te hace el vacio. Ni él, empresario que da trabajo a 15 personas, es bien recibido en lugar alguno, ni su esposa e hijos; igualmente estigmatizados. Aquellos que fueron sus íntimos los ignoran e incluso la Iglesia, el párroco, recomienda que no se entierre al difunto en su pueblo de siempre, que se dejen ver lo menos posible o mejor nada,  por lo que pudiese suceder. Y así  ocurre. Sus hijos están estudiando fuera del lugar de residencia de sus padres y no vuelven a la casa paterna. Su esposa debe abandonar también su residencia, su pueblo, su vida.

De poco sirve que el causante del crimen sea encarcelado, al contrario. La culpa es el muerto por no plegarse a lo solicitado. El pistolero es un héroe injustamente tratado.

En la familia del homicida sí hay quien no ve bien lo hecho, Arantxa, la hermana mayor de José Mari, el de ETA. Ella y su hermano Gorka no comulgan con lo que su otro hermano y su madre defienden. Ella será importante en lo que está por venir.

Y llegó el día en que ETA decidió poner fin a la lucha armada. Ese día es punto de inflexión en lo que a desprecio hacía las víctimas se refiere. Bittori, la esposa de Txato decide empezar a regresar a su pueblo, incluso despúes de un tiempo decide quedarse a vivir en la que allí es su casa. Este gesto no significa que las cosas vuelvan a la normalidad. Ahora los que apoyaron la causa y acosaron a las víctimas sienten incomodidad ante la presencia de estas. No es  sencillo  encontrarse con los deudos de aquellos caidos bajo las balas de ETA. No. El desprecio sigue. Es la lucha de Bittori, conseguir perdonar a los que mataron a su marido, incluso al ejecutor de esa acción. El intentar soldar la brecha antes mencionada, No estará sola. Arantxa la ayudará en la labor al igual que otros ansiosos de volver a los apacibles días anteriores a la locura que significó aquel estado de cosas en esas pequeñas y cerradas sociedades rurales.

No se queda el autor en esto. Trata de que conozcamos la mentalidad de los guradis de ETA. De aquellos que luchaban por la libertad de Euskal Herria. De lo que pensaban cuando se incorporaron a esa lucha, lo que sentían cuando se entrenaban para cumplir aquello que se les mandase así como su estado de ánimo una vez realizada la misión. Luego, si eran detenidos, sus reflexiones en prisión, generalmente alejados cientos de kilómetros de su tierra natal. Las visistas de sus deudos, su evolución a lo largo de los años y su visión de lo sucedido y de lo hecho. No, no deja cabos sueltos el narrador y se agradece su esfuerzo para contar los momentos sin omitir el dolor pero también sin resquemor y ánimo de venganza.

El libro termina con una llamada a la esperanza. Los esfuerzos por cerrar las heridas emocionales emprendidos por Bittori y Arantxa dan resultado y el perdón llega. Incluso el de una de los personajes más firmes en sus ideas políticas, Miren, la ama de José Mari, Arantxa y Gorka.

De todos los personajes que aparecen en el relato son las mujeres citadas, Bittori, Miren y Arantxa los que descuellan por su fortaleza. Son los más logrados y hacen un merecido homenaje al dolor de tantas mujeres de ambos bandos que sufrieron por los suyos en aquellos momentos. Sufrimientos que aún perduran, bien por la pérdida de algún ser querido bien por los años de prisión de aquellos juzgados y condenados.

Fernando Aramburu, (San Sebastián 1959), es un poeta, narrador y ensayista español.

Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza (1982). Participó en San Sebastián, su ciudad natal, en la fundación del Grupo CLOC de Arte y Desarte, que entre 1978 y 1981 editó una revista e intervino en la vida cultural del País Vasco, Navarra y Madrid con propuestas de índole surrealista y acciones de todo tipo caracterizadas por una mezcla particular de poesía, contracultura y sentido del humor.

Desde 1985 reside en Alemania, donde ha impartido clases de lengua española a descendientes de emigrantes. En 2009 abandonó la docencia para dedicarse exclusivamente a la creación literaria.

En 1996 publicó Fuegos con limón, novela basada en sus experiencias juveniles con el Grupo CLOC.1

Fernando Aramburu firmando ejemplares de Patria en la Feria del libro de Madrid de 2017.

Ganó el Premio Tusquets de Novela en 2011 por Años lentos. Sus libros han sido traducidos a diversos idiomas. Colabora con frecuencia en la prensa española. En 2016, publicó la novela Patria, que supuso un éxito de crítica y público y por el que obtuvo en 2017, el Premio de la Crítica, el Premio Nacional de Literatura, y el premio Francisco Umbral al Libro del Año.2

Adaptaciones de sus obras literarias

Félix Viscarret adaptó al cine la novela El trompetista del Utopía con el título de Bajo las estrellas (2007). Esta película ganó dos premios Goya.

La novela Patria se convertirá en serie televisiva.3

 

 

 

 

Posted on 19 Novembro, 2017, in Actividades do club, Club Fórum mañás, Clubes de lectura, Novela social e política and tagged , , . Bookmark the permalink. 1 comentario.

  1. Una novela que agradezco que se haya escrito. Su tratamiento del terrorismo de ETA y las consecuencias que ha tenido y tiene en la sociedad vasca están aqui relatadas con todo respeto y sinceridad. Un libro recomendable que debería ser de lectura obligatoria en institutos y colegios privados. Fellicito al autor por el acierto que ha tenido en el planteamiento de la situación que nos presenta.

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