La bestia del Corazón


Cada persona tiene un amigo en cada pedacito de nube                     

es lo que pasa con los amigos en este mundo sembrado de horror     

también mi madre decía es muy normal                                             

Nada de amigos                                                                      

piensa en cosas serias.                                                                

Estos versos resumen los deseos de los protagonistas en recordar que deben seguir siendo libres.

La autora nos relata estas ansias de libertad. De cambio social. De mejora personal. Estamos en la Rumanía de Ceausesco. Un régimen político tiránico y despiadado como pocos.

La historia comienza con los pormenores que llevan al suicidio a una de las compañeras de la protagonista, Lola. Como fueron sus últimos días. A partir de aquí ella tendrá que luchar por conservar su yo en aquel mundo opresor y estrecho representado simbólicamente por el reducido cubículo que comparte con otras chicas que solo se diferencian por el número de medias que cada una guarda en su maleta. Ella tendrá que ser la memoria de Lola a través de lo que leyó de su diario en el que manifestaba sus deseos de amar de mejorar socialmente, de cambiar su vida. Ideal de los que bajo aquella y todas las dictaduras se atreven a pensar, a volar por encima de los muros que los cercan.

No está sola en ese intento. Tres jóvenes de la residencia masculina con ansias similares la unirá a su lucha. Esa labor les llevará a una casa de verano, donde ellos esconden sus cuadernos, sus diarios y donde existen libros que no deben leer ni ellos ni nadie por ser contrarios al pensamiento único. Juntos evolucionarán y tratarán de resistir los embates de los partidarios del régimen que quieren anular sus voluntades y domeñar sus deseos, destruir su individualidad, su libertad y futuro.

Es una novela dura y triste. Como es la vida que los protagonistas relatan. Una lucha constante por sentirse libres, mantener sus esperanzas sin ver posibilidades de ello. Conservar su amistad y ánimo enviándose cartas. Urdiendo argucias para evitar la censura, un cabello del pelo en cada misiva. Mandando al exterior listas de desaparecidos que les hagan sentirse más libres y respirar en aquel país-prisión que les ha tocado en suerte.

Si tuviera que definir más la obra diría que es una exposición de muerte y miedo. Muerte de allegados que han vivido largo tiempo oprimidos. Muerte de los que dejan de luchar y prefieren el tránsito. Muerte de los que son apartados, marcados como enemigos. Toda la novela nos habla de eso y del poder de represalia del Estado. De sus métodos y amenazas.

Müller nos va contado todo esto con detenimiento y de forma muy detallada. No es una lectura fácil. Utiliza muchas metáforas para referirse a la rutina diaria. Solo las plantas y los dementes parecen escapar al influjo pernicioso del régimen. Las unas por su propio ciclo y los otros por que son abandonados a su suerte, ignorados y por tanto libres.

Una de esos dementes, su propia abuela, enseña a la protagonista que dentro de nosotros llevamos una bestia en el corazón. Un animal que es su yo más íntimo. El que mediante sus incomprensibles impulsos nos ayuda a ahuyentar las llamadas de la muerte y así nos protege para poder seguir siendo nosotros mismos.

Herta Müller nació en Timisoara, Rumanía en el año 1953, concretamente en un lugar germanohablante llamado Banat. Es hija de unos granjero suabos del Banato. Su padre sirvió en la II guerra mundial en un batallón de las Waffen-SS y su madre fue deportada a la Unión Soviética en 1945 y pasó cinco años en un campo de trabajo en Ucránia. Estudió filología germánica y rumana en la Universidad Oeste de Timisoara entre 1973 y 1976. Formó parte de una tertulia de escritores idealistas rumano-alemanes. Entre 1977 y 1979 trabajó como traductora técnica en una fábrica de maquinaria de la que fue despedida por no cooperar con la Securitatea Statului, la policía secreta del régimen comunista rumano. Subsistió empleada en una guardería e impartiendo clases de alemán, siendo al tiempo acosada e interrogada más de cincuenta veces por la Securitate.

Su primer libro, la colección de cuentos Niederungen, fue publicado en 1982, censurado como la mayoría de las obras de aquel tiempo. Dos años más tarde fue publicado entero en Alemania al tiempo que aparecía la obra Drückender Tango, un libro muy crítico con la corrupción, la intolerancia y la opresión del régimen comunista de Nicolae Ceausesco. A causa de ello se le prohibió seguir publicando en su país, aunque sus libros se premiaban, comentaban y eran muy apreciados en Alemania y Austria, contra la unánime oposición de la prensa oficial rumana.

En 1987 Müller marchó a Alemania con su marido, el también novelista Richard Wagner. En los años siguiente hizo algunos lectorados en diversas universidades alemanas y de otros países, fijando su residencia en Berlín. Müller es miembro de la Academia Alemana de Oratoria y Literatura de Darmstadt. Abandonó el PEN Club como forma de protesta por la decisión de reunir las asociaciones de Alemania del Este y del Oeste tras la caída del muro de Berlín.

Nunca olvidó su paso por las manos de la Securitate y así en julio de 2008 publicó una carta abierta a Horia-Roman, presidente del Instituto Cultura Rumano, como protesta por financiar una escuela rumano-alemana en la que trabajaban dos antiguos informadores de la policía comentada.

Sus relatos destacan las duras condiciones de vida en la Rumanía de Ceausesco. Como una dictadura deteriora y rompe toda relación humana.

El 8 de Octubre de 2009 se anunciaba la concesión del Premio Nobel de Literatura, basándose en su capacidad para describir “con la concentración de la poesía y la franqueza de la prosa, el paisaje de los desposeídos”.

Cuenta en su haber con muchos otros premios. Sus obras han sido traducidas a 21 idiomas y en España publicadas por las editoriales Siruela, Mondadori y Plaza y Janés.

Posted on 18 Marzo, 2011, in Club Fórum mañás, Obras and tagged , . Bookmark the permalink. 1 comentario.

  1. Es un libro duro y difícil de leer. Exige una atención permanente y al tiempo lo que nos dice va calando, quizás porque habla de esa sensación llamada “libertad” que solo se echa de menos cuando no se tiene. Los cuatro personajes pagarán de forma acusada y en ocasiones irreversible el poder vivir así, pensando, hablando, leyendo o escribiendo sin más cortapisas que la ética y la decencia. En el Club hubo más personas que no les termino de gustar el libro que a los que les gustó.

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