LOS CABALLOS DE DIOS


El título de la novela hace referencia al nombre que la imaginiería yihadista da a los fieles que hacen de bombas humanas, esos hombres cargados de explosivos que estallan en el vestíbulo de un hotel, o a bordo de un tren, a cambio de un paraíso lleno de vírgenes al que ascenderán de forma inmediata y a todo galope, como los caballos.

El verdadero título es Les étoiles de Sidi Moumen, “Las estrellas de Sidi Moumen“. Sidi Moumen es un barrio martinal de Casablanca donde los jovenes sin futuro juegan al fútbol en un terregal, sin más recompensa que el sueño de convertirse en estrellas de ese deporte, a su equipo le han dado ese nombre Las estrellas de Sidi Moumen. Son jovenes nacidos en la miseria, sin la esperanza de que el futuro traiga cambio alguno. Esta situación ya les sucedió a aquellos que los han precedido, padres, abuelos, hermanos mayores, etc.. En este sentido decir que ellos no son solo producto de ese barrio marginal en Casablanca. Podemos extender el concepto a todos aquellos lugares en que la vida es un conjunto de acontecimiento miserables y la meta la misma miseria que ahora tienen. Es algo consustancial en los barrios marginales de las grandes urbes mundiales.

Lo que el autor Mahi Binebine relata en esta novela no es más que la historia de los jovenes salidos de este barrio que perpretaron los atentados que sacudieron la mencionada ciudad en mayo del año 2003. Para ello utiliza el relato desde la ultratumba de uno de aquellos suicidas, con una maestría que hace que nos enganche lo que narra y nos haga vivir y sufrir por lo que vamos leyendo.

Ellos son seres marginales, que saben que nunca podrán llegar a la meta de ser estrellas del firmamento balompédico; que sienten que mientras sus vidas son como son, muy cerca hay otra que disfurta de la opulencia y aparente felicidad que quisieran para sí. No parece haber forma de salir del círculo en que se encuentran. Toda su existencia carece de sentido y su futuro es seguir rebuscando entre la basura y desperdicios que los, para ellos, opulentos del mundo tiran cada día en las escombreras donde moran y  se procuran su sustento.

Sin que lo sepan sí hay quienes están muy pendientes de sus vidas. Aquellos que saben como comprometerlos en una causa que les ayude en esa guerra indeclarada entre las dos civilizaciones más importantes de nuestro planeta. Entre la civilización islámica radical y la occidental, entendiendo como tal toda manera de pensar o vivir que no se adapte al sentir radical de la primera. Solo tienen que escoger el momento, estudiar a las personas a las que se desea educar, hablarles de un futuro brillante, del mismísimo paraíso. De hacerles ver que lo que les predican es la única oportunidad que tienen de escapar de la miseria, de hacer que el mundo cambie y el futuro sea de la manera soñada. Es cierto que estó lleva aparejado que ellos, los caballos de Dios, no estarán en ese mundo, pero desde el Paraíso soñado verán que su sacrificio valió la pena.

Nos describe como poco a poco estos muchachos van creando entre ellos vínculos cada vez más fuerte que sirven de contrapunto a lo que viven dentro de sus núcleos familiares, como en sus mentes y corazones va calando la idea de hacer algo con sus vacias vidas, y lo hacen. Aquel 16 de mayo de 2003, 12 terroristas suicidas salidos de aquella marginalidad, hicieron estallar sus cinturones mortales en la Casa de España y en hotel Farah. Murieron 45 peronas, entre ellas los mencionados terroristas. La narración comienza con lo que cuenta uno de ellos desde el más allá, como explica con detalle como era su diaria existencia, como se desarrolló su formación, sus lealtades a una causa sin fisuras ni dudas, el abismo entre el sentimiento del bien y el mal y una posible conciencia cívica.

 

                                                                               Casa de España de Casablanca

Es una lectura dura y descarnada que nos hará pensar mucho en lo que se puede hacer para evitar que ocurra. No es fácil ni es, a mi modo de ver, tarea para una sola nación. El mundo global en el que vivimos tiene como inconveniente poner de manifiesto la opulencia y aparente felicidad de las sociedades adelantadas a aquellas cuyas formas de vida no han alcanzado el desarrollo necesario. El deseo de llegar a esos “paraísos” producen muertes por doquier de las que la prensa nos da cuenta un día sí y otro también, sin que nuestras sociedades sepan muy bien que medidas tomar para cambiar esta situación.

Mahi Binebine nacido en 1959 en Marrakech, además de escritor es también pintor y escultor.

Se instala en París en 1980 para proseguir sus estudios de matemáticas, de las que fue maestro durante ocho años.

Posteriormente se consagra a la escritura y a la pintura. Escribió varias novelas que se tradujeron a una docena de idiomas. Reside en Nueva York desde 1994 a 1999. Sus pinturas forman parte de la colección permanente del Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York.

En el Último viaje de Mamaya, el autor recurre a un episodio de su propia historia familiar. Su hermano Aziz fue uno de los jóvenes oficiales que habían participado en el fallido golpe de Estado contra el rey Hassan II en 1971. Durante 18 años, fue encarcelado en el campo del desierto de Tazmamart, en condiciones de brutalidad inimaginable y casi indescriptible. De los 56 presos, sólo la mitad sobrevivieron, entre ellos, Aziz Binebine. El compañero de Mahi Binebine, el escritor Tahar Ben Jelloun, tomó esta historia como base para su controvertida novela, Cette aveuglante absence de lumière (traducida al castellano como Esta ausencia cegadora de luz).

Mahi Binebine regresa a Marrakech en 2002.

La traducción al inglés de la novela Cannibales, Welcome to Paradise (en castellano traducida como La patera), fue preseleccionada para el Independent Foreign Fiction Prize en 2004.

Posted on 29 Outubro, 2017, in Actividades do club, Club Fórum mañás, Clubes de lectura, Libros lidos, Novela social e política and tagged , , , . Bookmark the permalink. 1 comentario.

  1. Ha sido una narración impactante. Pese a que cada uno puede tener una idea de como es ese mundo de captación a causas como la que en la novela se describen, el autor logra que todo nos parezca novedoso. Es la realidad hecha literatura y de la buena. Un libro que se debería leer en todas las escuelas del país por aquellos chicos mayores de 14 años. Y no solo debido al peligro islamista. Debido a todo tipo de totalitarismo y exclusión. Es una muy buena vacuna contra embaucadores y a la vez contra ilusiones irreales que a esa edad todos, todos, alguna vez hemos tenido.

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