Berlín, 1945


El título de la novela sugiere que nos vamos a encontrar con una narración sobre la vida en dicha ciudad en el año de la derrota de Alemania por los aliados. Y efectivamente es así. El autor nos relata como era la vida en aquella ciudad y en aquellos momentos.

La forma de como lo hace es la que da singularidad al libro. Porque “Berlín 1945″ es una novela policíaca, de crímenes, un argumento típico de una “novela negra“. Hay un asesino, un inspector que trata de detenerlo, unas victimas, en fin lo normal en el género. Lo que ya no es normal y confiere a la obra su singularidad es la forma de narrar lo que sucede. La manera no puede ser más imaginativa y cumple todas las funciones que como lector espero que me  informe: como era la vida allí, como vivían los personajes, quienes son, de donde vienen, las pesquisas para descubrir al autor de los crímenes etc..

Lo que el autor, Pierre Frei, hace es contarnos la historia a través de las vidas de las víctimas. Cada una de las personas asesinadas tenía hasta entonces una vida que se había desarrollado en la Alemania nazi. Así que nos la relata. Nos introduce en esas historias y nos detalla con mucho acierto como eran esas personas. Llegamos a conocerlas de manera íntima, es más, llegamos a empatizar con ellas por lo que cada muerte nos duele, tal es la simpatía que estos personajes femeninos provocan en nosotros. Sabemos cual va a ser su final pero mientras leemos sus historias llegamos a obviarlo.

El hilo conductor de la novela son estos asesinatos. Cada uno de ellos, cuatro en total, son una historia que daría para otra novela. Estos personajes son de condición muy diversa, una actriz, una enfermera madre de un niño con síndrome de Down, una aristócrata y una prostituta. En todas ellas hay un denominador común, sus ansias de sobrevivir a cualquier precio. Por medio de los relatos de sus vidas el autor alcanza a tocar nuestra sensibilidad, pero lo hace de una manera sincera, sin falsas situaciones. Al contrario, son historias que destacan por su realismo.

Todas las víctimas tienen una misma característica. Son rubias, altas y muy hermosas. Su muerte también es común, estranguladas al tiempo que violadas con un objeto punzante. Todas ellas están pasando un momento amargo, de insuficiencia y necesidad. Son alemanas y por tanto vencidas. Los crímenes se comenten en un barrio llamado Onkel Toms, una zona controlada por los americanos. Al ser las víctimas alemanas la policía militar que es la responsable del área, traspasa la investigación a la recientemente creada nueva policía alemana, que cuenta con escasos recursos de hombres y material. De este trabajo se ocupara el inspector Dietrich, casado, con dos hijos, mutilado de guerra – le falta una pantorrilla -. A través de él sabremos más de como para ellos era la vida en aquellos momentos, sus temores, carencias e ilusiones. Incluso por sus hijos nos enteraremos de lo que hacían los jóvenes entonces.

La narración describe someramente como se desarrollaba la relación a pie de calle entre las fuerzas de ocupación americanas y los habitantes de la zona. Así nos enteramos del interés de los yanquis por conseguir confraternizar con sus antiguos enemigos, la forma de proporcionarles empleo y medios de vida, el asentamiento de las familias en los pocos edificios que quedaron en pie en aquel Berlín destrozado por la guerra y la férrea  defensa que en sus calles hicieron los últimos soldados del III Reich antes de que los rusos se adueñaran de toda la capital. La disciplina con que los alemanes aceptaron la situación creada.

Pierre Frei sabe de lo que habla. Él nació en Berlín en 1930 y se crió en los alrededores de la estación de metro Onkel Toms Hüte, barrio que escogió como escenario de la novela que nos ocupa. A los 23 años tuvo un éxito extraordinario con su primera novela Pernod wächst nicht auf Bäumen. Es autor de guiones para el cine y la televisión. Fue corresponsal en Roma, El Cairo, New York y Londres. Actualmente vive retirado en una granja en Gales

Posted on 27 Maio, 2011, in Club Castrillón, Libros lidos, Obras and tagged , . Bookmark the permalink. 2 Comentarios.

  1. Hoy hemos terminado de leerlo. Ha gustado. Las lectoras se identificaron con las mujeres de la novela, se emocionaron con sus peripecias y se apenaron de su final. También se divirtieron con las aventuras de Ben. Por otra parte les gusto la actitud del inspector Dietrich ante su infortunio, así como la de su colega americano. En definitiva un buen libro para acabar el curso, que hoy, cerramos hasta Septiembre.

  2. He leido un poco más lenta que mis compañeros;pero igualmente me ha fascinado.Me ha emocionado la historia de las cuatro mujeres asesinadas y me ha hecho sentirme afortunada por vivir en la actualidad.De lectura obligada para este verano.

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